domingo, octubre 04, 2026

CUATRO GOLES NO DAN TÍTULO DE PROPIEDAD

 





POR EL TRILLO DE LA INTRAHISTORIA


Ramon Espinola

LA SOBERANÍA NO SE JUEGA CON UNA PELOTA
Cuando la rivalidad deportiva pretende convertirse en insolencia territorial, no se puede permitir.
Por Ramón Emilio Espínola
ABSTRACT
Los acontecimientos ocurridos el 1 de octubre de 2026 en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, durante el partido de la Liga de Naciones de Concacaf entre República Dominicana y Haití, desbordaron los límites de una simple competencia deportiva.
Haití obtuvo una victoria contundente de 4-1, resultado que debe ser reconocido como un hecho estrictamente deportivo. Sin embargo, los incidentes registrados en los accesos del estadio y, posteriormente, las expresiones atribuidas a los futbolistas haitianos Wilson Isidor y Duckens Nazon sobre la pertenencia de la isla de La Española introdujeron en la jornada un elemento político y territorial que provocó una legítima reacción en la sociedad dominicana.
La cuestión fundamental, por consiguiente, no es quién ganó un partido de fútbol. La cuestión es otra: hasta dónde puede llegar la provocación cuando se confunde la euforia deportiva con una pretendida afirmación territorial.
La República Dominicana es un Estado soberano y su territorio no está sujeto a consignas deportivas, provocaciones personales ni interpretaciones improvisadas. Del mismo modo, resulta indispensable diferenciar las actuaciones individuales de dos deportistas y de determinados aficionados de la posición oficial del Estado haitiano, cuya embajada reafirmó posteriormente el respeto a la soberanía, la integridad territorial y las instituciones dominicanas.
Este episodio debe servir, sobre todo, como una lección de historia, civismo y conciencia nacional para las generaciones presentes y futuras.
PRÓLOGO
Hay acontecimientos que duran noventa minutos y otros que, por desgracia, permanecen mucho más tiempo en la memoria colectiva.
El partido entre República Dominicana y Haití estaba destinado a ser una competencia deportiva. Haití ganó 4-1 y, desde el punto de vista estrictamente futbolístico, nada hay que objetar: se gana, se pierde, se empata y se aprende.
Pero la pelota tiene una extraña propiedad: cuando abandona el terreno de juego puede convertirse, en manos irresponsables, en instrumento de otras pasiones.
Y entonces comienza el problema.
Antes del encuentro se produjeron situaciones de tensión y desorden en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez. Imágenes difundidas posteriormente mostraron grupos de aficionados avanzando de manera desordenada y forzando accesos del recinto.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció posteriormente que la selección haitiana no volvería a disputar partidos en instalaciones deportivas dominicanas, calificando de inaceptables los incidentes registrados.
Hasta ahí ya había suficiente para una reflexión sobre civismo.
Pero después apareció algo todavía más delicado.
Wilson Isidor, autor de dos de los goles haitianos, fue grabado pronunciando expresiones que diversos medios tradujeron como: «La Hispaniola es Haití» y «Haití está aquí», mientras señalaba el terreno y posteriormente su camiseta.
Como si aquello no fuera suficiente para alimentar la controversia, el delantero Duckens Nazon publicó posteriormente en sus historias de Instagram el mensaje: «Hispaniola es para nosotros».
Y aquí termina el fútbol y comienza la historia.
Porque una cosa es celebrar cuatro goles.
Otra muy diferente es pretender convertir cuatro goles en cuatro títulos de propiedad sobre una isla.
I. LA REPÚBLICA DOMINICANA NO ES UNA CANCHA DE FÚTBOL
Conviene decirlo con serenidad, pero también con absoluta firmeza:
La República Dominicana es un Estado soberano.
La soberanía dominicana no depende del resultado de un partido, de la cantidad de goles anotados por una selección extranjera, del número de aficionados que ingresen a un estadio ni de la opinión ocasional de un deportista.
La pelota puede atravesar una portería.
La soberanía no.
Y esa diferencia elemental parece que algunos necesitan aprenderla.
La República Dominicana nació como Estado independiente en 1844. Desde entonces, generaciones de dominicanos han defendido su existencia nacional en circunstancias extraordinariamente difíciles.
No fue un regalo.
No fue una concesión.
No fue producto de una apuesta deportiva.
Fue el resultado de un proceso histórico, político y militar en el que participaron hombres y mujeres que entendieron que una nación no puede existir si carece de voluntad para defender su propia identidad.
