sábado, agosto 08, 2026

El silencioso éxodos de los animales contra la extinción.




Un millón y medio de ñus, gacelas y cebras que atraviesan la sabana del Serengueti, levantando una nube de polvo que se funde con el horizonte, mientras los cocodrilos acechan en el río Mara y los leones esperan al borde del camino. No es un documental, sino la crónica de la Gran Migración, un espectáculo de la naturaleza que, sin embargo, está en peligro. La imagen de la mariposa monarca, con sus alas naranjas y negras, que recorre 4.500 kilómetros desde Canadá hasta México, una hazaña que dura tres o cuatro generaciones, y cuya población se ha reducido un 90% en 40 años. La imagen de la ballena jorobada, que defeca constantemente y con su hierro fertiliza el fitoplancton, el responsable de más del 50% del oxígeno que respiramos. Estas imágenes, que EL PAÍS reúne en un reportaje sobre la crisis de las especies migratorias, no son postales de la biodiversidad, sino la de una advertencia: más de una quinta parte de las 1.189 especies migratorias estudiadas están en peligro de extinción, víctimas de la degradación de sus hábitats (75%) y de la caza y pesca (70%). La imagen de los animales viajeros, que cada año emprenden rutas milenarias, es la de un éxodo que se enfrenta a un mundo de obstáculos.


Este reportaje no es un compendio de datos, sino el relato de un colapso anunciado. Es el mismo escalofrío que produce la extinción del pigargo o la pérdida de los ojos del tetra de cueva, pero aquí la escala es planetaria. La periodista y los fotógrafos que han documentado estas migraciones (Ralph Pace con sus ballenas, Jaime Rojo con sus monarcas, los Scott con los ñus) nos muestran cómo la acción humana está desgarrando el tejido de la vida. El crecimiento urbano en los Emiratos Árabes Unidos amenaza los manglares, que son el refugio de aves migratorias. La deforestación del bosque Mau en Kenia, que ha perdido el 12% de sus árboles, pone en riesgo el caudal del río Mara, que es la arteria de la migración de los ñus. El uso de herbicidas en Estados Unidos ha eliminado el algodoncillo, la única planta de la que se alimentan las orugas de la monarca. Y en el mar, la ballena jorobada del mar Arábigo, que no migra y está aislada genéticamente, es un ejemplo de la vulnerabilidad de las poblaciones que no pueden moverse. La imagen de la monarca, que ha pasado de ocupar 20 hectáreas de bosque en los años noventa a tan solo una en el último año, es la de un colapso que se mide en hectáreas, pero que significa una pérdida incalculable de belleza y función ecológica.


Las raíces de esta crisis se hunden en la lógica del crecimiento económico y la expansión agrícola, que fragmentan los corredores migratorios y envenenan los ecosistemas. La caza y la pesca, que diezman a las poblaciones, son el otro gran factor. Pero la degradación del hábitat, que afecta al 75% de las especies, es la amenaza principal. La construcción de ciudades, carreteras y presas, la deforestación para el cultivo de aguacate o soja, y el uso de pesticidas, son las herramientas de una guerra silenciosa contra la vida. La imagen del fotógrafo Jaime Rojo, que muestra una oruga de monarca en un algodoncillo junto a un campo de maíz, es una metáfora de la frontera entre la vida y la destrucción. Los conservacionistas Angela y Jonathan Scott, que llevan décadas observando la migración en Kenia, advierten que "estamos presenciando extinciones en tiempo real". Y el oceanógrafo Ralph Pace recuerda que la protección de las especies a menudo se rige por la rentabilidad económica: el atún se salva, pero la vaquita marina, que no es rentable, tiene "los días contados". Es una lógica que olvida que las migraciones no son un lujo, sino un servicio ecosistémico: las ballenas, al defecar, fertilizan el fitoplancton que nos da la mitad del oxígeno que respiramos.


En medio de este éxodo hacia el abismo, la esperanza realista reside en la conciencia y en la acción. Los proyectos de reforestación de manglares en Emiratos, la educación en reservas como Khor Kalba, y la presión de los fotógrafos y científicos para visibilizar el problema, son ejemplos de que se puede actuar. La reducción del uso de herbicidas y la restauración de hábitats clave, como el bosque Mau, son pasos necesarios. La clave está en que la protección de las migraciones se convierta en una prioridad global, que trascienda las fronteras y los intereses económicos. La convención de la ONU sobre especies migratorias es un marco, pero su implementación requiere voluntad política y financiación. El reto es que la historia de las monarcas, de los ñus y de las ballenas no sea solo un réquiem, sino un llamado a la acción.


