viernes, febrero 13, 2026

Chelsea Manning reveló cómo es la guerra moderna cuando las cámaras no están invitadas.

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Chelsea Manning reveló cómo es la guerra moderna cuando las cámaras no están invitadas. El Ejército la encarceló durante 7 años. ¿Los crímenes de guerra que expuso? Nadie fue acusado. Eso lo dice todo.

En 2010, Chelsea Manning era una analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, destinada en Irak, cuando tomó una decisión que le costaría su libertad durante siete años.
Filtró archivos militares clasificados a WikiLeaks: cientos de miles de documentos que documentaban muertes de civiles, casos de tortura, patrones de abuso y reglas de enfrentamiento que contradecían directamente lo que el gobierno estadounidense decía al público sobre las guerras en Irak y Afganistán.
El video que más tarde se conoció como “Collateral Murder” mostraba a artilleros de un helicóptero estadounidense disparando y matando a civiles, incluidos dos periodistas de Reuters, en Bagdad, y riéndose por radio. Cuando una furgoneta llegó para auxiliar a los heridos —una furgoneta en la que viajaban niños— los artilleros pidieron autorización para volver a disparar y la obtuvieron.
Los informes posteriores indicaban que no se trataba de un hecho aislado ni de un error trágico. Eran patrones, no accidentes.
La respuesta a la filtración fue rápida y contundente.
Fue arrestada en mayo de 2010 y acusada en virtud de la Ley de Espionaje, una norma de 1917 aprobada durante la Primera Guerra Mundial, utilizada posteriormente contra filtradores y denunciantes.
Permaneció recluida en régimen de aislamiento durante meses antes del juicio, en condiciones severamente restrictivas que fueron ampliamente cuestionadas por organizaciones de derechos humanos.
En 2013 fue condenada a 35 años de prisión militar, la sentencia más larga impuesta hasta entonces en Estados Unidos por filtrar información clasificada a la prensa.
El Estado presentó la rendición de cuentas como traición. La transparencia como una amenaza para la seguridad nacional.
El debate público se centró obsesivamente en Manning como persona —sus motivaciones, su estado mental, su identidad de género— en lugar de en el contenido de los documentos revelados.
Fue deliberadamente tratada con el género incorrecto por algunos medios y funcionarios. Ridiculizada. Deshumanizada. Reducida a polémica en lugar de ser reconocida como una denunciante que obligó a la opinión pública a confrontar realidades ocultas tras el lenguaje militar y las negaciones oficiales.