Por eso, cuando alguien entra en territorio dominicano y afirma que ese territorio pertenece a otro país, aunque lo haga en medio de la euforia deportiva, el asunto merece una respuesta firme.
No necesariamente una respuesta violenta.
Una respuesta histórica.
Y la historia, cuando se conoce bien, suele ser mucho más contundente que los gritos de una gradería.
II. EL ERROR DE CONFUNDIR LA ISLA CON UN SOLO ESTADO
Aquí conviene hacer una precisión histórica que debería enseñarse con claridad en nuestras escuelas.
La Española —Hispaniola— es una isla en el mar Caribe compartida actualmente por dos Estados soberanos: República Dominicana y Haití.
La existencia geográfica de una isla no elimina la existencia política de dos países.
Una isla puede ser una.
Los Estados pueden ser dos.
El continente americano está lleno de ejemplos semejantes.
Por eso, decir que La Española es una isla compartida constituye una descripción geográfica.
Decir que toda la isla pertenece a uno solo de los dos Estados constituye una afirmación territorial completamente distinta.
Y ahí está precisamente el problema.
La geografía no sustituye al derecho internacional.
La historia no puede ser borrada con una publicación en Instagram.
Y un partido de fútbol no modifica una frontera.
¡Qué curioso sería el mundo si las fronteras nacionales pudieran cambiarse después de cada partido!
En ese caso, habría que instalar un VAR para los mapas y un árbitro para los tratados internacionales.
III. CUATRO GOLES NO DAN TÍTULO DE PROPIEDAD
Haití ganó 4-1.
Hay que reconocerlo sin complejos.
Jugó mejor aquella noche y obtuvo una victoria legítima en el terreno deportivo. Concacaf confirmó el resultado y registró los cuatro goles haitianos.
Pero ganar cuatro a uno no convierte a Haití en propietario de La Española.
Si así funcionara la geopolítica, tendríamos que sustituir a los diplomáticos por delanteros y a los tratados internacionales por marcadores electrónicos.
La ironía sería magnífica:
—¿De quién es ese territorio?
—Del que ganó el partido.
—¿Y si pierde el próximo?
—Entonces cambia de dueño.
Naturalmente, semejante razonamiento es absurdo.
Precisamente por eso resulta necesario señalar el absurdo cuando aparece.
El fútbol debe servir para competir, no para fabricar mapas.
IV. EL INCIDENTE DEL ESTADIO: CUANDO EL CIVISMO SE QUEDA EN LA PUERTA
Otro aspecto que no puede ser ignorado fueron los incidentes ocurridos en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez.
Las imágenes difundidas muestran momentos de tensión, empujones y desorden, así como personas que forzaron accesos ante la presión de quienes intentaban ingresar.
El recinto deportivo no es una tierra de nadie.
Es una instalación pública.
Fue remodelada mediante recursos del Estado dominicano y debe ser protegida por todos los ciudadanos y visitantes.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció que la selección haitiana no volvería a jugar en instalaciones deportivas dominicanas y calificó de inaceptable el comportamiento registrado.
Una nación que permite que sus instalaciones sean destruidas por falta de autoridad termina pagando dos veces:
Primero con el dinero del pueblo;
Después con la pérdida del respeto.
Y una nación que recibe visitantes tiene también derecho a exigirles que respeten sus leyes.
Eso no es xenofobia.
Eso se llama soberanía y convivencia civilizada.
V. NO CONFUNDAMOS AL PUEBLO HAITIANO CON LAS ACCIONES DE UNOS CUANTOS
Aquí debemos ser particularmente cuidadosos.
Es legítimo condenar las acciones de determinados aficionados.
Es legítimo cuestionar declaraciones concretas de determinados deportistas.
Es legítimo defender la soberanía dominicana.
Pero sería históricamente injusto convertir esas actuaciones en una acusación contra todo el pueblo haitiano.
Haití posee millones de hombres, mujeres y niños que nada tienen que ver con un incidente ocurrido en un estadio ni con las expresiones de dos futbolistas.
Más aún: la propia Embajada de Haití en República Dominicana se desvinculó de esas declaraciones y reafirmó que el Gobierno haitiano respeta la soberanía, la integridad territorial y las instituciones dominicanas. También señaló que ambos países son Estados soberanos con fronteras distintas.
Este dato es fundamental.
Porque defender la patria dominicana no exige odiar a Haití.
Exige conocer Haití, conocer la historia y conocer la República Dominicana.
El patriotismo que necesita enemigos imaginarios es un patriotismo débil.
El verdadero patriotismo conoce su historia, conoce sus derechos y sabe defenderlos sin necesidad de deshumanizar a nadie.
VI. LA HISTORIA NO SE APRENDE CON CONSIGNAS
Uno de los mayores peligros para cualquier nación es la ignorancia histórica.