La imagen de los animales migrantes, que cruzan océanos, desiertos y montañas, es la de una memoria viva de la Tierra. Nos habla de un planeta que se ha movido al ritmo de las estaciones y los instintos durante milenios. La pregunta que su viaje nos deja es profunda y urgente: si los ñus, las mariposas y las ballenas nos enseñan que la vida es movimiento, ¿por qué nosotros, los humanos, hemos decidido construir muros y envenenar el camino? La respuesta está en nuestra capacidad para cambiar. La migración no es solo un fenómeno natural, sino un espejo de nuestra propia humanidad. Si queremos salvar a las especies viajeras, debemos aprender a viajar con ellas, a respetar sus rutas y a entender que su destino está ligado al nuestro. Como dijo Ralph Pace, "no estamos separados de los animales". Su viaje es nuestro viaje. Y si su viaje se detiene, el nuestro también.

Mi paso en grafica por las artes marciales.
















 

viernes, agosto 07, 2026

Teatro de títeres sobre la península arábiga.








Guadi Calvo.

El grupo yemení Ansar Allah (Partidarios de Dios), mejor conocido mediáticamente como houthies, con una extensa trayectoria surcada de monumentales victorias, como por ejemplo la guerra civil de su país, o en la guerra que iniciaron Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en 2015, junto a un importante número de países musulmanes como Marruecos, Pakistán, Sudán y Egipto, en la que además participaron pilotos del régimen sionista y agentes de inteligencia norteamericanos, franceses y británicos. Semejante entente no logró en cinco años de guerra horadar su resistencia, por lo que sauditas y emiratíes, tras sufrir importantes bajas y daños como los producidos contra la principal instalación petrolera de la Saudi Aramco. Por lo que se vieron obligados a desactivar ese frente y dejar la guerra en manos del tiempo, que en ese caso no ha curado nada. Ver: Yemen, la guerra que perdió Occidente.
A partir de la profundización del genocidio que los judíos perpetran en Palestina desde hace casi ochenta años, el mando houthi dispuso en noviembre del 2023 la prohibición del tránsito por el mar Rojo de cualquier tipo de embarcación que de alguna manera tuviera intereses comunes con los de la ocupación sionista. Aquello provocó interminables rondas de ataques contra territorio yemení por parte de la aviación sionista, junto a la norteamericana y la británica. La que finalmente se terminaron estrellando sin suerte contra la invicta convicción houthi. Mar Rojo, navegación con mal tiempo.
A partir de la guerra en que Netanyahu embarcó a Trump contra la República Islámica de Irán, con el consiguiente cierre de Ormuz y todo lo que ello conlleva para el comercio mundial de combustibles, el mundo volvió a poner la mirada sobre la decisión que podrían tomar los hutíes respecto al cierre del Bab al-Mandab, el estrecho que vincula el golfo de Adén con el mar Rojo y por donde pasa entre el 25 y el 40 por ciento del comercio mundial. Para contener esto, Riad anunció la creación de una de diez naciones para proteger el transporte marítimo de los misiles houthies en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Mientras que la resistencia yemení que controla Saná y gran parte de la costa sobre el mar Rojo, el mes pasado dispuso el bloqueo naval contra Bab al-Mandeb y áreas circundantes, lo que (mar Rojo y el golfo de Adén).
Es en este contexto en el que hay que leer el novísimo acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca que acaban de firmar Arabia Saudí, Pakistán y Turquía (miembro de la OTAN), los tres de los estados más influyentes del mundo musulmán sunita, bajo el pretexto de la defensa mutua y la lucha contra el terrorismo.
No es casual que esto haya sucedido mientras una nueva fase de la guerra sionista-norteamericana contra Irán se estaba desarrollando, y que los houthies una vez más vuelvan a ajustar a Riad con su potente capacidad misilística.
El grupo de resistencia yemenita, una vez más, ha contestado con efectividad a las provocaciones sauditas del último mes, por lo que se espera que el tratado de la Meca se ponga en funcionamiento de inmediato contra Yemen y, de alguna manera, también contra Irán.
El pasado jueves seis, los ataques hutíes mataron a unos menos de 60 mercenarios que responden al sector yemenita subordinado a Riad, además de haber atacado posiciones del reino en el sur de ese país.
El acuerdo de La Meca estipula que “un ataque contra un país miembro será considerado un ataque contra todos”, sin especificar si ese compromiso está atado a alguna otra condición, más allá de que claramente fue impulsado por el temor de los tres firmantes a la escalada que podría tener el conflicto entre Teherán y el eje Washington-Tel Aviv, aunque en verdad había que verlo como una continuación de este eje.
