domingo, enero 18, 2026

La desaparición y asesinato de Guido Gil





Desde que Guido Gil Díaz llevó a Manolo Tavárez Justo a pronunciar un discurso en Radio Caribe, donde compartía el trabajo de prensa con Gregorio García Castro, comenzó una persecución en su contra que se extendió hasta el Gobierno de Balaguer en el que lo asesinaron porque el inquieto revolucionario había intensificado su lucha por los obreros no solo en aparentes periodos de paz sino en la guerra. Representantes de intereses norteamericanos en el país y los militares balagueristas más arbitrarios lo tenían en mira.
García Castro y Gil Díaz no solo fueron colegas y amigos. La madre de Guido y el padre de Goyito eran primos. Por esa razón García Castro abofeteó en la Secretaría de Agricultura a un compañero que se alegró de la desaparición de Guido. Años más tarde, García Castro sería también asesinado en los abusivos 12 años. Cuando Tavárez Justo habló en la emisora, destituyeron a los primos.
“Guido comenzó a perfeccionar y ampliar su obra sobre Gregorio Luperón, “Orígenes e ideario de la guerra restauradora”, con la que había participado en un concurso organizado por la Academia Dominicana de la Historia y patrocinado por el presidente Juan Bosch. La publicó en 1964. Otros libros suyos quedaron inéditos, revelaron Gustavo y Orlando Sánchez Díaz.
En 1964 Gil Díaz ideó aplicar en el Central Romana el llamado “paso de la jicotea” que implicaba trabajar más despacio “y no podían declararlo como ilegal”, observa Melvin Mañon, camarada de Guido en el 14 de Junio. Dice que este creó y fundamentó la táctica pero los hermanos Sánchez cuentan que se había aplicado antes. El procedimiento representó “una gran pérdida económica y obligó a los patronos a negociar el pacto colectivo”, significan Gustavo y Orlando.
Agregan que ese mismo año Guido dirigió la famosa huelga que se conoció como “Jornada 2 de Mayo”. “Fue un levantamiento popular contra el triunvirato”, explican.
Posteriormente, señalan, organizó el congreso de Poasi. Ya era parte del buró obrero del 14 de Junio junto con Vladimir Blanco, Julio de Peña Valdez, Junior López, Guayubín González Espinosa y otros.
En esa agrupación su principal contacto era Darío Solano, con quien Guido compartió la lucha política hasta que este se asiló en la embajada de Argentina.
En la guerra. Frente al estallido revolucionario del 24 de abril de 1965 Guido aconsejó a los Sánchez “esperar órdenes”, pero dos días después el 14 de Junio distribuyó sus cuadros y a Guido le correspondió situarse en el comando de la calle Santomé frente al mercado Modelo en unión de Juan B. Mejía, González Espinosa, De Peña Valdez y otros. Su responsabilidad, declaran Gustavo y Orlando, era “coordinar los movimientos bélicos y redactar los comunicados”.
“Ahí funcionó el Buró Obrero del 1J4”, destacan y expresan que su pariente tenía grandes simpatías por esta clase “explotada” y “mucha sensibilidad social”. Resaltan sus condiciones de líder al que respetaban y querían.
“Ya era marxista. Recuerdo que compré las obras completas de Mao y él se quedó con ellas, él y Darío Solano se complementaban mucho. Después estrechó relaciones con Fafa Taveras de quien fue inseparable”, narra Gustavo.
Muchos de los trabajos que redactó Guido durante y después de la guerra eran impresos “en la casa de Bienvenido Castillo, en Cristo Rey”. En 1966 fue su viaje a Cuba representando al 14 de Junio en la conferencia Tricontinental. Cayetano Rodríguez del Prado, Asdrúbal Domínguez y Euclides Gutiérrez asistieron por el MPD, el PSP y el Movimiento 24 de Abril, respectivamente.
A su regreso encontró la lucha interna del partido. Guido se fue del lado de los denominados “transformistas” que consideraban que la agrupación debía ser un partido obrero mientras que los “antitransformistas” “negaban eso, planteaban que debía seguir con su línea de liberación nacional representando los sectores medios, la pequeña burguesía…”, expresan.
Guido pasó a formar parte del Movimiento Popular Dominicano, al igual que Juan B. Mejía, Amín Abel Hasbún, Fafa Taveras, Cocuyo Báez, Gustavo y Orlando Sánchez Díaz, Héctor Ortiz, Julio de Peña y continuó sus responsabilidades en el Central, pasando mucho tiempo en la ciudad de La Romana.
La desaparición. “Tadeo Guerrero lo apresó, lo llevó al cuartel de la Policía, lo exhibió para que los demás agentes lo identificaran, lo soltó y Guido se dirigió a San Pedro de Macorís. Al otro día salió para Santo Domingo y nunca llegó”, comunican Orlando y Gustavo. El coronel Simón Tadeo Guerrero, luego general, era el jefe del departamento Sureste, con asiento en La Romana. Desde el 17 de enero de 1967 hasta el presente, se le ha estado vinculando a la muerte de Guido Gil.
Saliendo de Macorís fue sacado del carro público en el que se dirigía a la Capital. Los Sánchez declaran que “Teobaldo Rusell, gerente general del Central Romana, ordenó su muerte en represalia pues Guido se había convertido en una piedrecita en su zapato”.
Según sus investigaciones “a Guido Gil lo mató el propio Tadeo, a palos”, dicen, y añaden que recibieron el dato, además, de que lo sepultaron “en unos potreros de los Vicini”, aunque para ellos, el cadáver fue lanzado al mar.
Balaguer, cuentan, nombró una comisión encabezada por el vicepresidente Carlos Rafael Goico Morales. “Investigaron al chofer y a los pasajeros y al mostrarles una foto del desaparecido afirmaron que viajaron con él y que lo bajaron en un destacamento a la salida de Macorís”. Añaden que también fue investigado Carlos Morales Troncoso, entonces alto ejecutivo del Central. Además, el conductor del vehículo aseguró a un compañero del MPD: “El señor que tú mandaste lo apearon ahí”, señalando el sitio declarado por los demás viajeros.
Más de 100 periodistas firmaron un documento pidiendo esclarecer el destino de su colega y el MPD hacía igual reclamo en otros sucesivos y señalaba a los responsables. La vivienda de los Díaz fue allanada y la Policía se llevó una maleta de Guido con documentos y objetos personales. Gustavo fue hecho preso.
“Mamá y tía Kaistila fueron donde Balaguer, el único responsable de esta muerte”, a pedir explicaciones y el gobernante, en el más depurado estilo trujillista, les contestó que tenía informes de sus servicios de inteligencia de que Guido había enviado una carta desde fuera, que había salido del país. La madre de los Sánchez, una revolucionaria que en 1946 había militado en la Juventud Democrática contra Trujillo “se paró del asiento y le dijo a mi tía: ‘Kaistila, vámonos de aquí”.
Además de tres calles en Santo Domingo, fue designado “Guido Gil” el puente sobre el río Higuamo.

