viernes, octubre 31, 2025

Elizabeth Barrett Browning (Coxhoe Hall, Durham, 1806 - Florencia, 1861) Poetisa británica.


(Coxhoe Hall, Durham, 1806 - Florencia, 1861) Poetisa británica. Publicó el poema épico La batalla de Maratón a los catorce años, una traducción del Prometeo encadenado de Esquilo (1833) y los poemarios El Serafín y otros poemas (1838) y Poemas (1844). En 1846 se casó en secreto con Robert Browning, con quien huyó a Italia; tal pasión alimentó sus mejores composiciones, reunidas en Sonetos del portugués (1847). Escribió también la novela en verso Aurora Leigh (1856).


Elizabeth Barrett Browning

Procedente de una familia numerosa y acaudalada (su padre tenía propiedades en Jamaica), Elizabeth Barrett vivió durante varios años en el campo, y luego en Londres, aislada como una incurable y bajo la dulce y penosa tiranía paterna, dedicada al estudio y a la traducción de los clásicos y a la composición de poesías que, publicadas a partir de 1820, le procuraron la amistad de hombres como William Wordsworth y Walter Landor.

La muerte de un hermano, ocurrida antes de que su familia se estableciese en la casa londinense de Wimpole Street, agravó su dolencia nerviosa. Una recopilación de sus poesías titulada simplemente Poemas (1844) y algunos ensayos en prosa le dieron popularidad. Notable impresión, debida a su vínculo con una cruda realidad social, causó particularmente la composición El lamento de los niños, denuncia del trabajo infantil publicada antes de Poemas; en ella los mismos niños cuentan sus miserables condiciones y las fatigas y tormentos impropios de su tierna edad, con la elocuente fuerza de una plegaria. Edgar Allan Poe juzgó que el canto se hallaba henchido "de una nerviosa e indomable energía, de un horror sublime en su simplicidad".

Elizabeth Barrett vivió todavía una existencia oscura hasta 1845, año en que, tras una breve correspondencia originada en la admiración mutua, logró conocer a Robert Browning. La escritora provocó en el pacífico poeta una crisis que, por única vez en su vida, le llevó a desafiar los convencionalismos sociales y a proponer a la amiga la rebelión contra la voluntad paterna, el matrimonio secreto y la huida, todo lo cual suponía una terrible responsabilidad. El amor que ardió en el corazón de la poetisa después de una primera y vacilante negativa le inspiró los Sonetos del portugués (1847), posiblemente la única de sus obras nacida bajo el signo de la auténtica poesía. Una vez consciente de su sentimiento, fue precisamente ella quien apresuró, con ansia medrosa, la boda furtiva y la huida.

En 1846 los Browning se establecieron en Florencia, en la casa Guidi, y allí vivió Elizabeth Barrett Browning en "suprema felicidad" el resto de su existencia, junto al marido y al hijo (nacido en 1849), y escribiendo poesías inspiradas en el Risorgimento italiano, la admiración por Napoleón III y los problemas sociales, morales y políticos de la época, composiciones que quedaron recogidas en Las ventanas de casa Guidi (1851) y Poesías ante el congreso (1860). En 1856 publicó Aurora Leigh, una extensa novela en verso.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Elizabeth Barrett Browning» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/browning_elizabeth.htm [página consultada el 31 de octubre de 2025].

Robert Browning (Camberwell, 1812 - Venecia, 1889) Escritor británico.

 


(Camberwell, 1812 - Venecia, 1889) Escritor británico. Es uno de los mejores poetas ingleses del siglo XIX y el forjador de la técnica del monólogo dramático. Empezó escribiendo poesía bajo la influencia de Shelley. A partir de Paracelso (1835) y de Sordello (1840), se centró en situaciones y en personajes históricos. Obtuvo la consagración con Campanas y granadas (1841-1846). En Florencia escribió La Nochebuena y la Pascua (1850) y Hombres y mujeres (1855). En 1861 regresó a Londres, donde publicó Dramatis personae (1864) y su obra maestra, El anillo y el libro (1868-1869). También merece mencionarse su obra Idilios dramáticos (1879).


