lunes, diciembre 29, 2025

El Pueblo Inuit.














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El Pueblo Inuit

Historia

Los Inuit son un pueblo amable y tranquilo, son simpáticos, tímidos y risueños (compartir la risa con alguien es equivalente al contacto íntimo), con una moral basada en la generosidad y la comunidad, sin más leyes que las de la experiencia transmitida por la costumbre. El contacto con los occidentales, el comercio colonizador, la religión católica y una moral muy distante de la suya, han hecho que desde principios del siglo XX, hayan perdido buena parte de su identidad, ante un sedentarismo no resuelto y una excesiva dependencia de los subsidios estatales.

pueblo Inuit

Originariamente los Inuit, junto con los Yupik del sur de Alaska y este de Siberia, son el conjunto de pueblos indígenas que habitan los territorios del Ártico y que poseen un origen común en el noreste asiático. El nombre con el que se autodenominan significa “la gente” en su propia lengua, del singular Inuk “hombre” o “persona”, frente a eskimo (esquimal) ampliamente utilizado, pero que en Canadá y Groenlandia tiene connotaciones peyorativas. El término esquimal, que engloba a los diferentes grupos en un solo nombre, tiene una etimología controvertida, si bien la mayoría acepta la teoría según la cual el término eskimo recuerda a askamiciw,  “el que come carne cruda”, con el que eran denominados por sus vecinos los indios vabinaks según fueron descritos por el pastor Biar allá por el siglo XVII. Otros estudios afirman que eskimo suena muy similar a como los Inuu (montagnais de la región del Labrador) se referían a los inuit de la región al denominarlos “cazadores con raquetas de nieve” o “los que hablan en otra lengua”, dependiendo de  las fuentes. La hipótesis más probable es que el término apareciera en occidente entorno al siglo XVI, a través de los balleneros vascos con los que los indios montagnais mantenían relaciones comerciales, y posteriormente fuera  transmitido a ingleses y franceses.

Los caracteriza un físico adaptado las duras condiciones climáticas; baja estatura, constitución robusta, miembros cortos para retener el calor, o los ojos rasgados y pestañas pesadas que protegen del resplandor del sol sobre el hielo. Fueron un pueblo eminentemente nómada, que se desplazaba en función de las estaciones y de las temporadas de caza.

Las cifras sobre su migración bailan según las fuentes, pero se estima que entorno al 12.000 a.C. (otras hablan de hasta 40.000 años) llegaron hasta Alaska procedentes del Este de Siberia cruzando el Estrecho de Bering durante la última glaciación, ya que por aquel entonces sería transitable a pie, a través de un istmo que llegaba a tener 1.500 km de norte a sur. Durante milenios se fueron desplazando por el área del Ártico hasta llegar los primeros pobladores a Groenlandia, entorno al año 2.500 a.C.

pueblo Inuit

Numerosas culturas fueron poblando estos territorios, desapareciendo en algunos casos dada la extrema fragilidad de las condiciones de vida y las posibilidades de subsistencia, adaptándose con mayor éxito en otros, como el de la cultura Thule, de la que proceden la mayoría de los pueblos indígenas que hoy viven en las regiones del Ártico. Los Thule llegan a Groenlandia sobre el año 1.000 d.C. tras migrar desde las tierras de Alaska, y tuvieron los primeros encuentros con vikingos alrededor del 1.300 d.C.. Tras el nuevo enfriamiento ocurrido a partir del siglo XIII y la consiguiente “pequeña edad de hielo”, los cambios de las costumbres de caza sobre todo por el nuevo congelamiento del mar en el área, conllevaron el aislamiento, y ocasionalmente extinción, de distintos asentamientos a lo largo del Ártico. De hecho cuando los primeros exploradores europeos encuentran asentamientos en estrecho de Smith y en Angmagssalik, en 1818, sus pobladores aún pensaban que eran los únicos habitantes de la tierra.

