lunes, enero 19, 2026

Ernesto Cardenal.





Poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y revolucionario nicaragüense. Conocido por su obra poética, que le mereció varios premios internacionales, fue uno de los más destacados defensores de la Teología de la Liberación en América Latina y Ministro de Cultura del gobierno surgido de la Revolución nicaragüense, tras su triunfo el 19 de julio de 1979, hasta 1987.
Su poesía incluye títulos como Canto nacional, Vuelos de victoria, Pasajero de tránsito; y libros de memorias, tales como Las ínsulas extrañas y La revolución perdida.
Los estudios de primaria y secundaria los cursó en Managua. En 1942 se trasladó a México, donde ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma.​ en la que estudió hasta 1946. En 1947 continuó sus estudios en Nueva York hasta 1949, cuando emprendió un viaje por Europa que duraría dos años.
En julio de 1950, volvió a Nicaragua, donde participó en la fallida Revolución de abril de 1954 contra Anastasio Somoza. El hecho terminó con la muerte de muchos de sus compañeros y amigos. Después de una profunda experiencia mística que tuvo el 2 de junio de 1956,​ en mayo de 1957, Ernesto Cardenal entró en la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky, Estados Unidos, donde conoció al monje y escritor estadounidense Thomas Merton.
En 1959, abandonó el monasterio para estudiar teología en Cuernavaca, México. Se ordenó sacerdote en Managua, en 1965, y luego fundó una comunidad cristiana en una de las islas del archipiélago de Solentiname, en el lago Cocibolca, el Gran Lago de Nicaragua. Ahí escribió el famoso libro El Evangelio de Solentiname y fundó una comunidad de pescadores y artistas primitivistas que se hizo mundialmente famosa.
En 1971, viajó a Chile, donde se reunió con el presidente Salvador Allende. Según contó Cardenal, su visita al país sudamericano se dio el mismo día en que llegó la noticia del Premio Nobel de Literatura a Pablo Neruda, poeta chileno de quien el nicaragüense reconoció una gran influencia en su obra y de la cual le costó "librarse"​.
Partidario de una "revolución desprovista de venganza", Cardenal colaboró estrechamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional en la lucha contra el régimen de Somoza. Tras el triunfo de la Revolución Nicaragüense el 19 de julio de 1979, fue nombrado ministro de Cultura, cargo que ostentó hasta 1987, año en el que el ministerio se cerró por razones económicas, derivadas del hostigamiento armado impulsado y apoyado por Estados Unidos. En 1980, recibió el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán.
El 4 de marzo de 1983 el ferviente anticomunista papa conservador Juan Pablo II visitó Nicaragua y en la recepción ofrecida por el gobierno nicaragüense, Ernesto Cardenal lo recibió arrodillado. Wojtyła, con gesto altanero y el dedo índice señalándole, lo humilló y reprendió públicamente en el aeropuerto por formar parte del Gobierno Sandinista.
El 4 de febrero de 1984,en el marco de la Guerra Fría, el papa fervientemente anticomunista Juan Pablo II suspendió el ejercicio del sacerdocio a los sacerdotes Ernesto Cardenal, Fernando Cardenal, hermano del anterior, Miguel D'Escoto y Edgard Parrales, debido a su adscripción a la Teología de la Liberación. Treinta años después, el 4 de agosto de 2014, el papa Francisco ordenó levantar el castigo de D'Escoto.
Cardenal abandonó el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección de Daniel Ortega, y más tarde dio su apoyo moral al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y a la Alianza Partido MRS durante las elecciones de 2006, al igual que otros destacados literatos nicaragüenses, como Gioconda Belli y Sergio Ramírez Mercado, fundador del MRS.
En mayo de 2005, fue nominado al Premio Nobel de Literatura. Dos meses más tarde, participó en la inauguración de Telesur, junto a personalidades como Danny Glover, Eduardo Galeano, Pino Solanas y Adolfo Pérez Esquivel.
Cardenal viajó a México en 2007, país donde, entre otras actividades, se entrevistó con el subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y participó en el XII Encuentro Hispanoamericano de Escritores Horas de Junio.
El 27 de julio de 2009, recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda de manos de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. En abril de 2010, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, y dos años más tarde fue distinguido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
El 17 de febrero de 2019, se dio a conocer una carta del papa Francisco a Ernesto Cardenal informándole del levantamiento de la suspensión a divinis, impuesta por el ferviente anticomunista y conservador Juan Pablo II en 1984. Horas antes el obispo auxiliar de Managua Silvio José Báez hizo pública una fotografía arrodillado ante la cama de Ernesto Cardenal en el hospital donde estuvo ingresado por insuficiencia renal, explicando que el obispo había pedido a Ernesto Cardenal su bendición como sacerdote de la Iglesia Católica a lo cual él accedió.
Falleció en Managua un mes después, el 1 de marzo de 2020, a los noventa y cinco años.