El mensaje era claro: esto es lo que ocurre cuando cuentas lo que sucede.
Mientras tanto, las conductas irregulares y posibles violaciones del derecho internacional humanitario que expusieron los documentos no derivaron en procesos penales públicos contra los responsables directos.
La persona que reveló los hechos fue a prisión durante años. Quienes aparecían en los informes no enfrentaron consecuencias judiciales equivalentes.
Esa asimetría alimentó un debate global sobre el funcionamiento real del poder y la rendición de cuentas.
Las revelaciones de Manning tuvieron un impacto profundo. Reconfiguraron la relación entre el periodismo y la información clasificada. Impulsaron conversaciones internacionales sobre víctimas civiles, transparencia y la distancia entre los discursos oficiales y la realidad sobre el terreno.
Obligaron a plantear preguntas incómodas: ¿cómo se aplican realmente las reglas de enfrentamiento? ¿Cuántos civiles mueren en los conflictos? ¿Qué ocurre con los detenidos en zonas de guerra?
Pero el costo no fue abstracto. Fue personal.
Chelsea Manning perdió años de libertad, privacidad y estabilidad. En 2017, el entonces presidente Barack Obama conmutó su condena tras cumplir aproximadamente siete años de prisión.
En 2019 volvió a ser encarcelada por negarse a testificar ante un gran jurado en un proceso relacionado con WikiLeaks, permaneciendo detenida varios meses por desacato.
Su caso envió un mensaje contundente a quienes manejan información clasificada: hablar tiene consecuencias severas.
La Ley de Espionaje no distingue entre filtrar información a un gobierno extranjero y entregarla a periodistas, ni contempla una defensa explícita basada en el interés público.
En la práctica, los sistemas de clasificación pueden proteger secretos legítimos de seguridad nacional, pero también ocultar errores, abusos o decisiones controvertidas.
Cuando alguien rompe ese muro de secreto, el peso del aparato estatal puede caer con fuerza.
Para muchos, el caso de Chelsea Manning simboliza la tensión entre seguridad y transparencia, entre poder institucional y derecho a la información.
No es una historia simple ni exenta de controversias. Es un episodio que sigue generando debate sobre cómo deben funcionar las democracias, qué papel cumplen los denunciantes y qué precio tiene revelar información sensible.
Chelsea Manning mostró una cara de la guerra que rara vez se ve. El costo fue alto.
Y las preguntas que planteó siguen abiertas.
Fuente: BBC News (“Who is Chelsea Manning and why was she jailed?”, 9 de marzo de 2020