Sociedad

La base de la sociedad inuit era la familia, sin relaciones de pertenencia a la tribu más allá del parentesco; dadas las durísimas condiciones de vida, formaban núcleos muy sólidos y solidarios. Virtudes comunales como el trabajo y la generosidad eran muy reconocidas, mientras que el egoísmo era uno de los peores defectos. El miembro más inteligente no debía demostrarlo ante los demás, y el cazador más capaz debía alimentar al resto sin enorgullecerse por ello.

No existía un jefe nombrado a tal efecto que rigiera el poblado, pero generalmente se reconocía el poder ético del mejor cazador, o la reputada conducta de uno de los miembros por su sabiduría, generosidad y modestia al que todos acudían para dilucidar disputas u obtener consejos.  Este no imponía su parecer al resto, sino que simplemente sugería. Existían una serie de leyes no escritas que servían para mantener al grupo unido, de manera que era incluso más importante mantener la paz y orden del grupo que cumplir este tipo de leyes. El castigo era establecido entre los miembros la comunidad de la forma más pacífica posible; así el robo o el incumplimiento de sus obligaciones se resolvían con la ridiculización del individuo. Una vez superado el castigo, se olvidaba por completo si la conducta había sido corregida.

Tan solo en el caso de castigos por asesinato se tomaban decisiones que iban en contra del pragmatismo orientado a la supervivencia. La muerte de un miembro de una familia debía ser vengada con la muerte del asesino o de algún miembro de su familia, y podían pasar años antes de que se concluyera este tipo de conflictos.

Los matrimonios eran vistos como una oportunidad para ampliar los lazos familiares, ya que dada la fragilidad de la vida en este entorno, el disponer de una extensa red de parientes te podía asegurar la ayuda en épocas de escasez. Estos matrimonios solían concertados según las necesidades de cada familia, y se establecía como edad casadera la de la primera menstruación de la mujer, mientras que el hombre debía ser capaz de cazar en solitario (entorno a los 20 años). Al ser poblaciones muy pequeñas era normal la escasez de mujeres u hombres en unas y otras, por lo que la poligamia y poliandria eran habituales. El intercambio de esposas era práctica habitual, tanto por razones puramente hedonistas, como por intereses comerciales (cuando un cazador salía por una temporada cambiaba a su esposa por la de otro hombre que era mejor cocinera o más hábil). Igualmente ofrecían a su mujer en signo de aprecio y amistad. Estas relaciones extramatrimoniales no estaban mal vistas siempre que fueran idea del marido, o contaran con su consentimiento. El divorcio era habitual, generalmente motivado por malos tratos del marido, cada cual se llevaba sus bienes, pero continuaban manteniendo el contacto entre las familias. Las madres solteras no eran tampoco mal vistas, y además siempre había hombres dispuestos a hacerse cargo de ella ya que el matrimonio representaba posición social. Los niños huérfanos no solían ser adoptados, y debían buscarse sustento mendigando; pese a ello no eran mal vistos, y abundan las leyendas de huérfanos que consiguen salir adelante y llegar a ser reconocidos miembros del poblado.

pueblo Inuit

Si bien existía la propiedad privada, la comida era un bien común y era repartida en función de las necesidades. El trabajo se dividía en función del sexo; los hombres se dedicaban a la caza y a la talla de artesanía, mientras las mujeres se dedicaban a la elaboración de la comida y la preparación de las pieles.

Cuando las condiciones eran especialmente difíciles, y el grupo se hallaba en dificultades, siempre se miraba el bien del grupo antes que el del individuo, de manera que se sacrificaba los miembros más débiles de la comunidad (niños, ancianos o enfermos). Los ancianos solían cometer suicidio ante estas situaciones, para evitar a su familia el doloroso trance de tomar tal decisión. Ello no implica que no se apreciara a los ancianos, al contrario, ya que eran muy respetados como fuente de experiencia.

