domingo, diciembre 14, 2025

Realismo mágico: qué es, características y autores

 


Catalina Arancibia Durán
Revisado por Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura:8 min.

El realismo mágico es un movimiento literario que tuvo su origen en América Latina hacia la década de 1930. Aunque alcanzó su apogeo entre 1960 y 1970, cuando coincidió con la generación del boom latinoamericano.

El término fue acuñado por el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri en su libro Letras y hombres de Venezuela, publicado en 1947. Sin embargo, el nombre generó una larga polémica que fue resulta años más tarde.

Pietri afirmó que aquel nombre había surgido de su memoria inconsciente. Alguna vez había leído un texto del crítico alemán Franz Roh, en el que usaba realismo mágico para describir un estilo pictórico postexpresionista. La aclaratoria fue necesaria para que se comprendiera que no había ni una relación entre ambos movimientos ni un objetivo compartido.

¿Qué es el realismo mágico?

remedios la bella
Helena Pérez García: Remedios, la bella. Ilustración basada en un pasaje de Cien años de soledad.

El realismo mágico es un tipo de narrativa en la que lo extraño y peculiar se presenta como algo cotidiano. De este modo, es una narración basada en la observación de la realidad, donde tienen cabida singularidades y extrañezas dentro de la normalidad.

Esa realidad es posible en el contexto de América Latina, en cuya sociedad se enfrentan el pensamiento simbólico y el pensamiento técnico modernizador. Esta mezcla proviene de una historia vertiginosa signada por la yuxtaposición cultural, el mestizaje y la patente heterogeneidad.

Uslar Pietri insiste en separar conceptualmente el realismo mágico latinoamericano de otras estéticas aparentemente similares. Así, se aparta de quienes ven un antecedente en obras como Las mil y una noches o en el género de las novelas de caballería.

Para el escritor venezolano, no se trata una sustitución de la realidad por un mundo alterno, como en los ejemplos citados. El realismo mágico describe un fenómeno existente al que el autor califica como extraordinario.

El punto de origen

El realismo mágico surge como contestación a una tradición literaria descriptiva e imitativa que dominaba en Latinoamérica, como las corrientes del romanticismo, el modernismo y el costumbrismo.

Estas corrientes aún no lograban hacerse cargo del comlplejo universo de la realidad latinoamericana. En cambio, el realismo mágico cuestionaba “la fantasía escapista” de la estética modernista tanto como el pintoresquismo de la literatura costumbrista.

El autor afirma que no se trata de que el realismo mágico hubiera sido una invención, sino más bien un reconocimiento, un “retrato de una situación peculiar”.

Características del realismo mágico

realismo mágico

Desde este punto de vista, algunas de las principales características del realismo mágico son:

  • Parte de la observación de la realidad.
  • Incorpora el universo de valores simbólicos de las culturas latinoamericanas, a las que reconoce como parte de esa realidad, sin apelar a una mirada vertical.
  • Normaliza las peculiaridades en lugar de sustituir la realidad por un mundo fantástico o alterno.
  • El narrador no ofrece explicaciones sobre los acontecimientos insólitos.
  • Los personajes no demuestran extrañeza ante los fenómenos insólitos.
  • Valora la percepción sensorial de la realidad.
  • Rompe la linealidad temporal del relato.
  • Expone realidades yuxtapuestas.
  • Tiende a desarrollar ampliamente la metaficción.

También te puede interesar: Pedro Páramo de Juan Rulfo: resumen, personajes y análisis de la novela mexicana.

Lo real maravilloso

realismo mágico

En 1949, dos años después de que Arturo Uslar Pietri acuñara el término realismo mágico, Alejo Carpentier introdujo la noción de lo real maravilloso para referir la nueva literatura que se gestaba en Latinoamérica.

Con esto se apartaba abiertamente de cualquier interferencia semántica con el concepto de realismo mágico europeo. A su vez, se alejaba del prejuicio según el cual esa nueva literatura habría sido una interpretación latinoamericana del surrealismo.

Según el escritor cubano, la acepción del realismo mágico pictórico se refiere a la combinación de formas tomadas de la realidad de tal manera que no se ajustan a la normalidad. Asimismo, el surrealismo se basa en la literatura psicoanalítica para construir una “sensación” de singularidad.

