martes, marzo 24, 2026

Uday Hussein, Kusay Hussein, Mustafá Hussein y un guardaespaldas sin nombre.




 6 horas disparando, cuatro cuerpos al final. Uno de ellos tenía 14 años. 22 de julio de 2003, 1 de la tarde, Mosul, Irak. Uda Hussein, 39 años, está acorralado dentro de una mansión en el barrio Alfala. A su lado, su hermano Kusay, 37 años. Y junto a ellos, Mustafá, el hijo adolescente de Cusai.

14 años, asustado, sosteniendo un rifle. [música] Hay un cuarto hombre, un guardaespaldas cuyo nombre no importa, porque para la historia solo importan tres apellidos. Hussein afuera. Más de 200 soldados estadounidenses de la 10 división aerotransportada rodean el edificio. Helicópteros apache sobrevuelan [música] a baja altura. Las órdenes son claras.

Capturar los vivos si es posible. muertos si es necesario. Adentro los hermanos Hussein saben exactamente cómo termina esto. Disparan durante 6 horas. 6 horas de fuego cruzado constante. 10 misiles antitanque [música] T atraviesan las paredes. El edificio colapsa piso por piso. El techo se derrumba.
El fuego consume todo. Cuando el silencio finalmente llega, cuatro cuerpos yacen entre los escombros. carbonizados, irreconocibles al principio, Uday Hussein, Kusay Hussein, Mustafá Hussein y un guardaespaldas sin nombre. Tres miembros de la familia más poderosa de Irak, muertos el mismo día en la misma casa, defendiendo una posición que perdieron antes de comenzar.
¿Por qué? ¿Por qué el Hijo del Hombre que gobernó Irak durante 24 años terminó muriendo como un fugitivo acorralado? ¿Por qué Kusai, que pudo negociar, que pudo rendirse para salvar a su hijo, eligió morir junto a su hermano? ¿Y por qué un adolescente de 14 años pagó con su vida por decisiones que tomó su abuelo décadas antes de que él naciera? Porque Udai Hussein tenía todo.
Poder ilimitado, [música] riqueza incalculable, palacios, automóviles de lujo, acceso a cualquier cosa que deseara. era el príncipe de Bagdad, el heredero de un imperio, y aún así terminó muriendo acorralado en una casa prestada, [música] escondido bajo un nombre falso, con el ejército más poderoso del mundo cazándolo.
Porque la respuesta no está en los titulares, está en lo que Saddam Hussein les hizo a sus hijos durante décadas, en cómo los crió no como personas, sino como instrumentos [música] de poder. en el precio que pagaron por un apellido que nunca eligieron. Y cuando sepas lo que Saddam le hizo a Udai en 1988 [música] delante de toda la familia después de que cometiera un error imperdonable, entenderás por qué esta historia es mucho más oscura de lo que el mundo imaginó.
Porque Udai no fue el único hijo de Saddam Hussein que vivió atrapado entre el privilegio extremo y el terror absoluto. Hubo Kusai Hussein, el hijo obediente, el que nunca falló, [música] el que se convirtió en jefe de la guardia republicana y controlaba los servicios de inteligencia. Elijo que Sadam eventualmente [música] eligió como su verdadero heredero desplazando a Udai.
[música] murió ese 22 de julio de 2003, protegiendo a [música] su propio hijo en los últimos minutos de la batalla. Hubo Ragad Hussein, la hija mayor, [música] la única que escapó antes de que todo colapsara. Huyó a Jordania en [música] 1995 junto a su esposo Hussein Camel, quien traicionó a Saddam revelando los programas de armas químicas de Irak.
Cuando su esposo regresó a Bagdad, creyendo en una amnistía [música] prometida, fue ejecutado. Ella nunca volvió. Hoy vive en Amán, defendiendo el legado de su padre ante cualquiera que escuche. Tres hijos, tres vidas marcadas por el mismo apellido. Tres decisiones radicales ante la misma pregunta imposible.
¿Cómo sobrevives cuando tu padre es uno de los hombres más temidos del mundo? Esta es su historia. La historia que [música] durante décadas permaneció oculta detrás de los comunicados oficiales del régimen baatista, los discursos televisados de [música] Saddam y las imágenes cuidadosamente construidas de una familia unida gobernando Irak.
Porque cuando tu padre es Saddam Hussein, no eres una persona, eres una extensión del régimen, un instrumento político, una pieza en el tablero del poder absoluto. Y las piezas no tienen derecho a cuestionar, a fallar, a ser humanos. Pero Udai lo cuestionó. Kusay obedeció hasta el final. Ragad huyó cuando comprendió que la lealtad familiar no era suficiente para sobrevivir.
¿Por qué? Porque lo que vivieron dentro de los palacios presidenciales de Bagdad, rodeados de lujo inconcebible, pero vigilados cada segundo, no se parece a nada de lo que el mundo vio desde afuera. Y lo que estás a punto de escuchar es la verdad que estuvo enterrada bajo las ruinas del régimen durante dos décadas.

La Trampa de la Victoria Efímera



Como maestros, nos enfrentamos a la tentación constante: de sí reducir las artes marciales a la simple actividad deportiva o sí mantener la mística de las prácticas rigurosas del arte, tal y como fue concebida por los antiguos maestros.