Los asentamientos tradicionales contaban con una población aproximada de 100 miembros, siendo, generalmente, permanentes en invierno mientras que se dedicaban al nomadismo en verano, utilizando tiendas con estructuras de madera de deriva o hueso de ballena cubiertas por pieles, los tradicionales tupeq y tipi. La distribución de las viviendas en los poblados se realizaba en función del mayor aprovechamiento de la luz solar, y de la máxima protección de los vientos. Se realizaban generalmente con muros de piedra y turba, con una techumbre de madera de deriva sobre la que se colocaban piezas de tierra con hierba, y sobre ella pieles. Disponían de una entrada semisubterránea que mantenía el calor del hogar, y contaban en el interior con una parte sobreelevada que servía para comer y dormir, y el resto para cocinar.

Durante la época de caza invernal usaban el iglú (que en su lengua significa “casa”), que podían construir allá donde lo necesitaban con el hielo del lugar. Estos también disponían de un banco central elevado para dormir, con espacios laterales donde se disponían las lámparas de aceite con las que calentaban el interior, que se mantenía cálido gracias al mismo sistema de acceso semienterrado.


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Santo Domingo, una ciudad con mucha historia
















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Historia, patrimonio y cultura… todo en Santo Domingo, la capital colonial de República Dominicana. ¡Parada obligatoria si viajas a Punta Cana!

El encanto del viejo mundo, buen clima y gente cercana

Santo Domingo es la capital de República Dominicana y una de las ciudades más antiguas de Centroamérica, conocida además en todo el mundo por su por haber sido nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y por ser el asentamiento europeo más antiguo habitado de América.

En ella convergen el encanto del viejo mundo y el estilo moderno de Occidente. Su riqueza arquitectónica del siglo XVI, su impresionante centro histórico y su historia ligada a Cristóbal Colón y sus edificios del siglo XVI no te van a dejar indiferente.

Fortalezas medievales, palacios y calles con más de 500 años de historia se entremezclan con el ambiente urbano que acoge a infinidad de artistas callejeros, mucha música y baile latinos y la alegría y cercanía de los dominicanos y dominicanas.



El país tiene un clima predominantemente tropical y una temperatura media entre los 25–30°C. En la capital el verano es bastante caluroso y es frecuente ver días nublados. Sin embargo el invierno se caracteriza por ser caliente y seco y sus días suelen estar despejados. 

Si estás pensando en visitar Santo Domingo, cualquier época del año es bueno, aunque te recomendamos que lo hagas desde finales de noviembre hasta finales de abril

si lo que quieres es instalarte en la capital dominicana, has de saber que existen zonas en Santo Domingo que se consideran idóneas para vivir en la actualidad. Entre ellas destaca la Ciudad Colonial, Ensanche La Fe, Costa Verde y San Carlos, entre otros.

Una ciudad centenaria

Esta centenaria ciudad, cuyo nombre completo es Santo Domingo de Guzmán, fue la primera sede del gobierno colonial español en el Nuevo Mundo.

En el momento en que los europeos llegaron a Santo Domingo, en ella se encontraban los indios taínos que habían dividido la isla y la habían impregnado de su artesanía y su arte. 

En sus museos y centros históricos se conservan muchas de estas piezas. Como museos que visitar te recomendamos el Museo Nacional de Historia y Geografía, el Museo del Hombre Dominicano y Sala de Arte Prehispánica, donde conocerás la historia pre precolombina de este país.

Lo que no te puedes perder

Sus calles, sus museos, monumentos y centros históricos tienen algo importante que contar de la historia de América. Te contamos los must para visitar Santo Domingo.


La Zona Colonial de Santo Domingo

La también llamada Ciudad colonial es la parte del casco histórico más antigua de Santo Domingo y es precisamente su papel fundamental en la historia del Nuevo Mundo lo que hizo que la UNESCO la declarara Patrimonio de la Humanidad.

Vale la pena considerar la antigua Calle de Las Damas, la primera calle que tuvo Ciudad Colonial y cuyo nombre responde al hecho de que las damas pasearan por ella. Además, las familias más pudientes vivían en esta calle. Como elemento decorativo característico cabe mencionar los azulejos de estilo colonial que la decoran. 

Parque Colón


Una zona ajardinada que en su día fue un lugar de celebración de fiestas de los habitantes de Santo Domingo y que hoy en día es un centro cultural y de ocio, testigo y escenario de fiestas y eventos culturales. Una estatua de Cristóbal Colón en el centro le da nombre al parque.