Por el contrario, lo real maravilloso latinoamericano plantea que "lo insólito es cotidiano”. Así, Carpentier define lo maravilloso como algo extraordinario, que no tiene por qué ser ni bello ni amable.

El escritor señala que América Latina necesitaba tiempo para buscar un vocabulario que permitiese expresar aquella realidad desbordante. Por tanto, afirma:

Y maravillados por lo visto, se encuentran los conquistadores con un problema que vamos a confrontar nosotros, los escritores de América, muchos siglos más tarde. Y es la búsqueda del vocabulario para traducir aquello. Yo encuentro que hay algo hermosamente dramático, casi trágico, en una frase que Hernán Cortés escribe en sus Cartas de Relación dirigidas a Carlos V. (…): “Por no saber poner los nombres a estas cosas, no los expreso”; y dice de la cultura indígena: “No hay lengua humana que sepa explicar las grandezas y particularidades de ella”. Luego para entender, interpretar este nuevo mundo hacía falta un vocabulario nuevo al hombre, pero además –porque sin el uno no existe lo otro–, una óptica nueva.

El debate entre el realismo mágico y lo real maravilloso

Con ambos términos surge un largo debate en el que se cuestiona si el concepto de realismo mágico es equivalente a lo real maravilloso.

La investigadora Alicia Llarena en su ensayo Un balance crítico: la polémica del realismo mágico y lo real maravilloso americano (1955-1993), sostiene que existe una diferencia.

Para ella, en el realismo mágico predomina una perspectiva fenomenológica, mientras que en lo real maravilloso predomina una perspectiva ontológica. El primero describe la realidad plural y el segundo reflexiona sobre el ser inscrito en esa realidad plural.

Dado que ambos conceptos comparten el mismo interés, algunos críticos han propuesto reunirlos en una expresión sincrética como “realismo maravilloso” o “realismo mágico maravilloso”.

Principales autores y obras del realismo mágico

realismo magico
Arriba: Asturias, Carpentier y Uslar Pietri. Abajo: Garro, Rulfo y García Márquez.

Entre los principales representantes y obras del realismo mágico, podemos mencionar los siguientes:

  • Miguel Ángel Asturias, Guatemala (1899-1974). Fue escritor, diplomático y periodista. Destacó por haber llamado la atención sobre las culturas indígenas en América Latina. Se le considera precursor del boom latinoamericano. Entre sus obras más emblemáticas están Hombres de maíz y Señor presidente.
  • Alejo Carpentier, Cuba (1904-1980). Fue escritor, periodista y musicólogo. Introdujo la noción de los real maravilloso y del neobarroco latinoamericano. Entre sus obras se cuentan: El reino de este mundoLos pasos perdidos Concierto barroco.
  • Arturo Uslar Pietri, Venezuela (1906-2001). Fue escritor, periodista, abogado, filósofo y político venezolano. Acuñó el término de realismo mágico para definir el fenómeno de la nueva literatura latinoamericana del siglo XX. Entre sus obras literarias destacan: La lluvia Las lanzas coloradas.
  • Elena Garro, México (1916-1998). Escritora, dramaturgo, guionista y periodista. Su trabajo literario ha sido clasificado por la crítica como realismo mágico, aunque ella no se sentía a gusto con esta etiqueta. Entre sus obras destacan Los recuerdos del porvenir La semana de los colores.
  • Juan Rulfo, México (1917-1986). Ejerció como escritor, guionista y fotógrafo. Su obra es considerada como un punto de inflexión en la literatura mexicana, al marcar el fin de la literatura revolucionaria. Entre sus trabajos narrativos más importantes destacan Pedro Páramo El llano en llamas.
  • Gabriel García Márquez, Colombia (1927-2014). Conocido como el Gabo, fue también periodista, guionista y editor, ganador del premio Nobel de literatura. Su novela Cien años de soledad es considerada la máxima referencia del realismo mágico. También escribió títulos fundamentales como Crónica de una muerte anunciadaEl coronel no tiene quien le escriba Amor en los tiempos del cólera.

Ver también:

Cultura genial.