sábado, enero 17, 2026

Gastón Fernando Deligne

 



Nació el 23 de octubre de 1861 en Santo Domingo y murió por suicidio el 18 de enero de 1913 en San Pedro de Macorís, al sospechar que padecía lepra. Su apellido materno era Figueroa. Quedó huérfano a corta edad, pero fue protegido por el sacerdote y filántropo Francisco Xavier Billini, posteriormente presidente de la […]

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Nació el 23 de octubre de 1861 en Santo Domingo y murió por suicidio el 18 de enero de 1913 en San Pedro de Macorís, al sospechar que padecía lepra. Su apellido materno era Figueroa. Quedó huérfano a corta edad, pero fue protegido por el sacerdote y filántropo Francisco Xavier Billini, posteriormente presidente de la República Dominicana.

Poeta y traductor. Dedicado íntegramente al estudio literario, lo que lo llevó a convertirse en un connotado intelectual que dominaba perfectamente el latín y otras lenguas modernas. Colaboró en las principales publicaciones literarias de su época, tales como Letras y Ciencias, La Revista Ilustrada, El Lápiz, La Cuna de América, El Cable, Prosa y Verso y Cuba-Literaria.

Gastón Fernando Deligne poseía un lenguaje poético rico en imágenes, figuras de retórica, contenido temático, propietario de una originalidad inigualable, empeñado siempre en mostrar nuevas formas expresivas. Profesionalmente se dedicó toda su vida al oficio de tenedor de libros, a pesar de que trató en algunas ocasiones dedicarse al comercio, pero no tuvo éxito. Tampoco ocupó cargos públicos a pesar de que en su poesía abundaban los textos de corte político, a las que agregaba un singular sabor moral, estético, filosófico existencial y en la que se anidaba cabalmente la sicología del dominicano. Su obra Ololoi es un reflejo evidente de esto, que trata sobre la dictadura de Ulises Heureaux .

