sábado, noviembre 15, 2025

Cuatro poemas de César Vallejo:

 


Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre...pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce…
si hay algo en él de amargo, seré yo.
Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.
Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.
Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.
Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: «Pero, hijos…»
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…
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Imagen: original César Vallejo en b/n por Juan Domingo Córdoba en Parque de Versalles, 1929. Intervención color: IA, FEVILCA, 2025.
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A Guzmán Fermín le retiraron la visa de EE.UU de por vida

 



A Guzmán Fermín le retiraron la visa de EE.UU de por vida, por corrupción y violación de derechos humanos

Son muchas las actuaciones del general retirado Guzmán Fermín, del pasado reciente, que no se olvidarán de manera fácil.
Fausto Rosario Adames/Acento.com.do
Por Fausto Rosario Adames/Acento.com.do
hace 7 horas
El general retirado de la Policía Nacional, Rafael Guillermo Guzmán Fermín ha vuelto a la notoriedad pública. Primero como uno de los dirigentes del partido Fuerza del Pueblo, que encabeza Leonel Fernández, y recientemente como uno de los organizadores de una manifestación de expolicías, el pasado martes 13, que exigían supuestos pagos atrasados de salarios de pensiones. De paso, esta protesta llamó la atención porque complicó el ya traumático tránsito en la capital.
Otra aparición pública del exjefe policial fue la denuncia que hizo de que la Policía Nacional le retiró un equipo de agentes que le sirven de guardaespaldas.
La Policía Nacional lo desmintió y dijo que sus declaraciones son mentirosas: "Desconocemos cual es el interés que se persigue con declaraciones desafortunadas”.
Nadie es tonto para no darse cuenta de que con sus acciones, con sus declaraciones acusando al gobierno de desprotegerlo, y con la labor de vocería que hace como dirigente de Fuerza del Pueblo, Guzmán Fermín está haciendo política, y la hace en momentos de campaña electoral.
Son muchas las actuaciones del general retirado Guzmán Fermín, del pasado reciente, que no se olvidarán de manera fácil.
Desde la desaparición de Juan Almonte, y su presumible muerte, por parte de un comando criminal que se utilizaba desde la jefatura de la Policía Nacional, hasta los intentos de asesinatos de periodistas, y los atentados con temas de drogas, además de las acusaciones falsas contra ciudadanos, son muchas las personas que pudieran tener motivos para guardar rencor al oficial que impuso la mano dura en su gestión sin obtener más resultado que cientos de muertos en ejecuciones extrajudiciales bajo el eufemismo de “intercambio de disparos”.
Amnistía Internacional ha documentado el caso de la desaparición de Juan Almonte, y ha insistido en la búsqueda de este ciudadanos, pero no ha encontrado la respuesta adecuada en la sociedad ni en la justicia dominicana. Guzmán Fermín era el jefe policial en el momento de su apresamiento y desaparición.
Amnistía Internacional ha dicho lo siguiente:
“A Juan Almonte Herrera no se le ha vuelto a ver desde el 28 de septiembre de 2009, cuando al parecer fue secuestrado por cuatro hombres identificados por testigos presenciales como agentes de policía. Desde su desaparición, su familia y abogados han denunciado que agentes de policía les han seguido y sometido a vigilancia. Juan Almonte Herrera puede haber sido víctima de desaparición forzada”. Este caso persigue a Guzmán Fermín, y por ello necesita protección.
Amnistía ha insistido en la búsqueda de justicia por este caso:
"A pesar de que varios testigos han declarado que Juan Almonte fue secuestrado, las autoridades dominicanas han hecho muy poco para investigar su paradero. Las autoridades policiales sostienen que Juan Almonte es un prófugo y han solicitado los expedientes de las personas que han abandonado el país, al parecer en un intento de mostrar que Juan Almonte se encuentra entre ellas. La familia y los abogados de Juan Almonte no han recibido ninguna comunicación oficial acerca del estado en que se encuentra la investigación sobre su desaparición, a pesar de haber presentado tres denuncias ante las autoridades judiciales en relación con su secuestro. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha considerado inadecuada la respuesta de las autoridades dominicanas”.
Guzmán Fermín dio continuidad a la política de “intercambios de disparos” con que la Policía Nacional eliminó a más de 4 mil dominicanos en 16 años, y en su período entre el 2008 y el 2010, fue responsable del asesinato y desaparición de cientos de dominicanos.
Participación Ciudadana hizo mención, en un informe sobre los intercambios de disparos, del relato de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y dice, sobre la gestión de Guzmán Fermín:
“Según el informe, sólo en el plazo de Rafael Guillermo Guzmán Fermín como jefe de la Policía, en 2008, 2009 y 2010, al menos 1.300 ciudadanos fueron asesinados.” Estas estadísticas muestran que con la política de "intercambios de disparos” no hubo disminución de la criminalidad en cualquiera de sus manifestaciones, desde hurto simple o delitos comunes hasta llegar a delitos de cuello blanco, incluyendo el crimen organizado y la corrupción de la administración pública, ", dice el informe de la CNDH.
Esta organización de defensa de los Derechos Humanos hizo la cuenta, por año, de los asesinatos patrocinados por la Policía Nacional, en las diferentes jefaturas:
En el año 2000, bajo Pedro de Jesús Candelier, al final de la administración de Fernández y el comienzo del plazo de Hipólito Mejía, el número de muertes a manos de la Policía Nacional ascendió a 301.
Para el año 2004, entre el final del período de Candelier y el comienzo del plazo de Jaime Marte Martínez, hubo 360 muertes atribuidas a estos "intercambios".
En 2005, entre el término de Jaime Marte Martínez y el de Manuel de Jesús Pérez Sánchez, había 437 muertes relacionadas con la policía.
Entre el 2006, bajo la dirección del Jefe Bernardo Santana Páez, los muertos ascendieron a 295. En 2007, también bajo Santana Páez, el número se elevó a 345.
En 2008, con Rafael Guillermo Guzmán Fermín, como Jefe de los muertos ascendió a 413.
Para el año 2009, el número de muertes bajo la jefatura de Guzmán Fermín ascendió a 400. En 2010, antes de pasar al comando de José Armando Polanco Gómez, las muertes durante el gobierno de Guzmán Fermín fueron más de 450.
En 2010, durante los primeros tres meses bajo la dirección del mayor general José Armando Polanco Gómez, unos 28 dominicanos murieron.
En 2011, con el mismo jefe de la Policía Nacional, Polanco Gómez, hubo 300 víctimas de las bolsas de disparos con la policía, y en 2012, había 170.
El general Guzmán Fermín pasó por numerosas direcciones regionales en la Policía Nacional, y en San Francisco de Macorís llegaron a identificarlo con el sobrenombre de “El Cirujano”, porque hizo la costumbre de ordenar a los agentes disparar en las rodillas a los ciudadanos supuestamnte sospechosos, para impedirles caminar de por vida. Son muchas las versiones que cuentan de la existencia de un escuadrón de la muerte, a su servicio.
Guzmán Fermín, luego de su salida de la Policía Nacional, en agosto de 2010, se dedicó por entero a la actividad política, en favor del doctor Leonel Fernández, y ahora es un activo militante de Fuerza del Pueblo y tiene una actividad constante en la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Funglode), aparte de una columna en uno de los diarios impresos nacionales.
Entre el 17 de agosto de 2007, cuando fue posesionado como jefe de la Policía Nacional, y el 16 de agosto de 2010, cuando fue destituido, fueron muchas las muertes de ciudadanos a manos de la Policía Nacional. Esa Policía hacía detenciones abusivas, retenes en los barrios y asesinaba gente pobre, y el país fue denunciado por los organismos que trabajan en procura de la defensa y protección de los derechos humanos por todas las violaciones que se cometieron, las desapariciones y los llamados intercambios de disparos o muertes extrajudiciales.