El ocio que tiene lugar en este parque es la viva representación del estilo de vida de los dominicanos.


Catedral Primada de América


Esta catedral, también conocida como Catedral de Santo Domingo o Basílica Menor de Santa María de la Encarnación es la más antigua de América y data del siglo XVI.

En ella descansaron durante años los restos de Cristóbal Colón y su estilo se caracteriza por estar compuesto de bóvedas nervadas

Cuenta con un total de 14 capillas, entre las que destacan la de Diego Caballero, Alonso de Suazo o de Bastidas y contiene arte y mobiliario de gran valor. 


Parque Nacional Los Tres Ojos


Las cuevas de los Tres Ojos están en el parque Mirador del Este, y están compuestas por un gran lago de agua dulce que hace miles de años sufrió una división natural y que dio lugar a cuatro cuevas, comunicadas entre sí.

Se llama el parque de “Los Tres Ojos” porque tiene tres lagos interiores a pesar de que desde el exterior solo puede apreciarse uno grande.

Los cuatro lagos principales son: El lago Aguas Azufradas (tiene un componente blanquecino que llegó a pensarse que era azufre), La Nevera (un lago al que no le llega la luz solar), Lago de las Damas (que antiguamente se utilizaba como balneario), y Los Zaramagullones (unos curiosos patos le dieron nombre a este lago).

En el recorrido por el interior de las cuevas, se pueden ver los dibujos de los antiguos taínos en las paredes. 

El Alcázar de Colón


El alcázar de Colón es el primer palacio fortificado del Nuevo Mundo y uno de los lugares más emblemáticos de Santo Domingo.

Se trata de un palacio  gótico y renacentista donde vivió Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón. y en él llegaron a celebrarse algunas de las reuniones más importantes con Cortés, Velázquez o Balboa.

Con el paso de los siglos, el edificio fue quedando en ruinas y con el objetivo de proteger el Alcázar, declarado monumento nacional en 1870. 

Hoy en día dispone de veintidós estancias conservadas que muestran el estilo de vida del siglo XVI al XVIII.


Panteón de la Patria


Esta antigua iglesia de la Compañía de Jesús de finales del siglo XVIII, conserva los restos de personajes históricos clave, tales como Américo Lugo, Antonio del Monte y Tejada o Antonio Batista.

Desde que fuese inaugurado ha servido a diferentes funciones a lo largo del tiempo: desde servir como teatro a sede de oficinas públicas.


Si tienes ganas de conocer Santo Domingo en profundidad, no dejes de reservar nuestra excursión. Te garantizamos que no te dejará indiferente.


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domingo, diciembre 28, 2025

Generación del 27: contexto, características, autores y obras.

 


Marián Ortiz
Marián Ortiz
Especialista en Medios Audiovisuales
Tiempo de lectura:16 min.

Se denomina Generación del 27 a un grupo de poetas y escritores españoles que comenzaron a brillar dentro del panorama literario a partir de 1920.

La denominación se asignó a partir del homenaje que algunos de sus miembros rindieron a Luis de Góngora en Sevilla para el tercer centenario de su muerte en diciembre de 1927.

Este grupo de poetas fue capaz de asimilar la tradición literaria e integrarla con los movimientos de vanguardia vigentes en aquella época. Pese a sus diferencias literarias, estos poetas mostraban inquietudes y gustos estéticos afines, también tenían una estrecha relación de amistad.

Los autores que tradicionalmente se asocian a esta generación son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Emilio Prados, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre. Aunque el grupo puede ser más extenso.

Autores de la Generación del 27 en el tricentenario de la muerte de Góngora
Integrantes de la Generació del 27 en el homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla.

La Generación del 27 surge en un contexto de continuos cambios sociales y políticos. En pocos años se dieron acontecimientos muy dispares en el país.

Primero, la dictadura de Primo de Rivera, entre 1923 y 1930. Seguidamente, la instauración de la Segunda República Española en 1931. Por último, el estallido de la Guerra Civil Española en 1936, que supuso el deceso y exilio de algunos escritores de esta generación.