Más allá de las declaraciones del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, acerca de que la alianza estaba abierta a otros países, en la que sí, posiblemente limando algunas asperezas, podrían involucrarse los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y alguna de las maltrechas monarquías del Golfo que estuvieran sujetas a la puntería de los Fateh, Zolfaghar y Dezful, que vulneraron a su antojo los costosos sistemas de defensa norteamericanos. Es por esto mismo que muchos analistas coinciden en que esa alianza urgente está íntimamente ligada al estruendoso fracaso de las defensas judío-norteamericanas. Intentando crear un nuevo y efectivo paraguas de seguridad.
Es difícil que, como dicen algunos, esto signifique la intención de crear una arquitectura defensiva propia independiente de la asistencia norteamericana. Ya que ni Riad, y mucho menos Islamabad, pueden tener una política independiente y, si se quiere, hasta rebelde a los intereses norteamericanos. Ya que tanto el gobierno de los Saud como el del primer ministro Shehbaz Sharif, más allá de la imagen setentista, nunca han dejado de ser “títeres”, en el caso de Pakistán, a excepción del brevísimo intermedio del primer ministro Imran Khan (2018-2022), osadía que ha pagado con su vida, encerrado en una prisión del régimen de Sharif.
El eje de la resistencia.
Algunas informaciones mencionan que la inteligencia saudita habría detectado la posibilidad de ataques contra intereses del reino, por parte de milicias iraquíes proiraníes. Lo que posiblemente desbarataría las intenciones de Riad de atacar posiciones hutíes con una importante ofensiva militar por mar y también posiblemente con un avance terrestre por la región central de Yemen. Recordemos que la frontera sur de Arabia Saudita se extiende por cerca de 1300 kilómetros desde el mar Rojo hasta la frontera con Omán, lindando con la parte más montañosa de Yemen, lo que impidió que en la guerra de 2015-2020 pudiera ejecutar grandes maniobras.
Por otra parte, el colapso del Consejo de Transición del Sur (CTS), un grupo separatista yemení financiado por los Emiratos Árabes Unidos, el pasado en enero, Riad, debió responsabilizarse de la financiación y organización del gobierno reconocido por las Naciones Unidas, con sede provisional en la ciudad de Adén, que obviamente no considera los intereses del pueblo yemení y está allí colocado para impedir la unificación del país, con la posibilidad del mando houthi, antioccidental e iraní.
La cara victoria de Irán sobre la embestida norteamericana ha fortalecido el eje de la resistencia que, además de los hutíes, conforman el Hezbollah libanés, que, a pesar de los ataques demoledores de Estados Unidos y los sionistas, ha conseguido impedir el avance de las tropas de Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), las que no solo se ven en figurillas para controlar los pocos kilómetros que han logrado penetrar en el sur del Líbano, sino que deben mentir y hacer cada vez más maniobras mediáticas para ocultar sus bajas y las consecuencias de los ataques que a diario reciben las poblaciones judías en el norte de los territorios palestinos usurpados. La mayoría de esos pueblos hace meses que han sido abandonados y solo sirven como retaguardia a las FDI.
Mientras que otro vértice del eje de la resistencia, las milicias proiraníes de Irak, fogueadas en la guerra contra el Daesh en Irak y Siria, consiguieron instalarse en el sistema de seguridad estatal de Irak, apuntalando al gobierno, lo que les da un perfil oficial a la hora de la toma de decisiones y la ejecución de las operaciones tanto contra los terroristas del Daesh y al-Qaeda, siempre articulados según las necesidades de los Estados Unidos e Israel, sino también como la de los grupos árabes sunitas que intentan infiltrarse en el norte de Irán, hecho que ha impedido a los norteamericanos la posibilidad de una invasión terrestre, ya que no tienen puntos donde establecer una cabecera de playa.
La derrota total de Irán y sus aliados del Eje de la Resistencia, de no mediar un cambio drástico en la estrategia norteamericana, en lo que tendría que incluir armas nucleares, con todo lo que eso significa, ya que, como se ha analizado, sus consecuencias podrían llegar a las riberas del Mediterráneo oriental, es improbable que se pueda alcanzar, por lo que a Donald Trump, o quien lo suceda, no le quedarán más opciones que desarrollar un camino no bélico, para poder mantener el flujo del comercio por los pasos desde el Golfo al Mediterráneo, además de cortar los hilos de sus títeres.