Pero hay otras versiones, que han sido divulgadas ampliamente por comunicadores de las redes sociales, que han implicado demandas judiciales, pero que no han tenido resultados conocidos. Son las vinculaciones del General Guzmán Fermín con Rafael Rosado Mateo, exdirector de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), gestión en la cual hubo varios escándalos por vínculos de oficiales con el narcotráfico.
Guzmán Fermín y el narcotraficante español Arturo del Tiempo tuvieron negocios y realizaron actividades sociales, y de amistad, personal y familiar, que estrecharon ese vínculo hasta convertir a Arturo del Tiempo en un oficial de alto rango de la Policía Nacional y de los servicios de inteligencia del Estado.
El semanario Clave, clausurado luego de denunciar esos vínculos, reveló detalles de esas actividades por un interrogatorio obtenido de la novia del hijo de Arturo del Tiempo. Un intento de asesinato del director del semanario concluyó en fracaso, pero puso fin a la vida de un ciudadano dominicano, asimilado militar, que caminaba por el Jardín Botánico en julio del 2010.
Desde muy temprano entre 2018 y 2020, la embajada de los Estados Unidos se resistió a renovar la visa para entrar a territorio norteamericano al ciudadano Guzmán Fermín. En tres ocasiones el exoficial solicitó renovación de su visa, y le fue negada la solicitud. Acento preguntó esta semana a un funcionario de la embajada si la prohibición se mantenía, pero el dato no fue ofrecido por política de la delegación diplomática, que se niega a abordar los casos particulares, con la excepción del retiro del visado del vocero de la Fuerza del Pueblo, doctor Roberto Rosario Márquez, a quien le fue cancelada la visa, en su presencia, mientras ejercía funciones de presidente de la Junta Central Electoral.
Acento indagó por otras vías, y recibió el dato de que además de la negativa del visado en 2021, en enero del año 2022 cuando nuevamente pidió le fuera concedida la visa, el consulado de los Estados Unidos le informó que resultaba una persona ineligible indefinidamente para recibir el beneficio de una visa para pisar el suelo norteamericano.
Y en ese momento tuvieron la cortesía de ofrecerle las razones por las que resultaba no elegible para un visado: Por sus vínculos con actividades criminales, por violación de los derechos humanos y desaparición de personas, por corrupción, y por amenazas e intimidación contra periodistas.
En la misma situación se encuentra el exdirector de la DNCD, Rafael Rosario Mateo, quien fue despojado de su visado a finales del 2019, y las fichas que sostienen esa negativa del Departamento de Estado de los Estados Unidos, es por sus vínculos y apoyo a organizaciones criminales transnacionales, relacionadas con las drogas.
Por cierto, estos retiros de visados resultan de por vida.
El asunto se conoce a poco de cumplirse una década de la denuncia del mayor general Juan Taveras Rodríguez que en marzo de 2014 acusó a Guzmán Fermín de planificar su asesinato, luego de que él mostrara a través de sus escritos irregularidades y violaciones a los derechos de los dominicanos que se sucedieron en la Policía bajo el mandato del ahora supuesto desprotegido exjefe policial.
Juan Taveras Rodríguez sostuvo entonces que su retiro a destiempo de la institución del orden se debió a que no quiso retractarse de sus publicaciones y continuó denunciando en ellas diversas anomalías, y que a él sí le quitaron los escoltas, su arma y, además, duró siete meses sin cobrar y no querían reconocerle el rango de mayor general que le correspondía por ley.
“El exjefe Guzmán Fermín fue un abusador y un violador de la ley orgánica de la Policía” aseguró el general Taveras y detalló que Guzmán Fermín, a quien tildó de "psicópata social”, ordenó su arresto acusándolo de haber violado las normas de la institución, pero jamás pudo demostrar tal acusación.
Por publicar sus punto de vista en Acento, Guzman Fermín apresó al general Juan Taveras Rodríguez, posteriormente lo canceló.

