jueves, julio 16, 2026

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Comisiรณn Ambiental de la Universidad Autรณnoma de Santo Domingo · CAUASD
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El agua conserva la memoria del relieve. Reconoce las pendientes, vuelve a las caรฑadas y ocupa las llanuras donde durante siglos encontrรณ espacio para extenderse. Podemos borrar un cauce de un plano, cubrirlo con una calle o levantar una pared encima. El agua seguirรก reconociendo su camino.
Por eso muchas inundaciones que parecen repentinas llevan aรฑos preparรกndose.
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Una cuenca pierde bosque. El suelo se compacta. Un humedal se rellena. La caรฑada se estrecha y recibe aguas residuales, basura y construcciones. Mรกs abajo, techos, parqueos y asfalto cubren la superficie por donde antes se infiltraba la lluvia.
Cuando llega el aguacero, toda esa historia se mueve con el agua.
En una isla montaรฑosa como Santo Domingo, con rรญos relativamente cortos y fuertes desniveles, el agua puede bajar con rapidez desde las cabeceras y concentrarse en valles, llanuras y costas. La cuenca funciona como un solo cuerpo: lo que se desmonta, se excava o se impermeabiliza arriba termina afectando a personas que viven muchos kilรณmetros mรกs abajo.
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Reconocerlas ayuda a decidir dรณnde construir, cuรกnto tiempo existe para alertar y quรฉ ruta puede mantenerse abierta.
๐—™๐—น๐˜‚๐˜ƒ๐—ถ๐—ฎ๐—น. El rรญo o arroyo supera su cauce y ocupa su llanura de inundaciรณn.
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๐—จ๐—ฟ๐—ฏ๐—ฎ๐—ป๐—ฎ. La lluvia encuentra superficies impermeables, drenajes insuficientes u obstruidos, caรฑadas ocupadas y puntos bajos sin salida.
๐—–๐—ผ๐˜€๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ. El mar penetra por marejada, oleaje, elevaciรณn temporal del nivel del agua o una combinaciรณn de lluvia, crecida de rรญos y dificultad para descargar al mar.
En un mismo territorio pueden coincidir las cuatro. Esa combinaciรณn explica por quรฉ una tormenta que no parece extraordinaria llega a desbordar sistemas completos.
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El suelo cubierto por cemento absorbe mucho menos agua. La escorrentรญa aumenta y alcanza mรกs rรกpido las zonas bajas. Si el drenaje fue calculado para una ciudad menor, no recibe mantenimiento o termina descargando en una caรฑada ocupada, el agua rebasa la red.
La basura empeora la situaciรณn, pero convertirla en explicaciรณn รบnica deja fuera responsabilidades mayores. Tambiรฉn pesan los diseรฑos insuficientes, las urbanizaciones autorizadas sin drenaje integral, la pรฉrdida de รกreas verdes, los rellenos, las construcciones sobre cauces y la falta de control del uso del suelo. Limpiar ayuda. Planificar evita que el problema vuelva a fabricarse.
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Los humedales almacenan agua, reducen la velocidad de la escorrentรญa, atrapan sedimentos y sostienen diversidad biolรณgica. Los manglares disminuyen la energรญa del oleaje y las marejadas. Las llanuras de inundaciรณn permiten que el rรญo se expanda sin convertir cada crecida en una tragedia.
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Cuando rellenamos un humedal obligamos a canales, bombas y tuberรญas a sustituir una funciรณn que el territorio realizaba todos los dรญas y sin factura elรฉctrica.
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Mapa 35. Zonas inundadas, 2019. Fuente: INDOMET y Defensa Civil; elaboraciรณn: Oficina Nacional de Estadรญstica, Atlas de Estadรญsticas Ambientales 2024, p. 66. Representa รกreas observadas y no sustituye un estudio local de inundaciรณn.
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El mapa de zonas inundadas de 2019 muestra patrones nacionales: grandes valles, desembocaduras, riberas y asentamientos urbanos alcanzados por el agua. No representa el lรญmite de todas las inundaciones posibles ni permite decidir, por sรญ solo, si un solar es seguro.
Para planificar hacen falta mapas mรกs detallados que indiquen profundidad, velocidad del flujo, duraciรณn del anegamiento, poblaciรณn expuesta, estado de puentes y drenajes, refugios y rutas de evacuaciรณn. Tambiรฉn hace falta la memoria de la gente. En muchos barrios, las marcas dejadas por una crecida sobre una pared cuentan algo que nunca llegรณ al archivo municipal.
Durante la vaguada de abril de 2026, el informe de situaciรณn del COE del dรญa 12 registrรณ 6,100 viviendas inundadas, 186 centros educativos afectados y 17 acueductos fuera de servicio, con 113,214 usuarios impactados. Son cifras de aquel corte operativo, no el balance histรณrico de todas las lluvias. Permiten ver cรณmo un mismo episodio se mueve por varios sistemas: vivienda, educaciรณn, agua potable, carreteras y electricidad.
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La Ley 368-22 y su reglamento vigente, aprobado mediante el Decreto 486-25, obligan a relacionar los usos del suelo con el ambiente, la gestiรณn del riesgo y las limitaciones del territorio. Esa obligaciรณn debe reflejarse en decisiones concretas: impedir nuevas ocupaciones en lugares de peligro alto, reservar corredores de drenaje, proteger รกreas de infiltraciรณn y exigir a cada proyecto un estudio hidrolรณgico que considere la microcuenca completa.
