domingo, enero 18, 2026

"¿Quién va a morir por Groenlandia?"




Aclaremos la película; en Groenlandia no hay pingüinos.
Ni siquiera los cuatro súper simpáticos pingüinos de Madagascar han viajado a Groenlandia alguna vez, por el asunto del frío ¿vio?
Los pingüinos, esos pajaritos elegantemente vestidos sólo viven en el hemisferio sur.
En Groenlandia hay osos polares, focas, lobos marinos, vendedores de helados y habitantes originarios llamados "inuit" o décadas atrás nombrados; "esquimales".
Son pocos, si juntamos a todas las tribus inuit del norte y extremo norte del planeta, no llenan el estadio del Maracaná.
Groenlandia es la isla más grande del mundo. España cabe cuatro veces en esa isla y sobra espacio para hacer una chanchita de fútbol.
Con el cambio climático los mantos milenarios de nieve en Groenlandia se van derritiendo, aún así, todo el año hace un frío de los mil demonios.
Emmanuel Macron después de asistir a la reunión de "maridos golpeados" de los días jueves, dijo que Groenlandia es de Europa (¿Donde la viste?) y que junto a España, Suecia y Alemania van a mandar soldados a defender la isla contra el voraz apetito del Hitler Orange Crush del siglo XXI.
Sesenta rambos europeos en total, quince por país. Hasta le pusieron nombre al ensayo bélico; "Operación muñeco de nieve furioso" o algo así.
Una opereta bélica fuera de la OTAN, para no enojar a Inglaterra y a su Rey; Don Carlos Pánfilo bueno para nada.
Debería haber en Europa algún general de ejército que le diga a Úrsula von der Leyen y asociados que defender a una isla gélida de dos millones de kilómetros cuadrados es imposible.
Ni con los 60 rambos que mandaron. Ni con sesenta mil.
Se acordaron tarde de Groenlandia... Dinamarca nunca le dio pelota a la isla del frío.
El flamante Nobel de la Paz de color naranja lo sabe.
No lloren por Groenlandia europeos.
Ya la perdieron.

