FRENTE A LO SUCEDIDO EN VENEZUELA
Luego de cerrar un 2025 marcado por intensas luchas y acciones colectivas, me reintegro a la vida cotidiana para iniciar un 2026 con esperanza. Esperaba un año de paz, respeto, justicia y libertad; sin embargo, nos encontramos con noticias alarmantes sobre lo ocurrido en Venezuela.
Frente a ello, es necesario decirlo con absoluta claridad: no se puede justificar, bajo ningún concepto, la invasión flagrante de los EEUU a un país soberano, violando el derecho internacional a la libre autodeterminación. Los derechos de una nación terminan donde comienzan los derechos de otra.
Quienes desconocen la historia caminan sin identidad y terminan perdiéndose. La historia nos demuestra que las intervenciones del país norteamericano en naciones pequeñas de África, Asia y América Latina nunca tuvieron como objetivo garantizar la democracia ni combatir el narcotráfico. Todas esas intervenciones tuvieron algo en común: la obtención de los recursos naturales estratégicos, especialmente grandes reservas de petróleo.
Cuando un país decide ser libre, soberano e independiente, y empieza a escribir su propia historia, incomoda a los poderes imperiales, que rápidamente elaboran el guión de la intervención. ¿Recuerdan la Operación Cóndor?
Investiguemos también las circunstancias que rodearon la muerte del presidente Jaime Roldós Aguilera (24 de mayo de 1981) en nuestro país llamado Ecuador.
Izquierda y derecha:
A los pueblos indígenas y a las clases populares nos ha tocado resistir tanto a gobiernos progresistas (de izquierda) como a gobiernos fascistas (de derecha). Ninguno ha transformado el modelo de desarrollo: ambos han sostenido el capitalismo extractivista. Cuando hemos luchado contra esas políticas, hemos sido amedrentados, perseguidos, judicializados y encarcelados.
Desde un análisis crítico, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN, advierte que el retorno de la derecha fascista en Latinoamérica es “en gran medida como consecuencia de los errores e incompetencia de gobiernos progresistas de izquierda”.
Imperialismo:
Los pueblos indígenas rechazamos todo tipo de imperialismo, sin embargo, vemos cómo gobiernos progresistas respaldan el imperialismo asiático, mientras los fascistas se alinean con el imperialismo norteamericano.
Ambos imperios necesitan recursos naturales para sostener su crecimiento: petróleo, oro, agua, cobre, litio, tierras raras, entre otros. ¿Adivinen dónde están esos recursos? En nuestros territorios.
A esto se suma el llamado capitalismo verde, que llega disfrazado de proyectos o programas “conservacionistas” como reservas fluviales, áreas ecológicas o bonos de carbono, pero que siguen violando los derechos de la libre determinación de nuestros pueblos.
Pueblos Indígenas:
Sean gobiernos de izquierda o de derecha, vendrán por los recursos que existen en nuestros territorios, utilizando los mismos discursos vacíos de “desarrollo” y “progreso”. Nos quieren divididos, vulnerables y sin identidad. Eso no lo podemos permitir.
Por ello, hago un llamado a todos los hermanos y hermanas de la Amazonía a defender nuestros territorios con nuestras mejores armas: la unidad, el respeto, la organización, la minga y el Ayllu, para juntos construir el “Ñukanchik Kikin Ushay Kawsay”, la autonomía en el marco de la libre determinación.
Un 2026 de lucha y muchas victorias para todos y todas.
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