La isla del tesoro/

 



Robert Louis Stevenson no debía vivir más allá de los treinta años, según decían los médicos.

Desde niño había sido frágil y enfermo, con una respiración difícil, fiebres y ataques que lo dejaban exhausto.
Nacido en Edimburgo en 1850, creció en el seno de una familia acomodada de ingenieros, donde su padre, Thomas Stevenson, esperaba que el hijo siguiera la tradición familiar.
Pero Louis —como lo llamaban— tenía otros planes.
Pasó gran parte de su infancia en cama, leyendo y soñando. Como no podía correr ni jugar, inventaba mundos: levantaba teatros con muñecos de plomo, imaginaba mares, tesoros y héroes.
Sus padres esperaban que superara esa “inmadurez”. No lo hizo nunca.
Estudió Derecho en la Universidad de Edimburgo, para complacer a su padre, pero jamás ejerció.
En cambio, viajó cuando la salud se lo permitía, escribiendo ensayos y relatos de viaje que apenas le daban para vivir.
En 1876 conoció a Fanny Van de Grift Osbourne, una estadounidense separada y madre de dos hijos.
Se enamoró de ella, y cuando ella regresó a California, Stevenson la siguió, cruzando el Atlántico y los Estados Unidos a través de trenes y barcos humildes.
El viaje casi lo mata. Llegó enfermo, pero se casaron en 1880.
Fanny se convirtió en su enfermera, su compañera y su protectora.
En 1881, Louis y Fanny se refugiaron en una pequeña casa en Escocia con el hijo de Fanny, Lloyd Osbourne, de doce años.
Llovía sin cesar. Para distraerse, el muchacho dibujó un mapa de una isla imaginaria.
Stevenson lo miró y vio una historia.
Añadió nombres, montañas, bahías, una “Colina del Telescopio” y, en el centro, una cruz marcada con una X.
Así nació la idea de La isla del tesoro.
Cada tarde escribía un capítulo y lo leía en voz alta después de la cena.
Lloyd escuchaba fascinado, y los adultos también se dejaron llevar por la aventura.
Incluso el severo padre de Stevenson, ingeniero y racional, se entusiasmó tanto que sugirió ideas para la trama.
El resultado fue un relato de pura emoción: Jim Hawkins, un joven valiente, un mapa misterioso, un viaje al mar y el carismático pirata Long John Silver, el villano más humano que la literatura infantil había conocido.
Lo extraordinario es que Stevenson inventó casi todo lo que hoy consideramos “típico” de los piratas:
el mapa con una X, el cofre enterrado, el loro en el hombro, las canciones marineras, la bandera de calaveras y tibias.
Los piratas reales nunca fueron así, pero los de Stevenson conquistaron la imaginación del mundo.
El manuscrito fue publicado primero en 1881–1882 en la revista Young Folks bajo el título The Sea Cook, or Treasure Island.
El éxito fue discreto. Pero en 1883, al aparecer en libro, se convirtió en un fenómeno.
Por primera vez, Stevenson fue famoso y económicamente libre.
Siguieron otras obras maestras: Kidnapped (1886), The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1886), The Master of Ballantrae (1889).
Pero su salud siguió deteriorándose. Los médicos le recomendaban climas suaves: Suiza, el sur de Francia, los Alpes, América. Nada lo curaba.
En 1888, él y Fanny emprendieron un viaje hacia el Pacífico Sur.
Visitaron las Marquesas, Tahití, y finalmente Samoa, donde se establecieron.
Allí, sorprendentemente, Stevenson recuperó fuerzas.
Construyó su casa, Vailima, y fue querido por los samoanos, que lo llamaban Tusitala, “el narrador de historias”.
El 3 de diciembre de 1894, mientras ayudaba a Fanny en la cocina, se desplomó de repente.
Había sufrido una hemorragia cerebral. Murió aquella noche, a los 44 años.
Los samoanos cumplieron su deseo: llevaron su cuerpo al monte Vaea, para que descansara mirando al mar.
En su tumba grabaron los versos que él mismo había escrito:
Aquí yace donde deseaba estar;
de regreso del mar, está el navegante;
y de regreso de la colina, el cazador.
Así terminó la vida del hombre que, enfermo y soñador,
inventó la aventura moderna.




Cuando Crazy Horse fue apuñalado en Fort Robinson en 1877, su primo Touch the Cloud estuvo a su lado. Negándose a dejar que el gran guerrero Lakota muriera abandonado en el suelo, él y algunos otros lo llevaron a la oficina del ayudante - para que su último aliento se interponga entre su gente, no sus captores.

Pero lo que siguió sigue siendo uno de los actos más silenciosos pero poderosos de la Resistencia Lakota. Esa misma noche, bajo la vigilancia de soldados, Touch the Cloud levantó el cuerpo de Crazy Horse, cuidadosamente envuelto en una bata de búfalo. Los ancianos habían preparado un señuelo - el cuerpo de un ciervo, disfrazado para parecerse al jefe caído, dejado atrás para engañar a los guardias.
Los soldados creían que todavía tenían al guerrero. De hecho, Crazy Horse ya había sido llevado a casa, tomado en los brazos de su gente. Su muerte se convirtió no sólo en un fin, sino en un acto final de desafío.
A través de este engaño, los Lakota obtuvieron una última victoria: el derecho a llorar a Caballo Loco a su manera, lejos de los ojos de un ejército que intentó silenciarlo. Y a través de la historia y la canción, el recuerdo de esa noche santa sigue vivo - el guerrero que no podía estar encerrado, ni siquiera muerto.

