El Ministerio de Defensa de Dinamarca confirmó al diario Berlingske que una directiva de 1952 "sigue en vigor". La orden establece que las fuerzas danesas "deben inmediatamente emprender la lucha sin esperar ni solicitar órdenes, incluso si los comandantes no están enterados de la declaración de guerra".
Esta norma se aplica sin excepción a cualquier fuerza invasora, incluyendo a aliados de la OTAN como Estados Unidos. El Comando Ártico Conjunto será quien determine qué constituye un ataque.
La directiva surgió tras la traumática invasión nazi de abril de 1940, cuando las comunicaciones danesas colapsaron y muchas unidades militares no supieron cómo responder. Para evitar repetir esa historia, se estableció que los soldados actúen de forma autónoma.
La Primera Ministra Mette Frederiksen fue contundente esta semana: "Si Estados Unidos elige atacar a otro país de la OTAN militarmente, todo se detiene. Eso incluye nuestra OTAN y la seguridad que ha proporcionado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial".
Siete líderes europeos ya declararon que "Groenlandia pertenece a su pueblo" y que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir su futuro. Trump insiste en que la necesita por "seguridad nacional" y no descarta usar la fuerza.
Dinamarca y Groenlandia se reunirán con funcionarios estadounidenses la próxima semana. "Nada sobre Groenlandia sin Groenlandia", advirtió la canciller groenlandesa Vivian Motzfeldt.
Un pequeño país de 6 millones de personas le pone límites claros a la superpotencia mundial. Así se defiende la soberanía.