En zonas ya ocupadas, cada barrio necesita un diagnรณstico propio. Algunas รกreas pueden protegerse con drenajes, parques capaces de inundarse sin causar pรฉrdidas, recuperaciรณn de riberas, ampliaciรณn de pasos de agua y elevaciรณn de servicios esenciales. Cuando el peligro no puede reducirse a un nivel aceptable, la reubicaciรณn tiene que acordarse con las familias, garantizar vivienda digna y conservar, hasta donde sea posible, sus vรญnculos de trabajo, escuela y comunidad.
En julio de 2026, el INDRHI informรณ nuevas intervenciones de protecciรณn y drenaje en el Bajo Yuna. Las obras pueden reducir daรฑos importantes; su eficacia duradera dependerรก tambiรฉn del manejo de la cuenca alta, la sedimentaciรณn, el uso de la llanura y el mantenimiento. Ninguna intervenciรณn aislada sustituye la visiรณn de cuenca.
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Canalizar un tramo sin estudiar el sistema suele acelerar el agua hacia otro lugar. Elevar una carretera puede convertirla en dique. Un muro protege una margen, pero puede aumentar la velocidad contra la otra. Limpiar una caรฑada sin controlar las descargas de residuos y aguas servidas ofrece un alivio breve.
La unidad adecuada para ordenar el agua es la cuenca y, dentro de las ciudades, la microcuenca. Allรญ deben leerse juntas la lluvia, las pendientes, la infiltraciรณn, los usos del suelo, los puentes, los residuos, los asentamientos, los servicios esenciales y los escenarios climรกticos futuros.
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• Caminar la microcuenca y marcar nacientes, caรฑadas, puntos bajos y antiguos cauces.
• Registrar hasta dรณnde llegaron las crecidas anteriores y cuรกnto tiempo permaneciรณ el agua.
• Identificar alcantarillas, puentes y drenajes que se tapan o resultan demasiado pequeรฑos.
• Localizar viviendas con personas que necesitarรญan ayuda para evacuar.
• Acordar quiรฉn alerta, por dรณnde se sale, dรณnde se reรบne la comunidad y quiรฉn protege el agua potable, la escuela y el centro de salud.
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Cada comunidad guarda informaciรณn que rara vez aparece completa en un plano: cuรกl alcantarilla se tapa primero, dรณnde la corriente rompe la calle, quรฉ puente deja de servir y quรฉ ruta permanece abierta. Incorporar ese conocimiento al mapa oficial fortalece la prevenciรณn y tambiรฉn la democracia territorial.
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• Oficina Nacional de Estadรญstica. ๐˜ˆ๐˜ต๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฅ๐˜ช́๐˜ด๐˜ต๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ด ๐˜ˆ๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜™๐˜ฆ๐˜ฑ๐˜ถ́๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜ค๐˜ข ๐˜‹๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข 2024, mapas 2 y 35, pp. 18 y 66.
• Oficina Nacional de Estadรญstica. ๐˜ˆ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ข๐˜ณ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฅ๐˜ช́๐˜ด๐˜ต๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ด ๐˜ˆ๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ด 2025, cuadros 1.2.2 y 1.2.3, pp. 29-30.
• DGODT. ๐˜ˆ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ป๐˜ข๐˜ด ๐˜บ ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ด๐˜จ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ต๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜™๐˜ฆ๐˜ฑ๐˜ถ́๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜ค๐˜ข ๐˜‹๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข: ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฑ๐˜ข๐˜ด, 2012, pp. 71-81.
• Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. ๐˜๐˜ฏ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜Ž๐˜Œ๐˜– ๐˜™๐˜ฆ๐˜ฑ๐˜ถ́๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜ค๐˜ข ๐˜‹๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ช๐˜ค๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข 2024, publicado en 2025.
• Repรบblica Dominicana. Ley nรบm. 368-22 y Decreto nรบm. 486-25; Ley nรบm. 147-02; Ley nรบm. 64-00.
• Centro de Operaciones de Emergencias. ๐˜๐˜ฏ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ช๐˜ต๐˜ถ๐˜ข๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ́๐˜ฏ ๐˜ฏ๐˜ถ́๐˜ฎ. 3 ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ท๐˜ข๐˜จ๐˜ถ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข, 12 de abril de 2026.
• INDRHI. “Supervisa obras de protecciรณn e intervenciรณn en drenajes de Bajo Yuna”, 7 de julio de 2026.
• UNDRR. ๐˜•๐˜ข๐˜ต๐˜ถ๐˜ณ๐˜ฆ-๐˜ฃ๐˜ข๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฅ ๐˜š๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ถ๐˜ต๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ด ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜‹๐˜ช๐˜ด๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜™๐˜ช๐˜ด๐˜ฌ ๐˜™๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ถ๐˜ค๐˜ต๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ, 2021.
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Khaled Abdul-Wahab. Un hombre que abriรณ su casa cuando la historia cerraba todas las puertas.




