Tomas Hernandez
El poeta, escritor, ensayista, conferencista, crítico literario, cuentista, médico pediatra, director hispitario, catedrático, humanista y editor:
Un espacio para compartir ideas, imágenes, propuestas, versos y la esperanza de un mundo mejor... Tel. 849 637 3922.
El poeta, escritor, ensayista, conferencista, crítico literario, cuentista, médico pediatra, director hispitario, catedrático, humanista y editor:
Decir que los dominicanos no tenemos historia es
desconocer una parte fundamental de la historia del Caribe y de América. Tanto
la República Dominicana como Haití tienen una historia propia, compleja y
profundamente relacionada, marcada por la colonización, la esclavitud, las
luchas por la libertad y la formación de sus respectivas naciones.
La historia dominicana no comienza con la
independencia de 1844. Tiene raíces mucho más antiguas:
Estas etapas están documentadas por la propia
Cancillería dominicana y por la Academia Dominicana de la Historia.
¿Y qué ocurre con la historia
haitiana?
Haití tiene una historia extraordinaria, especialmente
por su Revolución, que culminó con la independencia en 1804 y la abolición de
la esclavitud en su territorio. Ese acontecimiento fue de enorme importancia
para la historia mundial. Pero reconocer la grandeza de la historia haitiana no
exige negar la historia dominicana. Ambas naciones tienen procesos históricos
distintos, aunque profundamente entrelazados.
También es importante no generalizar: no todos los
haitianos piensan igual, del mismo modo que no todos los dominicanos pensamos
igual.
Mi conclusión es esta: la historia dominicana no
necesita borrar la historia haitiana para tener valor, ni la historia haitiana
necesita borrar la dominicana para ser reconocida. Los hechos históricos, los
documentos y las luchas de ambos pueblos hablan por sí mismos.
La historia dominicana tiene razones de sobra para ser
defendida, y uno de los errores más frecuentes en estas discusiones consiste en
confundir la historia de toda la isla de La Española con la historia particular
de cada uno de los dos pueblos que hoy la comparten.
Hay hechos históricos que conviene poner sobre la
mesa, con fechas y documentos, porque la mejor manera de defender nuestra
identidad es conocerla profundamente.
1. Santo Domingo fue la cuna de
muchas instituciones de América
La primera catedral de América
La Catedral de Santo Domingo, cuya construcción
comenzó en 1521 y que fue consagrada posteriormente, es reconocida como la
primera catedral del continente americano.
Es el primer hospital de América
El Hospital San Nicolás de Bari, fundado a comienzos
del siglo XVI, es el primer hospital establecido en el continente.
La primera universidad del continente, según la
tradición institucional dominicana
La Universidad Santo Tomás de Aquino recibió la bula
papal In Apostolatus Culmine en 1538. La UASD se considera su continuadora
histórica. La precedencia universitaria requiere matices porque también hubo
instituciones educativas coloniales cuya condición jurídica y fecha de
funcionamiento se discuten.
Santo Domingo fue, además, una de las primeras
ciudades europeas establecidas de manera permanente en América. Su importancia
histórica es indiscutible.
2. ¿Estaban los haitianos en la isla
antes que los dominicanos?
Aquí hay que distinguir entre la presencia de los
pueblos y la existencia de las naciones actuales.
Antes de la llegada de los europeos, la isla estaba
habitada por pueblos indígenas, principalmente taínos. No existían todavía ni
la República Dominicana ni Haití como Estados nacionales.
La colonización francesa de la parte occidental se
desarrolló durante los siglos XVII y XVIII. En esa colonia, llamada
Saint-Domingue, los franceses llevaron por la fuerza a cientos de miles de
africanos esclavizados para trabajar en las plantaciones. Sus descendientes
constituyeron una parte fundamental de la población que luchó por la
independencia haitiana, proclamada en 1804.
