jueves, enero 08, 2026

El Vacío de Poder: La Tibieza de Rusia y China frente al Imperialismo.



​Por: el poeta Domingo Acevedo.
​La geopolítica contemporánea atraviesa un momento crítico, definido no solo por la agresividad del poder occidental encabezado por los Estados Unidos de Norteamérica, ante la perdida gradual de su hegemonía mundial, sino también por lo que parece ser una actitud vacilante y tibia de las potencias que deberían servir de contrapeso: Rusia y China. Esta aparente falta de autoridad y el temor a establecer líneas rojas infranqueables han otorgado a los Estados Unidos una suerte de "cheque en blanco" para actuar a voluntad en el escenario internacional.
​La Erosión de la Soberanía
​La ausencia de una respuesta contundente por parte del bloque euroasiático ha permitido que el imperialismo mantenga su hegemonía sin mayores costos.
Cuando no hay consecuencias reales, la violación de soberanías, los golpes de Estado y las intervenciones militares se normalizan.
El mundo observa, a veces con indiferencia y otras con complicidad, cómo se interviene incluso en naciones que se consideran aliadas estratégicas de Moscú o Pekín, sin que estas reaccionen más allá de la retórica diplomática.
​El Dilema del Respeto y la Disuasión
​Esta pasividad plantea una pregunta incómoda sobre la efectividad de las alianzas actuales. Si los "gigantes" no están dispuestos a defender su esfera de influencia, el concepto de multipolaridad se convierte en una ilusión. En este contexto, las palabras del líder norcoreano, Kim Jong-un, cobran una relevancia pragmática: la posesión de armas nucleares se presenta, ante sus ojos, como la única garantía real de seguridad.
​Para naciones que se sienten bajo la lupa de Occidente, el mensaje es claro: en un mundo donde la diplomacia parece haber fallado y donde las potencias emergentes "voltean la mirada", el militarismo y la disuasión nuclear se perciben como los únicos escudos capaces de imponer respeto y salvaguardar la supervivencia nacional.
​Conclusión
​Mientras Rusia y China no asuman un rol de autoridad genuina que detenga los abusos de poder, el orden global seguirá inclinado hacia un solo lado. La "actitud blandengue" no solo debilita a sus propios aliados, sino que alimenta un ciclo de impunidad donde la fuerza siempre prevalece sobre el derecho internacional.

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