Su nombre deberรญa enseรฑarse en todas las escuelas. Pero durante dรฉcadas, incluso su propia hija no conociรณ la historia completa.

Khaled Abdul-Wahab.
Recuรฉrdalo. Porque durante mucho tiempo casi nadie lo hizo.
Tรบnez, 1942. Las tropas alemanas ocuparon el paรญs. La comunidad judรญa tunecina fue sometida a humillaciones, confiscaciones, trabajos forzados y persecuciรณn. Miles de hombres judรญos fueron enviados a campos de trabajo, y muchas familias vivieron con miedo constante.
Khaled tenรญa poco mรกs de treinta aรฑos. Venรญa de una familia acomodada, habรญa estudiado en el extranjero y hablaba idiomas. Conocรญa el mundo europeo lo suficiente como para moverse entre oficiales alemanes sin levantar sospechas. Y eso, en aquel momento, se convirtiรณ en una herramienta.
Una noche, en Mahdia, escuchรณ a un oficial alemรกn hablar de una mujer judรญa a la que querรญa atacar. El nombre le resultรณ familiar: Khaled conocรญa a esa familia.
No reaccionรณ de inmediato. No mostrรณ el miedo. No dejรณ ver la rabia. Esperรณ.
Y cuando pudo, actuรณ.
Fue a buscar a la familia y a sus vecinos. Mujeres, niรฑos, ancianos. Varias generaciones. Personas que no tenรญan forma de defenderse si los soldados volvรญan por ellas. Las llevรณ a la finca familiar, entre olivos, lejos del centro de la ciudad.
Y allรญ comenzรณ la parte mรกs difรญcil. Porque el valor no fue de una sola noche. Fueron meses.
Meses de esconder. Meses de alimentar. Meses de mentir con calma cuando una mentira podรญa costar la vida. Meses de confiar en que nadie traicionarรญa el secreto.
Las familias permanecieron en su propiedad hasta el final de la ocupaciรณn alemana en la zona. Habรญa soldados cerca. Habรญa vigilancia. Habรญa peligro. Y, aun asรญ, esas personas sobrevivieron.
En una ocasiรณn, los soldados alemanes llegaron demasiado cerca. Una niรฑa, escondida bajo una cama, contarรญa aรฑos despuรฉs el terror de aquel momento. Khaled intervino directamente y logrรณ apartar el peligro. Nadie de aquellas familias muriรณ en su finca.
Cuando las fuerzas aliadas liberaron Tรบnez en 1943, los refugiados pudieron volver a casa. Vivos.
Khaled regresรณ despuรฉs a una vida discreta. Se casรณ, tuvo hijas, trabajรณ y pintรณ. Viviรณ sin convertir su gesto en una medalla. Y no hablรณ de ello. No a su esposa, no a sus hijos, no a los historiadores, no al mundo.
Muriรณ el 4 de septiembre de 1997, a los 86 aรฑos. Su secreto casi se fue con รฉl.
Aรฑos despuรฉs, su hija Faiza descubriรณ la historia gracias al trabajo de investigadores y al testimonio de los sobrevivientes. De pronto, el padre que ella conocรญa tenรญa otra dimensiรณn. No era solo un hombre de familia; era alguien que habรญa arriesgado mucho para proteger a personas perseguidas. Ella dirรญa despuรฉs que habรญa redescubierto a su padre.
Khaled Abdul-Wahab fue propuesto para ser reconocido como Justo entre las Naciones, el honor que Israel concede a no judรญos que salvaron vidas judรญas durante el Holocausto. Habrรญa sido el primer รกrabe en recibirlo. Pero Yad Vashem no le otorgรณ finalmente el tรญtulo, argumentando que su caso no cumplรญa sus criterios.
Su hija respondiรณ con una frase que quedรณ grabada: “Mi padre abriรณ su casa a los judรญos. Ellos no abrieron la suya a nosotros”.
Hoy, las personas que Khaled ayudรณ a salvar tienen descendientes en distintos paรญses. Hijos, nietos, familias enteras que existen porque una noche un hombre escuchรณ algo terrible y decidiรณ no mirar hacia otro lado.
Pudo terminar la cena. Pudo callar. Pudo protegerse. Pudo decir que no era su problema. No lo hizo.
Y luego guardรณ silencio durante dรฉcadas, no por orgullo, sino quizรก porque para รฉl la decencia no necesitaba aplausos.
El mundo lo olvidรณ mientras vivรญa. Casi lo olvidรณ despuรฉs de muerto.
Ahora ya conoces su nombre. Khaled Abdul-Wahab. Un hombre que abriรณ su casa cuando la historia cerraba todas las puertas.