La mujer que la mató recibió libertad condicional y una multa pequeña

 Entró a una tienda por una botella de jugo de naranja… y nunca volvió a salir.




Estados Unidos pasaría décadas enfrentándose a esa pérdida.
1976–1991
Latasha Harlins nació el primer día de un nuevo año —1 de enero de 1976—, una niña que cargaba con esa clase de esperanza que solo un comienzo limpio puede traer. Creció entre East St. Louis y Los Ángeles, una chica negra brillante y trabajadora que amaba la escuela, cuidaba a su hermanito y soñaba con ir a la universidad. Iba construyendo su futuro tarea por tarea, buena nota por buena nota, con actos silenciosos de determinación.
Pero el 16 de marzo de 1991, su vida fue arrebatada en segundos.
Latasha entró a una tienda de conveniencia en South Central con dinero en la mano para comprar una botella de jugo de naranja. La acusaron de estar robando, hubo un forcejeo en el mostrador, y aun así la evidencia en video dejó algo demasiado claro para negarlo: Latasha quería pagar y se estaba yendo. Era inocente.
Y aun así, la inocencia no la protegió.
Y cuando la mujer que la mató recibió libertad condicional y una multa pequeña —sin cárcel, sin una consecuencia real— el mensaje dolió casi tanto como la bala:
la vida de las niñas y los niños negros no estaba siendo valorada.
La comunidad sintió esa herida al instante. El nombre de Latasha se dijo con duelo, con incredulidad, con una rabia que hervía y se extendía. Su muerte se convirtió en una de las chispas detrás del Levantamiento de Los Ángeles de 1992 —no porque la gente quisiera violencia, sino porque estaban suplicando ser escuchados. La historia de Latasha era la prueba de un sistema de justicia capaz de mirar a una adolescente negra de 15 años y decidir que su vida no importaba.
Pero su vida sí importaba.
Y todavía importa.
Latasha Harlins debió crecer. Debió ir a la universidad. Debió vivir lo suficiente para ver cómo los sueños que llevaba dentro se volvían reales. En cambio, su memoria se volvió un punto de encuentro —un recordatorio de lo que roba el prejuicio y un llamado a proteger a la próxima niña negra que entre a una tienda, a una escuela, a su propio futuro.
Su historia sigue siendo una verdad delicada y dolorosa:
No podemos traer a Latasha de vuelta, pero podemos luchar por construir el mundo que ella merecía.

Top 10 de dramaturgos ingleses



¿Cómo seleccionar a sólo diez dramaturgos en el universo inagotable del teatro británico de las últimas décadas? Arbitrariamente. 






 





Antonio Castro

Toda lista supone terribles arbitrariedades e inevitables atropellos y exclusiones. Sin embargo, el abusivo ejercicio de escoger y jerarquizar no deja de ser divertido. Aquí les comparto a mis autores predilectos del teatro inglés de los últimos 50 años.

Toda lista supone terribles arbitrariedades e inevitables atropellos y exclusiones. Sin embargo, el abusivo ejercicio de escoger y jerarquizar no deja de ser divertido. Aquí les comparto a mis autores predilectos del teatro inglés de los últimos 50 años.

1. Harold Pinter
Premio Nobel de Literatura

2005, es discutiblemente el autor dramático más influyente de las últimas décadas. Actor y director, escribió 29 piezas teatrales que se han traducido y representado en todos los idiomas. La austeridad de su lenguaje, el uso del silencio como valor teatral, el sentido de la amenaza en situaciones cotidianas, su apasionada defensa de la dignidad humana, su retrato de la crueldad, sus inquietantes fantasías eróticas, pero sobre todo, su manejo de la ambigüedad han marcado la escena contemporánea.
2. Caryl Churchill

Enemiga de la presencia pública, ha sido fiel a su promesa de no otorgar entrevistas. A su silencio, sin embargo, se contraponen casi 50 piezas teatrales que la convierten en uno de los autores vivos más importantes del teatro actual. Siempre me ha llamado la atención su rechazo frontal al realismo y las formas naturalistas. Su teatro brilla por sus diálogos depurados y por sus atmósferas llenas de misterio. Algunas de sus obras, como A Number y Far Away, parecieran inaugurar un género propio: la ciencia ficción abstracta.
3. Tom Stoppard