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Oración por Marilyn Monroe, en la voz de Ernesto Cardenal: https://youtu.be/aSxYiD5bvK4
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LECTURA Ernesto Cardenal - Colección Antológica de Poesía Social: https://drive.google.com/.../16F-YEfT5.../view...
LECTURA Ernesto Cardenal - Antología Poética: https://drive.google.com/.../1gxj6wwWD2Yu0kSNGnEy.../view...
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Juan Isidro Pérez de la Paz — fundador, perseguido y olvidado… pero jamás rendido.


 


El Trinitario que la Patria no supo cuidar:

Juan Isidro Pérez de la Paz — fundador, perseguido y olvidado… pero jamás rendido.
Hay patrias que se levantan con juramentos… y luego rompen el corazón de quienes los hicieron posibles.
La vida de Juan Isidro Pérez de la Paz no es solo biografía: es una pregunta moral que todavía arde:
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¿cómo tratamos hoy a los hombres y mujeres que sirven sin pedir recompensa?
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JUAN ISIDRO PÉREZ DE LA PAZ (1817–1868)
Cofundador de La Trinitaria · Intelectual patriota · Figura trágica de la Independencia
Hablar de Juan Isidro Pérez es entrar en una de las historias más humanas —y más duras— del nacimiento de la República Dominicana. No fue un nombre decorativo: fue organizador, conspirador, educador político, oficial, exiliado y perseguido. Y aun así, nunca traicionó el juramento.
Nació en Santo Domingo el 19 de noviembre de 1817, hijo de Josefa Pérez de la Paz (Chepita) y del sacerdote Valentín Morales. Su red familiar lo conectó con figuras relevantes del siglo XIX: fue cuñado de Manuel Jimenes y tío de Juan Isidro Jimenes, ambos futuros presidentes.
Recibió lecciones de filosofía y latinidad del presbítero Gaspar Hernández, maestro influyente en la formación de varios trinitarios. Desde joven, además, mostraba disciplina física y carácter: se le recuerda por su destreza como espadachín.
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La Trinitaria: el riesgo real, no la foto
El 16 de julio de 1838, Juan Isidro Pérez fue uno de los nueve fundadores de La Trinitaria, la sociedad secreta concebida por Duarte para alcanzar la separación definitiva y fundar una República independiente. La Trinitaria fue método, disciplina, secreto, propaganda y continuidad: una estructura hecha para resistir persecución y traición.
La tradición histórica sostiene que su casa fue lugar de reuniones trinitarias: eso no es un detalle romántico, es un dato con sentido práctico. Abrir una puerta para conspirar era abrir la puerta al destierro o a la muerte.
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Cultura como arma: ideas que caminan
Pérez entendió algo decisivo: la independencia no era solo un alzamiento, era una batalla por la conciencia. Participó en espacios culturales asociados a la difusión patriótica —como La Filantrópica— donde el teatro y la palabra funcionaron como propaganda encubierta.
Mientras el poder vigilaba fusiles, los trinitarios cultivaban nación.
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Reforma de 1843, Guardia Nacional y persecución
