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domingo, noviembre 01, 2026

DOMINGO ACEVEDO Poeta dominicano · Memoria, identidad y resistencia

 

DOMINGO ACEVEDO

Poeta dominicano · Memoria, identidad y resistencia



Fotografía del poeta Domingo Acevedo

Biografía

Domingo Acevedo nació el 24 de noviembre de 1957 en La Esperilla, Santo Domingo, República Dominicana. Es hijo de Consuelo Acevedo y Sergio Bautista Martes, y fue el tercero de siete hermanos. Su infancia transcurrió en un entorno rural cuya vida cotidiana —los caminos, los conucos, los hornos de carbón, las labores campesinas, los relatos familiares y las tradiciones populares— dejó una huella profunda en su memoria y en su sensibilidad literaria.

Realizó sus primeros estudios en la escuela rural de La Esperilla; continuó en la escuela Honduras del Norte, en el barrio San José, y cursó el bachillerato en el Liceo Víctor Garrido. Posteriormente estudió Periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Durante su etapa universitaria participó en la Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios y en actividades vinculadas con las luchas por los derechos estudiantiles, la autonomía universitaria y las libertades públicas.

Tras el desalojo de su familia de La Esperilla alrededor de 1970, se trasladó al barrio San José, en el kilómetro 7 de la carretera Sánchez. Allí participó, junto con otros jóvenes, en iniciativas de organización comunitaria, educación y movilización cultural. Estas experiencias contribuyeron a formar una mirada atenta a las desigualdades sociales, a la memoria de los sectores populares y a la necesidad de defender la dignidad humana.

El poeta y su universo literario

La poesía de Domingo Acevedo enlaza la experiencia íntima con la memoria colectiva. En ella aparecen la búsqueda de los orígenes, el desarraigo, la herencia africana y caribeña, la vida campesina, la injusticia social, la represión política y el recuerdo de quienes han sido silenciados por la historia. Su escritura mira tanto hacia la familia y la infancia como hacia las heridas de la República Dominicana y de América Latina.

La memoria ancestral ocupa un lugar central en su imaginario. Las tamboras, el mar, la sangre, la tierra, la noche, la luz y la naturaleza reaparecen como imágenes que conectan el presente con las vidas de los antepasados. La historia de la diáspora africana y la violencia de la conquista no son para el poeta asuntos distantes: son heridas que siguen interrogando la identidad y la conciencia de los pueblos del Caribe.

Su voz también se vuelve hacia los desaparecidos, los asesinados y las víctimas de la represión. Referencias a la historia latinoamericana —entre ellas el golpe de Estado en Chile, Salvador Allende y Víctor Jara— expresan una solidaridad que rebasa las fronteras nacionales. En estos textos, la poesía actúa como testimonio, denuncia y resistencia.

La infancia y el mundo rural dominicano constituyen otra vertiente esencial. Los recuerdos de sus padres, de su abuela Mamá Tita, de los trabajos del campo y de las costumbres comunitarias preservan una forma de vida amenazada por el olvido y la transformación urbana. En esos recuerdos, las personas humildes no son figuras secundarias: ocupan el centro de una historia humana que merece ser contada.

Formalmente, Acevedo construye una escritura de imágenes sensoriales y asociaciones oníricas, en la que lo cotidiano puede abrirse a lo mítico y lo maravilloso. El poeta ha señalado que prefiere escribir sus poemas sin signos de puntuación; esa elección forma parte de su voz y de su manera de organizar el ritmo, el silencio y el fluir de las imágenes.

Libros y trayectoria

Entre los títulos asociados a su trayectoria poética figuran Espejismo de Luna Llena, América, Ciudad de Papel, Antología del Asombro, Apología del tiempo y Anatomía de la sangre. América aborda la identidad continental, los pueblos originarios y las consecuencias históricas de la conquista; Ciudad de Papel permite pensar críticamente la experiencia urbana; y Anatomía de la sangre profundiza en la memoria, el dolor y los vínculos humanos. Las fechas y ediciones de cada título pueden verificarse con el autor para establecer una bibliografía definitiva.