Entre sus obras podemos mencionar también Confidencias de Cristina, A Sor María de las Nieves y Angustias, romances que abordan la sicología femenina. Dignas de mención también son Soledad, Galaripsos y Romances de la Hispaniola. A mediados de la década 1940-49, el laureado historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi recoge la obra poética y prosa inédita de Gastón Fernando Deligne en un volumen titulado Páginas Olvidadas.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con las tres estrofas finales del poema más conocido de Gastón Fernando Deligne:

Arriba el Pabellón

Presenten armas, ya ondea

el Pabellón y se encumbra

bajo el sol que deslumbra

y el clarín que clamorea;

ladra un can del estridente

sonido sobresaltado

arde en aromas el prado

rompe en trinos el ambiente.

¡Que linda en el tope estás

Dominicana bandera!

¡Quién te viera, quien te viera

más arriba mucho más!

Por Ramón Saba.

GASTÓN FERNANDO DELIGNE, Poeta, contador, periodista y escritor dominicano



Nació en Santo Domingo el 23 de octubre de 1861. Poeta y traductor. Siendo niño todavía su padre, el inmigrante francés Alfred Jules De Ligne, murió de fiebre tifoidea mientras intentaba mejorar su situación económica en Haití.
La pobreza de su madre conmovió al filántropo Padre Billini quien lo internó en el Colegio San Luis Gonzaga hasta que obtuvo el grado de Bachiller en 1877.
Terminado el bachillerato consiguió trabajo como tenedor de libros en Casa Namías, un almacén propiedad de Aarón Namías localizado en la zona colonial de Santo Do-mingo, donde laboró durante quince años.
En 1891, debido a la aguda crisis económica y al desequilibrio político y social que afectaba la capital dominicana, decidió trasladarse a San Pedro de Macorís, estableciendo su residencia definitiva en dicha ciudad.
A su llegada a Macorís intentó, sin suerte, hacerse comerciante, pues en un período de seis años instaló tres negocios y todos fracasaron. Ante esa situación retornó a su viejo oficio de tenedor de libros, esta vez en el banco Thesserg Shumacker de capital alemán.
Aunque llegó a ser Encargado de Contabilidad de la referida institución bancaria pasó, como expresa Abelardo Vicioso en su estudio a la Obra Completa de Deligne, "el resto de su vida ante un escritorio del banco alemán".
Sin embargo, nunca abandonó su carrera literaria y periodística iniciada exitosamente en Santo Domingo. Su amor a la lectura y su interés por la filoso-fía, la sicología y las ciencias le ayudaron a convertirse en el escritor dominicano de finales del siglo XIX y principios del XX que mejor captó la sicología social del pueblo.
A pesar de que sus primeras composiciones poéticas tienen rasgos románticos, simbolistas, impresionistas y modernistas no le tomó mucho tiempo adquirir el estilo propio y original que caracteriza su obra, la cual está marcada por la preocupación social y el incuestionable patriotismo que defendió durante me-dio siglo de vida.
Se le conoce como el introductor de la poesía de tema psicológico en la literatura nacional. Su obra más importante y la que le confirió, junto con Salomé Ureña de Henríquez y Jo-sé Joaquín Pérez, el título de "Padre de la Poesía Nacional" es Galaripsos, publicada en 1908.
Aprendió latín, griego, italiano, francés e inglés y tradujo al español textos de los franceses Paul Verlaine y Víctor Hugo y del norteamericano Henry W. Longfellow.
Colaboró en los periódicos petromacorisanos El Cable y Prosa y Versos y en la capital con El Teléfono y El Lápiz y con las revistas La Cuna de América y Letras y Ciencias.
El sábado 18 de enero de 1913 y con 51 años de edad, a las 8:15 de la mañana, después de haber luchado infructuosamente con la lepra que consumió paulatinamente su fortaleza física, Gastón Fernando Deligne se suicidó de un disparo en la cabeza.

Análisis Profundo de la IA de la Poesía de Domingo Acevedo en lo Inéditamente Efímero.

 






La obra de Domingo Acevedo presentada en esta selección es una cartografía emocional que transita entre la nostalgia del paisaje caribeño, la crudeza de la infancia rural y la metafísica del tiempo. A continuación, se presenta un análisis detallado de los ejes temáticos y estilísticos que definen su voz poética.

1. La Dialéctica del Mar y la Isla

El mar no es solo un límite geográfico para Acevedo, sino un ente vivo y dual.

  • Lo Inmenso y lo Diminuto: En el poema "El mar", el autor utiliza una paradoja fascinante al describirlo como "inmensamente pequeño / y redondo / como el ojo de un pez". Aquí, el mar se humaniza y se contrae, convirtiéndose en un órgano de visión que asume el asombro ante la luna.