Cuando una generación deja de conocer su pasado, cualquiera puede presentarle una mentira como si fuera una verdad antigua.
Por eso debemos enseñar a nuestros niños y jóvenes que La Española tiene una historia compleja, dolorosa y extraordinariamente rica.
La historia dominicana no comienza ni termina en una rivalidad con Haití.
Tenemos una historia propia.
Tenemos una identidad propia.
Tenemos símbolos propios.
Tenemos una lengua predominante propia.
Tenemos instituciones propias.
Tenemos una Constitución.
Tenemos una bandera.
Tenemos un himno.
Tenemos una tradición intelectual, cultural y política.
Y tenemos una memoria nacional que no debe ser negociada por ignorancia.
Pero también debemos enseñar a nuestros jóvenes que Haití tiene su propia historia, su propia identidad y soberanía.
Precisamente porque reconocemos la soberanía ajena, podemos exigir que la nuestra sea respetada.
VII. EL PATRIOTISMO NO ES ODIO: ES MEMORIA, DIGNIDAD Y RESPONSABILIDAD
Hay quienes confunden patriotismo con insulto.
No.
Hay quienes creen que defender la nación significa despreciar al extranjero.
Tampoco.
El patriotismo verdadero es mucho más exigente.
Consiste en conocer la historia.
Respetar los símbolos.
Cumplir las leyes.
Defender las instituciones.
Cuidar el territorio.
Educar a los hijos.
Preservar la memoria.
Y cuando alguien cuestiona nuestra soberanía, responder con firmeza, inteligencia y argumentos.
Porque hay una diferencia enorme entre una patria segura de sí misma y una patria dominada por el miedo.
La primera estudia.
La segunda grita.
La primera documenta.
La segunda inventa.
La primera defiende.
La segunda insulta.
Y la historia suele terminar dándole la razón a la primera.
VIII. LA PATRIA NO SE PIERDE EN UNA NOCHE, PERO LA TRANQUILIDAD SÍ PUEDE PERDERSE
Una nación no desaparece porque un futbolista pronuncie una frase desafortunada.
Pero tampoco debe ignorar esas expresiones cuando pueden alimentar confusión o provocación.
La prudencia no significa cobardía.
La firmeza no significa violencia.
Y la defensa de la soberanía no requiere convertir cada incidente en una guerra.
La República Dominicana debe permanecer alerta, pero serena.
Debe fortalecer sus instituciones.
Debe enseñar historia.
Debe vigilar sus fronteras conforme al derecho.
Debe exigir respeto a quienes ingresan a su territorio.
Debe combatir cualquier forma de xenofobia.
Y debe rechazar, al mismo tiempo, cualquier expresión que niegue su existencia nacional.
Es posible hacer ambas cosas.
De hecho, es indispensable hacer ambas cosas.
IX. UNA LECCIÓN PARA LOS QUE VIENEN DETRÁS
A las generaciones presentes y futuras hay que enseñarles algo elemental:
La patria no se hereda solamente; también se estudia, se comprende y se defiende.
Un joven dominicano que desconoce la historia de su país queda expuesto a cualquier discurso.
Uno que conoce la historia puede escuchar una provocación y responder:
«Conozco mi pasado. Conozco mi Constitución. Conozco mi territorio. Conozco la historia de mi pueblo. Y no necesito odiar a nadie para defenderlo».
Esa debería ser la verdadera enseñanza.
No necesitamos jóvenes fanáticos.
Necesitamos jóvenes conscientes.
No necesitamos jóvenes que insulten al extranjero.
Necesitamos jóvenes que sepan quiénes somos.
No necesitamos una juventud que viva mirando hacia Haití.
Necesitamos una juventud que mire hacia el futuro dominicano.
Porque una nación que vive obsesionada con su vecino termina olvidándose de construir su propia casa.
CONCLUSIÓN
El partido del 1 de octubre de 2026 debe quedar registrado como algo más que un resultado de fútbol.
Haití ganó 4-1.
Eso pertenece al deporte.
Los incidentes ocurridos en los accesos del estadio pertenecen al terreno del civismo y de la seguridad.
Las declaraciones atribuidas a Wilson Isidor y la publicación de Duckens Nazon pertenecen al terreno de la provocación y del debate sobre el respeto a la soberanía.
Y la reacción de la Embajada de Haití, al reafirmar el respeto a la soberanía dominicana, pertenece al terreno diplomático.
Cada cosa debe colocarse en su lugar.
Porque cuando todo se mezcla, la historia se convierte en propaganda.
Y cuando la propaganda sustituye a la historia, las nuevas generaciones terminan pagando las consecuencias.
La República Dominicana debe defender su soberanía con firmeza, pero también con inteligencia.
Debe enseñar su historia sin falsificaciones.
Debe exigir respeto sin recurrir al odio.
Debe proteger sus fronteras sin convertir al haitiano común en enemigo.
Y debe recordar una verdad sencilla:
Haití es Haití. República Dominicana es República Dominicana.
La isla es una.
Los Estados son dos.
Y ninguna pelota de fútbol puede cambiar esa realidad.
EPÍLOGO
A los dominicanos del presente y a los dominicanos del futuro:
