Hablar de Rodríguez sin apellido completo no es un descuido: es un reflejo de cómo la historia oficial ha minimizado a ciertos protagonistas incómodos. Nos referimos a Juan Rodríguez, un negro libre nacido en Santo Domingo, entonces parte del Imperio Español, que se estableció en Manhattan en 1613, un año antes de la llegada formal de los holandeses a
Desde una perspectiva de investigación histórica rigurosa, su figura es incuestionable, aunque deliberadamente invisibilizada durante siglos.
Juan Rodríguez llegó a la isla de Manhattan como tripulante de una expedición comercial holandesa. No era esclavo. No era indígena. Era un hombre libre, afrodescendiente, hispanohablante y caribeño, con experiencia como intérprete y mediador cultural entre europeos y pueblos nativos.
Cuando el barco regresó a Europa, Rodríguez decidió quedarse, estableciéndose en la zona hoy conocida como Inwood, al norte de Manhattan. Este hecho lo convierte, según los registros disponibles, en:
El primer residente no indígena permanente de Manhattan
El primer dominicano documentado en lo que hoy es Nueva York
El primer afrodescendiente libre asentado en la futura Nueva Ámsterdam
La existencia de Juan Rodríguez no es mito ni tradición oral. Aparece en documentos legales holandeses del siglo XVII, donde se le menciona como “Jan Rodrigues” o “Juan Rodrigues”, involucrado en disputas comerciales con comerciantes europeos, lo cual confirma:
Su estatus legal como hombre libre
Su actividad económica autónoma
Su integración temprana en la red comercial del Atlántico Norte
Estos documentos han sido estudiados por historiadores como Nell Irvin Painter y difundidos por instituciones académicas de Nueva York.
¿POR QUÉ FUE BORRADO?
Aquí es donde el análisis crítico es inevitable:
No encajaba en el relato anglosajón fundacional de Nueva York
Era negro, libre y español en una narrativa que privilegió lo blanco, lo protestante y lo anglo
Antecedía cronológicamente a los colonos holandeses, lo cual incomodaba el mito fundacional
El silencio sobre Juan Rodríguez no es casual: es estructural.
SIGNIFICADO PARA LA COMUNIDAD DOMINICANA DE NUEVA YORK
Para la diáspora dominicana —especialmente en Washington Heights y el norte de Manhattan— Juan Rodríguez es un símbolo histórico poderoso:
Demuestra que la presencia dominicana en Nueva York no comienza en el siglo XX
Reivindica el legado hispano-afrocaribeño en la génesis misma de la ciudad
Rompe la idea de que los latinos llegaron “después” a la historia estadounidense
No es identidad inventada: es memoria recuperada.
Juan Rodríguez debería ocupar un lugar central en la historia oficial de Nueva York.
No como gesto multicultural simbólico, sino por estricto rigor histórico.
Su omisión empobrece la comprensión real del origen de la ciudad y perpetúa una visión incompleta y sesgada del pasado.
Reconocer a Juan Rodríguez no reescribe la historia.
La corrige.
FUENTES Y REFERENCIAS
Archivos judiciales holandeses del siglo XVII (Nueva Ámsterdam)
Investigaciones del New York Historical Society
Estudios de Nell Irvin Painter
Documentación académica sobre afrodescendientes libres en el Caribe español
Pregunta abierta para el debate:
👉 ¿Por qué seguimos enseñando una historia de Nueva York que empieza en 1624 y no en 1613?
👉 ¿A quién beneficia ese silencio?
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