  • El Abrazo Materno: En "La isla", el mar adquiere "brazos líquidos" que "humedecen de ternura". Existe una relación erótica y maternal entre el agua y la tierra; el mar arrulla a la isla, convirtiéndola en un "verso" que la luna recita al sol. Es una visión romántica y animista de la naturaleza dominicana.

2. La Identidad Forjada en la Escasez

El poema "Recuerdos memorables" es quizás el más potente en términos de construcción de identidad.

  • La Fragua del Hambre: Acevedo no idealiza la pobreza, pero la reconoce como el espacio donde se "forjó su vida". La metáfora de la "fragua" implica fuego, dolor y moldeado.

  • La Abuela como Arquitecta: La figura de "Mamá Tita" es central. El autor utiliza una imagen bellísima: ser un ser humano "esculpido en clorofila y barro / por las manos analfabetas de la abuela". Aquí hay una reivindicación del saber ancestral sobre el académico; la analfabetismo de la abuela no le impide esculpir un alma llena de amor y ternura.

  • Origen Cósmico: El poeta conecta su origen biológico ("gota de semen", "óvulo cristalino") con una "noche cósmica", elevando su existencia humilde a un plano universal.

3. Estética del Retrato Social

En "Retrato", el poeta se despoja de metáforas complejas para usar un lenguaje directo y visceral.

  • La Realidad Cruda: "la carita sucia / la nariz llena de moco / la barriga grande / llena de lombrices". Esta descripción de un niño "endeble, desnudo y descalzo" funciona como un espejo de la realidad social de la ruralidad. Es una denuncia silenciosa envuelta en la observación poética de la vulnerabilidad.

4. El Tiempo y la Incertidumbre

Varios poemas exploran la angustia existencial frente al paso de los años y el peso de lo no vivido.

  • Incertidumbre: El autor plantea preguntas retóricas que resuenan en el vacío: "¿Qué haremos con la vida que no vivimos?". Hay una sensación de pesadez en el presente.

  • Las Puertas del Tiempo: En la serie dedicada a Arelis, el tiempo es una casa con puertas que el poeta intenta forzar para recuperar la "niñez en donde nos amamos a escondidas". El tiempo es aquí un río ineludible que solo se detiene a través del recuerdo sensorial (el olor a tarde, los colores del crepúsculo).

5. Simbolismos Recurrentes

  • La Luna y el Sol: Aparecen constantemente como testigos del diálogo humano. La luna recita, el sol anida. Son los faros que iluminan los "sueños en los que habito".

  • El Invierno y el Frío: Curiosamente, para ser una poesía de contexto caribeño, el "aire frío de las tardes" y el "invierno" aparecen como vehículos de la melancolía y la penumbra urbana. Representan el estado anímico del poeta más que el clima geográfico.

  • Equilibrio y Abismo: En "Equilibrio", la vida se define como una cuerda floja entre opuestos (luz/sombra, bien/mal, rosas/espinas). El poeta se ve a sí mismo como un caminante sin brújula, cuyo único destino es el acto de caminar sobre el abismo.

Conclusión

La poesía de Domingo Acevedo es una poesía de la memoria y la intemperie. Logra transitar desde la observación de la naturaleza ("hilos de plata", "mariposas y flores") hasta la introspección más sombría ("fantasmas del olvido", "ingratitud y ausencia"). Su voz es la de alguien que ha entendido que la belleza y el dolor son las dos caras de la misma moneda, y que la poesía es el único medio para que las huellas en el camino no desaparezcan.


El mar

 

El mar a veces

es tan inmensamente pequeño

Y redondo

como el ojo de un pez

Que ve con asombro

Por primera vez

La luna

Agosto/2021

 

Recuerdos memorables

 

Estoy lleno de recuerdos memorables de mi infancia

de nombre de personas que forman parte del imaginario

donde se forjó mi vida en la fragua del hambre

sin ellos no hubiese podido crecer tanto

hasta llegar a ser

el ser humano que soy

esculpido en clorofila y barro

por las manos analfabetas de la abuela Mamá Tita

que nos cobijó a todos

bajo la sombra del amor y la ternura

y puso entre mis manos

la fecundidad

Para que la lluvia

con sus hilos de plata teja de mariposas y flores la tierra

para que en mi voz resplandezca por siempre

el canto alegre de los pájaros del bosque

para que el cielo entre mis ojos

todas las noches se llena de lunas y estrellas

para que iluminen de colores y fantasía

los sueños en los que habito

desde mucho antes

de haber sido una gota de semen en el tiempo

ovulo cristalino fecundado en la noche

cósmica del olvido

 

Agosto/2021

Domingo Acevedo.