miรฉrcoles, julio 15, 2026

Charles de Foucauld no convirtiรณ el desierto. Dejรณ que el desierto lo convirtiera a รฉl.




Heredรณ una fortuna, la gastรณ entre champรกn y excesos, luego se internรณ en el Sahara durante aรฑos… y el eco de su vida tardรณ dรฉcadas en alcanzar al mundo.

Charles de Foucauld naciรณ en una familia noble francesa el 15 de septiembre de 1858, en Estrasburgo. Quedรณ huรฉrfano a los seis aรฑos y fue criado por su abuelo materno. De joven fue oficial de caballerรญa en el ejรฉrcito francรฉs: atractivo, brillante y profundamente indisciplinado.
Al heredar una gran fortuna, se entregรณ por completo a una vida de fiestas, apuestas, mujeres y alcohol. Engordรณ tanto por sus excesos que algunos compaรฑeros llegaron a burlarse de รฉl cruelmente. A los veintitrรฉs aรฑos, parecรญa destinado a una caรญda rรกpida, brillante y autodestructiva.
Entonces algo cambiรณ.
In 1883 se hizo pasar por un pobre comerciante judรญo y entrรณ en Marruecos, un territorio muy peligroso para los europeos de su tiempo. Viajรณ con caravanas, durmiรณ sobre la arena, comiรณ lo que le compartรญan y conviviรณ con personas que tenรญan muchas razones para desconfiar de รฉl.
Durante once meses recorriรณ regiones poco conocidas, tomรณ notas, levantรณ mapas y observรณ de cerca la fe musulmana: hombres rezando en el desierto con una devociรณn sobria, silenciosa y absoluta. Mรกs tarde recordarรญa que empezรณ a repetir la oraciรณn mรกs peligrosa de su vida: “Dios mรญo, si existes, haz que te conozca”.
De regreso en Francia, esa oraciรณn lo llevรณ a los monasterios. Entrรณ con los trapenses en 1890, luego se fue a Nazaret en 1897, donde viviรณ como sirviente y jardinero en una vida casi silenciosa. En 1901 fue ordenado sacerdote.
En 1901, fue ordenado sacerdote. En 1905, pidiรณ permiso para ir a donde la presencia cristiana era casi inexistente: el profundo Sahara, hasta Tamanrasset, un asentamiento tuareg remoto que apenas aparecรญa en los mapas. Construyรณ con sus propias manos una pequeรฑa ermita de piedra y se quedรณ.
El desierto lo puso a prueba desde el principio: calor extremo, noches heladas, aislamiento, enfermedad, hambre y soledad. Los tuaregs —nรณmadas, orgullosos, independientes y desconfiados de los extranjeros— observaron a aquel extraรฑo sacerdote francรฉs y esperaron a que se marchara. No se marchรณ.
En lugar de eso aprendiรณ su lengua, el tamasheq. No unas cuantas frases sueltas, sino todo lo que pudo: poesรญa, relatos, proverbios y memoria oral. Preparรณ un enorme diccionario tuareg-francรฉs que serรญa publicado despuรฉs de su muerte.
Se sentaba junto a niรฑos enfermos durante la noche. Compartรญa su comida en tiempos de escasez. Mediaba en conflictos sin ponerse por encima de nadie. No imponรญa. No hablaba desde la conquista. Simplemente permanecรญa.