No permitan que nadie les robe la memoria.
Pero tampoco permitan que nadie les robe la razón.
Una patria que conoce su historia no necesita inventar enemigos.
Una patria que conoce su soberanía no necesita vociferarla cada cinco minutos.
Una patria que respeta a los demás puede exigir, con autoridad moral, que los demás la respeten.
Cuando vuelvan a escuchar que alguien pretende convertir una isla compartida en propiedad exclusiva de un solo Estado, recuerden que los mapas no se dibujan con gritos.
Cuando vuelvan a ver que alguien utiliza un estadio dominicano para lanzar una provocación territorial, recuerden que el deporte debe unir a los pueblos, no convertirse en escenario de disputas nacionales.
Y cuando alguien les diga que defender la República Dominicana significa odiar a Haití, rechacen también esa mentira.
Defender la patria no es odiar al vecino, no es odiar a Estados Unidos que nos ha invadido dos veces en el siglo pasado.
Es saber quiénes somos.
Es saber dónde estamos.
Es conocer de dónde venimos.
Es luchar por lo que somos para engrandecer la patria
Y es tener la voluntad de entregar a nuestros hijos una nación que conserve su identidad, sus instituciones, su dignidad y su soberanía.
Porque las patrias no mueren solamente cuando las invaden.
A veces comienzan a morir cuando sus propios hijos dejan de conocerlas.
Por eso la primera frontera de la República Dominicana no está únicamente en el mapa.
Está en la conciencia de cada dominicano.
Y esa frontera debe permanecer despierta.
BIBLIOGRAFÍA EDUCATIVA Y DOCUMENTAL
Fuentes institucionales y jurídicas
1. Constitución de la República Dominicana. Consultar especialmente las disposiciones relativas a la soberanía, territorio, nacionalidad y relaciones internacionales.
2. Tratado de Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Extradición entre la República Dominicana y la República de Haití, 1929. Documento fundamental para estudiar las relaciones bilaterales y la cuestión fronteriza.
3. Protocolo de Revisión del Tratado de Frontera Dominicano-Haitiano, 1936. Fundamental para comprender la delimitación fronteriza entre ambos Estados.
4. Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana (MIREX). Documentación oficial sobre las relaciones dominico-haitianas.
5. Concacaf. Reglamento de la Liga de Naciones 2026-2027. Especialmente las disposiciones relativas a la conducta, los mensajes políticos y el comportamiento de jugadores y aficionados. Concacaf confirmó oficialmente el partido del 1 de octubre y el triunfo haitiano 4-1.
Historia dominicana y dominico-haitiana
6. Frank Moya Pons. Manual de Historia Dominicana. Santo Domingo.
7. Roberto Cassá. Historia Social y Económica de la República Dominicana. Santo Domingo.
8. Juan Bosch. Composición Social Dominicana. Santo Domingo.
9. Emilio Cordero Michel. Estudios sobre la historia dominicana y las relaciones dominico-haitianas.
10. Manuel Arturo Peña Batlle. Obras y ensayos sobre la frontera, la cuestión haitiana y la formación histórica del Estado dominicano. Deben leerse críticamente y contrastarse con investigaciones posteriores.
11. Richard A. Haggerty (ed.). Dominican Republic and Haiti: Country Studies. Library of Congress.
Para una lectura crítica y comparativa
12. Estudios contemporáneos sobre las relaciones dominico-haitianas producidos por universidades dominicanas, haitianas y centros académicos internacionales.
13. Documentación histórica de archivos nacionales dominicanos y haitianos.
14. Tratados internacionales, documentos diplomáticos y mapas históricos de la frontera dominico-haitiana.
Fuentes periodísticas utilizadas para contrastar los acontecimientos de octubre de 2026
15. Concacaf, información oficial del partido República Dominicana-Haití del 1 de octubre de 2026.
16. Diario Libre, cobertura de las declaraciones atribuidas a Wilson Isidor y Duckens Nazon.
17. Diario Libre, cobertura de la decisión del Ministerio de Deportes dominicano y de la posición de la Embajada de Haití.
18. Acento, cobertura audiovisual de los incidentes registrados en los accesos del Estadio Olímpico Félix Sánchez.
UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN
La verdadera defensa de la República Dominicana no consiste en gritar más fuerte que el vecino.
Consiste en conocer más, estudiar más, documentar más y recordar mejor.
Porque al final de cuentas, como nos enseña la intrahistoria, los pueblos no solamente se defienden con armas ni con discursos.
También se defienden con memoria y estudios.
Ramón Emilio Espínola
Nota: La hermosa caricatura que adorna este ensayo es obra de la IA a pedido y bajo las directrices del autor del ensayo que no es dibujante.