Veamos, a continuación, las particularidades de la obra poética de cada uno de los autores. Así como las características de uno de los grupos de poetas más importantes de la literatura española del siglo XX.

Principales autores de la Generación del 27

Pedro Salinas (1892-1951)

El escritor y poeta madrileño fue el más longevo de la generación del 27. Popularmente conocido como “el poeta del amor”, en su producción poética se pueden diferenciar tres etapas.

En la primera etapa (1923-1932), Salinas encuentra una gran inspiración en Juan Ramón Jiménez y la poesía pura, la cual aúna con el vanguardismo. De este periodo destacan obras como Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1931).

Con obras como La voz a ti debida (1934), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939) Salinas inicia su segunda etapa (1931-1939), donde profundiza en experiencias amorosas.

Para el poeta, el amor es lo que da sentido al mundo:

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos,
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.

La tercera etapa (1939-1951) está marcada por el exilio del poeta. En ella destacan: El contemplado (1946), Todo más claro (1946) y Confianza (1955). Es un período donde predomina el compromiso del autor con la realidad y refleja su descontento en poemas como Cero, de Todo más claro, sobre la amenaza de la bomba atómica.

Jorge Guillén (1893-1984)

Este escritor de Valladolid compaginó su carrera como profesor con su obra poética, Clamor, Final y Cántico (1928), su ejemplar más destacado que cuenta con cuatro versiones.

En su trabajo se pueden distinguir dos etapas. Por un lado, la primera etapa, antes de la guerra Guillén mantiene, a diferencia del resto de autores de esta generación, una visión optimista de la vida y del mundo. Toda su obra se recoge en Cántico (1928), que cuenta con ediciones posteriores.

En su segundo periodo, tras la guerra, Guillén desde el exilio cambia su forma de ver el mundo. Pasa a tener una visión menos optimista para dar testimonio al dolor y las injusticias. Destaca la obra Clamor publicada en tres partes: Maremagnum (1957), Que van a dar en la mar (1960) y A la altura de las circunstancias (1963).

En este fragmento del poema llamado Historia extraordinaria que escribió sobre el bombardeo de Rotterdam durante la Segunda Guerra Mundial es uno de los más representativo de esta etapa:

Y bajo los diluvios demoníacos,
Reiterada la furia
Con método,
Fue conseguida —casi—
La destrucción total.
Y cayeron minutos, meses, años.
Y no credo entre ruinas
El amarillo jaramago solo,
Amarillo de tiempo,
De un tiempo hueco a solas.
Se elevaron los días, las semanas.
Y vertical, novel,
Surgid el nombre de siempre.
Ya Rotterdam es Rotterdam.
¡Salud!

(...)

Gerardo Diego (1896-1987)

Gerardo Diego fue poeta y profesor originario de Santander con una vasta obra poética, la cual es difícil clasificar por etapas.

En cambio, se puede destacar que en su obra coexisten dos tendencias. Por un lado, la vanguardista, que integra el ultraísmo y el creacionismo, donde destacan Imagen (1922) y Manual de espumas (1924). El autor expresó así su concepto de poesía cracionista: “Creer lo que no vimos dicen es la Fe; crear lo que nunca veremos, esto es la Poesía”. Vemos aquí un poema puramente creacionista de su poemario Imagen:

Poema Columpio de Gerardo Diego

Por otro lado, la de tipo tradicional, en la que destaca la métrica clasicista como el romance, la décima o el soneto. De esta tendencia destacan títulos como Soria (1923), Versos humanos (1925) y Alondra de verdad (1941).

Asimismo, su obra destaca por la variedad temática: paisaje, religión, tauromaquia, la música. Apenas alude a temas sociales o políticos, salvo en su obra Odas morales (1966).