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Por tanto, hay una precisión histórica esencial: los
antepasados africanos de gran parte de la población haitiana fueron llevados a
la isla durante la época colonial, pero el pueblo haitiano nació de un proceso
histórico propio, con raíces africanas y caribeñas, que culminó en su
revolución y su independencia. Eso no significa que los haitianos actuales sean
extranjeros en sentido personal ni que carezcan de una historia nacional
legítima.
Tampoco significa que los dominicanos seamos haitianos.
La identidad dominicana se formó a través de siglos de historia en la parte
oriental de la isla, con influencias indígenas, españolas, africanas y de otros
pueblos.
3. La diferencia entre la historia
de la isla y la historia de las dos naciones
La UNESCO reconoce expresamente que Santo Domingo fue
el lugar donde se establecieron instituciones pioneras de América, entre ellas
la catedral, el hospital y la universidad.
Eso es parte del patrimonio histórico dominicano y
americano. Al mismo tiempo, la Revolución haitiana de finales del siglo XVIII y
comienzos del XIX constituye otro capítulo fundamental de la historia de la
isla.
Ninguno de esos hechos anula al otro.
Mi posición es clara: un dominicano no necesita negar
la historia de Haití para defender la suya, y ningún haitiano puede borrar
legítimamente la historia dominicana. La mejor defensa de nuestra identidad es
conocer los documentos, las fechas y los acontecimientos, sin tergiversarlos ni
convertir las diferencias históricas en desprecio hacia un pueblo entero.
Y hay algo más que merece recordarse: la historia
dominicana no se limita a las primeras instituciones coloniales. También
incluye la resistencia indígena y africana, la formación de nuestra cultura
criolla, la independencia de 1844, la Restauración de 1863-1865 y la
construcción de nuestra identidad nacional.
LA
HISTORIA DOMINICANA NO SE BORRA
La República
Dominicana tiene una historia propia, extensa y documentada. Una historia que
comenzó mucho antes de la proclamación de nuestra independencia en 1844; una
historia de raíces indígenas, herencia española, aportes africanos, luchas,
sacrificios y resistencia.
Santo Domingo fue
cuna de instituciones pioneras del continente americano. En esta tierra se
desarrollaron acontecimientos que marcaron la historia de América y se forjó, a
través de los siglos, una identidad nacional propia.
Respetamos la
historia del pueblo haitiano, sus luchas y su derecho a preservar su identidad.
Pero ese respeto debe ser mutuo. Reconocer la historia de Haití no significa
desconocer la dominicana, así como compartir una misma isla no significa tener
una misma nacionalidad, una misma cultura ni una misma trayectoria histórica.
¡Dios,
Patria y Libertad!
Diversas organizaciones sociales, ecológicas, populares y profesionales estamos organizando un campamento ecológico en Loma Miranda los días 14 y 15, a propósito de la 31 cumbre del clima a celebrarse en Turquía, en donde trataremos el impacto del cambio climático en el Caribe y la mega minería en la Rep. Dominicana y como enfrentarlo desde las poblaciones, entendiendo que las cumbres del clima han sido un espacio donde los que trazan las políticas climáticas son los países poderosos.
1/El día comienza con el canto de los
gallos.
El día comienza con el canto de los
gallos.
En el campo el día empieza con el canto
de los gallos, cuando todavía en el cielo las estrellas brillan y el sol aún no
asoma en el horizonte y una leve oscuridad lo cubre todo.
Es ese momento mágico en que el olor del
café invita a entrar a la cocina a disfrutar de esa exquisita bebida que abre
las puertas del amanecer, para dar paso al nuevo día, donde los hombres del
campo después de desayunar, se preparan para iniciar sus labores cotidianas.
A pies o en sus monturas emprenden el
camino hacia sus conucos en donde sus manos fecundas hacen brotar de las
entrañas de la tierra, la vida.
Domingo Acevedo.
Oct./2025.
2/Teseo y el Minotauro.