La desaparición y asesinato de Guido Gil





Desde que Guido Gil Díaz llevó a Manolo Tavárez Justo a pronunciar un discurso en Radio Caribe, donde compartía el trabajo de prensa con Gregorio García Castro, comenzó una persecución en su contra que se extendió hasta el Gobierno de Balaguer en el que lo asesinaron porque el inquieto revolucionario había intensificado su lucha por los obreros no solo en aparentes periodos de paz sino en la guerra. Representantes de intereses norteamericanos en el país y los militares balagueristas más arbitrarios lo tenían en mira.
García Castro y Gil Díaz no solo fueron colegas y amigos. La madre de Guido y el padre de Goyito eran primos. Por esa razón García Castro abofeteó en la Secretaría de Agricultura a un compañero que se alegró de la desaparición de Guido. Años más tarde, García Castro sería también asesinado en los abusivos 12 años. Cuando Tavárez Justo habló en la emisora, destituyeron a los primos.
“Guido comenzó a perfeccionar y ampliar su obra sobre Gregorio Luperón, “Orígenes e ideario de la guerra restauradora”, con la que había participado en un concurso organizado por la Academia Dominicana de la Historia y patrocinado por el presidente Juan Bosch. La publicó en 1964. Otros libros suyos quedaron inéditos, revelaron Gustavo y Orlando Sánchez Díaz.
En 1964 Gil Díaz ideó aplicar en el Central Romana el llamado “paso de la jicotea” que implicaba trabajar más despacio “y no podían declararlo como ilegal”, observa Melvin Mañon, camarada de Guido en el 14 de Junio. Dice que este creó y fundamentó la táctica pero los hermanos Sánchez cuentan que se había aplicado antes. El procedimiento representó “una gran pérdida económica y obligó a los patronos a negociar el pacto colectivo”, significan Gustavo y Orlando.
Agregan que ese mismo año Guido dirigió la famosa huelga que se conoció como “Jornada 2 de Mayo”. “Fue un levantamiento popular contra el triunvirato”, explican.
Posteriormente, señalan, organizó el congreso de Poasi. Ya era parte del buró obrero del 14 de Junio junto con Vladimir Blanco, Julio de Peña Valdez, Junior López, Guayubín González Espinosa y otros.
En esa agrupación su principal contacto era Darío Solano, con quien Guido compartió la lucha política hasta que este se asiló en la embajada de Argentina.
En la guerra. Frente al estallido revolucionario del 24 de abril de 1965 Guido aconsejó a los Sánchez “esperar órdenes”, pero dos días después el 14 de Junio distribuyó sus cuadros y a Guido le correspondió situarse en el comando de la calle Santomé frente al mercado Modelo en unión de Juan B. Mejía, González Espinosa, De Peña Valdez y otros. Su responsabilidad, declaran Gustavo y Orlando, era “coordinar los movimientos bélicos y redactar los comunicados”.
“Ahí funcionó el Buró Obrero del 1J4”, destacan y expresan que su pariente tenía grandes simpatías por esta clase “explotada” y “mucha sensibilidad social”. Resaltan sus condiciones de líder al que respetaban y querían.
“Ya era marxista. Recuerdo que compré las obras completas de Mao y él se quedó con ellas, él y Darío Solano se complementaban mucho. Después estrechó relaciones con Fafa Taveras de quien fue inseparable”, narra Gustavo.
Muchos de los trabajos que redactó Guido durante y después de la guerra eran impresos “en la casa de Bienvenido Castillo, en Cristo Rey”. En 1966 fue su viaje a Cuba representando al 14 de Junio en la conferencia Tricontinental. Cayetano Rodríguez del Prado, Asdrúbal Domínguez y Euclides Gutiérrez asistieron por el MPD, el PSP y el Movimiento 24 de Abril, respectivamente.
A su regreso encontró la lucha interna del partido. Guido se fue del lado de los denominados “transformistas” que consideraban que la agrupación debía ser un partido obrero mientras que los “antitransformistas” “negaban eso, planteaban que debía seguir con su línea de liberación nacional representando los sectores medios, la pequeña burguesía…”, expresan.
Guido pasó a formar parte del Movimiento Popular Dominicano, al igual que Juan B. Mejía, Amín Abel Hasbún, Fafa Taveras, Cocuyo Báez, Gustavo y Orlando Sánchez Díaz, Héctor Ortiz, Julio de Peña y continuó sus responsabilidades en el Central, pasando mucho tiempo en la ciudad de La Romana.
La desaparición. “Tadeo Guerrero lo apresó, lo llevó al cuartel de la Policía, lo exhibió para que los demás agentes lo identificaran, lo soltó y Guido se dirigió a San Pedro de Macorís. Al otro día salió para Santo Domingo y nunca llegó”, comunican Orlando y Gustavo. El coronel Simón Tadeo Guerrero, luego general, era el jefe del departamento Sureste, con asiento en La Romana. Desde el 17 de enero de 1967 hasta el presente, se le ha estado vinculando a la muerte de Guido Gil.
Saliendo de Macorís fue sacado del carro público en el que se dirigía a la Capital. Los Sánchez declaran que “Teobaldo Rusell, gerente general del Central Romana, ordenó su muerte en represalia pues Guido se había convertido en una piedrecita en su zapato”.
Según sus investigaciones “a Guido Gil lo mató el propio Tadeo, a palos”, dicen, y añaden que recibieron el dato, además, de que lo sepultaron “en unos potreros de los Vicini”, aunque para ellos, el cadáver fue lanzado al mar.
Balaguer, cuentan, nombró una comisión encabezada por el vicepresidente Carlos Rafael Goico Morales. “Investigaron al chofer y a los pasajeros y al mostrarles una foto del desaparecido afirmaron que viajaron con él y que lo bajaron en un destacamento a la salida de Macorís”. Añaden que también fue investigado Carlos Morales Troncoso, entonces alto ejecutivo del Central. Además, el conductor del vehículo aseguró a un compañero del MPD: “El señor que tú mandaste lo apearon ahí”, señalando el sitio declarado por los demás viajeros.
Más de 100 periodistas firmaron un documento pidiendo esclarecer el destino de su colega y el MPD hacía igual reclamo en otros sucesivos y señalaba a los responsables. La vivienda de los Díaz fue allanada y la Policía se llevó una maleta de Guido con documentos y objetos personales. Gustavo fue hecho preso.
“Mamá y tía Kaistila fueron donde Balaguer, el único responsable de esta muerte”, a pedir explicaciones y el gobernante, en el más depurado estilo trujillista, les contestó que tenía informes de sus servicios de inteligencia de que Guido había enviado una carta desde fuera, que había salido del país. La madre de los Sánchez, una revolucionaria que en 1946 había militado en la Juventud Democrática contra Trujillo “se paró del asiento y le dijo a mi tía: ‘Kaistila, vámonos de aquí”.
Además de tres calles en Santo Domingo, fue designado “Guido Gil” el puente sobre el río Higuamo.

sábado, enero 17, 2026

Gastón Fernando Deligne

 



Nació el 23 de octubre de 1861 en Santo Domingo y murió por suicidio el 18 de enero de 1913 en San Pedro de Macorís, al sospechar que padecía lepra. Su apellido materno era Figueroa. Quedó huérfano a corta edad, pero fue protegido por el sacerdote y filántropo Francisco Xavier Billini, posteriormente presidente de la […]

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Nació el 23 de octubre de 1861 en Santo Domingo y murió por suicidio el 18 de enero de 1913 en San Pedro de Macorís, al sospechar que padecía lepra. Su apellido materno era Figueroa. Quedó huérfano a corta edad, pero fue protegido por el sacerdote y filántropo Francisco Xavier Billini, posteriormente presidente de la República Dominicana.