En el contexto del Movimiento de la Reforma de 1843, que removió el tablero político haitiano, Juan Isidro Pérez militó activamente y fue declarado capitán de una compañía de la Guardia Nacional.
Pero la persecución empujó a muchos líderes a salir. Juan Isidro Pérez tuvo que abandonar temporalmente la causa, junto a Duarte y Pedro Alejandrino Pina. Volvieron en marzo de 1844 a bordo de la goleta-bergantín Leonor.
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Función pública y choque con el poder de Santana
Luego del 27 de febrero, Juan Isidro Pérez se desempeñó como secretario de la Junta Central Gubernativa del 9 al 12 de junio de 1844. Su presencia ahí simbolizaba la continuidad del proyecto duartista: república, soberanía e institucionalidad.
Pero el país recién nacido cayó rápido en el forcejeo del mando: Pedro Santana disolvió la Junta y se autoproclamó presidente. Desde ese instante, Juan Isidro Pérez pasó de fundador a estorbo.
Fue víctima de un atentado de seguidores de Santana y tuvo que protegerse en el consulado francés. Y el 22 de agosto de 1844, fue desterrado junto a Duarte y otros patriotas, declarado “traidor a la patria”.
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Exilio, estigma y tragedia personal
En el exilio aparecen señales de deterioro mental. Regresó al país en 1848, durante el gobierno de Manuel Jimenes González, y lejos de recibir respeto fue estigmatizado, perseguido y encarcelado varias veces. Con crueldad, lo llamaron “El Ilustrado Loco”.
Este punto duele porque es una lección nacional:
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la República Dominicana nació heroica… pero no siempre fue justa con sus héroes.
🕯️
Muerte
El viernes 7 de febrero de 1868, murió en Santo Domingo a causa del cólera, en el Hospital Militar. Murió sin el reconocimiento que merecía, pero con algo intacto: la fidelidad a su juramento.
⚖️
Valoración y reconocimiento (Pensamiento)
En mi opinión, Juan Isidro Pérez de la Paz es símbolo de los patriotas que sostienen una nación sin poseerla.
No hizo de la Patria una escalera.
La Patria, tristemente, lo dejó caer.
Y por eso recordarlo hoy es más que historia: es una exigencia moral.
Porque el juramento trinitario no se honra recitándolo: se honra viviendo con decencia, defendiendo la soberanía y cuidando la dignidad del servicio público.
📌
¿Crees que el país ha sido justo con sus fundadores, o seguimos repitiendo la misma ingratitud histórica?
📌
¿Qué significa “Dios, Patria y Libertad” en la vida real, hoy?
📌
¿A quiénes estamos dejando solos en nuestra sociedad actual, como se dejó solo a Juan Isidro?
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Fuentes y referencias (para verificación)
Academia Dominicana de la Historia, revista Clío (estudios biográficos de trinitarios).
Vetilio Alfau Durán, trabajos sobre la Trinitaria y el período duartista.
Frank Moya Pons, Manual de Historia Dominicana (contexto general del período).
Archivo General de la Nación (AGN), fondos del siglo XIX.
Emilio Rodríguez Demorizi, compilaciones documentales del período santanista (contexto 1844).