Nacido en Checoslovaquia, es una de las voces más ingeniosas del teatro contemporáneo. Desde su primera obra, Rosen crantz y Guildernstern están muertos, ha utilizado la escena como espacio de discusión filosófica y lingüística. Los límites y las contradicciones del lenguaje han sido motivo de numerosas parodias en sus piezas, que también se han caracterizado por una búsqueda formal incansable. Ningún autor ha inventado tantos formatos dramáticos de espacio y tiempo. Sus últimos textos se han centrado en temas políticos. Rock N Roll observa el colapso del comunismo desde la música popular y la trilogía La costa de la utopía se propone una biografía escénica de varios pensadores rusos anteriores a la revolución (Mijaíl Bakunin y Alexabder Hertzen, entre otros).
4. Edward Bond

Padre de la violencia explícita en el teatro inglés, provocó un escándalo histórico con el estreno de su obra Saved en 1965. En ella, muestra a un grupo de jóvenes de clase obrera entregados a un nihilismo ultra-violento, muy en el estilo de La naranja mecánica. En la escena climática, los jóvenes apedrean a un bebé en una carriola hasta matarlo. El gobierno británico ordenó censurar la escena al tiempo que Bond se negó a cualquier ajuste. La representación de Saved se prohibió hasta que el debate llegó a las cortes y propició la derogación de la ley de censura que databa de 1843. Ensayista notable, ha defendido con elocuencia su polémica obra teatral, que incluye textos como Lear, El mar, El bufón y Restauración.

5. Sarah Kane

Personaje mítico, que selló su leyenda al quitarse la vida a los 28 años, después de varios intentos fallidos. A pesar de que su teatro comprende seis obras, es una de

las autoras teatrales más montadas en el mundo. Su obra 4:48 Psicosis, escrita durante su estancia en una clínica psiquiátrica, es especialmente impresionante porque retrata con enorme claridad la ansiedad y la desesperación de una persona antes de suicidarse. El título alude a la hora en que estadísticamente ocurren más suicidios. La actriz francesa Isabelle Huppert, bajo la dirección de Claude Régy, interpretó un célebre montaje de este texto.
6. Martin Crimp

Ojo crítico que observa a sus personajes sin involucrarse emocionalmente con ellos, se caracteriza por sus diálogos escuetos, mesurados, con frecuencia cómicos. Su obra más conocida es Attempts on Her Life(Atentados contra ella), en la que el autor no especifica cuántos actores deben representar la obra, ni a quién deben asignarse los diálogos. Se trata de 17 escenas aparentemente inconexas, que incluyen descripciones contradictorias de una protagonista ausente. No sabemos si se trata de una terrorista que se dio a la fuga, una artista que usa sus intentos de suicidio como parte de su proceso creativo o una viajera misteriosa que ha sido retratada en barrios marginales y mansiones de millonarios. Sin duda, una de las voces más experimentales de la escena inglesa, que ha encontrado más resonancia en Francia y en Alemania.

7. Anthony Neilson

Dramaturgo hardcore, ha logrado enardecer y perturbar a público y críticos desde el estreno de Normal: el vampiro de Düsseldorfen 1991. Sus obras con frecuencia retratan la relación entre la violencia y el sexo. Recuerdo especialmente la puesta en escena de su pieza El censor, que se presentó en el Teatro La Gruta del Centro Cultural Helénico, con Laura Almela y Arturo Ríos, bajo la dirección de Jorge Vargas. Esta obra retrata el apocalíptico encuentro entre una directora de cine erótico y un censor gubernamental. Los personajes debaten furiosamente: él, exigiendo el uso de las metáforas; ella, defendiendo la libertad de las imágenes. El duelo llega a un monstruoso clímax de denigración digno del Marqués de Sade.
8. Mark Ravenhill

Actor y dramaturgo, fue diagnosticado como VIH positivo en la década de los 90. El insolente humor negro de su obra Shopping and Fucking, estrenada en 1996, dividió a los críticos de la época. La acción ocurre en una tienda departamental y explora los vínculos entre el consumismo y la sexualidad explícita de la cultura popular (prostitución, pornografía, sexo telefónico, etc...) En 2005, actuó en su monólogo

Producto, que parodia las actitudes hacia el terrorismo en el mundo post 9/11 y examina la forma en la que el lenguaje mediático representa la realidad.