''MEDIO MILLÓN PARA LA UASD Y A LOS PRESOS LIBERTAD ....... Y ESTA LUCHA NO SE PARA NI CON PICO NI CON BALA'

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Desde inicios del mes de febrero de 1968, el gobierno estaba hostigando la UASD. Entre otras acciones, la Policía Nacional cumpliendo “ALTAS ÓRDENES SUPERIORES” comenzó a confiscar los autobuses que transportaban los estudiantes universitarios, con el propósito de boicotear el semestre académico.
Estas actividades represivas perseguían que la inasistencia de la mayoría de los estudiantes, provocara el cierre de la institución. Esta medida policial afectaba los estudiantes de menos recursos económicos, los cuales debían recorrer largos trayectos para recibir sus clases y para retornar a sus hogares en horas nocturnas en una ciudad altamente insegura.
El primero de Febrero el Rector Castaños Espaillat en una concentración de la familia universitaria, destacaba la insensibilidad del gobierno, el cual redujo sensiblemente la asignación de recursos a la academia. Destacó el nuevo carácter plural y la política de puertas abiertas de la universidad, a todo aquel que quisiera estudiar y superarse.
En 1966 un importante grupo de profesores, estudiantes y empleados agrupados en el MOVIMIENTO RENOVADOR había desplazado las autoridades ultraderechistas y elitistas que todavía en esa época, levantaban doctrinas académicas retrógadas y autoritarias. Los sectores cívico-militares que apoyaban los conservadores expulsados de la UASD, arreciaron sus ataques, que se conjugaban con restricciones en los recursos financieros.
Para ese momento el gobierno entregaba mensualmente 300 mil pesos, los cuales eran insuficientes para atender adecuadamente a 8 mil estudiantes que cursaban 40 carreras.. Para enfrentar la situación, la Universidad reclamaba una asignación mensual de medio millón de pesos.
El 9 de febrero de ese 1968 la UASD tenía programado realizar un mitin en el parque Rosa Duarte en apoyo a sus reclamos, para lo cual solicitó al a la Secretaría de Estado de Interior y Policía, el permiso correspondiente, amparándose en el Artículo 7 de la Constitución, relativo a las libertades públicas y de expresión, los cuales-argumentaba la Universidad-debían ser garantizados por el Estado. La respuesta fue la prohibición del acto, militarización del parque y fuerte patrullaje en toda la capital, además de continuar la incautación ilegal de autobuses universitarios.
La actividad del parque Rosa Duarte, era una especie de “calentamiento”, previo a la gran “marcha del pueblo” al palacio nacional, programada para el 14 de Febrero de ese año. Estos acontecimientos ocurrían en un clima de creciente efervescencia política dentro de los cuales pueden citarse la desaparición del Coronel Caamaño en Londres, ocupación de locales sindicales, la desaparición del abogado Guido Gil, las torturas a presos políticos, persecución y muerte de opositores, sumado al anuncio del Partido Revolucionario Dominicano de no participar en las elecciones de mayo próximo.
El gobierno diseminó el rumor de un supuesto Golpe de Estado “de la derecha” y movilizó miles de efectivos militares en todo el país. El Presidente Balaguer al ser cuestionado en La Vega el 10 de febrero sobre la retención de los 5 autobuses de la UASD, declaró: “un mes basta para que la policía termine esa investigación”. Apuntó que en menor tiempo posible deben ser devueltas. También planteó excusas que imposibilitaban cumplir las demandas financieras de la universidad.
El día 12 una comisión de la UASD integrada por el Vice-rector Fernando Morbán Laucer y los profesores Alberto Rincón y Tirso Mejía Ricart, se reúnen en el palacio nacional con un alto funcionario del gobierno, el cual-en nombre del Presidente Balaguer-les comunica que la situación financiera de la UASD se resolverá luego de las elecciones universitarias. El Presidente señalaba que la marcha era una medida de presión, que contravenía el clima de paz.
En la tarde del lunes en una extensa comunicación el Secretario de Estado de Interior y Policía, Carlos Rafael Goico Morales, expone las razones por las cuales se prohíbe la marcha de la familia universitaria al palacio nacional.
En respuesta a la negación del permiso, el Consejo Universitario de la UASD decide el martes 13 de febrero posponer la caminata para una fecha posterior al 15 de febrero, luego de las elecciones de las nuevas autoridades de la institución.
Estudiantes, empleados y numerosos profesores protestan esta decisión. Se producen manifestaciones dentro del recinto y una asamblea decide realizar la marcha al día siguiente y permanecer en el recinto para evitar sorpresas. Los grupos estudiantiles y la FED reclaman el apoyo de la marcha a todas las organizaciones democráticas de la nación.
Ese mismo día, la universidad es rodeada por varias decenas de policías, pero sin incidentes de importancia. Los editoriales de la prensa conservadora-con subterfugios-se alinearon y apoyaron la inflexible postura del régimen.