Dámaso Alonso (1898-1990)

Profesor, investigador, crítico y poeta madrileño cuya obra poética presenta dos etapas. La primera etapa, destacada por poesía pura y tiene como influencias a Machado y Juan Ramón Jiménez. De este periodo predomina su obra Poemas puros, poemillas de la ciudad (1924). De la cual sobresalen sonetos como este, con el que prescinde de ornamentos y se aferra a la sencillez :

¿Cómo era?
La puerta, franca.
Vino queda y suave.
Ni materia ni espíritu. Traía
y una luz matinal del claro día.
No era de ritmo, no era de armonía
ni de color. El corazón la sabe,
pero decir cómo era no podría
Porque no es forma, ni en la forma cabe.
Lengua, barro mortal, cincel inepto,
deja la flor intacta del concepto
en esta clara noche de mi boda.
Y canta mansamente, humildemente,
la sensación, la sombra, el accidente,
mientras Ella me llena el alma toda.

La segunda etapa, influida por el contexto social de posguerra, destaca por una de sus obras más importantes e influyentes Hijos de la ira (1944). Aunque este poemario, de toques bíblicos y existencialistas, se podría decir que forma parte de lo que el propio Dámaso Alonso definió como poesía desarraigada, en la que también se incluye como poeta.

Federico García Lorca (1898-1936)

Poeta y dramaturgo granadino, Federico García Lorca es uno de los mayores exponentes de esta generación. Fue uno de los poetas y escritores españoles más notables del siglo XX. En su obra poética destacan dos etapas:
En primera etapa predomina la mezcla de lo tradicional y popular, donde están presente las influencias de Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío o Góngora. Es evidente en esta etapa la visión trágica del amor y la muerte, también su inclinación hacia grupos marginados, para transmitir la injusticia y frustración. En esta etapa destacan: Canciones (1927) y Romancero Gitano (1928).

En la segunda etapa rompe con lo tradicional para embarcarse en el surrealismo, aunque mantiene su solidaridad hacia los marginados, bien sean raciales o sexuales.

De este periodo destaca Poeta en Nueva York (1940), su obra más universal, originada por una profunda crisis personal. De ella destaca el uso del verso libre, elaboradas metáforas, imágenes y rimas que, en realidad, utiliza para aludir a un paisaje urbano lleno de contradicciones que aprisiona al ser humano.

Esto puede apreciarse en este fragmento de este poema surrealista titulado La Aurora:

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre aristas
nardos de angustia dibujada (...)

Te puede interesar: Poemas esenciales de Federico García Lorca (analizados)

Vicente Aleixandre (1898-1984)

Vicente Aleixandre, originario de Sevilla, fue un poeta ganador del Premio Nobel en 1977. Para Aleixandre “la poesía no es cuestión de fealdad o hermosura, sino de madurez o comunicación”. De su obra poética se pueden distinguir tres etapas.

La primera etapa destaca por el pesimismo, con una concepción penosa del hombre, cuyo deseo es volver a la tierra y fundirse con la naturaleza. El hombre es dolor y angustia.

Destacan obras como Pasión de la tierra (1935), con poemas en prosa en el que se acerca al surrealismo, Espadas como labios (1932) y La destrucción o el amor (1934), cuyo tema principal es el amor que conduce al dolor o a la muerte.

Esto queda reflejado en poemas como Después del amor:

Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto,
como el silencio que queda después del amor,
yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo
hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen.
Y con mi mano repaso las lindes delicadas de tu vivir
retraído (...)

En el segundo período Aleixandre abandona la corriente surrealista. Con su obra Historia del corazón (1954), la Naturaleza deja de ser protagonista del poema, ahora es el hombre. También deja atrás el pesimismo de la etapa anterior.

A la tercera etapa corresponden obras como Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974), donde el poeta explora la vejez desde la melancolía. En este periodo reflexiona sobre la condición humana.

Emilio Prados (1899-1962)

Emilio Prados fue un poeta malagueño con una copiosa producción poética, la cual puede dividirse en tres etapas.

En la primera etapa se encuentran libros como Tiempo (1925), Canciones del farero (1926), Vuelta (1927), Misterio del agua (1927) y Cuerpo perseguido (1928), los cuales destacan por la influencia de Juan Ramón Jiménez y el neopopularismo andaluz. En este primer periodo destaca su postura impasible y contemplativa. En sus versos el poeta busca la disolución de su propio cuerpo y la naturaleza.

