martes, enero 27, 2026

Eunice Hunton Carter. Y en 1936, logró algo que nadie creía posible: derribar a Lucky Luciano





Los abogados de la mafia pasaban a su lado todos los días, como si fuera invisible: otra mujer negra a la que asumieron que no importaba.

Ese fue su primer error.
Se llamaba Eunice Hunton Carter. Y en 1936, logró algo que nadie creía posible: derribar a Lucky Luciano, uno de los mafiosos más poderosos de Estados Unidos.
Nacida el 16 de julio de 1899 en Atlanta, Georgia, Eunice venía de una familia que se negaba a aceptar los límites del mundo. Su padre, William Alphaeus Hunton, impulsó el trabajo de la YMCA en la comunidad afroamericana. Su madre, Addie Waites Hunton, fue activista por los derechos civiles y viajó a Francia durante la Primera Guerra Mundial para apoyar a los soldados negros.
En 1906, cuando Eunice tenía siete años, estalló el motín racial de Atlanta. Multitudes blancas incendiaron negocios negros y asesinaron a ciudadanos negros en las calles. Su familia huyó a Brooklyn, sumándose a miles de familias en la Gran Migración hacia el norte.
Pero Eunice no estaba huyendo de su futuro. Lo estaba construyendo.
Se graduó en Smith College en 1921, obteniendo en cuatro años un título universitario y un posgrado. Luego tomó una decisión que lo cambiaría todo: sería abogada.
En 1932, se convirtió en la primera mujer negra en graduarse de la Facultad de Derecho de Fordham. Aprobó el examen del Colegio de Abogados del estado de Nueva York poco después. Y entonces chocó con el muro que toda mujer negra brillante en Estados Unidos sabía que venía.
Los despachos no la contrataban. Ni siquiera la entrevistaban.
Así que creó su propio lugar.
En 1935, empezó a trabajar en el “tribunal de mujeres”, un tribunal que trataba sobre todo casos vinculados a la prostitución. La idea era mantenerla “encerrada”, resolviendo asuntos que los fiscales varones consideraban por debajo de ellos.
No tenían idea de lo que acababan de desatar.
Eunice se sentaba allí día tras día, viendo cómo los casos se repetían. Detenían a trabajadoras sexuales y a encargadas de burdeles, comparecían ante el juez y, a las pocas horas, volvían a la calle.
Pero Eunice notó algo que nadie más veía.
Los mismos abogados aparecían una y otra vez. Los mismos fiadores. El mismo patrón, repetido, en casos de toda la ciudad de Nueva York.
No era azar. Era organización.
Cuando el fiscal especial Thomas E. Dewey armó su equipo de “Veinte contra el hampa” en 1935, contrató a Eunice Carter. Era la única persona negra. La única mujer.
Dewey le dio el escalón más bajo: tramitar denuncias ligadas a prostitución. Nadie esperaba nada grande de ese trabajo.
Pero Eunice veía lo que los demás pasaban por alto.
Registró con meticulosidad cada denuncia, cada arresto, cada caso desestimado. Armó un índice enorme de burdeles por toda la ciudad. Entrevistó a trabajadoras sexuales que otros descartaban como “poco fiables”. Cruzó datos con registros de grupos de vigilancia ya desaparecidos.
Y encontró el hilo que lo iba a deshacer todo.
Detrás de esos patrones había alguien controlándolo todo, quedándose con la mitad de las ganancias de cada trabajadora sexual en Nueva York a cambio de “protección”.
Se llamaba Charles “Lucky” Luciano.
Luciano era uno de los jefes máximos del crimen organizado en Nueva York. Había reorganizado la mafia como si fuera una corporación, volviéndola casi intocable.
Eunice llevó sus hallazgos a Dewey. Él dudó. La prostitución le parecía demasiado “menor” para tumbar a un jefe mafioso.
Pero Eunice no aflojó. Tenía las pruebas. Tenía el patrón. Tenía el caso.
En la noche del 1 de febrero de 1936, Eunice Carter coordinó una de las mayores redadas simultáneas en la historia de Nueva York. La policía cayó sobre decenas de burdeles al mismo tiempo. Más de 100 personas fueron arrestadas.
Algunas de las mujeres detenidas, enfrentando años de prisión, empezaron a hablar. Confirmaron lo que Eunice sospechaba: Luciano manejaba la operación. Las trabajadoras sexuales eran obligadas a entregar la mitad de sus ganancias al sindicato.
El juicio comenzó en mayo de 1936. El tribunal parecía una fortaleza. Era el “juicio del siglo”.
Thomas Dewey ocupó el centro del escenario. Los periódicos lo fotografiaron. El público lo celebró. Su carrera se dispararía: sería gobernador de Nueva York y años después quedaría a un paso de la presidencia de Estados Unidos.
Pero a Eunice Carter —la mujer que construyó el caso, la que vio lo que nadie más vio, la que pasó meses reuniendo pruebas— no le permitieron presentar el caso en la sala.
Ella se sentó en la sección del público.
A comienzos de junio de 1936, el jurado declaró culpable a Lucky Luciano por más de 60 cargos relacionados con prostitución forzada. Días después, fue sentenciado a entre 30 y 50 años en una prisión estatal.
El mafioso más poderoso del momento, derribado por un delito que la mayoría de los investigadores había ignorado.
Era el caso de Eunice Carter.
Después del juicio, siguió en la fiscalía. Con el tiempo dirigió uno de los mayores departamentos allí. Fue asesora jurídica vinculada a la Organización de las Naciones Unidas. Integró el comité ejecutivo del Consejo Internacional de Mujeres.
Nunca recibió el reconocimiento que merecía. Cuando le preguntaban por el caso Luciano, respondía con su modestia habitual.
Eunice Hunton Carter murió el 25 de enero de 1970, a los 70 años.
Durante décadas, fue olvidada. En 2018, su nieto, el profesor de Derecho de Yale Stephen L. Carter, publicó su biografía: “Invisible: The Forgotten Story of the Black Woman Lawyer Who Took Down America’s Most Powerful Mobster”.
Hoy, la Facultad de Derecho de Fordham organiza una conferencia anual en su honor. El Mob Museum reconoce su contribución. Y por fin, historiadores y lectoras están contando su historia.
Porque Eunice Carter hizo lo que todos decían que era imposible.
Entró en tribunales donde no la querían. Construyó un caso que hombres poderosos insistían en negar. Vio patrones que todos los demás ignoraron.
Y demostró que la persona más peligrosa en una sala no siempre es quien tiene el arma, el poder o el foco.
A veces, es la mujer que está sentada en silencio en una esquina, tomando notas, viéndolo todo.
Fuente: BlackPast ("Eunice Hunton Carter (1899-1970)", 6 de noviembre de 2013)