GENERAL FELIPE CARRASCO: EL PRÓCER OLVIDADO QUE RECLAMA SU LUGAR EN LA HISTORIA





​En las entrañas de Neiba, un 1 de enero de 1826, nació un hombre destinado a ser escudo y espada de la libertad dominicana: el General Felipe Carrasco. Hoy, al cumplirse el bicentenario de su natalicio, su nombre resurge del silencio gracias a la reseña de Augusto Gómez Rivas, quien nos recuerda que la gratitud es la memoria del corazón de un pueblo.
​Carrasco fue un soldado de lealtad inquebrantable que no conoció el descanso mientras la Patria estuviera en peligro.
Apenas siendo un joven de veinte años, ya ostentaba el grado de capitán, demostrando una bravura que lo llevaría a combatir en la histórica batalla de El Número bajo las órdenes del General Antonio Duvergé.
No conforme con defender la Independencia, años más tarde volvió a empuñar las armas en la gesta de La Canela junto a José María Cabral, entregando su aliento por la Restauración de la República en las tierras que hoy forman parte de Galván.
​A pesar de haber alcanzado el rango de General por sus méritos en el campo de batalla, el destino le reservó un final amargo: murió en la más absoluta pobreza y envuelto en el manto del olvido.
Pero el tiempo de la justicia ha llegado. Este bicentenario es el llamado urgente a los hijos de Neiba y a toda la nación para rescatar su memoria del polvo del tiempo.
Que cada neibero, en cualquier rincón de su jurisdicción, deposite una flor y eleve una oración por su gloria, porque honrar al General Felipe Carrasco es, hoy más que nunca, consolidar nuestra sagrada dominicanidad.
​¡Loor eterno al General Felipe Carrasco! ¡Que viva Neiba, su cuna inmortal! ¡Viva la República Dominicana!

Margaret, aprendió rápido que la fama no se come y que el honor no paga las cuentas.




Cuando el general Sam Houston murió en el verano de 1863, su viuda, Margaret, aprendió rápido que la fama no se come y que el honor no paga las cuentas. Se llevó a sus hijos a la pequeña casa de su madre en Independence, Texas: una mujer orgullosa reducida a pedir fiado lo que ya no podía sostener. La esposa de una leyenda vivía, literalmente, de harina prestada.

En la otra punta del estado, en Huntsville, la noticia corrió en voz baja… no por periódicos ni telegramas, sino por la memoria.
Joshua Houston se enteró.
Había sido esclavizado en la casa de los Houston. Había herrado caballos, arreglado carretas y aprendido a golpear el hierro hasta volverlo útil. Y cuando por fin llegó la libertad, Joshua se abrió camino como herrero y hombre de oficio: alguien que, con sus manos, se ganó su propio futuro.
Pero al saber que Margaret Houston estaba pasando necesidad, hizo algo que pocos hombres, de cualquier color, se atreverían a hacer.
Tomó cada dólar que había logrado ahorrar —dos mil dólares en oro, una fortuna en esos días— y emprendió el camino hacia Independence, atravesando un Texas marcado por la guerra.
Un hombre negro.
En caminos abiertos.
Cargando riqueza en un mundo que le negaba incluso el derecho de poseerla.
Cada tramo era un riesgo: soldados podían acusarlo de robo, bandidos podían matarlo por las monedas, y cualquier hombre blanco podía intentar poner en duda su libertad con una mentira. Pero Joshua siguió adelante.
Cuando por fin llegó a la puerta de Margaret, puso el oro frente a ella:
“He venido a ayudarla”.
Ella miró esas monedas… no como una limosna, sino como un milagro de gracia.
Y se las devolvió.
“No, Joshua”, le dijo entre lágrimas.
“El General querría que volvieras a casa y educaras a tus hijos”.
Y eso hizo.
Joshua regresó a Huntsville y convirtió ese oro en futuro: un futuro sobre el que se sostendrían sus hijos y sus nietos. Su hijo, Samuel Walker Houston, llegó a ser un educador afroamericano clave en Texas, abriendo puertas, creando oportunidades y dejando huella en generaciones.
Hoy, en Huntsville, hay estudiantes que entran a una escuela que lleva el nombre de Houston y muchos asumen que se trata del famoso general.
Pero la verdad es todavía mejor:
Se honra a Samuel Walker Houston, el hijo del hombre que un día cruzó Texas con valor en el bolsillo y lealtad en el corazón.
Un hombre nacido esclavizado…
que eligió la bondad de todos modos.
Un legado forjado no desde el poder…
sino desde el carácter.
Fuente: Texas State Historical Association ("The Life and Legacy of Joshua Houston: A Pioneer in Post-Civil War Texas (1822–1902)", 16 de septiembre de 2020)

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