Sí bien la competencia es un espejo que refleja nuestro temple bajo presión, convertirla en el único norte nos arriesga a extraviar el Do (el Camino). Una medalla es un objeto; la formación del carácter y el fortalecimiento del espiritu es el resultado de la práctica constante y consciente.

​Es por eso que el enfoque exclusivo en la actividad competitiva puede desvirtuar la esencia de las artes marciales y, lo que es más grave, alimentar el ego, en lugar de templar al espíritu.

Debemos recordar que las artes marciales no se diseñaron para vencer a otro en un tatami bajo un reglamento, sino para conquistarnos a nosotros mismos en el caos de la existencia.

Nuestra responsabilidad es trascender al cronómetro y el puntaje formando karatekas, artistas marciales, ciudadanos ejemplares, no solo atletas.

Al rescatar la mística, la filosofía y la disciplina interna, devolvemos al practicante su herramienta más valiosa: la capacidad de mantenerse firme y digno frente a los desafíos donde no hay árbitros.

​"No permitamos que el brillo de un trofeo opaque la luz de la autodisciplina.
Que la competencia sea un medio para alcanzar metas, pero nunca el destino final de nuestra
búsqueda."

Marzo/2026.

lunes, marzo 23, 2026

Terca Josefina



​Terca Josefina,
en tus afanes,
en tus ideales tejidos a golpe de dolor y ternura,
terca en tu amor proletario por la humanidad,
terca en tu inclaudicable postura ante las injusticias,
terca en tu lento y seguro caminar a través de la patria herida.
​Heroína anónima de todos los días:
enfermera,
boticaria,
obrera,
mujer.
​Combatiente que no aprendió a rendirse,
mujer que renace victoriosa todos los días del olvido
en mi voz.
​Estandarte de luz,
árbol,
hoja,
flor,
raíz,
semilla;
eres bosque,
río,
montaña,
brisa,
horizonte.
​Eres vida
que la muerte no puede segar.

Domingo Acevedo
Marzo, 2026

domingo, marzo 22, 2026

Josefina Silva Clark


 

jueves, marzo 19, 2026

“Anatomía de la sangre”: Versos que revolotean por la UASD.(fotos completas)

 Colectivo Poetas en la Cafetera.

Anatomía de la sangre”: Versos que revolotean por la UASD
Santo Domingo. Este martes 17 de marzo, el Paraninfo Dr. Andrés Avelino de la Facultad de Humanidades fue el escenario para la presentación y conversatorio del poemario “Anatomía de la sangre”, del escritor y poeta dominicano Domingo Acevedo.
La actividad estuvo coordinada por el Dr. Pablo Reyes, coordinador de la cátedra de Historia de la Literatura; la catedrática y poeta Ivette Guzmán; el maestro y escritor Valentín Amaro, la psicóloga y escritora Maria Estel Camacho Grullon y la maestra de letras Haduei Medrano.
Memoria histórica y poesía
Siendo un día especial en la historia contemporánea del país, “Anatomía de la sangre” rescató desde las simientes de la memoria la figura de Orlando Martínez, “los dedos de la libertad”, vilmente asesinado un 17 de marzo de 1975.
Antes del evento, en los alrededores de la facultad, se percibía un ambiente distinto: varios estudiantes portaban el libro y comentaban sus poemas, especialmente los del capítulo "Septiembre azul". Era como si los versos estuvieran buscando nuevas voces en estos herederos de la palabra.
El desarrollo del encuentro
Ya en el escenario, y para sorpresa de los presentes, el poeta Pablo Reyes inició el encuentro con la lectura de tres poemas dedicados a Orlando Martínez. En ese instante, el auditorio fue invadido por un silencio solemne; se sentía la presencia de Orlando vibrando en la voz de Reyes y en los versos de Acevedo.
Posteriormente, diversas personalidades analizaron la obra:
Jose Miguel Gonzalez Rossi: Estuvo a cargo de la presentación formal del libro.
María Esther Camacho: Abordó, desde su óptica profesional, el lado humano de la obra.
Fausto Aybar: Realizó precisiones sobre la "poética del espacio" en los versos que pululan en el texto.
Wilfrido Velázquez Gómez: Habló sobre el impacto visual de la portada y leyó dos poemas de su autoría dedicados a la obra.
Un cierre interactivo.
Al tomar la palabra, el poeta Domingo Acevedo extendió su agradecimiento a los organizadores y a los estudiantes que asistieron a celebrar el nacimiento de su "quinto hijo de papel". Al finalizar, se produjo un intercambio dinámico donde los alumnos hurgaron en el quehacer literario del autor a través de preguntas e impresiones.
En definitiva, “Anatomía de la sangre” es un libro que interpela y convierte al lector en un ente vivo que gravita entre sus versos. Su lenguaje poético es, en esencia, memoria histórica germinando en nuevas voces.

por Fausto Aybar.

























































Fotos, Doctor y fotoperiodista Cristian morillo Gomez, Wilfrido Velázquez Gómez, Domingo Acevedo y Fausto Aybar.

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