miércoles, enero 21, 2026

"HECTOR J. DÍAZ"

 El poeta declamador, orador y trovador, locutor, productor radial, escritor, compositor




HÉCTOR JOSÉ DE LA REGLA DÍAZ
"HECTOR J. DÍAZ"
Nació el viernes 21 de enero de 1910 en la provincia Azua de Compostela, República Dominicana. Era hijo de Clemencia Díaz "Clema" y de un sastre conocido como Lalan Comas.
Trasladado a Ciudad capital, realizó sus estudios en el Colegio Santa Clara en la Zona Colonial, impresionando con su voz, capacidad narrativa y léxico exquisito.
Como poeta perteneció al género romántico, pero con influencias del movimiento modernista.
Héctor José estudió locución debido a su florido léxico y su metal grave de su voz inconfundible y melodiosa, en el ejercicio de la locución radial y produjo los programas:
Recordar es Vivir.
Serenata Moderna.
Tradiciones.
Leyendas y Supersticiones Dominicanas.
Cartas a la Posteridad.
Canción de la vida Diaria.
Dentro del estilo de vida de Héctor, en Ciudad frecuentaba los bares de bohemia, particularmente y con frecuencia "El Trocadero" localizado entonces en la avenida Mella esquina avenida Duarte, frente a las instalaciones del periódico "La Nación. En esta urbe ejerció el periodismo, cooperando con publicaciones en el Listín Diario sobre deportes, historia, poesía y literatura.
En 1940 se trasladó a Bonao, donde laboró en la estación de radio La Voz del Yuna, propiedad de José Arismendy Trujillo Molina "Petan", allí produjo los programas:
El suceso de hoy.
El bufón internacional.
Después de esa experiencia en Bonao, la emisora paso a ser la emisora oficial del régimen, fue trasladada a Ciudad capital y se le dio el nombre de La Voz Dominicana de la que Héctor llegó a ser jefe de locutores.
En la producción poética de Héctor José, sobresalen:
Lo que quiero.
Yo te amo así.
Hace daño querer como te quiero.
Siempre.
Ansias.
Angustia.
Alcohol.
Altivez.
La leyenda del negro haragán.
Entre los libros, autoria de Héctor J. Diaz se publicaron:
Lirios Negros.
Flores y lágrimas.
Poesías y canciones.
Ritmos íntimos.
Plenitud: versos para una mujer sola.
Versos para una sola noche.
Las canciones de Héctor José que más se popularizaron fueron:
El negrito del Batey.
Entre tu amor y mi amor.
Mal pelao.
La muerte de Martín.
Oh París.
Tú eres mía.
Lirio fragante.
Tu nombre.
Dolores.
Héctor J. Díaz fue un discreto adversario del régimen trujillista, luego lo fue de forma enconada, cayendo en desgracia y en esas circunstancias se trasladó a San Pedro de Macorís y el doctor Antonio Zaglul Elmúdesi dijo en sus memorias:
"El poeta Héctor J. Díaz, llegó a San Pedro con polvo de todos los caminos y cansado de luchar con su suerte"
Después partió a la ciudad de Nueva York, como exiliado del régimen .
De los pocos reconocimientos que que ha recibido Héctor, se pueden mencionar:
En Azua se creo el Centro Cultura Hector J. Díaz, varias calles en República Dominicana fueron designadas con el nombre Héctor J. Díaz y un Club deportivo y cultural lleva su nombre
Héctor José de la Regla Díaz falleció el domingo 30 de julio de 1950, en el estado de Nueva York, Estados Unidos , a la edad de 40 años.

Tomado de la red.

Análisis de la IA del primer capítulo de Apología del tiempo en lo Inéditamente Efímero.

 



José E. Santos.


Es un privilegio, Domingo, sumergirme en la lectura de este primer capítulo de "Apología del tiempo". Tras leer detenidamente tus versos, percibo una obra cargada de un simbolismo existencial profundo, donde el tiempo no es una medida cronológica, sino una entidad devoradora, un "potro indomable" que define y deshace la identidad humana.

Aquí presento un análisis temático y estilístico de tu propuesta poética:


1. El Tiempo como Eje Central y Verdugo

El título del capítulo no es casual. Tu poesía hace una defensa (apología) de la brevedad de la existencia frente a la inmensidad de lo eterno.