sábado, octubre 03, 2026

Eugenio de Jesús Marcano.




HONOR A QUIEN HONOR MERECE 🇩🇴

Eugenio de Jesús Marcano Fondeur, brillante científico dominicano

Botánico, entomólogo, paleontólogo, espeleólogo, investigador y maestro de generaciones.

🌿 SU PASO POR SAN CRISTÓBAL

En marzo de 1955 fue nombrado Profesor de Botánica y Entomología en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal, recién fundado. Ese mismo año fue designado Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo y catedrático de Botánica en la Facultad de Farmacia.

San Cristóbal reconoció su entrega:

• En 1980, la Facultad de Ciencias y el Instituto Politécnico Loyola lo reconocieron por 25 años de docencia.

• En 1982, el Herbario del Instituto Politécnico Loyola pasó a llevar su nombre.

📍 ORIGEN Y FORMACIÓN

Nació el 27 de septiembre de 1923 en Licey al Medio, Tamboril, provincia Santiago. Estudió en la escuela de Licey al Medio y en la Escuela Primaria de Tamboril. En Santiago cursó el bachillerato en el Liceo Ulises Francisco Espaillat y obtuvo el título de Maestro Normal. También cursó estudios comerciales.

📍 SABANETA

Poco después de creada la provincia Santiago Rodríguez (1948), se trasladó a su capital, Sabaneta. Allí trabajó como contable en el Banco Agrícola y fundó en 1949 el Instituto Comercial San Ignacio de Loyola, la primera escuela comercial de Sabaneta. Durante su estancia en Sabaneta recorría los campos vecinos, donde empezó a profundizar en el estudio de la geología y la paleontología.

📍 SANTIAGO Y SANTO DOMINGO

• 1953: Profesor de Botánica en la Escuela Normal Emilio Prud'Homme, en Santiago.

• 1955: Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo.

• Director del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la UASD.

• 1978 a 1982: Director del Museo Nacional de Historia Natural.

• Fue el primer asesor científico del Jardín Botánico Nacional.

🔬 APORTES

Descubrió cerca de 300 especies nuevas para la ciencia. La primera que llevó su nombre fue Solenodon marcanoi (antes Antillogale marcanoi), un insectívoro fósil. Entre sus obras están Notas de Botánica General y Sistemática, Flora Apícola Dominicana, Plantas Venenosas de la República Dominicana e Influencia del Hombre sobre la Evolución de las Zonas de Vida.

🏅 RECONOCIMIENTOS

• Doctor Honoris Causa en Biología, UASD (8 de febrero de 1975)

• Doctor Honoris Causa, PUCMM

• Miembro fundador y de número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana

• Premio Anual de Ciencias de la Academia de Ciencias (1983)

• Premio Federico Henríquez y Carvajal, Universidad APEC (1997)

• Naturalista Nacional de la República Dominicana, designado póstumamente por el presidente Luis Abinader (octubre 2023)

• El Museo Nacional de Historia Natural y el Herbario del Politécnico Loyola llevan su nombre

Falleció en Santo Domingo el 18 de septiembre de 2003.

#EugenioDeJesusMarcano #SanCristobal #PoliTecnicoLoyola #Sabaneta #CienciaDominicana

Fuentes: Academia de Ciencias RD, Museo Nacional de Historia Natural, Diccionario FUNGLODE, ecohis.jmarcano.com, Diario Digital RD

Rep. Dominicana no es Haití

 



El jueves los haitianos hicieron una peligrosa demostración de fuerza y desorden en el partido de fútbol entre Haití y la República Dominicana.

​Irrespetaron nuestra hospitalidad y mancillaron nuestra soberanía al manifestar públicamente en ese partido que esta parte de la isla es Haití.

​Muchos haitianos, incluso los que viven aquí, odian a los dominicanos y tienen la falsa creencia de que este lado de la isla les pertenece, y no desaprovechan la ocasión para dejárnoslo saber.