Además de poeta y periodista, Domingo Acevedo ha desarrollado labores de activismo social, cultural y ecológico. Su participación en iniciativas comunitarias y movimientos culturales refleja una convicción que atraviesa también sus versos: la palabra no está separada de la vida, sino que puede contribuir a preservar la memoria, defender el entorno y estimular la conciencia colectiva.

Una poética de la memoria y la resistencia

En el centro de la obra de Domingo Acevedo se encuentra la transformación del dolor en palabra. El sufrimiento individual se relaciona con la experiencia histórica de una comunidad; la memoria familiar se convierte en memoria social; y la búsqueda de las raíces se abre a una reflexión sobre la identidad dominicana, africana, caribeña y latinoamericana.

Su poesía no se limita a denunciar la violencia ni a evocar el pasado. También busca una forma de esperanza: la posibilidad de que la palabra mantenga vivas las voces ausentes, nombre las injusticias y devuelva dignidad a quienes han sido marginados. La luz, el amor y la resistencia conviven así con la sangre, la pérdida y el desarraigo.

Domingo Acevedo puede leerse, por tanto, como un poeta de la memoria histórica y de la conciencia social, cuya obra procura reunir las raíces ancestrales, la experiencia cotidiana y las luchas humanas en un mismo territorio poético. Su escritura afirma que recordar es una forma de resistencia y que la poesía puede ser, al mismo tiempo, testimonio, búsqueda de identidad y defensa de la dignidad.

Nota biográfica

Esta semblanza se ha elaborado a partir de datos autobiográficos publicados por el autor, referencias literarias disponibles y los temas presentes en los poemas que ha compartido. Para una edición definitiva destinada a publicación, se recomienda que Domingo Acevedo revise especialmente la lista de libros, las fechas de publicación, los reconocimientos y cualquier dato que desee ampliar o corregir.

Referencias para ampliar la información

• Blog autobiográfico del autor: Espejismo de Luna Llena, “Una breve reseña sobre mi vida” (20 de mayo de 2020).

• Fausto Aybar, “Domingo Acevedo: Anatomía de la sangre, la exploración de una poética tiernamente visceral”, publicado en Acento.

• Rosina Anglada, “Domingo Acevedo”, TeclaLibre Multimedios (30 de agosto de 2025).

Para mi la felicidad esta en las simples cosas.









 

1 de noviembre de 1974: Muere asesinada Mamá Tingó.




1 de noviembre de 1974: Muere asesinada Mamá Tingó. Los hechos de ese año ocurrieron así: A principios de 1974, el terrateniente Pablo Díaz Hernández reclamó las tierras que ocupaban desde hace más de medio siglo los campesinos de Hato Viejo. Díaz Hernández alegaba que había comprado las tierras. Mama Tingó era líder de la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC); encabeza la lucha en beneficio de los campesinos de Hato Viejo que trabajaban allí durante más de medio siglo. A pesar de su avanzada edad, encabezó la lucha participando con calor en la dirección de las movilizaciones realizadas por los campesinos. El terrateniente cerca con alambres de púas más de 8,000 tareas de tierras y con tractores arranca la cosecha de los campesinos. El 1ro. El 15 de noviembre de 1974, los campesinos de Hato Viejo se presentan ante el Tribunal de Monte Plata, donde se conocía el caso, pero el terrateniente Pablo Díaz no asiste a la audiencia. Al regreso de Mama Tingó a su finca, se encuentra con la información de que el capataz Ernesto Díaz (Durín), empleado del terrateniente Pablo Díaz, había soltado a los cerdos de Mama Tingó. Ella va a amarrarlos, pero el capataz permanecía escondido en el lugar y aprovecha el momento donde le dispara con una escopeta. Mama Tingó intenta defenderse con un machete, pero dos disparos más, uno en la cabeza y otro en el pecho, la dejan sin vida.