Los tuaregs empezaron a verlo como un hombre de Dios. No porque hablara mucho de Dios; casi no lo hacรญa. Tampoco porque llenara iglesias o buscara resultados visibles. Lo reconocieron porque los amaba sin pedir nada a cambio.
Viviรณ asรญ durante quince aรฑos. Sus frutos visibles: casi ninguno.
Segรบn las medidas con las que muchas instituciones calculan el รฉxito, Charles de Foucauld fue un fracaso completo. Sus cartas no ocultan esa aparente esterilidad, pero รฉl no parecรญa atormentado por eso. Escribiรณ que querรญa “gritar el Evangelio con toda su vida”: no con discursos ni con cifras, sino viviendo como si amar importara mรกs que obtener resultados.
El 1 de diciembre de 1916, un grupo armado asaltรณ su ermita en Tamanrasset. Charles no tenรญa riquezas. En medio del ataque, recibiรณ un disparo y muriรณ junto a la pequeรฑa construcciรณn de piedra que รฉl mismo habรญa levantado. Tenรญa 58 aรฑos. Sin grandes honores. Sin multitudes. Sin una obra visible que presentar. Solo una tumba en medio de la arena.
Durante aรฑos, su vida pareciรณ no haber cambiado nada.
Luego empezaron a circular sus escritos, sus cartas y su testimonio. La gente leyรณ la historia de un aristรณcrata que renunciรณ a su comodidad, viviรณ en silencio, amรณ sin estrategia y muriรณ sin nada que mostrar.
De su ejemplo nacieron comunidades religiosas como los Hermanitos de Jesรบs, las Hermanitas de Jesรบs y otras familias espirituales. No construyeron catedrales: fueron a vivir entre los pobres. No buscaron imponerse; simplemente estuvieron presentes.
El 15 de mayo de 2022, 106 aรฑos despuรฉs de su muerte, el papa Francisco declarรณ santo a Charles de Foucauld. Francisco recordรณ que Charles llegรณ a ser hermano de todos identificรกndose con los รบltimos, con los abandonados y con quienes casi nadie mira.
Hay algo en esta historia que detiene el tiempo. Un hombre que pudo haberlo tenido todo eligiรณ uno de los caminos mรกs duros y solitarios imaginables. Pasรณ aรฑos amando a personas que no podรญan devolverle prestigio, dinero ni poder. Muriรณ sin resultados medibles, y su ejemplo escondido y silencioso terminรณ convirtiรฉndose en una de las influencias espirituales mรกs profundas del siglo XX.
Intentรณ desaparecer por completo. Al final, el mundo terminรณ escuchando su vida.
Porque cuando alguien decide que amar completamente —sin agenda, sin cรกlculo, sin otra intenciรณn que el amor— vale mรกs que conservarlo todo, esa vida sigue resonando a travรฉs de los siglos. Aunque haga falta mucho tiempo para que alguien la oiga.
Charles de Foucauld no convirtiรณ el desierto. Dejรณ que el desierto lo convirtiera a รฉl. Y asรญ nos recordรณ que los cambios mรกs duraderos suelen ocurrir en los lugares donde nadie estรก mirando.

Nuevas flores.
































































































































 

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