La Odisea comienza con una sola palabra: polýtropos.

 




Durante 2.800 años hemos leído la epopeya más famosa del mundo creyendo que entendíamos a su héroe.

No era así.
La Odisea comienza con una sola palabra: polýtropos.
Es lo primero que Homero dice de Odiseo. Su rasgo esencial.
Durante siglos, los traductores la suavizaron: “ingenioso”, “astuto”, “versátil”. Palabras cómodas. Heroicas. Aceptables.
Hasta que alguien decidió leer el griego sin adornos.
Emily Wilson tradujo polýtropos como “complicado”.
No brillante.
No admirable.
Complicado.
De pronto, Odiseo dejó de ser un héroe limpio. Apareció como alguien moralmente ambiguo, manipulador, capaz de mentir incluso cuando no lo necesita. Un superviviente que paga su regreso con el sufrimiento de otros.
Eso es lo que decía Homero.
Eso es lo que se había estado ocultando.
Y esa palabra fue solo el comienzo.
Wilson descubrió algo más inquietante: durante siglos, las traducciones habían reescrito silenciosamente todo lo relacionado con las mujeres.
Cuando Odiseo regresa a Ítaca, su hijo Telémaco ejecuta a las mujeres de la casa que habían sido usadas por los pretendientes. Homero las llama dmôai.
La palabra significa mujeres esclavizadas.
Pero los traductores no se atrevieron a decirlo.
Las convirtieron en “criadas”, “sirvientas”, “doncellas”.
Algunos incluso añadieron insultos que no existen en el texto original.
Wilson no añadió nada. Tampoco suavizó nada.
Las llamó por lo que eran: esclavas.
Y la escena cambió por completo.
Ya no era un castigo moral.
Era una ejecución de mujeres sin poder, asesinadas por un sistema que nunca las dejó elegir.
Otro ejemplo: Calipso.
Durante siglos fue descrita como una amante apasionada que “retenía” a Odiseo por amor. Wilson tradujo el verbo con precisión brutal:
“Lo tenía cautivo.”
No era romance.
Era encierro.
Eso estaba en Homero.
Lo romántico vino después.
Emily Wilson dedicó cinco años a una regla sencilla y radical:
traducir lo que el griego dice, no lo que generaciones posteriores quisieron que dijera.
Si una palabra significa esclava, es esclava.
Si hay cautiverio, no se disfraza de amor.
Si el original no juzga, el traductor no añade juicio.
El resultado fue una Odisea más clara, más incómoda y más honesta.
Odiseo ya no es un héroe noble, sino un hombre peligroso y brillante.
Penélope deja de ser pasiva y se revela como estratega.
Las mujeres esclavizadas dejan de ser culpables.
La violencia deja de ser decorativa.
Cuando se publicó en 2017, muchos lectores sintieron que estaban leyendo otra historia. Algunos académicos protestaron. Dijeron que era “demasiado moderna”.
La respuesta fue simple:
Lean el griego.
Wilson no modernizó a Homero.
Lo despojó de siglos de maquillaje.
Se convirtió en la primera mujer en traducir La Odisea al inglés y demostró algo inquietante:
A veces, lo más revolucionario no es cambiar una historia.
Es decir, por fin, lo que siempre estuvo ahí.

lunes, enero 26, 2026

sistema subterráneo de túneles en Las Vegas, que se extiende por 320 kilómetros, se ha convertido en el hogar de una comunidad secreta de casi 1,000 personas sin hogar.




sistema subterráneo de túneles en Las Vegas, que se extiende por 320 kilómetros, se ha convertido en el hogar de una comunidad secreta de casi 1,000 personas sin hogar. Mientras sobre sus cabezas fluyen millones de dólares en lujosos casinos y resorts, la realidad de la pobreza y la lucha por la supervivencia se esconde en la oscuridad de estos túneles.