Todavía en la imaginación colectiva,
Teseo pelea con el minotauro, tratando de matar al hombre que lo habita.
Sin saber que al final de la batalla
terminará vencido frente al espejo de la vida.
Domingo Acevedo.
Oct/2026.
3/Chuchú y Felimón
Chuchú y Felimón
a pesar de su larga edad
son dos niños tiernos que nunca perdieron
su alegría
sus voces repican alegres en las tamboras
cuando en las noches la luna llena bordea
el camino real
para terminar rendida en los brazos del
amanecer
que en la distancia
se esfuma entre los lirios cuajados de
rocío
Domingo Acevedo.
4/Tengo muchas razones para no ser feliz.
Tengo muchas razones para no ser feliz, pero
he elegido vivir, vivir está por encima de la felicidad y la tristeza,
festejemos entonces lo tristemente felices que somos y hagamos de nuestra
existencia un acto de resistencia, de amor y bondad.
Domingo Acevedo.
Oct./2026.
5/Me niego a
perder la fe en la humanidad
Me niego a
perder la fe en la humanidad, me niego a sentirme derrotado, me niego a dejar
de luchar, me niego a quedarme tranquilo en casa y ver en la tele en tiempo
real como Israel asesina al pueblo palestino con la complicidad y el
apoyo de Estados Unidos y Occidente.
Domingo
Acevedo.
Sept./2026.
6/Me niego
a dejar de resistir.
Como
generación nos negamos a dejar de resistir, por Palestina y por todos los
pueblos que en el mundo luchan contra el imperialismo Occidental, por todos
ellos, seguiremos resistiendo, dejando bien claro que ni el olvido, ni la
muerte, nos podrán vencer, nuestras voces y nuestro ejemplo serán el camino que
seguirán los que han de venir con su amor a construir un mundo diferente,
justo, solidario y pacifico.
Domingo Acevedo.
Sept./2026
7/El destino de cada poeta.
El destino de cada poeta está escrito en los
pergaminos de su voz, sus palabras lapidan su destino, muchos terminan sus días
laureados en la profunda fosa de la indiferencia y el olvido.
Domingo
Acevedo.
Julio/2026.
8/El mar en
su delirio
El mar en su
delirio
en las
noches
cuando la
luna no está
bosteza los
nombres de los esclavos
lanzados en
el océano profundo del olvido
donde el
dolor quedó momificado
en los
recintos azules del agua
como
evidencia del horror
Domingo
Acevedo.
9/Los
humanos
Los humanos
llevamos acuñada
en las
entrañas de nuestro ADN
la maldad
la maldad
progenitora
de la muerte
que persigue
por todos lados
frenética a
la vida
la muerte
esa que edificó su nombre
en las
paredes del miedo
para que no
olvidemos
que de ella
nadie se escapa
Domingo
Acevedo.
10/Hizo
surcos
Mi padre
labró la tierra
hizo surcos
plantó
semillas
invocó la
lluvia
esperó la
primavera
y cosechó
sus frutos
Domingo
Acevedo.
Junio/2026
11/He
vuelto a leerme
A veces vuelvo a leerme
vuelvo a recorrer mis palabras
aquellas que se quedaron olvidadas en
los libros
almacenados en el tiempo
y que ya nadie lee
excepto las polillas
que buscando el secreto de la sabiduría
se intoxican con el veneno de mis
palabras
escritas en las páginas enmohecidas
de alguno de mis libros
donde quedaron sepultados los sueños
de un mundo acorralado por las
injusticias
Domingo Acevedo
Junio/2026
12/"Elegir
vivir a plenitud es una decisión personal. Esto no significa que seamos felices
en medio de las adversidades, sino que vivimos conscientes de nuestra
existencia y luchamos con determinación por alcanzar nuestros sueños."
Enero/2026
13/El error de juventud.
