sábado, diciembre 27, 2025

En karate, como en las otras artes marciales, todos los caminos te llevan a un mismo lugar.




En karate, como en las otras artes marciales, todos los caminos te llevan a un mismo lugar, tú eres quien decides, si te detienes, te desvías o sigues el camino correcto y llegas a la meta, esa meta que está más allá de conquistar medallas y trofeos, más allá de alcanzar con sacrificios la cinta negra o el grado más alto en tu estilo, esa meta está dentro ti mismo, está en haber logrado domesticar tus bajos instintos, hasta convertirte en un ser humano apacible y noble, que se inclina reverente ante los demás, ante la vida.

Dic/2025.

LA PRIMERA SUBLEVACIÓN DE LOS ESCLAVOS NEGROS EN AMERICA.



26 de Diciembre de 1522 se pruduce la primera sublevación de esclavos negros en el Nuevo Mundo en el ingenio “La Duquesa''.
En el ingenio azucarero “La Duquesa”, quizás estimulado por Enriquillo, sucedido tambien en el de Baoruco, alzamiento que mantuvo mayor resonancia por el prestigio social de sus señores el virrey, almirante y gobernador don Diego Colón y doña María de Toledo.
Los rígidos métodos de trabajos, empleados por los amos en las plantaciones e ingenios azucareros, propiciaron su levantamiento. La vida llegó hacérseles insoportable y optaron por perderla luchando, como único medio para recuperar la libertad. Sin embargo, aquel conato fue aplastado en lo inmediato, don Diego Colón marchó acompañado de Melchor de Castro y don Francisco de Ávila, a su encuentro.
Los sublevados fueron sorprendidos en sus campamentos en las proximidades de Azua y Nizao, batiéndose cuerpo a cuerpo con los españoles, dejando en los campos de batalla varios muertos y heridos.
El resto de los rebeldes huyó por las montañas perseguidos por tropas españolas siendo apresados y sus jefes y ejecutados. La represión no logró detener los levantamientos individuales en años posteriores. No debe, pues, extrañar que a partir de ese instante el cimarronaje fuera permanente, contra el colonialismo, al tiempo que se formaban “manieles” o “palenques” en Ocoa, Baoruco y la Sierra de Neyba.
Brotaron líderes en todas las regiones como: Sebastián Lemba, Diego Guzmán, Juan Criollo y Diego del Campo. De modo que, el esclavo africano y el indio nunca se rindieron, jamás dimitieron a su libertad.
En 1528 apareció el primer ordenamiento jurídico dictado por la Corona española para sancionar los constantes alzamientos de negros, leyes que buscaban regular, prevenir, o castigar las inconductas sociales de los fugitivos. Las sanciones iban desde cien azotes y colgarles argolla, la reincidencia se penalizó con la muerte.
La esclavitud es tan antigua como el hombre. Frecuentó las antiguas culturas de Mesopotamia, Egipto y Roma. La servidumbre era habitual en el mediterráneo, llegó América con los conquistadores.
Fue en La Española, donde tuvo inicio la Trata de Esclavos en América creando el primer vínculo racial de españoles, indígenas y africanos. La Villa de la Concepción de La Vega, está reconocida como la primera en producir azúcar en 1506 para el consumo local, su exportación hacia España inició en 1515.
El colapso vertiginoso de la mano de obra nativa obligó al colonialista a pensar en el esclavo africano como única manera de poder suplir la escasez del indio, quienes morían por el exceso de trabajo a que eran expuestos por los encomenderos.
La presencia de esclavos negros traídos de España a la colonia data 1502, con la llegada del gobernador don Nicolás de Ovando, para trabajar en las minas de oro. Estos primeros negros huyeron de las minas sin que nadie volviera a saber de ellos. Entre el 1515 y 1518, la explotación de la industria azucarera multiplicó la trata hasta llegar a una población significativa.
Ingresaron al puerto de Santo Domingo un promedio de 25,000 a 35,000 esclavos africanos, en 1520 y 1550. La industria azucarera inició su desarrollo a partir del gobierno de los Padres Jerónimo, convirtiendo los ingenios en industria y plantación, donde se establecían núcleos poblacionales importantes.
El maltrato que recibían aquellos esclavos negros era digno de compasión: “Sucedía que si uno de ellos quería castigar a un esclavo por alguna cosa mal hecha, por no haberse ganado su día, o solamente por algún despecho, o por no haber extraído de la mina la acostumbrada cantidad de plata, cuando por la noche venia a la casa, en vez de darle cena le hacía quitarse la ropa; si es que tenia puesta alguna camisa, lo arrojaba al suelo y le ataban las manos y los pies, colocándole una madera atravesada que es llamada por los españoles la Ley de Bayona, y que yo creo fue inventada por un gran demonio; luego lo azotaban con una soga o correa hasta que todo su carnes lloraban de sangre. Al terminar toman una libra de pez o también una escudilla de aceite hirviente y poco a poco se la echaban sobre todo el cuerpo, después lo lavan con pimienta del país disuelta en agua y sal y lo dejan encima de una tabla con una frazada, hasta que el dueño le parezca que puede de nuevo trabajar”.