EL CUERPO DE LA GUARDIA REVOLUCIONARIA ISLÁMICA EXHIBE RESTOS DE AERONAVES ESTADOUNIDENSES E ISRAELÍES EN UNA EXPOSICIÓN SUBTERRÁNEA







EL CUERPO DE LA GUARDIA REVOLUCIONARIA ISLÁMICA EXHIBE RESTOS DE AERONAVES ESTADOUNIDENSES E ISRAELÍES EN UNA EXPOSICIÓN SUBTERRÁNEA

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El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán presentó por primera vez los restos recuperados de un avión de combate F-15 de la Fuerza Aérea de EE. UU. derribado por sus defensas aéreas. En un adelanto transmitido por la cadena estatal IRIB, la muestra incluye la cabina del piloto, el asiento eyectable, paneles de la cubierta y una sección identificable de la deriva de cola del caza.
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La exposición en la instalación subterránea incluye además un dron israelí Hermes 900 prácticamente intacto —inhabilitado mediante sistemas de guerra electrónica— junto a restos de aeronaves no tripuladas de la serie MQ, misiles de alta precisión e infraestructura recuperada de transportes C-130. Los ingenieros del CGRI han comenzado a inspeccionar los componentes para labores de ingeniería inversa.
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El general Hossein Mohebbi, portavoz del CGRI, declaró que la Fuerza Aeroespacial aceleró la producción e integración de un nuevo sistema de defensa aérea nacional. Según la versión oficial iraní, este desarrollo permitió interceptar vectores de combate avanzados en la región durante el conflicto, incluyendo incursiones de cazas F-35.
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Representantes del mando militar iraní afirmaron que las incursiones con misiles y drones lanzadas contra bases estratégicas provocaron severos daños en componentes de detección temprana y logística de EE. UU.. Entre los sistemas afectados se cuentan radares de alerta, aeronaves de reabastecimiento en vuelo, plataformas de mando AWACS, hangares blindados y cazas estacionados en pista.

La tragedia del lago Nyos en el noroeste de Camerún.




La noche del 21 de agosto de 1986, el Lago Nyos en el noroeste de Camerún sufrió una erupción límnica masiva que liberó una gigantesca nube invisible de dióxido de carbono (CO₂), asfixiando y provocando la muerte de 1.746 personas y más de 3.500 animales de granja en cuestión de minutos. Se trata de uno de los desastres naturales más extraños y letales de la historia continental. [1, 2, 3]

¿Cómo ocurrió la catástrofe?
  • La acumulación del gas: El Lago Nyos está situado en el cráter de un volcán inactivo. Durante siglos, una bolsa de magma profunda filtró dióxido de carbono al fondo del lago. La enorme presión del agua mantenía el gas disuelto y atrapado en las capas más profundas, como si fuera una gigantesca botella de refresco a presión. [1, 2, 3]
  • El detonante: Alrededor de las 21:00 o 22:00 horas, un factor externo imprevisto —probablemente un desprendimiento de tierra, un pequeño temblor o fuertes lluvias— rompió el equilibrio y mezcló las capas de agua. [1, 2, 3]
  • La liberación masiva: El agua del fondo subió rápidamente. Al perder presión, liberó de golpe entre 100.000 y 300.000 toneladas de CO₂ en una violenta explosión silenciosa que generó columnas de agua de hasta 45 metros. [1, 2, 3, 4, 5]
El avance del "asesino silencioso"
  • Nube pesada: El CO₂ es un gas un 50% más pesado que el aire común. Tras salir a la superficie, la densa nube invisible no se disipó hacia el cielo, sino que descendió por las laderas del cráter a velocidades cercanas a los 100 km/h. [1, 2, 3]
  • Asfixia masiva: El gas inundó los valles circundantes y se introdujo en las casas de aldeas como Nyos, Cha y Subum mientras los habitantes dormían. Al desplazar por completo el oxígeno, las personas y los animales perdieron el conocimiento y murieron asfixiados casi al instante, sin signos de violencia física. [1, 2, 3, 4]
  • El paisaje del día siguiente: Al amanecer, los pocos sobrevivientes (quienes pasaron hasta 36 horas inconscientes) despertaron en un silencio absoluto. Encontraron aldeas repletas de cadáveres intactos de familiares, vacas, aves e insectos. Las aguas del lago cambiaron drásticamente de su azul natural a un color rojo opaco, debido al hierro extraído del fondo por la erupción. [1, 2, 3, 4, 5]
Situación actual y prevención
Para que esta tragedia no se repita, en el año 2001 ingenieros instalaron tuberías de desgasificación permanentes en el lecho del lago. Estas tuberías funcionan como una válvula de escape controlada que absorbe el agua del fondo y libera de forma paulatina y segura el CO₂ a la atmósfera, evitando que vuelva a concentrarse a niveles letales. [1, 2, 3]
Si te interesa profundizar en este suceso, puedes leer más detalles técnicos en el informe detallado de la NASA Earth Observatory sobre el Lago Nyos o revisar los registros históricos médicos en la plataforma PubMed sobre los efectos del desastre. [1, 2]
¿Te gustaría que te explique detalladamente cómo funcionan los tubos de desgasificación actuales o quieres conocer más sobre el lago Monoun, el otro lago de Camerún donde ocurrió un fenómeno similar?

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