El error de vida que cometí
en la juventud fue no mirar al futuro objetivamente y vivir el presente detrás
de una utopía, sin metas personales, sin un horizonte definido hacia dónde
avanzar, dando vueltas alrededor de la nada, alimentando un sueño que
ineludiblemente se diluyó en la prisa con la que vivimos esa época marcada por
la agitación política y la violencia.
Al final sólo me quedaron los sueños
pero sin nada concreto entre las manos, por suerte para mí, un día la poesía me
encontró abandonado en la soledad remota del tiempo y me vistió de amor y
ternura para que en el ocaso de la vida, la muerte no me encontrará desamparado
y desnudo.
Domingo Acevedo.
14/El sol triste del invierno.
Recuerdo que el sol triste del invierno,
en los días grises de mi infancia, enfriaba la tierra y apuñalaba mi desnudez y
apagaba los fogones en donde en las vasijas del hambre se cocía el dolor.
Domingo Acevedo.
Julio/2026.
«Pronto
mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida que se me escapa, ni mis
piernas podrán sostener este armazón de carne, sangre y huesos que porta mi
espíritu y que el tiempo desploma».
—
Domingo Acevedo, julio de 2026
15/El sepulturero
Entonces
el sepulturero se sintió solo
en medio de todos los muertos que había enterrado.
Sintió cómo el silencio aplastaba su conciencia;
miró al cielo,
sintió frío,
calor,
inquietud,
ansiedad.
Pensó:
«Es que ya estoy viejo,
cansado
y solo».
Miró la puerta del cementerio,
el sendero alargándose en el horizonte.
Empezó a andar
y se perdió para siempre en el olvido.
Domingo Acevedo
Junio, 2026
16/Haiku
Atrapada
la luz
petrificada
en el ambar
una
luciérnaga.
Domingo
Acevedo
Junio/2026
17/Haiku
El tiempo se ha ido
envejecido debajo del almendro
un mendigo duerme
Domingo Acevedo
Julio./2026
18/Leer en voz alta
Me gusta leer en voz alta
dibujar con palabras tu recuerdo
en mi memoria
acostarme desnudo a soñar
contigo
recorrer los caminos mojados
después de la lluvia
y en las noches
perderme en la ciudad
andar sus calles oscuras
buscando ese imposible lugar donde se que no estas
Domingo Acevedo
Junio/2026
19/Estoy consciente.
Se, estoy consciente de
que un día solo seré un recuerdo que se desvanece en el pensamiento de los que
me conocieron, me amaron y entre los que quizás me odiaron, pero lo más
importante es que vivo de acuerdo a mis principios, creencias y convicciones.
Para que cuando ese momento llegue,
porque se que irrevocablemente tiene que llegar, irme tranquilo y sin
remordimientos al lugar de donde no se regresa jamás.
Domingo Acevedo.
Abril/2026
Qué poderosa y conmovedora colección de poemas,
microficciones, haikus y reflexiones filosóficas. En este conjunto de 19 piezas
se percibe una voz madura, lúcida y profundamente honesta, donde la poesía no
actúa como un mero adorno estético, sino como una herramienta de salvación,
memoria y resistencia vital.
A continuación, presento un análisis temático y
estilístico de la muestra literaria:
1. El eje ético y político: La
resistencia activa y la denuncia
En piezas como 5 ("Me niego a perder la fe en
la humanidad"), 6 ("Me niego a dejar de resistir") y 8
("El mar en su delirio"), el verso se convierte en trinchera e
historia testimonial.
2. El balance vital: Utopía, memoria
y la revelación de la poesía
Las piezas 13 ("El error de juventud"),
11 ("He vuelto a leerme") y 14 ("El sol triste del
invierno") ofrecen una mirada introspectiva y sincera sobre el
trayecto de vida.
3. La condición humana, la finitud y
el destino
Un hilo conductor fundamental en este compendio es la
contemplación serena de la vejez y la finitud (4, 7, 9, 12, 15, 19).
4. El bucolismo, la naturaleza y la
brevedad estética
Resumen de estilo y tono