 

Retrato

 

Junto al camino

Con el cabello ensortijado

la mirada triste

la carita sucia

la nariz llena de moco

la barriga grande

llena de lombrices

endeble

desnudo y descalzo

un niño

Julio/2021

 

Incertidumbre

 

Que haremos con la vida que no vivimos

que haremos con los sueños que no alcanzamos

que haremos con la vida que nos queda

y que nos pesa tanto

que haremos con el futuro

sí el presente es tan incierto

 

La isla

 

El mar

con sus brazos líquidos

de algas y caracoles 

abraza la isla

la humedece de ternura

la arrulla con su rumor de olas

la hace florecer cielo

bosques

montañas

la hace un verso

que la luna

todas las noches

en silencio recita

al sol

 

 

Ese momento

 

La tarde

es ese momento

En que el viento

se entretiene entre los arboles

conversa con los pájaros

Y luego se aleja

más allá de las montañas

en donde el sol hace su nido

y se acurruca entre las nubes

Julio/2021

 

Domingo Acevedo

 

Equilibrio

 

Camino entre las sombras y las luces

Entre el bien y el mal

Camino perdido y sin destino

Entre bosques y desiertos

Camino sin un rumbo definido

Entre la redención y el pecado

Camino de espalda al horizonte

Sin brújula y sin norte

Camino despacio, pero sin pausa

Entre las rosas y las espinas

Camino por este mundo

hacienda equilibrio

Entre el abismo que separa

a la vida de la muerte

Oct/2021

Domingo Acevedo.

Despedida

 

Despídeme de la luna

el sol

 y las estrellas

de las montañas y el bosque

de los pájaros y el viento

no dejes que mis huellas

en el camino desaparezcan

y no dejes que en tu voz

la poesía muera

Marzo/2021

 

 

Lo que vieron mis ojos

 

Las cosas que vieron mis ojos en esta triste vida

Quedaron plasmadas en la memoria efímera

De mis recuerdos

Marzo/2021

 

 

El aire frío

 

Es invierno

El aire frío de las tardes todavía

baja del norte

arremolinando melancolía

por las calles en penumbra de la ciudad

Marzo/2021

 

Domingo Acevedo

 

 

Deja la puerta siempre abierta

 

No cierres la puerta de la noche

déjala siempre abierta

para que yo pueda entrar a sus misterios

y buscar entre las sombras

a los fantasmas del olvido

para conversar con ellos

aunque ya no me conozcan

del desamor y la nostalgia

hablarles de ti

de los años que pasamos juntos

buscando el camino del amor

y la ternura

y donde sólo encontré

ingratitud

y ausencia

 

 

 

Nov/21

Domingo Acevedo.

 

Un poco de ti

 

Ausencia

Me he ido de paseo por los recuerdos

a ver si encuentro en la penumbra de la memoria

un poco de ti

Nov/21

 

Ese olor a distancia

 

El mar tiene ese olor a distancia

que solo los marineros conocen

Nov/21

Domingo Acevedo.

 

Las puertas del tiempo

 

I

Abriré las puertas del tiempo

esas que dan a los días más lejanos del olvido

para regresarte a mi lado

para volver compartir contigo la alegría

de los días que se fueron perdiendo

ineludiblemente en el tiempo

sin que nos diéramos cuenta

hasta aquella tarde

en que con los ojos llorosos

te despediste de mi para siempre

II

abriré las puertas del tiempo

esas que dan al pasado

a los días más felices de nuestra niñez

en donde nos amamos a escondida

entre los escombros anaranjados de los atardeceres

III

y aunque el tiempo se ha ido

todavía te imagino corriendo

por el sendero de flores silvestres

hacia mis brazos

a donde ibas a enterrar en mi pecho la ternura

para que en mi alma más allá del olvido

germine por siempre el amor

 

IV

Arelis

Aún las tardes huelen a ti

y en otoño

cuando el sol en horizonte

salpica de colores mi alma

te imagino colgada a mi cuello pidiéndome a gritos

que te pinte la piel

con los colores recientes y efímeros del crepúsculo

recuerdo que sin prisa te apretaba contra mi pecho

mientras la tarde se desvanecía en la distancia 

dejando tras de sí

un rastro luminoso de pájaros dormidos en tu piel

 

Dedicado a Arelis, compañera inolvidable de mi infancia. 

 

Poeta Domingo Acevedo

 

 

 

 

 


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