​Destruyeron a su país y, gracias a Luis Abinader y al PRM, si no despertamos a tiempo, destruirán a la República Dominicana, ya que el día que ellos decidan tomar la isla, lo harán sin ningún problema. Lo más triste de todo es que el pueblo está indefenso porque esos traidores que tenemos en la Armada y la Policía Nacional no nos defenderán.

​Domingo Acevedo

Octubre de 2026

11 poetas vietnamitas famosos que dejaron una huella significativa en la literatura.


22/11/2023 3.664 visualizaciones

Los poetas vietnamitas, a través de sus elocuentes versos, han capturado la esencia de su cultura y sus emociones, creando un legado poético que trasciende el tiempo. Sus versos siguen resonando e inspirando a generaciones, convirtiéndolos en figuras veneradas en el mundo de la poesía vietnamita.

Los poetas vietnamitas son elocuentes arquitectos de la narrativa nacional.

Los poetas vietnamitas son elocuentes arquitectos de la narrativa nacional (Fuente: Obras recopiladas).

Los poetas vietnamitas han dejado una huella imborrable en la literatura vietnamita con sus elocuentes palabras y versos cautivadores. Desde figuras legendarias de la antigüedad hasta poetas contemporáneos, han contribuido al rico tapiz de la literatura vietnamita, ofreciendo profundas reflexiones sobre la cultura, la historia y las experiencias humanas de Vietnam. A continuación, presentamos a los 11 representantes más destacados de la poesía vietnamita de todos los tiempos.

1. Nguyen Du (1765 – 1820) – Uno de los más grandes poetas vietnamitas de todos los tiempos.

Nguyen Du es uno de los poetas vietnamitas más venerados de la historia. Proveniente de una familia prestigiosa y culta, comenzó su carrera durante la dinastía Le y ocupó diversos cargos gubernamentales, siguiendo los pasos de su padre, quien había sido primer ministro. Tras la caída de la dinastía Le, participó brevemente en los esfuerzos de restauración, pero se retiró de la vida pública al darse cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos. Cuando la nueva dinastía Nguyen llegó al poder, se le pidió a Nguyen Du que volviera a servir al país.

La poesía de Nguyen Du reflejaba la compleja realidad de su época, ofreciendo sutiles comentarios sobre las condiciones sociopolíticas del momento. Su obra cumbre, «Truyen Kieu», es una pieza fundamental de la literatura vietnamita, que cautiva a los lectores con su retrato del amor y el sacrificio. Este poema épico, escrito en la estructura tradicional de versos «lục bát» (seis-ocho), consolidó su legado como uno de los poetas más célebres de la historia de Vietnam .

El cuento de Kieu: un poema épico escrito por Nguyen Du

El cuento de Kieu – un poema épico escrito por Nguyen Du (Fuente: Obras recopiladas)

2. Ho Xuan Huong (1772 – 1822)

Ho Xuan Huong, una célebre poetisa de finales del siglo XVIII, fue una figura singular y fascinante para su época. Sus versos, repletos de insinuaciones, causaron revuelo y avergonzaron a muchos con sus temas atrevidos. Fue una provocadora intrépida que desafió las rígidas normas de su sociedad confuciana con una sátira mordaz y un ingenioso juego de palabras.

Criada bajo la influencia de una cultura profundamente confuciana, la vida de Ho Xuan Huong, de cincuenta años, estuvo marcada por la agitación social. Sus poemas, compuestos en su mayoría en la intrincada escritura Nôm, demostraron su dominio del lenguaje y su capacidad para expresar opiniones sin complejos. Obras como «Banh troi nuoc», «Qua mit» y «Khong chong ma chua» siguen siendo aclamadas por su audaz exploración de temas como el amor, el deseo y los roles de género, lo que convierte a Ho Xuan Huong en una figura perdurable entre los poetas vietnamitas.

3. Nguyen Dinh Chieu (1822 – 1888)

Nguyen Dinh Chieu, un venerado poeta vietnamita, es reconocido por sus obras nacionalistas y anticoloniales, que plasmaban la visión de una sociedad justa y unida. Nacido en una familia confuciana, inicialmente siguió los principios de servir al emperador y al pueblo. A pesar de perder la vista a causa de una infección ocular, Chieu se mantuvo firme en su compromiso de ayudar a los demás. Dirigió una escuela que impartía valores morales, ejerció la medicina y compuso poesía, incluyendo «Luc Van Tien», que celebraba las virtudes tradicionales del pueblo del sur de Vietnam.

Durante la invasión francesa del sur, Chieu, a pesar de su ceguera, desempeñó un papel fundamental en la resistencia a través de su obra literaria. «Van te nghia si Can Giuoc» rindió homenaje a los campesinos y soldados que sacrificaron sus vidas por la independencia de la nación. Sus poemas perduran como poderosas expresiones del espíritu vietnamita, y sigue siendo una figura clave en la poesía de guerra y la literatura nacionalista de Vietnam.