jueves, febrero 12, 2026

La esposa de García Márquez vendió su secador de pelo para enviar su manuscrito… y luego lo vio ganar el Premio Nobel.





Gabriel García Márquez tenía 13 años cuando vio a Mercedes Barcha en un baile escolar en Colombia y le dijo a su amigo: “Me voy a casar con esa niña.”
Ella era hermosa, segura, intocable.
Él, un becado de una familia que apenas sobrevivía. Ella, la hija del farmacéutico, elegante y privilegiada, un mundo aparte. Así que, como todo soñador negado por la realidad, él se propuso demostrar que era digno.
Pasaron dieciocho años. Vagó de ciudad en ciudad, persiguiendo historias y esperanzas, siempre pobre, siempre escribiendo, acostumbrado a sobrevivir sin un apoyo cercano. Su vida era la de cualquier hombre común en ciudades ajenas: pagar alquileres, cubrir cuentas, buscar encargos periodísticos para sostenerse. No era una estrella, era un trabajador más en el ajetreo de Caracas, de París, de Bogotá, de México.
**Pero cada esfuerzo, cada crónica, cada noche de penuria tenía un sentido oculto: luchar para algún día volver por Mercedes y regalarle una vida mejor, un mundo por recorrer juntos. Ella era la promesa que lo sostenía en la distancia.**
En 1958, ya periodista respetado, volvió por Mercedes. Esta vez, ella dijo que sí. Se casaron, criaron dos hijos y construyeron una vida llena de todo menos dinero.
**Aquí comienza la verdadera alianza: él ya no sobrevivía solo, ahora tenía a su lado a una mujer fiel y noble que no solo apoyaba, sino que aportaba, organizaba y levantaba las condiciones para que su sueño literario pudiera florecer.**
García Márquez escribía. Publicaba novelas. Recibía elogios críticos pero casi ningún ingreso. Mercedes estiraba cada peso, administraba la casa y creía en el talento de su esposo cuando la cuenta bancaria decía lo contrario.
**Ese es el amor verdadero: no es solo acompañar, es sostener, creer cuando nadie más cree, y convertir la fe en acción concreta. Mercedes no fue espectadora, fue arquitecta silenciosa del milagro.**
En 1965, camino a Acapulco, la inspiración lo golpeó como un rayo. La novela entera se desplegó en su mente, vívida y completa: siete generaciones de Buendía, un pueblo llamado Macondo, la magia entrelazada con la realidad, el amor, la guerra y la soledad a lo largo de cien años.
Dio la vuelta y regresó a casa.
“Necesito escribir este libro”, le dijo a Mercedes. “Va a tomar mucho tiempo y nos vamos a quedar sin dinero.”
Ella lo miró fija: “Escríbelo.”
**Ese “escríbelo” fue más que un permiso: fue un pacto de confianza, un voto de amor que convirtió la incertidumbre en certeza.**
Durante dieciocho meses, García Márquez desapareció en su estudio. Cada día, todo el día, poseído por la historia de Macondo. Abandonó el periodismo. Dejó de ganar dinero. Los ahorros se evaporaron.
Mercedes se convirtió en la estratega de su supervivencia. Enfrentó a caseros, calmó acreedores, negoció con las compañías de servicios. Vendió el coche, su único tesoro. Construyó una fortaleza alrededor de su escritura, manteniendo cada crisis a raya. Callaba a los hijos cuando papá trabajaba. No permitió que la realidad destrozara el sueño.
**Ella no solo apoyaba: ella creaba las condiciones. Su amor fue acción, resistencia, disciplina. Fue la fuerza invisible que sostuvo la pluma de García Márquez.**
Los amigos susurraban que estaban locos. La familia rogaba que él dejara la novela y buscara un trabajo real. ¿Por qué invertir tiempo en un libro cuando los pies de sus hijos estaban descalzos?
Pero Mercedes nunca vaciló. Ni una sola vez.
**La fidelidad no es solo permanecer, es permanecer con convicción. Mercedes fue noble en su fe: no dudó, no retrocedió, no se quebró.**
En 1966, el manuscrito estaba terminado. Casi 500 páginas. *Cien años de soledad*—la historia que había llevado dentro, ahora real, mecanografiada, lista para enviar al editor en Buenos Aires.
Se quedaron en su apartamento, exhaustos y triunfantes, sosteniendo la obra terminada.
Entonces intentaron enviarla.
