lunes, febrero 16, 2026

OSVALDO BAZIL: EL POETA QUE EL PUEBLO SIGUE RECITANDO SIN SABER SU NOMBRE




Andres Julio Rivera Bazil

Hay poetas que envejecen en las bibliotecas.
Y hay otros —muy pocos— que sobreviven en la voz del pueblo.
Osvaldo Bazil pertenece a estos últimos: sus versos siguen vivos porque dejaron de ser solo suyos.
Osvaldo Bazil, su vida, sus obras y sus cien mejores poemas no es un libro más: es un acto de justicia histórica, cultural y moral. Publicado en San Cristóbal, abril de 1985, esta obra devuelve al centro de la memoria nacional a Osvaldo Bazil, uno de los poetas fundamentales del modernismo dominicano, injustamente relegado por el paso del tiempo y la fragilidad de la transmisión cultural.
El volumen fue concebido, organizado y defendido con rigor y sensibilidad por Domingo P. Rojas Nina, abogado, poeta y activista cultural, quien asume la tarea de reconstruir la vida, el contexto y la obra de Bazil sin caer en el elogio vacío ni en la frialdad académica. Rojas Nina escribe desde la cercanía humana, desde el compromiso con su pueblo y con la verdad literaria.
Desde las Dedicatorias, el libro establece su intención profunda: Bazil no es solo un poeta individual, sino patrimonio espiritual de San Cristóbal y de la República Dominicana. Es presentado como “gloria de la República”, “poeta de cielos”, místico, bohemio, soñador, periodista sagaz y hombre de corazón sencillo. Un creador que conoció el amor, el dolor, la espera, la patria y la amistad, y que supo transformar esas experiencias en poesía clara, musical y hondamente humana.
Las Palabras del autor trazan un retrato luminoso: Bazil es descrito como un poeta que canta desde la vida misma, sin artificios innecesarios, con una ética de la sinceridad que explica por qué muchos de sus versos se popularizaron al punto de perder el nombre del autor y ganar eternidad colectiva. Esa es, quizás, la forma más alta de consagración poética.
El Prólogo, firmado por José Cabrera, eleva el libro a su justa dimensión crítica. Cabrera destaca la magnitud de la empresa de Rojas Nina y subraya una idea clave: Osvaldo Bazil pertenece a ese raro linaje de poetas cuyos versos son recitados por la gente sencilla en momentos de amor, dolor o nostalgia, sin saber —ni necesitar saber— quién los escribió. En palabras implícitas del prólogo, tal vez esa sea la mayor fortuna de un poeta verdadero.
Cabrera ubica a Bazil dentro del modernismo hispanoamericano, como seguidor cercano de Rubén Darío, amigo suyo y también de José Martí. En el ámbito dominicano, lo equipara —por función cultural— a figuras como Leopoldo Lugones, Enrique Banchs o Evaristo Carriego en Argentina, y a José Enrique Rodó en Uruguay. Bazil no fue un poeta menor: fue una voz continental, aunque nacida y anclada en San Cristóbal.
La antología de los cien mejores poemas confirma todo lo anterior. Allí aparece un poeta del amor en todas sus formas: amor romántico, amor doliente, amor místico, amor a la patria y amor al recuerdo. Su romanticismo no es ingenuo; es existencial. Bazil conoció “mil amores y mil dolores”, y supo decirlos con palabras que todavía hoy resultan cercanas, casi íntimas.
Este libro, en suma, no solo rescata una obra: rescata una pertenencia. Reintegra a Osvaldo Bazil al lugar que nunca debió perder: el corazón cultural del pueblo dominicano.
Un poeta no muere cuando deja de imprimirse,
muere cuando el pueblo deja de reconocerse en sus palabras.
Osvaldo Bazil sigue vivo porque aún nos habla desde dentro.
José Cabrera fue un intelectual dominicano de sólida formación humanística, ensayista, crítico y figura respetada del pensamiento cultural nacional. Su prosa se caracteriza por el equilibrio entre sensibilidad literaria y claridad conceptual. En el prólogo de esta obra, Cabrera demuestra una comprensión profunda del modernismo, de la función social del poeta y del valor de la memoria cultural. Su defensa de Osvaldo Bazil no es sentimental: es histórica, estética y ética. Cabrera entiende que rescatar a un poeta olvidado es, en realidad, rescatar una parte de la nación.
FUENTES Y REFERENCIAS
Osvaldo Bazil, su vida, sus obras y sus cien mejores poemas
Domingo P. Rojas Nina, San Cristóbal, República Dominicana, abril de 1985.
Prólogo de José Cabrera (pp. 7–8).
Palabras del autor y textos introductorios (pp. 5–8).
Antología poética incluida en la obra.
🗣️
Comenta:
¿Has escuchado o recitado algún verso sin saber quién lo escribió?
Tal vez era Osvaldo Bazil hablándote desde el tiempo.

Archivo del blog