Robert Browning

Hijo único de un funcionario del Banco de Inglaterra, Robert Browning siguió estudios poco sistemáticos y sólo hasta la adolescencia. En 1833 dio a conocer de manera anónima su primer volumen de poesía, Pauline. Dos años más tarde adquirió cierto renombre con Paracelso (1835), poema dramático sobre la vida del alquimista suizo, seguido de Sordello, en 1840. Se trata del período en el que el autor se inspiró tanto en Lord Byron como en Shelley, los dos modelos reconocibles en sus versos iniciales.

En 1844 entabló amistad con la poetisa Elizabeth Barrett, enferma y sujeta a los dulces celos de su padre, y, violando por primera y única vez las normas sociales, la convenció de huir con él a Italia tras un matrimonio secreto. Los Browning abandonaron Londres y se trasladaron a vivir a Pisa y a Florencia; en la casa Guidi de esta última ciudad vivieron tranquilamente quince años y nació su hijo, el escultor Robert Barrett (1849-1912). Además de incursionar en la escritura teatral sin demasiado éxito, entre estos años y 1870 produjo lo más relevante de su abundante obra lírica, sobre todo a partir de Dramatic Lyrcs (1842), seguido, entre otros, por Hombres y mujeres (1855), que incluye piezas tan singulares como "Fra Filippo Lippi" y "Andrea del Sarto", sutiles artes poéticas elaboradas a través de las figuras de artistas del Renacimiento italiano.

Tras la muerte de su esposa en 1861, Browning regresó a Londres. Pertenecen a este fructífero período Dramatis Personae (1864) y la que se considera su obra maestra, El anillo y el libro (1868-1869), uno de las composiciones líricas más largas de la tradición británica, con sus casi veinte mil versos, en los que diez personajes vierten distintos puntos de vista acerca de un crimen ambientado en la Italia del siglo XVI. En 1878 regresó a Italia, donde publicó Idilios dramáticos (1879-1880) y Asolando (1889); se le deben también excelentes traducciones de clásicos griegos.

Figura fundamental del período victoriano, es imposible desconocer la importancia de los hallazgos formales de Browning, que perfeccionó un recurso indispensable de los grandes poetas del siglo XX, como T.S. Eliot y Ezra Pound: se trata del monólogo dramático, en el que la voz del poeta se refugia en máscaras o personificaciones extraídas de la historia o de la mera invención del artista. Consiguió así construir voces diferenciadas de extraordinaria vivacidad y delicadeza, que se presentan y se contrastan en multitud de perspectivas, lo que enriquece el poder analítico y existencial del poema.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Robert Browning» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/browning_robert.htm [página consultada el 31 de octubre de 2025].

jueves, octubre 30, 2025

Avencemos hacia la conformación de un gran frente democrático y revolucionario.



‌Nosotros como revolucionarios debemos hacer una profunda reflexión sobre lo que ha sido nuestro trabajo político durante todos estos años de lucha permanente por un mejor país y como no hemos podido hacer que nuestra práctica, nuestro discurso, nuestro sacrificio, ni la sangre derramada haya podido fructificar en el imaginario popular en un gran torrente humano que sea capaz de derrotar a los traidores y vende patria que en estos últimos sesenta años y pico nos han gobernado.
Es necesario hacer un alto en el camino y mirarnos hacia adentro y buscar en cada uno de nosotros las causas que han ocasionado que hoy seamos menos que ayer, pero que además somos una generación envejecida, derrotada más por el tiempo que por la misma derecha, sin un relevo generacional que pueda tomar la bandera revolucionaria en sus manos para continuar la lucha contra este sistema de injusticia que nos gobierna.
Preguntarnos porqué sí todos buscamos lo mismo no podemos unirnos para alcanzar la meta propuesta de liberar a nuestra nación del yugo capitalista que enriquece a una minoría y empobrece a la mayoría de la población Dominicana.
Avancemos de manera autocrítica hacia la conformación de un gran frente democrático
revolucionario unitario capaz de disputarle en poder el todos los escenarios a la derecha.
‌Oct/2025

LA PRIMERA PERSONA DE ETNIA NEGRA EN OBTENER UNA CÁTEDRA EN OCCIDENTE




LA PRIMERA PERSONA DE ETNIA NEGRA EN OBTENER UNA CÁTEDRA EN OCCIDENTE FUE EN ESPAÑA, CONCRETAMENTE EN CÓRDOBA.