El general comunista Võ Nguyên Giap

 



El general comunista Võ Nguyên Giap se erigió como el líder de un ejército guerrillero conocido como Vietcong que usaba sandalias fabricadas de neumáticos y cargó su artillería pieza por pieza para poder rodear y aplastar a los ejercitos frances y estadounidense, aqui un breve fragmento de una de sus obras.

Los comunistas no son tolstoístas o discípulos de Gandhi que predican la “no violencia”. Tampoco difunden la idea de la “violencia por la violencia”. No son “belicosos” y “sedientos de sangre” como siempre dicen los reaccionarios para calumniarlos. Simplemente muestran los comunistas un hecho, es decir, la violencia es un fenómeno social, un resultado de la explotación del hombre por el hombre y un medio empleado por los bloques dominantes y explotadores para mantener y extender su dominación. Los comunistas sostienen que la clase obrera y el resto del pueblo trabajador –víctimas de la explotación y dominación– deben recurrir a la violencia revolucionaria para aplastar a la violencia contrarrevolucionaria, de modo que puedan lograr su propia emancipación y que la sociedad pueda avanzar de acuerdo con la ley del desarrollo histórico. Hace más de cien años Marx y Engels establecieron claramente en el Manifiesto Comunista: “El proletariado, derrocando por la violencia a la burguesía, implanta su dominación”
También dijeron: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente”.
Los comunistas plantean el rol histórico que juega la violencia no porque sean “maníacos” de la violencia sino porque es una ley que rige el desarrollo social de la humanidad. No puede triunfar ninguna revolución y ningún desarrollo de la sociedad humana es posible sin entender esta ley.

jueves, noviembre 13, 2025

Otra vez Santo Domingo.


 

ENRIQUE BLANCO




A FINALES DE OCTUBRE Y A PRINCIPIO DE NOVIEMBRE DEL 1936, MATARON A CASI TODA LA FAMILIA DE RAFAEL ENRIQUE BLANCO SOSA.