Mandar el manuscrito desde Ciudad de México a Argentina costaba una fortuna. Las páginas pesaban en todos los sentidos. Reunieron hasta el último peso de la casa.
No alcanzaba.
Mercedes no dudó. Recorrió el hogar recogiendo lo poco que quedaba: joyas, una radio, utensilios de cocina. Y su secador de pelo, un pequeño lujo que había atesorado, fue uno de sus últimos bienes.
Lo vendió todo.
**Ese secador vendido es símbolo eterno: el lujo personal convertido en esperanza compartida. El amor se mide en gestos como este, donde lo propio se entrega para que lo común florezca.**
Llevaron el dinero a la oficina de correos, envolvieron el manuscrito—quinientas páginas nacidas de dieciocho meses de trabajo y años de penuria—pagaron el envío y pusieron su futuro entero en manos de un empleado postal.
Al salir, completamente arruinados, sin un solo peso, Mercedes le dijo a su esposo:
“Ahora lo único que falta es que la novela salga mal.”
Lo dijo como broma, pero también era verdad. Habían apostado todo a una caja de palabras.
**Ese humor en la penuria es también amor: la capacidad de sostener la esperanza con una sonrisa, incluso cuando el riesgo es absoluto.**
* Cien años de soledad* se publicó en junio de 1967.
En semanas, la novela explotó en el mundo. La primera edición desapareció, luego la segunda, luego la tercera. Las traducciones se multiplicaron. Los críticos aclamaron una obra maestra. Los lectores cayeron bajo el hechizo de los Buendía, de Macondo, de esta historia mágica, desgarradora, asombrosa.
Hoy ha vendido más de 50 millones de copias en 46 idiomas. Se enseña en universidades de todo el mundo. Se considera una de las mayores novelas jamás escritas en cualquier lengua.
En 1982, en gran parte gracias a este libro, Gabriel García Márquez ganó el Premio Nobel de Literatura.
La pobreza desapareció de golpe. Compraron una hermosa casa en Ciudad de México, viajaron por el mundo y nunca más temieron a la billetera vacía. Pero García Márquez nunca olvidó el precio que se había pagado, ni quién lo había pagado.
El resto de su vida, en cada entrevista, acreditó a Mercedes como “la verdadera autora” de *Cien años de soledad*. Dijo que ella creó las condiciones que le permitieron escribirlo. La llamó la persona más fuerte que había conocido.
**Y tenía razón: el genio necesita un suelo fértil, y Mercedes fue ese suelo. Su amor fue la raíz invisible de la obra.**
Estuvieron casados 56 años, hasta su muerte en 2014. Mercedes murió en 2020, a los 87.
Su historia de amor comenzó con un niño de 13 años prometiendo casarse con una muchacha que apenas lo veía. Sobrevivió dieciocho años de espera, dieciocho meses de pobreza desesperada y un instante en una oficina de correos donde su mundo entero se cambió por estampillas.
Perduró a través de la fama global, los Nobel y décadas de compañía porque Mercedes Barcha creyó en el sueño de un escritor sin dinero cuando nadie más se atrevió.
El dinero del secador compró el envío de un manuscrito.
Pero la fe de Mercedes compró algo mucho mayor: el espacio para que floreciera el genio. La libertad para que el arte respirara. La convicción de que el amor, la belleza y las historias valen cada riesgo.
**Ella fue fiel y noble, no solo apoyó: aportó, sostuvo, levantó. Fue la autora invisible de un milagro literario.**
El mundo recibió Cien años de soledad porque una mujer se atrevió a vender su secador y apostar todo al sueño imposible de su esposo.
Y si alguna vez te preguntas cómo se ve el amor verdadero, esta es la respuesta:
El amor es estar en una oficina de correos, con los bolsillos vacíos y el corazón latiendo fuerte, entregando un paquete que podría estar lleno de nada más que decepción, y susurrar: “Escríbelo igual.”
Ella fue fiel y noble, la autora invisible de un milagro literario.
Él fue un incansable soñador, que además de imaginar trabajó duramente, tanto como pudo, preparándose con cada oficio, puliendo su vida y sus textos de vida y experiencias.
Todo eso estuvo presente en cada letra puesta en su obra, y juntos demostraron que el amor y la perseverancia pueden transformar la pobreza en eternidad.