LOS APACHES 🪶JICARILLAS QUE VENCIERON AL EJÉRCITO DE ESTADOS UNIDOS — 1854 🇺🇸

 


🔥 Un grupo de guerreros apaches jicarillas logró lo que parecía imposible: derrotar a una unidad de caballería estadounidense en las montañas de Nuevo México. La batalla dejó numerosas bajas entre los soldados y obligó a los sobrevivientes a retirarse.
La victoria ocurrió el 30 de marzo de 1854, cerca de Cieneguilla, en un territorio que los apaches conocían desde generaciones y que Estados Unidos había incorporado apenas seis años antes.
🪶 ANTES DE LA BATALLA: EL TERRITORIO JICARILLA
Mucho antes de que existiera la frontera estadounidense en Nuevo México, los apaches jicarillas habitaban extensas regiones montañosas y llanuras del actual norte de Nuevo México y sur de Colorado.
Sus comunidades mantenían una economía basada en la caza, la recolección, el comercio y el aprovechamiento de los recursos de distintos territorios.
Entre ellos existían grupos históricamente conocidos como olleros y llaneros, cuyas actividades y formas de vida estaban relacionadas con las montañas y las grandes llanuras.
Los jicarillas conocían los pasos entre las montañas, los barrancos, las fuentes de agua y los caminos que permitían desplazarse por aquellas regiones.
Ese conocimiento sería decisivo durante la batalla.
📜 1846–1848: UN TERRITORIO BAJO NUEVO DOMINIO
En 1846, durante la guerra entre México y Estados Unidos, las tropas estadounidenses ocuparon Santa Fe.
Dos años después, el Tratado de Guadalupe Hidalgo formalizó la incorporación de Nuevo México a Estados Unidos.
Sin embargo, los apaches jicarillas no habían participado como nación firmante de aquel acuerdo.
Para ellos, el cambio de soberanía no significaba que sus territorios tradicionales hubieran dejado de pertenecer a sus comunidades.
La expansión de los asentamientos, la presencia de soldados y las restricciones sobre los espacios de caza aumentaron las tensiones.
Durante los primeros años de la década de 1850, los enfrentamientos entre grupos jicarillas y fuerzas estadounidenses se hicieron cada vez más frecuentes.
⚠️ MARZO DE 1854: LA EXPEDICIÓN MILITAR
El Ejército estadounidense organizó operaciones para perseguir a los grupos apaches considerados responsables de distintos ataques en la región.
Una de aquellas expediciones quedó bajo el mando del teniente John W. Davidson, oficial del Primer Regimiento de Dragones.
Davidson dirigía aproximadamente 60 soldados.
Los dragones eran militares entrenados para desplazarse a caballo y combatir también a pie. Disponían de armas de fuego y equipo militar reglamentario.
Pero estaban entrando en un territorio donde los guerreros jicarillas tenían una ventaja importante: conocían las montañas y podían aprovechar sus elevaciones para combatir.
⚔️ 30 DE MARZO DE 1854: LA BATALLA DE CIENEGUILLA
Aquella mañana, cerca de Cieneguilla, en el norte de Nuevo México, las tropas de Davidson se encontraron con un grupo de guerreros apaches jicarillas, acompañados por aliados utes según diversas reconstrucciones históricas.
El enfrentamiento se desarrolló en un terreno accidentado, entre pendientes, elevaciones rocosas y barrancos.
Los soldados intentaron combatir a los guerreros, pero pronto descubrieron que las condiciones del terreno limitaban sus movimientos.
Los jicarillas aprovecharon las posiciones elevadas para atacar.
Desde las rocas y las laderas, sus guerreros podían disparar y cambiar de posición, mientras los estadounidenses tenían dificultades para organizar una respuesta efectiva.
La caballería no podía maniobrar con facilidad entre las pendientes.
🔥 LA RESISTENCIA JICARILLA
Los guerreros apaches no dependían de grandes formaciones militares ni de combatir en campo abierto.
Su ventaja estaba en el conocimiento del territorio, la movilidad y la capacidad para aprovechar posiciones defensivas.
Durante varias horas, los soldados estadounidenses intentaron resistir los ataques.