9. Michael Frayn

Narrador y dramaturgo, fue reportero y columnista de los diarios The Guardiany The Observer, donde se labró, gracias a su tono satírico, una reputación como crítico inclemente de la realidad. Se le conoce, principalmente, por la delirante comedia Noises Off (Entre piernas), donde retrata la caótica vida de una puesta en escena desde su nacimiento hasta su muerte. A mi juicio, su mejor obra es Copenhague, donde reconstruye un posible encuentro entre los físicos Niels Bohr y Werner

Heisenberg. Teatro de ideas, la obra explora la relación entre la ciencia y la ética en los albores de la bomba
10. Steven Berkoff

Director y dramaturgo, también posee una larga trayectoria en el cine y el teatro como actor. Su inolvidable rostro, severo, cruel, encendido por sus enormes ojos azules, le ha permitido encarnar numerosos villanos. Recientemente, interpretó a Girolamo Savonarola en la serie Los Borgia, protagonizada por Jeremy Irons como el papa Alejandro. Sus adaptaciones de La metamorfosis y El proceso de Franz Kafka lo pusieron en el mapa del teatro inglés. Desde su primera obra East, estrenada en 1975, llamó la atención por su original mezcla de teatro en verso, poesía punk y habla popular.
MILENIO.

Bertolt Brecht

 

Bertolt Brecht

(Eugen Berthold Friedrich Brecht; Augsburg, 1898 - Berlín oriental, 1956) Escritor alemán. Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, trató también de fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música.


Bertolt Brecht

Comenzó en Múnich sus estudios de literatura y filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de medicina. Durante la Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras. Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a Frank Wedekind, Karl ValentinLion Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto.

En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth HauptmannErwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz. En 1926 comenzó a interesarse con mayor intensidad por el marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin. Su Dreigroschenoper (Opera de cuatro cuartos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar. En ese año 1928 se casó con la actriz Helene Weigel.

Desde 1930 estrechó sus contactos con el Partido Comunista Alemán. Tres años más tarde, la ascensión del nazismo forzó su salida del país: el 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca). Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica.

Iniciada la Segunda Guerra Mundial, y temiendo la ocupación alemana, en 1939 se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de guiones para Hollywood. En 1947 se llevó a la pantalla Galileo Galilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, el Theater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con Max Frisch y Günther Weisenborn.

En Berlín, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre observó con escepticismo y duras críticas el proceso de restauración política de la República Federal, tuvo también serios conflictos con la cúpula política de la República Democrática.

El teatro de Bertolt Brecht

Brecht es sin duda uno de los dramaturgos más destacados del siglo XX, además de uno de los líricos más prestigiosos. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.

Con su acercamiento al marxismo, esta postura se hizo mucho más radical y pasó de hacer referencia a un individuo aislado a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist MannEl hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Con el personaje que da título a su drama Baal (1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten WeltkriegSchweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941).

La posición opuesta la representan las figuras maternales, junto con el colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn KeunerHistorias del señor Keuner, 1930). El desarrollo literario de Bertolt Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-ChöreCanciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china.

Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social". Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político son Lindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador.

Con la llegada del nacionalsocialismo todos estos intentos revolucionarios perdieron sus presupuestos sociales. En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder (Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der MessingkaufLa compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-RomanNovela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius CaesarLos negocios del señor Julio César, 1938/39). Con sus análisis sobre el fascismo y los Svendborger Gedichte (Poemas de Svendborg, 1939) tomó parte activa en la lucha antifascista.

Condicionado por la situación social, tras 1945 trabajó sólo en obras de carácter didáctico, olvidando sus experimentos de los primeros años. Tal vez esto fue lo que le convirtió en un clásico hasta el punto de que el teatro alemán de posguerra (tanto en la antigua RDA como en la antigua RFA) sería impensable sin él.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Bertolt Brecht» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/brecht.htm [página consultada el 14 de diciembre de 2025].

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