sábado, febrero 21, 2026

"Clase, partido y dirección", León Trotsky



Conciencia de clase


En su escrito sobre la revolución española titulado "Clase, partido y dirección", León Trotsky denuncia lo que él considera una "trampa dialéctica" de los dirigentes que, tras un fracaso político o una derrota estrepitosa, se lavan las manos culpando a la supuesta "falta de madurez" de las masas. Es un texto demoledor porque desarma el argumento circular de que "las masas fallaron porque no estaban preparadas" y "sabemos que no estaban preparadas porque fallaron". Para Trotsky, decir que el proletariado español no estuvo a la altura es una "clásica maniobra de traidores" que busca ocultar la responsabilidad de quienes tenían el deber de conducir esa fuerza. Él sostiene que la clase obrera demostró un heroísmo y una predisposición para la lucha increíbles, pero que fue maniatada por direcciones que no quisieron o no supieron llevar la revolución hasta el final. Básicamente, les dice que es una cobardía intelectual traspasar la responsabilidad del fracaso a quienes pusieron el cuerpo, cuando el error estuvo en la hoja de ruta que los jefes trazaron. Es un llamado a dejar de subestimar al pueblo y empezar a cuestionar seriamente a las cúpulas que, ante la crisis, prefieren tachar de "inmaduros" a sus seguidores antes que admitir su propia incapacidad.

Trotsky apunta sus dardos principalmente contra las cúpulas del Frente Popular durante la Guerra Civil Española, "esos dirigentes" que, según él, frenaron la revolución para no espantar a las democracias burguesas de Europa. Se refiere específicamente a los líderes del Stalinismo (el PCE), que seguían las órdenes de Moscú y priorizaban ganar la guerra militar antes que hacer la revolución social, y a los sectores del reformismo socialdemócrata (PSOE) y de la burguesía republicana. También incluye en su crítica a los dirigentes anarquistas de la CNT, a quienes acusa de capitular y entrar al gobierno en lugar de tomar el poder cuando las masas tenían el control en las calles de Barcelona. Para Trotsky, todos ellos, al ver el fracaso de la República, terminaron usando el argumento de la "inmadurez del pueblo" para no admitir que sus propias políticas de conciliación y el freno a las colectivizaciones fueron lo que realmente desmoralizó al proletariado y le pavimentó el camino al fascismo de Franco.

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