Dicen que por el odio que le tomó a Trujillo se quitó el nombre de Rafael a partir de 1931. Nació el 14 de febrero de 1907 en la sección Don Pedro, de Tamboril, hijo de Eugenio Blanco, alias Gengo, y de Euvardina Sosa. Tenía cinco hermanos: Luis María (Churro), Edilia Victoria, María Ismaela, Ramón Eugenio, Ramón Enrique.
El 22 de octubre de 1936, Enrique Blanco asesino a mansalva al Sargento Teodoberto blanco Castro mientras dormia, le hizo 4 disparos, en el hecho dejo herido levemente al raso Núñez pero el raso Martín Santos Florentino, logro reaccionar golpeando uno de sus acompañantes pero recibió un golpe contundente del revolver de Enrique Blanco. Pues bien según lo concibió, ordenó a un campesino de apellido Rodríguez a cortar el cabe que unía a Gaspar Hernandez con Puerto Plata, olvidando cortar el cable que unía la comunidad de Sánchez, que fue la vía que utilizaron para informar el hecho hacia Puerto Plata y de ahí a la capital de la República.
Cuando la información llegó a Trujillo este impartió una drástica medida de captura contra el hombre que había sembrado el terror en esta comunidad. Un guardacostas con un contingente bélico zarpó de San Soucí llevando especiales instrucciones hasta capturarlo.
Con estrategias y posiciones militares, con rondas patrulleras diurnas y nocturnas, bloquearon carreteras, caminos vecinales, trillos y veredas; las casas de los campesinos eran requisadas y la garantía de vida de los familiares y amigos del fugitivo era muy remota.
El 24 de octubre de 1936, aparecieron asesinados Ramón Eugenio Blanco Sosa y Jesús María Blanco Sosa, cuyos cadáveres tenían señales de ahorcamiento, perforaciones de balas y heridas de armas blancas, se mandaron autoridades investigativas pero todos en el pueblo sabían que su único delito era ser hermanos de Enrique Blanco.
Días más tarde en el patio de la familia Gutierrez apareció asesinado debajo de una mata de uvas de playa en una horqueta que le servía de sostén el raso Julio Antonio Blanco Sosa (Chingo) también hermano de Enrique Blanco.
Chingo se había alistado en el Ejército Nacional y asignado al escuadrón de caballería duro varios años allí pero por desgracia fue llevado a prestar servicio en Pedernales y cuando el acoso de su hermano fue llamado por el Coronel Joaquín Cocco hijo ordenándole perseguir a su propio hermano, algo que fue impedido por otro alto militar allí presente.
Más luego apresarían y darían muerte a Eugenio Blanco padre de Enrique Blanco, ciudadano ejemplar querido y respetado. Fue lanzado en el trayecto de puerto plata a la altura de la desembocadura del rio Gen en Gaspar Hernández, con los pies y manos con una pesa encima para que siempre fondearan el mar.
Al encontrarse la re-conexión telefónica apareció la cédula del Individuo que Enrique Blanco había mandado a cortar los cables, el individuo delato los nombres de los acompañantes de Enrique Blanco en el asesinato del sargento Teodoberto Blanco Castro.
Todos fueron capturado y llevado a la fortaleza San Felipe donde el capitán Arturo Mañe supo respetar sus integridades físicas, pero al amanecer en la loma Isabel de Torres el Capitán Andujar al llegar a la sección La Ermita fusiló a 12 de los presos y otros ocho en Boca de Gen. Lo que fue sin duda un vil genocidio.
Enrique Blanco se veía cada vez más acorralado, su fuera y movimiento se veían perdiendo imposible de vulnerar sabia la gravedad de su caso tenía tres Alternativas: Hacerle Frente al enemigo, Entregarse o Suicidarse.
La primera ni la segunda serian jamás parte de su caso puesto que en varias ocasiones había dicho que no lo haría. "Yo no me entregaré de eso puede estar seguro" mientras mostraba sus pies hinchados, "Quizás sea la última vez que no veamos don Juan, asi que mientras tanto barriga galta corazón contento". Así contó Juan Ramón Ramos del que era su amigo de infancia que le había dicho días antes de su descenlace.
Así fue que el 24 de noviembre de 1936, Enrique Blanco tomo su revolver su inseparable amigo y se suicidó dándose un balazo en la cien derecha, a las 11 de la noche en la sección Aguacate Arriba, dándole la instrucción a un joven campesino de nombre Delfín Alvárez García para que cobrara la recompensa de su muerte.
Delfín Alvárez dio su versión al señor Enemencio Bencosme alcalde de la sección Aguacate Arriba "le había disparado en la cien derecha mientras Enrique Blanco dormía un placido sueño en la finca de don Fife" luego le enseño el revolver que portaba Enrique Blanco con el cual según el le había dado muerte.
Decidió ir con el joven héroe, acompañado de moradores del lugar, entre los cuales iba su esposa, un grupo de tropas comandadas por el sargento Peralta al que apodaban la liza luego se le unió un capitán con la odiosa fama de crueles para ir al lugar.
El cadáver de Enrique Blanco fue trasladado a la comandancia del Ejército Nacional en la ciudad de Moca, donde miles y miles de espectadores, y fue paseado en macabra exhibición por las calles de Santiago, donde las personas con los rostro compungidos se reunieron al macabro sepelio.
El 25 de noviembre de 1936 termino la existencia del hombre más temido, respetado, odiado y admirado Rafael Enrique Blanco Sosa.
En 1978 por diversas construcciones que empezaron a erigirse los restos de Enrique Blanco fueron recogidos y expuestos en una mesa envuelta en la bandera nacional como homenaje a quien fue considerado uno de los primeros luchadores Antitrujillistas. Un incidente se produjo al momento de dar cristiana sepultura a sus restos en el municipio de tamboril cuando el comandante regional del Ejercito y el fiscal de Santiago en ese entonces trataron de arrebatar los despojos fúnebres a los ciudadanos que incluso los calificaron de santo.
Enrique Blanco fue sepultado en el cementerio de tamboril pero años mas tarde su tumba fue desaparecida para dar paso a una construcción y solo queda el recuerdo de este hombre cuyas hazañas son narradas en un merengue a su honor que le compuso el maestro puertoplateño Wilfrido Vargas que se titula “Enrique Blanco fue el conquistador de la montaña”.

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