Hoy después de más de quinientos años de exterminio.

 

Hoy después de más de quinientos años de exterminio la lucha continua por el derecho al territorio, a la autonomía, a la identidad, a la vida, por el derecho a existir en libertad.



























FOTOS TOMADAS DE LA RED.

Toro Sentado.

 EL ÚLTIMO DIA DE TORO SENTADO.




Toro Sentado nació hacia 1831 en las praderas del actual Dakota del Sur, dentro de la tribu hunkpapa lakota. Su nombre original, Tatanka Iyotake, evocaba la fuerza del bisonte que no retrocede ante la tormenta: firme, sereno, imposible de doblegar. Desde muy joven se destacó por una calma poco común, por su capacidad para escuchar y por una fuerza interior que imponía respeto incluso entre los ancianos.

No era un guerrero impulsivo. En combate se movía con estrategia; en las negociaciones, con una precisión casi quirúrgica; en las crisis, con una serenidad que descolocaba a propios y extraños. Antes de los treinta años ya era un líder respetado; antes de los cuarenta, la figura espiritual más influyente entre los hunkpapa.

Pero a su alrededor, el mundo cambiaba a una velocidad que amenazaba toda estructura conocida. La llegada de colonos, de tropas armadas, de los ferrocarriles y la caza industrial del bisonte estaban desgarrando el modo de vida lakota. Toro Sentado entendió entonces que su misión no era solo pelear batallas, sino proteger la identidad de su pueblo.

Durante las décadas de 1860 y 1870, los Estados Unidos sellaron con los lakota y otras naciones de las Grandes Llanuras una serie de tratados (como los de Fort Laramie de 1851 y 1868) que, en teoría, reconocían vastos territorios ancestrales, garantizaban derechos de caza y uso exclusivo de la tierra, e incluso prometían suministros y la prohibición de asentamientos blancos.

Sin embargo, estas promesas fueron quebradas casi de inmediato. La fiebre del oro en las Black Hills, la expansión de las líneas ferroviarias y la presión colonizadora empujaron al Gobierno a recortar territorialmente lo que él mismo había garantizado. Las Black Hills, tierras sagradas para los lakota, fueron ocupadas por mineros y soldados pese a estar protegidas por tratado.

La ruptura sistemática de estos acuerdos precipitó el confinamiento forzoso de los pueblos originarios en reservas, la pérdida de tierras fértiles y la dependencia absoluta de suministros gubernamentales. Muchos líderes (entre ellos Toro Sentado) rechazaron firmar nuevos pactos que implicaran renunciar a sus territorios o aceptar condiciones humillantes. Su postura firme lo convirtió en un referente político y espiritual para su pueblo y en un problema para Washington.

Su notoriedad creció aún más en 1876, en los meses previos a la batalla de Little Bighorn, cuando, según la tradición, tuvo una visión en la que soldados estadounidenses caían como langostas. Ese mensaje fue interpretado como un augurio de victoria y fortaleció el ánimo de miles de guerreros lakota, cheyenne y arapaho.

Aunque Toro Sentado no encabezó el combate en el campo, su influencia espiritual fue decisiva en la movilización indígena. La derrota del general George Custer y su Séptimo de Caballería marcó un hito, pero también desencadenó una reacción federal feroz: una campaña militar diseñada para aplastar cualquier forma de resistencia.

La persecución posterior obligó a Toro Sentado a buscar refugio en Canadá durante cuatro años. El hambre, la escasez de bisonte y la presión diplomática lo empujaron a regresar a Estados Unidos en 1881. No volvió como un derrotado, sino como un estratega que priorizaba la supervivencia de su pueblo antes que su propio orgullo. Desde entonces quedó recluido bajo vigilancia permanente en la reserva de Standing Rock, convertido en un líder vigilado, pero no silenciado.

El regreso de Toro Sentado a Estados Unidos en 1881 no marcó el fin de su liderazgo, sino el comienzo de una nueva forma de resistencia. En la reserva de Standing Rock, vivió bajo vigilancia constante, un control diseñado para silenciarlo sin convertirlo en mártir.

Pero su presencia provocaba lo contrario: era un faro en un territorio donde la moral escaseaba y la supervivencia dependía de raciones gubernamentales que llegaban tarde o no llegaban.

Para las autoridades, su figura era un problema sin resolver. La memoria de los tratados rotos seguía viva entre los lakota, y él encarnaba esa herida abierta. Los funcionarios temían que su influencia reavivara la cohesión política de un pueblo despojado. Un líder así, aun sin armas, podía desafiar el orden impuesto con solo hablar en una asamblea o recibir visitantes en su tipi.