miércoles, febrero 11, 2026

Puesta en circulación de Anatomía de la sangre.

 


    Por J. Espinal Marcelo.

    La puesta en circulación de Anatomía de la sangrees un acto literario: una celebración de la palabra como memoria, herida y belleza. El nuevo poemario del escritor Domingo Acevedo nos convoca a un encuentro íntimo con la poesía que nace del pulso humano, de la sensibilidad que observa la vida con hondura y la nombra sin concesiones.

    Domingo Acevedo
    Domingo Acevedo

    Participar de este acto es acompañar el nacimiento público de un libro, pero también dialogar con una voz poética que explora las emociones esenciales: la fragilidad, la pasión, la resistencia y el amor por lo humano. Es una invitación a dejarse atravesar por versos que que además provocan ser leídos, sentidos y compartidos.

    En un tiempo marcado por la prisa y la superficialidad, reunirse alrededor de la poesía es un acto de resistencia cultural. La Casa de la Rectoría de la UASD se convierte así en un espacio de encuentro entre la palabra, la comunidad y la tradición intelectual, reafirmando el valor del libro como bien colectivo.

    Día: sábado 28 de febrero de 2026
    Hora: 5:00 p. m.
    Lugar: Casa Rectoría de la UASD, 2do nivel
    C/ El Conde & Las Damas, Ciudad Colonial, D. N.

    Poeta Domingo Acevedo
    Poeta Domingo Acevedo

    Asistir es apoyar la creación literaria dominicana, es dialogar con la poesía viva, es estar presente cuando la sangre del poema empieza a circular.
    Te esperamos para celebrar la literatura, la sensibilidad y la fuerza transformadora de la palabra.

martes, febrero 10, 2026

¿Han oído hablar de los sobrevivientes de los Andes?

 "NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA, JUSTIFICA EL FRACASO EN LA FAMILIA"




¿Han oído hablar de los sobrevivientes de los Andes?

De las 45 personas que iban en el avión, 12 murieron en el accidente (entre ellas la madre de Fernando Parrado); 5 murieron al otro día, y a los 8 días muere Susana Parrado (hermana de Fernando) debido a sus lesiones.

A los 16 días, una avalancha se llevó la vida de ocho más, y dos jóvenes murieron a mediados de Noviembre por las infecciones de sus lesiones.
Los demás, completaron 72 días en la montaña, hasta que fueron rescatados.

¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio de 2,500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que nadie pierda detalle del tema ?

Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió hace algunos meses más que eso: Conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida.

Esta es la conferencia que dio:

Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por vídeos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes.
En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su madre y su hermana.

'¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?',
se preguntó.

'Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes', dijo...

Y arrojó un primer disparador.
Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión.
A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo.
Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos.
De la fila 9 para atrás no quedó nada.
Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo.' De ellos, dijo, 24 no sufrieron un rasguño.

Así, los menos golpeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno.
Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba porque no llegaba el rescate.
Decidimos aguantar.' Pero días después el líder se desmoronó.
La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate.

'¿Cómo hubieran reaccionado ustedes?
El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo.
Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura a -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero.'
se hace un Silencio estremecedor de la primera a la última fila.
'Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa.
Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre.
Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones.

En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos:
«¿Qué estás pensando?»
«Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos.» Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción.
Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana.'
Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos.
Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial.
'Hubo planificación, estrategia, desarrollo.

Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas.
Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo.'
'Hasta que me eligieron para la expedición final,porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida.
Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa.

Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados.
Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.'
Entonces sobrevino el momento más inesperado.
Pero.... "Esta no es la historia que vine a contar",avisó.
Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre ni su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre con una nueva pareja.

'¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan?
¿Estrés? ¿Qué estrés?

Estrés es estar muerto a 4000 metros de altura sin agua ni comida', enfatizó.
Hay que pasar por una cosa así para darse cuenta de la diferencia entre lo importante y lo que no lo es.
En general, me siento distinto en la percepción de los problemas del día a día: la gente se complica, yo me volví bastante simple

Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo:
'Mira para adelante para adelante, anda tras esa chica que te gusta, ten una vida, trabaja.Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado, de no compartir tantas festividades con tu hermana, no darme el tiempo de platicar con ellas mis
vivencias, no decirles cuanto las amaba'.

Y cerró, determinado:
'Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia.

Mi vida cambio, pero lo más valioso que perdí fue ese hogar que ya no existía al regresar.

No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana.

Una interminable ovación lo despidió de pie ......

"NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA, JUSTIFICA EL FRACASO EN LA FAMILIA"

Si TU tienes un cálido hogar, piensa que al igual que Yo:
Eres una persona con Suerte !!! Te tocó de la fila 9 hacia adelante, y créeme....
la mayoría viaja de la 9 para atrás.

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