JUAN LATINO, EJEMPLO DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL: DE ESCLAVO NEGRO A CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA
Juan Latino (1518/1597), un esclavo de origen africano, se convirtió en catedrático de la Universidad de Granada, España, en el década de 1550.
No fue hasta 180 años después que otra persona de etnia negra obtuvo una cátedra.
Fue Anton Wilhelm Amo (c. 1703-1759), un filósofo de la actual Ghana, obtuvo un doctorado en la Universidad de Wittenberg y enseñó en las universidades de Halle y Jena en Alemania, en la década de 1730.
Juan Latino, también conocido como Juan de Sessa (Etiopía o Cabra. 1518-1597 Granada) fue un poeta y humanista del Renacimiento español.
Se le puede considerar la primera persona negra que recibió estudios universitarios en Europa y en todo occidente y que alcanzó una cátedra; esta la tuvo de Gramática y Lengua Latina en la Universidad de Granada.
La historia de Juan Latino, un esclavo que llegó a ser catedrático de latín en la Universidad de Granada, es un testimonio extraordinario de talento y superación en la España del siglo XVI.
Orígenes y educación
Nacido hacia 1518, se cree que era hijo de una esclava etíope que pertenecía a la familia noble Fernández de Córdoba, herederos del
Creció como esclavo al servicio de Gonzalo Fernández de Córdoba, nieto del Gran Capitán y más o menos de su misma edad, con quien estableció una estrecha relación.
Acompañaba a su joven amo a la escuela y, aunque no tenía permiso para entrar en el aula, escuchaba las lecciones desde la puerta.
Su inteligencia y sed de conocimiento impresionaron a sus profesores, especialmente a Pedro de la Mota, quien se encargó de su formación de forma personal.
De esclavo a catedrático
Con el apoyo de sus protectores, Juan ingresó en la Universidad de Granada, donde se dedicó incansablemente a sus estudios de gramática y lengua latina.
Obtuvo el grado de bachiller en 1546 y se doctoró en Artes, convirtiéndose en una de las mentes más brillantes de su tiempo.
Antes de su nombramiento como catedrático, su antiguo amo, Gonzalo Fernández de Córdoba, le concedió la libertad en 1548.
En 1556, fue nombrado catedrático de Gramática y Lengua Latina en la Universidad de Granada, un puesto que ocupó durante 20 años.
Matrimonio con la nobleza
En 1547, antes de obtener su libertad, se casó con Ana de Carleval, una mujer blanca de la nobleza granadina a quien había dado clases particulares.
Tuvieron varios hijos juntos, desafiando las convenciones sociales de la época.
Vida posterior y legado
Juan Latino se convirtió en un reputado poeta y autor de obras en latín, como el poema épico Austriadis Carmen sobre la batalla de Lepanto.
Su talento fue reconocido y elogiado por contemporáneos como Miguel de Cervantes.
Ejerció su cátedra con gran prestigio hasta que su salud visual se lo impidió.
Murió siendo octogenario en Granada, donde está enterrado junto a su esposa.
Su historia, aunque a menudo olvidada, lo consagra como la primera persona negra con estudios universitarios y una cátedra en Europa, y el primero en publicar un libro impreso y escribir una obra en latín en el mundo occidental.
👉
*(El «Gran Capitán» fue Gonzalo Fernández de Córdoba, un noble y militar español nacido en Montilla (Córdoba) en 1453.
Es recordado por su liderazgo en la Guerra de Granada y por su brillante carrera militar en Italia, donde lideró tropas para los Reyes Católicos, logrando importantes victorias contra Francia.
Sus innovaciones tácticas y su habilidad con la infantería le llevaron a ser considerado uno de los primeros generales modernos y sentaron las bases de los futuros Tercios españoles.)