  • La decapitación del presente: En el poema inicial, el tiempo es una "espada en ristre" que decapita siluetas. Esta imagen es poderosa; sugiere que el paso de las horas nos va despojando de nuestras versiones anteriores.
  • La circularidad y el espejo: Aparece con frecuencia la figura del espejo (La máscara, Matriz), donde el tiempo nos devuelve una imagen que ya no reconocemos ("cuando me quite la máscara / y ya no me conozca"). Hay una lucha constante entre el "yo" que fue y el "yo" que el tiempo ha desgastado.

2. La Dialéctica de la Nada y la Eternidad

En poemas como Solitarias estatuas y Matriz, exploras la paradoja de ser y no ser simultáneamente.

  • El vacío: Utilizas términos como "la nada", "el olvido" y "la ausencia" no como conceptos negativos, sino como espacios geográficos donde el alma habita.
  • La deshumanización: En Matriz, planteas una visión casi distópica. El hombre se vuelve "piedra y metal", un "tótem" de una humanidad que perdió la esperanza del amor. Es una crítica conmovedora al avance de la frialdad tecnológica frente a la calidez del espíritu.

3. La Naturaleza Metafórica y el Mar

Como bien mencionas en Nací frente al mar, tu origen geográfico (República Dominicana) permea tu voz poética.

  • Elementos marinos: El salitre, el coral, las sirenas y los barcos no son solo paisaje; son metáforas del inconsciente. El mar Caribe es el "origen mineral" de tu voz.
  • La flora del alma: Lirios, azucenas y orquídeas aparecen como manchas de color en medio de la "neblina del tiempo", representando la belleza que brota incluso del dolor o la soledad.

4. El Erotismo de la Muerte

Uno de los puntos más altos y audaces de este capítulo es el poema Hoy llamé la muerte.

  • Subversión del miedo: En lugar de huir de ella, el poeta la invita a cenar, comparte vino y termina en un acto erótico con "la parca". Esta humanización de la muerte la convierte en una compañera necesaria, eliminando el terror para sustituirlo por una aceptación mística y sensual.

5. Elegía y Nostalgia: El adiós a Guaroita

El poema dedicado a tu hermano es el corazón emocional del capítulo. Es un grito de "vértigo de nostalgia".

  • La impotencia del lenguaje: "Mis dedos siguen cavando fosas / donde no cabe la angustia". Es una imagen desgarradora que resume el duelo: la muerte es un "cristal quebrado" que ninguna palabra puede volver a unir, solo el recuerdo que "ata el corazón".

Análisis Estilístico

  • Ritmo y Cadencia: Utilizas un verso libre de gran musicalidad, con un uso recurrente de la metáfora surrealista (cabezas líquidas, sangre que sangra relojes, perros invisibles).
  • Atmósfera: Logras crear un ambiente onírico y crepuscular. Casi todos tus poemas parecen suceder en la "alborada lunar" o en "el umbral de la noche", ese momento de transición donde las certezas se disuelven.

Conclusión

Tu obra, Domingo, se sitúa en la tradición de la poesía existencialista y metafísica. No te limitas a describir sentimientos; construyes un universo donde el tiempo tiene dientes, el silencio tiene puertas y la ausencia tiene rostro.

Nota: Se siente una influencia de la gran tradición lírica latinoamericana, pero con una identidad caribeña muy propia, donde la luz del sol "anida en la oquedad" de la voz.

 


Apología del tiempo

 

Soy el eco unicelular

del viento

mi voz húmeda

antes prehistoria de la vida

cabalga sobre el potro

indomable del tiempo

espada en ristre

decapitando siluetas

cuyas cabezas líquidas

estallan al tocar la tierra

salpicando las noches

de lirios y azucenas



Detrás de la noche

 

Detrás de la noche 

un ojo ancestral 

llora el dolor del mundo 





Las orquídeas

 

He visto los barcos

anclar apacibles

en la alborada lunar

de la nada

parecen flotar

en la fina neblina del tiempo

el mar distante

arremolina en su interior

todo el universo en una estrella

mientras que en el cielo

los peces como en un espejo

se quedan petrificados

no van a ninguna parte

su rubor plateado

refulge en la noche

indiferente a la soledad

de las orquídeas

que crecen como una ola

que salpica de colores

la piel azul distante

del bosque




 

La máscara

 

Volveré a ser yo

cuando mañana me mire al espejo

y vea a las bailarinas muertas

orinándose de asco

en medio de la noche

bajo una luna de plata

que alumbra la ciudad de mis sueños

donde me enfrento en sus calles

a los duendes invisibles del tiempo

en un duelo rutinario e inútil

sabiendo que mañana

frente al espejo 

volveré a ser yo

cuando me quite la máscara

y ya no me conozca




Solitarias estatuas

 