El segundo periodo de la obra poética de Prados da un vuelco hacia la poesía social y política. En esta etapa se evidencia el surrealismo, no solo en los recursos técnicos, sino también por el compromiso social.

El trabajo de esta etapa está en tres libros: El llanto subterráneo (1936), Llanto en la Sangre (1937), Cancionero menor para combatientes (1938).

La tercera etapa coincide con su exilio en México. En ella destaca la poesía de gran intensidad emotiva, movida por una crisis existencial de Prados. En ella podemos destacar libros como: Jardín cerrado (1940), Memoria del olvido (1946), Antología (1954) o Río natural (1957). En este fragmento del poema La muerte y el jardín se puede apreciar las características de este periodo:

Abandoné la forma de mi cuerpo;
la carne de mi hastío…
Por el fiel de mis ojos,
corté en dos la balanza
que me sostuvo en pie como hombre vivo.

Rafael Alberti (1902-1999)

Rafael Alberti fue un pintor y poeta gaditano. Junto con García Lorca, Alberti fue uno de los máximos representantes de la lírica andaluza del siglo XX. En su obra poética se pueden destacar tres etapas.

En la primera etapa destaca Marinero en tierra (1925), libro de poesía con el que se dio a conocer y en el que se perciben formas tradicionales y populares. Abundan temas como la nostalgia y añoranza hacia su tierra natal, en la que no reside.

De esta etapa también destacan La amante (1926) y El alba del alhelí (1927). En este fragmento de su poemario Marinero en tierra, aúna tradición, sencillez y añoranza:

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombrada capitana
de un barco bajel de guerra (...)

Con la obra Cal y Canto (1927), motivado por una crisis espiritual, Alberti inicia un cambio de tendencia hacia el surrealismo. Sobre los ángeles (1928) es uno de sus libros más consagrados de su segunda etapa, donde predomina el uso de imágenes libres y el versículo.

La tercera etapa de Alberti se ve marcada por la República, la Guerra Civil y el exilio. En ella poeta vuelve a ahondar en la nostalgia de la tierra y también destaca la poesía política. De este periodo destacan: Sermones y moradas (1934), Entre el clavel y la espada (1941) o Coplas de Juan Panadero (1949).

Luis Cernuda (1902-1963)

Luis Cernuda fue poeta y profesor sevillano cuya obra poética se agrupa en dos etapas. En toda su obra predomina un pesimismo existencial.
En la primera etapa, hasta la guerra, destacan dos libros: Los placeres prohibidos (1931) y Donde habite el olvido (1934), en los que se puede apreciar la influencia del surrealismo.

En su segunda etapa, durante el exilio, aparecen temas como el destierro, la añoranza de la infancia, la soledad o la muerte. De este periodo destacan obras como Las nubes (1940) y Desolación de la quimera (1962). Este es el fragmento de un poema llamado Primavera vieja escrito durante el exilio:

(...)

A solas,
con la frente en la mano, un fantasma
que vuelve, llorarías pensando
cuán bella fue la vida y cuán inútil.

Manuel Altolaguirre (1905-1959)

Manuel Altolaguirre fue poeta, impresor y cineasta malagueño. Fue uno de los poetas más jóvenes de la Generación del 27 y en su obra poética se pueden distinguir dos etapas principales.

Por un lado, en la primera etapa, antes de la Guerra Civil, destacan Las islas invitadas (1926), Ejemplo (1927), Poesía (1931) y Soledades juntas (1931).

En la segunda etapa, durante el exilio, destacan obras como Nube temporal (1946), marcado por el trágico contexto social, Fin de un amor (1949) y Poemas de América (1955).

De este periodo predominan poemas con un tono espiritual y místico, como el siguiente fragmento del poema llamado Separación:

Mi soledad llevo dentro,
torre de ciegas ventanas.

Cuando mis brazos extiendo
abro sus puertas de entrada
y doy camino alfombrado
al que quiera visitarla.