Aunque los túneles ofrecen refugio de la intemperie, están repletos de peligros: inundaciones repentinas por desagües de los hoteles, enfermedades y fauna peligrosa, como arañas venenosas. A pesar de estos riesgos, los residentes han adaptado sus espacios, creando campamentos que reflejan su ingenio.
Residentas como Steven y Kathryn han logrado decorar su "hogar" de aproximadamente 37 metros cuadrados con notable cuidado. Su refugio incluye muebles como una cama doble, un armario y una estantería, así como elementos que reflejan su personalidad y aportan un sentido de pertenencia.
Muchos de estos residentes decoran sus hogares con muebles desechados por los ricos de Las Vegas. Elementos como sillas, mesas y cuadros, provenientes de los casinos, se convierten en parte de su vida diaria, transformando lo que otros consideran basura en objetos de valor personal.
A pesar de la soledad que a menudo acompaña a la vida en la calle, muchos han encontrado una comunidad en los túneles, apoyándose mutuamente y compartiendo recursos, aunque la falta de acceso a servicios básicos como agua potable y atención médica agrava sus condiciones de vida. Este sistema subterráneo no solo es un refugio físico, sino también un espacio donde las personas ejercen su creatividad y resiliencia frente a la adversidad, recordándonos que, mientras la opulencia brilla en la superficie, la pobreza a menudo se oculta a plena vista siendo pisoteada por millones de visitantes.

ÚLTIMA HORA: ALERTA DE ATAQUE INMINENTE — EE. UU. NOTIFICARÁ A ISRAEL MINUTOS ANTES DE LANZAR LA OFENSIVA CONTRA IRÁN





POR: CORRESPONSAL DE VDI GLOBAL LUNES, 26 DE ENERO DE 2026 – 23:55 (JERUSALÉN)
(TEL AVIV / JERUSALÉN) – Fuentes de los servicios de seguridad de Israel confirman a esta hora que la planificación para el ataque de Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Irán ha entrado en su fase crítica. Según el reporte exclusivo de JDN, el Pentágono ha acordado notificar a Israel solo con una antelación mínima antes del inicio de las operaciones, con el fin de evitar filtraciones que puedan comprometer la misión.
1. Aviso de Último Minuto y Silencio Público
La evaluación de seguridad indica que el aviso llegará poco antes de que los misiles y bombarderos (incluidos los B-2 desplegados) alcancen sus objetivos. Un punto crucial: el público israelí no será informado con antelación. La decisión busca garantizar el éxito total del ataque y evitar que el régimen de Teherán tome medidas defensivas de último momento.
2. Preparativos "Invisibles" del Ejército (FDI)
A pesar del silencio oficial para el civil, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ya están ejecutando movimientos operativos fuera del ojo público:
Despliegue de Rescate: Movilización encubierta de batallones de búsqueda y rescate del Comando de la Retaguardia hacia zonas sensibles.
Infraestructura Estratégica: Coordinación con empresas de energía y aerolíneas civiles para asegurar que la flota de aviones comerciales sea evacuada o resguardada en el momento del impacto.
Alerta en el Norte: Refuerzo de la vigilancia en las fronteras con Líbano y Siria ante una posible represalia inmediata de las milicias de Irán (Hezbolá).
3. El Momento de la Notificación Ciudadana
Se espera que las instrucciones oficiales para la población civil israelí (apertura de refugios, estado de alerta máxima) se emitan simultáneamente con la primera ola de ataques en Irán. Las FDI decidirán en ese instante, basándose en la reacción de Teherán, si activan las alarmas de advertencia en todo el país o si se limitan a instrucciones a través de medios digitales y cadenas de radio y televisión.
EL ANÁLISIS DEL CORRESPONSAL
Estamos ante un escenario radicalmente distinto a operaciones previas. Israel hoy actúa como un "observador activo". El hecho de que EE. UU. maneje los tiempos de notificación sugiere una operación de una escala masiva donde la sorpresa es el arma principal. Para el Chileno en Israel, la recomendación es clara: tener los dispositivos móviles cargados y las aplicaciones de alerta activas, ya que el primer aviso podría ser el inicio del conflicto regional más grande de la década.
👉
LLAMADO A LA ACCIÓN: Con la flota estadounidense lista y el aviso de ataque a minutos de ocurrir, ¿crees que esta ofensiva silenciará definitivamente el programa nuclear iraní o estamos ante la chispa de una guerra total en el Golfo? Mantente conectado a VDI para el reporte del primer impacto.

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