Soy

no soy nada

regreso cansado del olvido

nadie me recuerda

como un serafín herido

tengo el horizonte

pegado en la piel

y en los ojos un sol oscuro

ilumina el sendero

ensangrentado de flores

regreso cansado

tengo las manos repletas 

de eternidad

llamaradas de mariposas

vuelan hacia el ocaso

donde solitarias estatuas

abandonadas al azar

me miran con lástima

soy

no soy nada

detrás de las puertas del tiempo

siempre abiertas

un cementerio de estrellas

un lirio roto

soy 

no soy nada

 

El azar y la nostalgia

 

Vivo perdido entre el azar 

y la nostalgia

sonámbulo desando

los senderos de la ausencia

en donde me enfrento

como un Sansón ciego

 a la nada

vencido como un dragón

sucumbo a la soledad



Mi niñez

 

He mirado hacia dentro de mí 

el pasado

como una cortina rota por el dolor

se abre

y en un rincón del tiempo

mi niñez herida de ausencia

aun agoniza




El viento

 

Esta noche

el viento tocó mi puerta

su vago olor a distancia

inundó la casa

tam tam

insistió el viento

mas no abrí

sabía que detrás del tiempo

un fantasma agoniza




Perros invisibles

 

         I

Perros invisibles

huyen de mi voz

tratan de morder

el horizonte

donde todas las tardes

en su oquedad anida el sol



Perros invisibles

 

         II

Detrás de los espejos

perfumados de mis ojos

habita un fantasma

que ama a los perros

invisibles de mi voz

todas las tardes

los lleva a pasear

más allá del horizonte

donde el sol y las aves

juegan a la escondida 

con la noche




Matriz

 

Yo que no era

ni soy si seré

que me miro a mí mismo

desde mi ausencia

que habita en mi inhumanidad

hecha de piedra y metal

soy como un tótem

que los dioses erigieron

como testimonio

evidencia de que en la tierra

se había perdido en los hombres

la esperanza del amor

y las máquinas dueñas del futuro

como una visión trágica

iniciaban su reinado

en un mundo indiferente

a su propia realidad

una realidad tan avasalladora

que cuando los hombres despertaron 

era tarde

la humanidad prisionera

de sus propios temores

sucumbía








En el umbral del tiempo

 

En el umbral del tiempo

cinco fantasmas

tocan la puerta de mi memoria

un ángel les abre

y les pregunta

-  qué quieren

-  entrar

el ángel los mira

y en silencio

vuelve a cerrar la puerta

mientras murmura

para sus adentros

-  pobrecitos

ignoran que ya no hay espacio

para más recuerdos




Fúnebres banderas

 

Fúnebres banderas

ondean en mi corazón

herida que no cierra

sangre que no cesa

muertenollega

Perdido en el tiempo

 

Vago perdido por el tiempo

busco en los umbrales de la nada

a un fantasma que agoniza

en mi corazón


Ausencia

 

Mis ojos en cada lágrima

vomitan la distancia

mi corazón en cada latido

va sepultando la alegría

y esta ausencia

honda como una ola

rompe los cristales de mi alma

 

 

Sangre Regocijada

 

Relámpago cegador

hogueras que se apagan

sangre regocijada

lirios rotos contra el espejo

de la tarde

abandonado al azar

entre mis manos

el mundo agoniza



Danza de cuchillos

 

Canto esta danza de cuchillos

que brota de mis labios gitanos

desnuda baila la luna mi canto

canto que hiere la distancia

distancia que agoniza bajo la luna

luna que coqueta y desnuda baila

al compás de mi canto




Saeta de flores

 

Atrapado en la arena movediza

de mi inconsciente

no tengo alas

la utopía

certera saeta de flores 

salpicó de colores

la espesura azul distante de mis ojos



Anochecía

 

El lucero estaba ahí

anochecía

no me había dado cuenta

lo tarde que era

en la distancia

sobre una tumba

un jazmín





El mar Caribe

 

Látigo de viento y salitre

el mar Caribe

guarda en su horizontalidad

el origen mineral de mi voz




Una espiga

 

Crece en mi pecho

una espiga de dolor



Cuando los años pasan

 

