viernes, enero 16, 2026

Rosa Luxemburgo.

 



El 15 de enero de 1919, en Berlín, República de Weimar, por orden del Partido Socialdemócrata Alemán, un comando de los Freikorps (grupo paramilitar de ultraderecha) asesinaba a la pensadora y líder socialista Rosa Luxemburgo.

Rozalia Luksenburg nació el 5 de marzo de 1871 en Zamość, territorio polaco controlado por el Imperio ruso. Cuando solo tenía 5 años fue diagnosticada erróneamente de una tuberculosos ósea permanecienco con una pierna enyesada durante un año. Esto hizo que esa pierna no se desarrolle normalmente provocándole una renguera permanente. Sus padres de origen judío, Eliasz Luksenburg III y Line Löwenstein, contra las costumbres de la época planearon una educación formal de excelencia para sus hijos. Fue enviada al Liceo Femenino en Varsovia donde abrazó las ideas del socialismo.
En 1889, con solo 18 años de edad, fue perseguida y hostigada por pertenecer al partido izquierdista Proletariat obligándola a exiliarse en Suiza. La Universidad de Zurich fue su refugio, estudio de manera simultánea filosofía, historia, política, economía y matemáticas. Su erudición era conocida por los políticos de su Polonia natal, por ello fue invitada a redactar las teorías políticas y los preceptos del flamante Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia.
Pese a estar en pareja con su compatriota Leo Jogiches, en 1898 aceptó casarse con Gustav Lübeck para obtener la ciudadanía alemana. En menos de un año ya era la líder del ala izquierdista del Partido Socialdemócrata. Un líder del partido sostuvo; ‘Al verla no parece una mujer interesante, pequeña, poco agraciada, de andar irregular por una cojera… pero al hablar con ella su figura se agiganta, encandila con su infinita energía y comprendes que nunca conocerás el techo de su nivel intelectual’.
Era la estrella de las reuniones de dirigentes marxistas de toda Europa, solía reunirse con Jean Jaures y Lenin que la bautizó como; ‘El Águila de la Revolución’. Abiertamente feminista sostenía; ‘Quien es feminista y no es de izquierda, carece de estrategia. Quien es de izquierda y no es feminista, carece de profundidad’. Junto a Clara Zetkin impulsó la creación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Su inclaudicable pacifismo la llevó a tener que tomar decisiones que la enfrentarían al poder alemán. En 1914, cuando el Partido Socialdemócrata abandona su postura antibelicista y se encolumna detrás del Kaiser Guillermo II para que Alemania entrara en la Primera Guerra Mundial Rosa abandona sus filas. Junto al político Karl Liebknecht funda la Liga Espartaquista germen del Kommunistische Partei Deutschlands.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial Europa era un tembladeral, el conflicto bélico sumado a la gripe española habían diezmado a la clase laboralmente activa. En medio de un clima político insostenible, el 9 de noviembre de 1918 abdica el Kaiser Guillermo II formándose un gobierno socialdemócrata conducido por Philipp Sheidemann. Paralelamente, la Liga Espartaquista, anunció la creación de la Republica Socialista Libre de Alemania, pero el ejército leal a Sheidemann aplasto sus intenciones.
Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht deciden calmar a sus seguidores para evitar un enfrentamiento entre compatriotas, no lo lograron. Los espartaquistas tomaron las calles, Rosa y Karl ya no podían permanecer ajenos y apoyaron la decisión de sus bases. Para aplastar la revuelta pero no quedar expuestos ni ser acusados de propiciar una masacre, el gobierno socialdemócrata delegó la tarea represiva en grupos paramilitares.
El 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron detenidos y trasladados al hotel Eden donde funcionaba la sede de la Guardia de Caballería de los Freikorps. La versión oficial dijo que intentaron escapar y fueron capturado por una horda de civiles exaltados que los asesinaron e hicieron desaparecer sus cuerpos. 43 años después se supo la verdad. En 1962, el capitán Waldemar Pabst develó que se había infiltrado en la Liga Espartaquista y detuvo a Luxemburgo y Liebknecht. Cuando llamó al jefe del ejército Gustav Noske recibió la orden de matarlos, pero ocultando la responsabilidad del gobierno. Pabst llevó a Liebknecht a un parque cercano al hotel y lo ejecutó dejando su cuerpo allí para que pareciera una ejecución pública y regresó al hotel para encargarse de Rosa.
Waldemar Pabst, el teniente Kurt Vogel y el oficial Hermann Souchon golpearon y arrastraron de los pelos a Rosa hasta un auto donde la desmayaron de un golpe con la culata de un fusil. Finalmente, Souchon le dispara en la sien y arrojan su cuerpo en un canal donde fue encontrada 4 meses después. Los restos de Rosa Luxemburgo están enterrados en el cementerio berlinés de Friedrichsfelde donde un pequeño letrero recuerda su frase; ‘Quien no se mueve, no siente las cadenas’.

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