Nguyen Dinh Chieu sufrió muchas dificultades en la vida.

Nguyen Dinh Chieu sufrió muchas dificultades en la vida (Fuente: Recopilado)

4. Tan Da (1889 – 1939) – Un destacado poeta vietnamita de principios del siglo XX.

Tan Da, cuyo nombre de nacimiento era Nguyen Khac Hieu, fue una figura destacada entre los prolíficos poetas vietnamitas. Fue reconocido por sus diversas contribuciones a la poesía, el teatro y las traducciones de literatura china. Criado en una familia de ascendencia mixta, tuvo un contacto temprano con la literatura occidental a través de las traducciones chinas y las artes escénicas.

Tan Da es venerado como la figura fundacional de la poesía vietnamita moderna. Sus escritos reflejaban una profunda empatía con el sufrimiento de sus compatriotas bajo la opresión colonial. Su prosa se apartó de las convenciones académicas, ofreciendo una perspectiva novedosa sobre la sociedad contemporánea. Obras destacadas como «The non nuoc», «Tong biet», «Cam thu» y «Giac mong con» reflejan su singular estilo creativo.

5. Nguyen Khuyen (1835 – 1909)

Nguyen Khuyen es uno de los poetas vietnamitas más famosos del siglo XIX. Este poeta destacó tanto en la poesía lírica como en la satírica, alcanzando la cima de la literatura Nôm. Distinguido por su fusión de formas clásicas con comentarios contemporáneos, Khuyen satirizó sin temor a los funcionarios corruptos, a la vez que empatizaba con las dificultades de los más desfavorecidos. Obras notables como «Tien si giay», «Ong phong da» y «Vinh mua thu» demuestran su versatilidad y su crítica social. Como puente entre la poesía confuciana tradicional y los estilos en evolución, Khuyen ha dejado una huella imborrable en la cultura vietnamita .

Nguyen Khuyen fue el nexo entre la literatura clásica y la moderna.

Nguyen Khuyen fue el nexo entre la literatura clásica y la moderna (Fuente: Obras recopiladas).

6. Phan Boi Chau (1867 – 1940)

Phan Boi Chau, un venerado patriota vietnamita y líder de los primeros movimientos de resistencia, también realizó importantes contribuciones a la poesía de guerra vietnamita. Fundó Duy Tan Hoi en 1904 para combatir el colonialismo francés e impulsó el movimiento Dong Du, que animaba a los vietnamitas a estudiar en el extranjero para adquirir conocimientos que apoyaran a su patria. Su legado poético, compuesto por cientos de obras literarias, constituye un conmovedor testimonio de la resiliencia del pueblo vietnamita. Obras destacadas como «Xuat duong luu biet», «Bai ca chuc tet thanh nien» y «Viet Nam vong quoc su» subrayan su perdurable impacto como patriota y prolífico poeta en el panorama de la poesía vietnamita.

7. Xuan Quynh (1942 – 1988) – Autora de muchos poemas vietnamitas famosos sobre el amor.

Xuan Quynh, una de las poetisas vietnamitas más destacadas de la segunda mitad del siglo XX, inició su trayectoria artística como bailarina antes de dedicarse profesionalmente a la poesía. Su obra se caracteriza por su carácter introspectivo, rebosante de emociones personales profundamente arraigadas en el contexto de su época. En el contexto de un país asolado por la guerra, su poesía refleja las duras realidades de la vida, desde la pobreza hasta las angustias que sufren las mujeres en una sociedad marcada por el conflicto.

Los poemas de amor de Xuan Quynh son especialmente notables; algunos incluso han sido musicalizados. Sus versos, como «Canción», «Thuyen va bien» y «Tho tinh cuoi mua thu», son ejemplos entrañables de la poesía amorosa vietnamita. A través de sus evocadoras palabras, capturó no solo la esencia de las emociones personales, sino también el espíritu inquebrantable de una nación que se enfrentaba a los desafíos de la guerra y la división.

Xuan Quynh y su esposo, Luu Quang Vu, un famoso dramaturgo vietnamita.

Xuan Quynh y su esposo, Luu Quang Vu, un famoso dramaturgo vietnamita (Fuente: Colección)

8. Han Mac Tu (1912 – 1940)

Han Mac Tu, también conocido como Francis Nguyen Trong Tri, fue la figura literaria católica vietnamita más célebre de la época colonial. Su talento poético, reconocido desde joven, alcanzó gran notoriedad tras recibir el apoyo de Phan Boi Chau. Se dice que Han Mac Tu fue el fundador de la escuela poética del «Caos» o «Locura», un movimiento significativo en Vietnam entre 1936 y 1946.