Poeta y traductor. Dedicado íntegramente al estudio literario, lo que lo llevó a convertirse en un connotado intelectual que dominaba perfectamente el latín y otras lenguas modernas. Colaboró en las principales publicaciones literarias de su época, tales como Letras y Ciencias, La Revista Ilustrada, El Lápiz, La Cuna de América, El Cable, Prosa y Verso y Cuba-Literaria.

Gastón Fernando Deligne poseía un lenguaje poético rico en imágenes, figuras de retórica, contenido temático, propietario de una originalidad inigualable, empeñado siempre en mostrar nuevas formas expresivas. Profesionalmente se dedicó toda su vida al oficio de tenedor de libros, a pesar de que trató en algunas ocasiones dedicarse al comercio, pero no tuvo éxito. Tampoco ocupó cargos públicos a pesar de que en su poesía abundaban los textos de corte político, a las que agregaba un singular sabor moral, estético, filosófico existencial y en la que se anidaba cabalmente la sicología del dominicano. Su obra Ololoi es un reflejo evidente de esto, que trata sobre la dictadura de Ulises Heureaux .

Entre sus obras podemos mencionar también Confidencias de Cristina, A Sor María de las Nieves y Angustias, romances que abordan la sicología femenina. Dignas de mención también son Soledad, Galaripsos y Romances de la Hispaniola. A mediados de la década 1940-49, el laureado historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi recoge la obra poética y prosa inédita de Gastón Fernando Deligne en un volumen titulado Páginas Olvidadas.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con las tres estrofas finales del poema más conocido de Gastón Fernando Deligne:

Arriba el Pabellón

Presenten armas, ya ondea

el Pabellón y se encumbra

bajo el sol que deslumbra

y el clarín que clamorea;

ladra un can del estridente

sonido sobresaltado

arde en aromas el prado

rompe en trinos el ambiente.

¡Que linda en el tope estás

Dominicana bandera!

¡Quién te viera, quien te viera

más arriba mucho más!

Por Ramón Saba.

GASTÓN FERNANDO DELIGNE, Poeta, contador, periodista y escritor dominicano



Nació en Santo Domingo el 23 de octubre de 1861. Poeta y traductor. Siendo niño todavía su padre, el inmigrante francés Alfred Jules De Ligne, murió de fiebre tifoidea mientras intentaba mejorar su situación económica en Haití.
La pobreza de su madre conmovió al filántropo Padre Billini quien lo internó en el Colegio San Luis Gonzaga hasta que obtuvo el grado de Bachiller en 1877.
Terminado el bachillerato consiguió trabajo como tenedor de libros en Casa Namías, un almacén propiedad de Aarón Namías localizado en la zona colonial de Santo Do-mingo, donde laboró durante quince años.
En 1891, debido a la aguda crisis económica y al desequilibrio político y social que afectaba la capital dominicana, decidió trasladarse a San Pedro de Macorís, estableciendo su residencia definitiva en dicha ciudad.
A su llegada a Macorís intentó, sin suerte, hacerse comerciante, pues en un período de seis años instaló tres negocios y todos fracasaron. Ante esa situación retornó a su viejo oficio de tenedor de libros, esta vez en el banco Thesserg Shumacker de capital alemán.
Aunque llegó a ser Encargado de Contabilidad de la referida institución bancaria pasó, como expresa Abelardo Vicioso en su estudio a la Obra Completa de Deligne, "el resto de su vida ante un escritorio del banco alemán".
Sin embargo, nunca abandonó su carrera literaria y periodística iniciada exitosamente en Santo Domingo. Su amor a la lectura y su interés por la filoso-fía, la sicología y las ciencias le ayudaron a convertirse en el escritor dominicano de finales del siglo XIX y principios del XX que mejor captó la sicología social del pueblo.
A pesar de que sus primeras composiciones poéticas tienen rasgos románticos, simbolistas, impresionistas y modernistas no le tomó mucho tiempo adquirir el estilo propio y original que caracteriza su obra, la cual está marcada por la preocupación social y el incuestionable patriotismo que defendió durante me-dio siglo de vida.
Se le conoce como el introductor de la poesía de tema psicológico en la literatura nacional. Su obra más importante y la que le confirió, junto con Salomé Ureña de Henríquez y Jo-sé Joaquín Pérez, el título de "Padre de la Poesía Nacional" es Galaripsos, publicada en 1908.
Aprendió latín, griego, italiano, francés e inglés y tradujo al español textos de los franceses Paul Verlaine y Víctor Hugo y del norteamericano Henry W. Longfellow.
Colaboró en los periódicos petromacorisanos El Cable y Prosa y Versos y en la capital con El Teléfono y El Lápiz y con las revistas La Cuna de América y Letras y Ciencias.
El sábado 18 de enero de 1913 y con 51 años de edad, a las 8:15 de la mañana, después de haber luchado infructuosamente con la lepra que consumió paulatinamente su fortaleza física, Gastón Fernando Deligne se suicidó de un disparo en la cabeza.

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