Pintó el recuerdo los cuadros
que decoran sus estancias.
Allí mis pasadas dichas
con mi pena de hoy contrastan (...)

En sus creaciones puede distinguirse la influencia de Garcilaso de la Vega, Juan Ramón Jiménez o Pedro Salinas. En ellas predomina la musicalidad, los versos cortos y estrofas clásicas. También temáticas como el amor, la soledad y la muerte.

Características comunes

Síntesis de tradición y vanguardia

Este grupo de poetas, tal y como señalaba Dámaso Alonso “no se alza contra nada”. Se interesan no solo por la lírica popular y culta del pasado literario español, sino que también se abrieron a los movimientos vanguardistas que se estaban dando por Europa.

Se puede decir que sus predilecciones eran totalmente integradoras, desde lo tradicional a lo más actual en aquel momento, algunos autores prestan atención en las nuevas corrientes estéticas.

Influencias

Las influencias de este grupo fueron muy diversas desde el modernismo con Rubén Darío como referencia para algunos autores de esta generación, pasando por la poesía pura de Juan Ramón Jiménez, hasta las vanguardias.

También hacen una mirada retrospectiva hacia autores como Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Bécquer y Luis de Góngora.

Rasgos estilísticos

Entre los rasgos estilísticos que adquieren importancia en los poetas de la generación del 27 son:

  • Predominio de la metáfora y la imagen.
  • Paulatino empleo del verso libre.
  • Utilización de recursos como la sinestesia y el símbolo.

Temas comunes

Según Rocío Lineros Quinteros, existen cuatro motivos comunes que dominan en la poesía de estos escritores: la ciudad, la Naturaleza, el amor y el compromiso social.

  • La ciudad, cuya visión evoluciona desde un tratamiento positivo, como un lugar de progreso, hasta una mirada negativa, a finales de los años 20, donde la ciudad es un sitio adverso para el hombre.
  • Naturaleza. Los poetas aluden frecuentemente a jardines, el mar, la luna, incluso lugares de sus ciudades de origen.
  • El amor visto como experiencia que da plenitud y sentido a la vida, pero también como una fuerza destructora que lleva a la frustración.
  • El compromiso social se hace más evidente cuando comienza la guerra, a partir de 1936. Algunos autores exiliados reflejaron su compromiso social con creaciones de protesta y denuncia.

Rasgos generacionales

Los autores de la generación del 27 tienen una edad aproximada ya que la mayoría nace entre los años 1892 y 1902. La mayoría coinciden en la Residencia de Estudiantes de Madrid y reciben una formación intelectual semejante. Además, la mayoría de integrantes proceden de la burguesía acomodada y participan en revistas literarias como La Gaceta Literaria.

Acudieron al acontecimiento que los aunó como generación: homenaje por el tercer centenario de la muerte de Góngora en el año 1927.

Las Sinsombrero

Generalmente, al hacer referencia a la generación del 27 se suele pensar en un núcleo más o menos cerrado de autores masculinos. En cambio hubo un conjunto de pensadoras, poetas y artistas coetáneas que también pertenecieron a esta generación y contribuyeron en la modernización social y cultural, desarrollando su labor creativa. Estas fueron:

  • Maruja Mallo (1902-1995): pintora
  • Margarita Manso (1908-1960): pintora
  • Ángeles Santos (1911-2013): pintora
  • Margarita Gil Roësset (1908-1932): escultora, ilustradora y poeta
  • María Zambrano (1904-1991): filósofa y ensayista
  • María Teresa León (1903-1988): escritora
  • Rosa Chacel (1898-1994): escritora
  • Ernestina de Champourcin (1905-1999): poeta
  • Concha Méndez (1898-1986): escritora, poeta y guionista

Referencias

Balló, T. (2016). Las sinsombrero: Sin ellas, la historia no está completa. Espasa.
Frutos, D. A. (2010). Breve historia de la Literatura española (1.a ed.). Ediciones Alejandría S.A.
Pardo, F. D. (2018). Breve historia de la generación del 27. Nowtilus.

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