Antes de convertirse en el líder más poderoso de China en décadas, Xi Jinping pasó por una dura prueba en su juventud que marcó su visión política.
En 1969, durante la Revolución Cultural, cuando su padre fue purgado del Partido Comunista, el joven Xi, de solo 15 años, fue enviado a Liangjiahe, un pequeño pueblo rural en la provincia de Shaanxi. Como parte de la política de "envío al campo" de Mao Zedong, los jóvenes de familias consideradas burguesas o contrarrevolucionarias debían aprender de los campesinos.
Xi pasó siete años en Liangjiahe viviendo en cuevas, realizando trabajo físico extenuante y experimentando la pobreza extrema. Sin embargo, en lugar de rendirse o intentar escapar de la vida rural, utilizó su tiempo en el pueblo para acercarse a la gente. Aprendió de los campesinos, construyó diques y hasta ayudó a instalar el primer biogás en la aldea para mejorar la vida de los residentes.