LA MACABRA HISTORIA DEL FLAUTISTA DE HAMELÍN




LA MACABRA HISTORIA DEL FLAUTISTA DE HAMELÍN QUE DIO ORIGEN AL CUENTO DE LOS HERMANOS GRIMM.

Los hermanos Grimm pueden haber convertido la leyenda del flautista de Hamelín en uno de sus famosos cuentos, pero resulta, que es probable que la historia se base en un incidente histórico que sucedió realmente.
La prueba está grabada en las propias paredes de Hamelín.
Una placa en la fachada de piedra de la llamada casa del flautista, una residencia privada con entramado de madera que data de 1602, da testimonio explícito del misterio. La inscripción dice:
"El 26 de junio de 1284, en el día de San Juan y San Pablo, 130 niños nacidos en Hamelín, fueron sacados de la ciudad por un flautista vestido con ropas multicolores. Después de pasar el Calvario cerca de Koppenberg, desaparecieron para siempre".
Dicha inscripción no es la única pista.
Una anotación en los registros de la ciudad de Hamelín, que data de 1384, lamenta que, "han pasado 100 años desde que se fueron nuestros hijos".
La vidriera de la iglesia de San Nicolás de la ciudad, destruida en el siglo XVII pero descrita en relatos anteriores, ilustra la figura del flautista con varios niños fantasmales.
Y el manuscrito de Luneburg del siglo XV, un libro que cuenta lo ocurrido, junto con cinco versos de memoria histórica, algunos en latín y otros en alemán de la edad media, se refieren a una historia similar de 130 niños o jóvenes que desaparecieron el 26 de junio de 1284, siguiendo a un flautista hasta un lugar llamado Calvary o Koppen.
Hay muchas teorías y pocas pruebas sobre el destino de estos ninos: asesinados, reclutados, vendidos, lo cierto es que para los historiadores sigue siendo un misterio; La última calle por donde se vio pasar a los niños es la Bungelosenstrasse –la calle sin tambores- y todavía al día de hoy está prohibido tocar música o bailar en ella...
Créditos a quien corresponda

Elizabeth Barrett Browning




Cuando Elizabeth Barrett Browning escribió "¿Cómo te amo? Déjame contar las maneras", no lo hizo desde un jardín victoriano ni desde una vida cómoda, al contrario, lo hizo desde una habitación donde había estado postrada durante años, con dolor crónico, dependiente del láudano y enfrentando un padre que controlaba su vida.

Pero todo daría un giro vuando a sus 40 años se fugó de las garras de su padre, con un poeta más joven que ella. Pero su historia no empieza ni termina ahí.
Elizabeth nació en 1806, cerca de Durham, Inglaterra, en una familia rica gracias a las plantaciones de azúcar en Jamaica. Desde niña fue extraordinaria, a los 8 años leía a Homero en griego, escribió un poema épico a los once, y a los catorce su padre publicó su obra "La batalla de Maratón". Pero a los quince, una lesión la dejó con dolor crónico para el resto de su vida.
Mientras otras mujeres eran educadas para bordar y callar, ella escribía poesía desde su cama.
Su padre, Edward Barrett Moulton-Barrett, era un tirano, prohibió a todos sus hijos casarse y controlaba cada aspecto de sus vidas. Elizabeth, para ese entonces ya era famosa por su poesía, admirada por críticos y considerada para el puesto de poeta laureada, seguía atrapada en su casa, bajo el control de su padre y su lesión.
Hasta que en 1845, recibió una carta de Robert Browning que decía: "Amo sus versos con todo mi corazón, querida Miss Barrett". Él era seis años menor, también poeta, y un hombre completamente cautivado por su obra. En los siguientes veinte meses, intercambiaron 574 cartas de las cuales se enamoraron antes de conocerse en persona. Pero sabían que su amor sería imposible bajo el control de su padre.
El 12 de septiembre de 1846, Elizabeth salió de su casa por última vez, y lejos se casó en secreto con Robert en una iglesia de Londres, acompañada solo por su criada. Una semana después, huyeron a Italia, por lo cual su padre la desheredó. A demás, devolvía cada carta de hija sin abrir, por lo que nunca volvió a verla. Ella tampoco lo buscó eligiendo el amor, la libertad y la vida.
En Florencia, su salud mejoró. Tuvo un hijo en 1849, a pesar de que los médicos decían que no sobreviviría. Escribió los Sonetos del Portugués, una colección de 44 poemas de amor que aún se leen en bodas y en películas. Pero Elizabeth no era solo una poeta romántica.
Escribió contra la esclavitud en "El esclavo fugitivo en Pilgrim’s Point", un poema radical que denunciaba el sistema que había enriquecido a su familia. Escribió "El grito de los niños", que expuso el trabajo infantil en fábricas británicas y ayudó a impulsar reformas.
En Italia, se convirtió en activista política, apoyando la independencia y la unificación del país. Su obra "Aurora Leigh" abordó temas como la maternidad, el arte, el matrimonio y la autonomía femenina por lo cual fuee criticada por su audacia, y fue leída por miles.
Falleció en 1861, en brazos de Robert, en su casa de Florencia. Él nunca se volvió a casar, su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación.
Elizabeth Barrett Browning no solo escribió amor. Escribió revolución. Se enamoró a los 39, se fugó a los 40, tuvo un hijo a los 43, y escribió literatura a los 50. Todo mientras vivía con dolor crónico.
Su historia no cabe en un verso. Pero si hay que elegir uno, que sea este: "¿Cómo te amo? Déjame contar las maneras" Porque ella amó con coraje.
Este contenido está basado en hechos históricos verificados a través de fuentes académicas, biográficas y literarias confiables. La historia de Elizabeth Barrett Browning ha sido reconstruida con rigor narrativo para fines educativos y culturales.