El combate fue especialmente duro para la unidad de Davidson.
Los hombres caían muertos o heridos, mientras los sobrevivientes trataban de reorganizarse y encontrar una salida de aquel terreno.
Las fuentes históricas describen el uso de armas de fuego y armamento tradicional entre los guerreros indígenas, aunque no existe un inventario completo y confirmado de las armas utilizadas por cada combatiente.
La presión sobre los dragones aumentó hasta hacer imposible mantener la posición.
💥 LA DERROTA DEL EJÉRCITO ESTADOUNIDENSE
La expedición terminó en una derrota devastadora.
Las cifras más repetidas en los relatos históricos señalan aproximadamente 22 soldados muertos y 36 heridos, aunque el recuento exacto requiere contrastarse con los partes militares originales.
Lo que sí está documentado es que la unidad estadounidense sufrió pérdidas muy elevadas y tuvo que retirarse.
Davidson sobrevivió al enfrentamiento.
Los guerreros jicarillas habían conseguido derrotar a una fuerza militar profesional en una batalla donde el conocimiento del terreno resultó fundamental.
Fue una victoria importante para los apaches, aunque no significó el final de las operaciones militares contra sus comunidades.
🪶 ¿QUIÉN DIRIGIÓ A LOS GUERREROS JICARILLAS?
A diferencia de Davidson, cuyo nombre quedó registrado en los informes militares estadounidenses, la identificación de los dirigentes indígenas que participaron directamente en Cieneguilla no está igualmente establecida.
En las historias de los conflictos jicarillas de aquellos años aparecen nombres como Chacón y Lobo Blanco.
Sin embargo, su participación personal como comandantes de esta batalla no debe darse por confirmada sin documentación adicional.
La victoria pertenece a los guerreros jicarillas y sus aliados que combatieron aquel día, aunque los registros conservados no permitan reconstruir todos sus nombres.
📜 ABRIL DE 1854: LA RESPUESTA ESTADOUNIDENSE
La derrota de Cieneguilla provocó nuevas operaciones militares.
El Ejército estadounidense envió fuerzas contra los jicarillas y continuó persiguiendo a los grupos que consideraba responsables de los enfrentamientos.
El 8 de abril de 1854 se produjo otro combate en la región de Ojo Caliente.
La campaña militar aumentó la presión sobre las comunidades apaches, que enfrentaban crecientes dificultades para mantener sus territorios, sus rutas de desplazamiento y sus formas tradicionales de subsistencia.
Con el paso de las décadas, las políticas de reservas transformaron profundamente la vida de la nación jicarilla.
🏔️ UNA VICTORIA QUE SOBREVIVIÓ EN LA HISTORIA
Cieneguilla demostró que la superioridad del armamento y la organización militar estadounidense no garantizaba la victoria en todos los enfrentamientos.
Los guerreros jicarillas aprovecharon su conocimiento de las montañas para derrotar a una unidad que contaba con entrenamiento y equipo militar profesional.
Aunque la batalla quedó registrada principalmente en documentos del Ejército estadounidense, su resultado forma parte de la historia de resistencia de los apaches del suroeste.
La memoria de Cieneguilla también pertenece a las comunidades jicarillas que conservaron su identidad pese a las campañas militares y a la pérdida de extensos territorios tradicionales.
🕯️ El 30 de marzo de 1854, en las montañas de Nuevo México, los apaches jicarillas consiguieron una victoria que el Ejército estadounidense no pudo evitar.
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Ellos nos convocan a la urgente unidad para salvar al pais.

 

Aun no es tarde para que la unidad nos convoque en una explosión patriótica y revolucionaria, para caminar hacia la victoria definitiva, sobre los que destruyen nuestra patria, la derecha y la burguesía criolla, que nos vende al capital extranjero.





































































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