Espejismo de luna llena

Espejismo de luna llena
.Fotos tomadas de la red.

domingo, marzo 12, 2017

De la Ciénaga de Manabao al pico Duarte.

Brigada Cimarrona Sebastián Lemba.
Ecológica, social, progresista.


De todas las rutas que suben al pico Duarte esta es la más frecuentada y la más corta con aproximadamente 23 kilómetros que hacen  46 de ida y vuelta  y es la ruta que casi todo el mundo hace.

La Ciénaga  (Boca de los Ríos) es un pequeño pueblecito perteneciente a la Vega ubicado en el municipio de Jarabacoa, esta  está a 1100 metros sobre el nivel de mar.

Hay  grupos pequeños de atletas que  hacen esta ruta en un sólo  día, otros la hacen en dos días, pero nosotros recomendamos hacerla de la siguiente manera: amanecer en la ciénaga al otro día partir hacia compartición, amaneciendo en ella y salir  a la mañana siguiente al pico Duarte, amanecer nuevamente en compartición y tempranito al otro día bajar a la Ciénaga y regresar al punto de partida.

Era principio de enero, llegamos al atardecer a la ciénaga de Manabao con todo el ímpetu de subir a la cima más alta de las Antillas, en donde amanecimos y tempranito después de desayunar partimos, poniéndonos como  meta llegar a los tablones  sin descansar.

De la ciénaga hasta los tablones es un trayecto reconfortante de tan sólo cuatro kilómetros de bosque tupido y verde y pocas subidas, muchos viajeros se engañan porque creen que todo el camino es así de fácil pero es tan sólo el comienzo.

En la caseta de los tablones se hace un descanso breve y necesario para apreciar el paisaje, escuchar el rumor del agua del rio que serpenteada pura y libre por los recodos de la montaña hasta perderse en la espesura del bosque,   comer algo si es necesario y sobre todo para tomar aliento para la dura jornada que nos espera de ahí en adelante hasta llegar a la Compartición.

De los tablones partimos hacia la Cotorra que está a 1720 metros sobre el nivel del mar. Aquí comienza las dificultades de la travesía ya que es un trayecto muy empinado y últimamente lleno de lodo y piedras  que revienta al caminante que no se preparó para esta dura jornada.

De la cotorra después de un descanso para tomar aire partimos hacia la Laguna lugar este que lleva  ese nombre porque hay una fuente de agua en donde es necesario abastecerse de este preciado líquido porque no hay hasta llegar a Agüita Fría.

De la laguna después de aprovisionarnos de agua y tomar aire salimos ya con algunos excursionistas extenuados por el cansancio hacia el cruce del tetero.  Lleva ese nombre  porque por ahí se va al valle del Tetero que es un lugar de impresionante belleza, muchos excursionista prefieren quedarse en él a subir al pico Duarte además  se amanece en  este hermoso valle  cuándo se viene de Constanza y Azua.

El Cruce esta a 1740 metros sobre el nivel del mar a once kilómetros de la Ciénaga, a siete kilómetros de los tablones. Es aquí en donde los caminantes empezamos a sentir el peso de la fatiga y donde empiezan las lamentaciones,  pero indudablemente que este trayecto a pesar de lo agotador que es, es de una belleza  mágica que muchas veces los caminantes no la advierten por el agotamiento físico.
Mientras más uno sube nos damos cuenta de lo impresionante y hermosa que es nuestra cordillera Central madre de las aguas porque en ella nacen los ríos más importante de nuestro país es una pena que las mineras tenga la mirada puesta en ella.

Sé por experiencia que llegar hasta Agüita Fría para muchos caminantes se tornará casi imposible  y se desesperan, hasta querer  devolverse o volverse aves y salir volando de allí porque ya no soportan el cansancio, el agotamiento físico y muchas veces mental que es muy peligroso.  El que alcanza Agüita Fría está a un paso de alcanzar la meta, llegar a la cima más alta del Caribe, el pico Duarte.

Agüita fría es un pequeño llano que está a 2600 metros sobre el nivel del mar a cuatro kilómetros del cruce, con neblina, frío y vientos, donde está prohibido detenerse por mucho tiempo, además es un lugar emblemático por que en el nacen los dos ríos más importantes del país el yaque del sur y el Yaque del Norte.  

Después de llenar las cantimploras vacías y un breve receso, ponemos rumbo hacia la Compartición en donde pasaremos la noche.  Es bueno decir que en este punto ya hace rato que el grupo va desperdigado, las personas se han ido agrupando de acuerdo al paso que llevan al caminar, es aquí en donde los guías y los que coordinan el grupo deben hacer su trabajo para que los excursionistas no se sienta solos y no pierdan el ánimo, la determinación de seguir a pesar del cansancio.

De Agüita Fría a la Compartición sólo hay cuatro kilómetros y se comienza a bajar, encontrándose muy pocas subidas que además no son tan empinadas, pero los caminantes vienen extenuados por el esfuerzo anterior  y el trayecto se hace lento y tedioso, reconforta los espectaculares paisajes y las voces de ánimo de los compañeros que se encuentran en mejor estado físico.

La Compartición esta a 2450 metros sobre el nivel del mar y a diez y seis  kilómetros de la Ciénaga. Ya en el refugio los caminantes se sienten más animados, con más fuerza para levantar el campamento y hacer las diligencias para preparar la comida y después sentarse alrededor de la hoguera a escuchar infinitas historias de ciguapas y galipotes que cuentan los guías, para después con el cerebro afiebrado por las historias escuchadas irse a dormir, ya que mañana hay que madrugar para empezar a caminar rumbo al pico Duarte con las primeras horas del amanecer.

El pico Duarte esta a 1087 metros sobre el nivel del mar, a siete kilómetros aproximadamente de Compartición y a veintitrés de la Ciénaga. Son siete kilómetros subiendo,  es ahí donde terminamos de dar lo último que nos queda, es el último esfuerzo que nos lleva al vallecito de Lilís en donde nos detenemos para tomar aire y entonces retomar la marcha hasta alcanzar la meta, el pico Duarte.

Llegar al techo del Caribe es haber alcanzado la meta propuesta, alcanzar el cielo, tocar las nubes y como es natural abrazos, risas, llanto y la foto obligatoria para regresar hacia después a Compartición en donde amanecemos, para al otro día bien tempranito emprender el camino de regreso,  ya sin prisa.
Sé que la mayoría  no volverán pero en algunos queda la ilusión de poder intentarlo nuevamente, esos son los valientes. 
Domingo Acevedo.
Nov/16
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Domingoacv2@gmail.com

www.brigadacimarronasebastianlemba.blogspot.com

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