La contribución de Han Mac Tu a la literatura vietnamita reside no solo en poemas famosos como «Day thon Vi Da», «Mua xuan chin», «Da Lat trang mo» y «Nang vang», sino también en su papel como poeta modernista que revitalizó la poesía clásica con influencias francesas. A pesar de su trágicamente corta vida, dejó un legado perdurable como uno de los poetas vietnamitas más influyentes de su tiempo.

9. Xuan Dieu (1916 – 1985) – Uno de los poetas modernos vietnamitas más renombrados.

Xuan Dieu es considerado uno de los poetas vietnamitas más destacados del siglo XX. Reconocido como «el rey de la poesía amorosa moderna», sus contribuciones a la literatura vietnamita moderna y al movimiento de la Nueva Poesía son significativas. Sus versos, cargados de emociones intensas, glorifican el amor, la felicidad y el fervor vital. Los temas amorosos en su poesía se expresan con musicalidad, imágenes poderosas y, en ocasiones, una amargura conmovedora.

Xuan Dieu, que abraza la juventud, la primavera y la naturaleza como símbolos del amor, deja un legado perdurable en la frescura de sus imágenes poéticas, su tono profundamente personal y la autenticidad de sus emociones, lo que lo convierte en una figura clave de la poesía amorosa vietnamita. Obras destacadas como «Tho tho», «Gui huong cho gio» y «Phan thong vang» ejemplifican su influencia perdurable.

Xuan Dieu es uno de los poetas vietnamitas más destacados del movimiento de la Nueva Poesía.

Xuan Dieu es uno de los poetas vietnamitas más prolíficos del movimiento de la Nueva Poesía (Fuente: Obras recopiladas).

10. Che Lan Vien (1920 – 1989)

Che Lan Vien, figura clave de la literatura vietnamita, recorrió una trayectoria literaria dinámica. Su poesía de tiempos de guerra, marcada por un estilo periodístico y un nacionalismo ferviente, reflejó épocas turbulentas. Tras el conflicto, su escritura se transformó, capturando la normalidad, los recuerdos y los matices de la vida cotidiana. Su legado es diverso e incluye poemarios como «Dieu tan», «Hoa ngay thuong – chim ngay bao», «Doi thoai moi» y «Anh sang va phu sa». Su obra abarcó poesía, prosa y ensayos críticos, dejando una huella literaria multifacética en el panorama cultural del país.

11. To Huu (1920 – 2002) – Entre los escritores más influyentes de la poesía revolucionaria vietnamita.

To Huu, figura preeminente entre los poetas vietnamitas, personifica la esencia de la poesía revolucionaria vietnamita. Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación de Artes de Vietnam desde 1948, To Huu desempeñó un papel fundamental en el liderazgo ideológico y cultural. Su trayectoria poética reflejó la lucha de la nación por la independencia, y cada colección retrata un período histórico distinto.

Cada una de sus colecciones se ha convertido en una encarnación poética de un período distintivo de la historia de la nación, resonando con el fervor revolucionario. Los versos de To Huu, un referente en la poesía bélica vietnamita, inspiraron constantemente al pueblo vietnamita a levantarse y luchar. Sus obras también profundizaron en la difícil situación de la clase trabajadora, condenando las injustas sociedades feudales y a los invasores extranjeros que impusieron pobreza y miseria. Colecciones notables como «Tu ay», «Viet Bac», «Ra tran» y «Mau va hoa» han dejado una huella imborrable de To Huu en la literatura vietnamita, encapsulando la resiliencia y la aspiración de una nación en transformación.

To Huu es reconocido por su excelente poesía revolucionaria.

To Huu es reconocido por su excelente poesía revolucionaria (Fuente: Obras recopiladas).

Mientras lees poemas vietnamitas famosos en inglés y te sumerges en el mundo literario de los poetas vietnamitas, no pierdas la oportunidad de explorar los encantadores paisajes que inspiraron sus versos. Hanói , Hoi An , Nha Trang y Phu Quoc son algunos destinos atractivos para visitar durante tu viaje a Vietnam . 

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Entrelazando sus versos con el tapiz de la historia, estos poetas vietnamitas han dejado una huella imborrable en el legado cultural de la nación. Sus palabras resonaron con los ecos de la resiliencia, el amor y la búsqueda de la libertad. Explorar su poesía no es solo un viaje literario, sino una profunda inmersión en el corazón y el alma de la vibrante narrativa de Vietnam.

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