Durante un breve tiempo viajó con el espectáculo de Buffalo Bill Cody, un explorador y showman, donde el público blanco se agolpaba para ver al “jefe salvaje” sin entender quién era realmente. Toro Sentado aceptó la oferta por razones prácticas: necesitaba recursos para su gente. Pero lejos de adoptar el papel que el show esperaba, utilizó cada oportunidad para denunciar la situación de los pueblos originarios y para desafiar, en plena gira, el relato dominante sobre la conquista del Oeste.

Al regresar a Standing Rock encontró un clima aún más tenso. James McLaughlin, el agente indio de la reserva, veía en él una amenaza directa. Consideraba que mientras Toro Sentado permaneciera libre dentro de su propio territorio, ningún proyecto de asimilación forzosa sería posible. Para McLaughlin, aquel líder que se negaba a rendirse era un obstáculo político. Para los lakota, era lo último que quedaba de un mundo que se desmoronaba frente a sus ojos.

Hacia 1890 comenzó a expandirse entre varias naciones indígenas un poderoso movimiento espiritual: la Danza de los Fantasmas. Decía que los ancestros volverían, que los bisontes regresarían a las llanuras y que la tierra se sanaría. Era un mensaje de esperanza en un tiempo de hambre y despojo, un intento de reconstruir emocionalmente lo que las armas y los tratados rotos habían destruido.

Para el Gobierno estadounidense, en cambio, eso parecía el germen de un levantamiento masivo. La tensión aumentó en las reservas. Y aunque Toro Sentado no practicaba la Danza de los Fantasmas, su reputación como líder espiritual lo situaba en el centro del temor oficial: si él la respaldaba, el movimiento podía tomar un cariz político que escapara a todo control.

McLaughlin, convencido de que debía actuar antes de que eso ocurriera, ordenó su arresto.

Antes del amanecer del 15 de diciembre de 1890, la quietud de Standing Rock se quebró. Un grupo de policías indígenas (miembros de la agencia policial de la reserva) llegó a la vivienda de Toro Sentado para arrestarlo, cumpliendo órdenes de las autoridades federales. Eran nativos como él, pero vestían la autoridad del Gobierno estadounidense y cargaban la tensión de un tiempo en disputa.

La noticia de la detención corrió rápido y, afuera, sus seguidores comenzaron a reunirse en la penumbra helada. Bastó un intercambio de gritos, un empujón, un intento torpe de arrancarlo de su hogar para que la escena se volviera explosiva. Hubo forcejeos, armas que se levantaron en medio del caos y, finalmente, disparos que desgarraron la madrugada.

En segundos, la confusión se transformó en una balacera descontrolada. Toro Sentado cayó abatido con dos heridas mortales, junto con varios de los suyos. Así, en un enfrentamiento breve y caótico, terminó la vida del líder que había desafiado ejércitos enteros y cuyo nombre seguía encendiendo la esperanza de su pueblo. Su hijo, Crow Foot, también murió.

Su muerte estremeció a las naciones lakota y llegó como un presagio oscuro: apenas dos semanas después, las tropas estadounidenses perpetraron la masacre de Wounded Knee. El mundo que Toro Sentado había intentado proteger estaba al borde del abismo, pero su legado no se extinguió. Con los años, su figura trascendió fronteras y relatos. Tatanka Iyotake se convirtió en símbolo de dignidad, resistencia y soberanía espiritual. Su memoria persiste en Standing Rock, en canciones, en discursos, en ceremonias y en la conciencia de un pueblo que aún escucha la enseñanza que marcó su vida: un verdadero líder no retrocede ante la tormenta.

Para su pueblo, su muerte simbolizó la agonía de un mundo que se desmoronaba. Para la historia estadounidense, fue un capítulo decisivo de un conflicto que nunca se cerró del todo. Toro Sentado quedó en la historia como lo que siempre fue: un líder espiritual, político y guerrero que se negó a desaparecer.

Tomado de la red.

Cuba.

 Cuba es la isla más grande del Caribe, un archipiélago con hermosas playas, rica cultura y una singular mezcla de historia española y africana, famosa por sus coches clásicosmúsica vibrante (salsa, son) y paisajes variados, desde montañas (Sierra Maestra) hasta manglares, todo ello bajo un sistema político socialista único, ofreciendo una experiencia cultural y natural muy distintiva. 

Geografía y Naturaleza
  • Ubicación: Entrada del Golfo de México, en el Mar Caribe, cerca de EE. UU. y México.
  • Tamaño: Isla mayor de las Antillas, con ~110,860 km², y 4,195 cayos e islotes.
  • Relieve: Incluye la Sierra Maestra (la más alta), Sierra de los Órganos y Escambray, además de extensas llanuras y ciénagas.
  • Costas: Más de 5,700 km de costa con playas (VaraderoGuadalavaca), bahías y arrecifes. 
Cultura y Sociedad
Historia y Política
  • Descubrimiento: Cristóbal Colón en 1492.
  • Sistema: República socialista de partido único.
  • Influencia: Famosa por su sistema de salud pública y su historia revolucionaria. 























Fotos tomadas de la red.

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