Muhammad Ali




 Lo vio en la televisión y no llamó a nadie. Simplemente tomó las llaves de su coche y condujo directo hasta allí, sabiendo que a veces las peleas más importantes ocurren fuera del ring.

Era enero de 1981, en Los Ángeles. Muhammad Ali estaba en casa cuando una noticia de última hora interrumpió su noche: un joven se encontraba en la cornisa del noveno piso, amenazando con quitarse la vida. La policía estaba en el lugar. Los negociadores intentaban hablar con él. Una multitud miraba desde abajo.
Y entonces, un Rolls-Royce se detuvo frente al edificio.
Muhammad Ali —tres veces campeón mundial de los pesos pesados, el hombre que se enfrentó a Sonny Liston y a George Foreman— bajó del auto y caminó hacia un oponente diferente: la desesperación.
Mientras los agentes mantenían la distancia, Ali se acercó a la cornisa. No hubo cámaras, ni prensa, ni publicidad. Solo un hombre que vio a otro sufriendo y se negó a mirar hacia otro lado.
Durante veinte minutos habló. No como The Greatest. No como una celebridad. Habló como alguien que conocía la lucha por dentro.
“Eres mi hermano”, le dijo suavemente. “Sé lo que es sentir que el mundo se te viene encima. Pero quiero ayudarte. Tu vida importa.”
El joven —su nombre era Joe— lo escuchó. Y en la voz de Ali encontró algo que necesitaba desesperadamente: alguien que realmente se preocupaba por si vivía o moría.
Entonces, Joe dio un paso atrás, alejándose del borde.
Pero Ali no se fue. No saludó a las cámaras ni dio entrevistas. Acompañó a Joe hasta su coche, se sentó a su lado y lo llevó personalmente al hospital para que recibiera ayuda. No hubo reporteros. Nadie grabó el momento. Solo dos seres humanos, uno levantando al otro en su hora más oscura.
Recordamos a Muhammad Ali por su velocidad, su poesía, su rebeldía. Por las peleas, las controversias, los títulos. Pero este momento —este acto silencioso y espontáneo de amor— puede ser la verdadera medida de su grandeza.
Alguna vez dijo: “El servicio a los demás es el alquiler que pagas por tu habitación aquí en la Tierra.”
Aquella noche de enero, Ali pagó su alquiler completo. No con sus puños, sino con su presencia. No con fuerza, sino con ternura.
El mundo necesitaba un campeón ese día. Y, como siempre, Ali respondió al llamado.
No todos los héroes luchan por títulos. Algunos luchan por almas.

Esto no tiene nombre.

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