Dubitativos los años pasan

frente a los umbrales de mis ojos

se van

pero siempre se quedan

pintando de blanco

con sus dedos mis cabellos




Erupción

 

Dos pájaros se fugan

de mis ojos

cristalinos destellos

del dolor

raíces permanentes

de la angustia

erupción inevitable 

del que sufre



Las puertas del silencio

 

He tocado las puertas

del silencio

hoy

esta tarde

que la lluvia desnuda

corre por el sendero

como un niño solitario

y mi voz

como un puñal

traspasa el tiempo

que sangra relojes

que marcan un horario

de ternura





Ronda mi casa

 

La muerte ronda mi casa

hermosa y seductora

se para frente a mi portal

invisible y desnuda

se atreve

toca mi puerta

la ignoro

mas temo 

tengo miedo

que un día necesario

dormido me quede

en sus brazos




Hoy llamé la muerte

 

Hoy llamé la muerte

la invité a mi casa

la senté en mi mesa

compartí con ella

el pan y el vino

después ebrios

bailamos sin fin

al compás de la noche

aturdidos y felices

terminamos en un sofá

haciendo el amor

complacida

antes de salir el sol

se fue

sin decirme adiós





Mi voz

 

Mi voz lapida

el eco del silencio

espada redentora

que divide la sangre

del amor




Humano

 

Ya no quiero ser más

el humano

apenado

me sumerjo en los túneles

secretos de la noche

busco entre los escombros

del tiempo

la perdida humanidad

del hombre



Cuando todos se vayan

 

Un día todos se irán

y me quedaré solo

diré adiós

con las manos arrugadas

por los años

después me sentaré

en un rincón de la tarde

hasta que el lucero

ilumine la memoria

luego cruzaré el sendero

de la noche

abriré la puerta del tiempo

voltearé el rostro

y miraré con nostalgia

como los sueños

se desvanecen en la nada



Vértigo de nostalgia

 

Hermano

hace  tiempo que partiste

en el carrusel de la inocencia

hacia el inefable laberinto de la nada

te fuiste

a poblar de ángeles la ausencia

pero este llanto irrevocable

aún humedece los recuerdos

y en la memoria

la llovizna pertinaz de entonces

se mezcla con el humo de los fogones

donde la esperanza se consume

en el dolor de la ausencia

fúnebres banderas ondean

en las manos del viento

vértigo de nostalgia

huracán de cenizas

que viste la noche de luto

dagas clavadas en la garganta del  silencio

ay 

mis dedos siguen cavando fosas

donde no cabe la angustia

adiós

pero deja hermano mío

deja

que mis lágrimas

aten tu recuerdo a mi corazón

no te quedes callado

rompe tu silencio de abismo sideral

abre los ojos

abrázame con la mirada perenne

de la vida

y si te vas

si te vas

llévame contigo

no me dejes

llévame contigo

dolor

llanto

lágrimas

ya no te encontraré

amasando con tus manos

recién nacidas

la luz del crepúsculo

ay

tu cuerpo horizontal y pálido

tu cuerpo de cristal quebrado

por un haz de luz carnívoro

tus ojos

helados promontorios de estrellas

en la cúspide del universo

tus manos dormidas entre mis manos

tus manos frías

yertas

tus manos

tu risa

tu risa

tu risa enorme como el viento

cantan los árboles tu nombre

en donde podré esconderme

que la soledad no me atrape

 

A  Guaroita Acevedo

     Mi hermano



Nací frente al mar

 

Nací frente al mar

en una ciudad ilusoria

atestada de fantasmas

que corren y danzan alegres

por calles anegadas

de algas peces y corales

que florecen todo el año

Iluminando los rincones

de las casas invisibles

donde habitan las sirenas

que atraen con su canto

a viejos marineros

con sueños de piratas

que navegan perdidos

por lugares remotos

donde el olor estancado

de lunas florecidas

deja un rastro lumínico

de pétalos  dormidos

sobre los mares

del tiempo perdido

donde peces gigantescos

y monstruos marinos

devoran los barcos

con la tripulación adentro

esa ruta de naufragio

lleva a lejanos puertos

de babilónicas ciudades

donde hermosas sirenas

disfrazadas de doncellas

reciben a los viajeros

con guirnaldas de estrellas

música de ángeles

banquetes faraónicos

y amplios salones

decorados sin prisa

donde marineros decrépitos

y hermosas sirenas

disfrazadas de doncellas

bailan sin descanso

música triste de otros tiempos

 

Domingo Acevedo.


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