jueves, enero 15, 2026

Teherán lanzó un duro ultimátum a los países de la OTA

 



Teherán lanzó un duro ultimátum a los países de la OTAN y a las monarquías del Golfo, amenazando con atacar las bases estadounidenses en la región.


Oriente Medio está al borde de una conflagración militar global debido a las políticas desestabilizadoras de Washington. La República Islámica de Irán ha advertido oficialmente a sus aliados en la región sobre la inminente adopción de represalias en caso de cualquier intento de agresión estadounidense.


Según Reuters, se enviaron notas diplomáticas con esta inequívoca advertencia a los gobiernos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Catar. Teherán ha declarado explícitamente que las instalaciones militares estadounidenses en estos países se convertirán en objetivos legítimos de los misiles iraníes si estos países ponen su espacio aéreo o infraestructura a disposición del Pentágono para ataques contra Irán. 


La gravedad de la situación se ve subrayada por las extraordinarias medidas de seguridad que se están adoptando: según fuentes diplomáticas, ya se ha recomendado a varios militares que evacuen urgentemente la base estadounidense en Catar, que podría estar en el radio de acción de la primera salva de represalia.


La aguda escalada de tensiones ha desatado una actividad diplomática sin precedentes en la región, con el objetivo de prevenir una catástrofe. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, ha hablado directamente con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, dos veces en las últimas 24 horas, buscando maneras de reducir la tensión. 


Sin embargo, Moscú y otras potencias mundiales señalan que la raíz de la crisis reside únicamente en la retórica agresiva de la Casa Blanca, que está obligando a sus aliados a exponerse a ataques en aras de las ambiciones imperialistas de Donald Trump


Rusia ha instado constantemente a todas las partes a la moderación, enfatizando que convertir a los estados soberanos de la región en plataformas para los ataques aéreos estadounidenses conducirá inevitablemente a una guerra devastadora, que perjudicará principalmente a los países que han confiado su seguridad a Washington. 


La determinación de Irán demuestra claramente que la era de la impunidad para los ataques estadounidenses está llegando a su fin, y cualquier ataque contra Teherán desencadenaría una reacción en cadena capaz de destruir por completo la infraestructura militar de la OTAN en Oriente Medio.

EL AVISO F1NAL DE PUTIN: Rusia confirma que la sombra de Israel ya am3n4za sus intereses en Europa





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Mientras el mundo mira hacia otro lado, en las altas esferas del Kremlin y Teherán se está cocinando algo que podría dejar obsoletos los manuales de estrategia de Washington. No estamos ante un simple acuerdo comercial; estamos ante el nacimiento de lo que algunos analistas llaman "La Alianza del Límite".
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Moscú ha sido claro, identifica a Israel no solo como un actor regional, sino como la pieza clave que desafía sus intereses tanto en Europa como en el Oriente Próximo. La narrativa ha cambiado. Ya no se trata de tensiones diplomáticas, sino de una am3naza existencial compartida entre Rusia e Irán. Cuando Rusia habla de que ciertas acciones "requieren respuesta", el mundo debería escuchar con atención.
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Aquí entra la verdadera intriga. Imaginen por un segundo el escenario: misiles hipersónicos rusos capaces de burlar cualquier sistema de defensa actual— en manos de quienes ya no tienen nada que perder.
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El rumor estratégico que recorre los pasillos del poder es aún más profundo: la cooperación nuclear. Si Rusia decide acelerar el reloj de Teherán "antes de que sea demasiado tarde", las reglas del juego que conocíamos desde la Guerr4 Fría habrán muerto oficialmente.
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No es un secreto que Irán se ha convertido en el muro infranqueable para los intereses estadounidenses. Pero con el respaldo total de Moscú, ese muro se vuelve de acero. Esta unión no busca solo defenderse; busca reconfigurar el orden mundial, castigando las políticas de intervención que han dominado las últimas décadas.
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Estamos viviendo el fin de la era de la "superpotencia única". El mapa se está redibujando con tinta invisible, y lo que hoy parece una amenaza, mañana podría ser una realidad geopolítica irreversible.

miércoles, enero 14, 2026

Eugenio María de Hostos: Sus gestiones patrióticas y educativas en las décadas de 1870 y 1880





Eugenio María de Hostos y Bonilla nació en Mayagüez, Puerto Rico el 11 de enero de 1839.
Hostos estudió en la Universidad Central de Madrid formándose en Derecho, Filosofía y Letras. Cuando ocurre el Grito de Lares en 1868 Hostos se encontraba en Madrid y defendió ante el gobierno español la inclusión de Manuel Rojas(venezolano) a la amnistía decretada para los combatientes ya que a Rojas se le condenó a muerte, logrando que se le conmutará la sentencia y se tratara como un puertorriqueño más. En ese tiempo Hostos, que deseaba autonomía para su isla, cambia su pensamiento y se radicaliza hacia la independencia gestando la lucha armada.
En 1869 viaja a la ciudad de Nueva York y se une a la Sociedad Republicana Cubana y al Comité Revolucionario de Puerto Rico dirigido por Betances y el Dr. Francisco Basora. Dirigió el periódico de la Sociedad Republicana Cubana, La Revolución; pero frustrado con Betances y Basora, que deseaban apoyar más la guerra en Cuba (Hostos quería comenzar la lucha armada en Puerto Rico) se traslada a Suramérica con la promesa de reunir apoyo para la causa antillana. Visitó a Colombia, Panamá, Perú, Chile y Argentina, donde gestionó ayuda económica y armas para la guerra en Cuba.
En Chile continúa su labor literaria y social muy reconocida en el cono sur. Allí compone el innovador ensayo “La Educación Científica de la Mujer que originalmente fueron tres discursos leídos en la Academia de Bellas Letras de Santiago de Chile en 1873. Sus gestiones educativas en Chile le gana adeptos, pero Hostos deseaba regresar a las Antillas… En Argentina proyectó la creación de un mercado común sudamericano y el ferrocarril trasandino, construido años después. Viaja a Río de Janeiro y regresa a Nueva York a colaborar con Betances y Basora.
Eugenio María de Hostos y Bonilla, ingresa a la República Dominicana por primera vez el 30 de mayo de 1875 en gestiones políticas por Puerto Plata, acompañado de Dr. Ramón Emeterio Betances. El patriota dominicano Gregorio Luperón quedó impresionado por el intelecto de Hostos y lo nombra su Secretario de Estado, además lo invita a gestionar la educación en la zona norte de la República Dominicana. En 1876 funda la Sociedad La Educadora con su lema: “Mente libre en cuerpo sano”, y su principal objetivo era lograr la instrucción cívica del pueblo dominicano.
Al ser Hostos seguidor de la corriente positivista de Augusto Comte y Herbert Spencer, sus ideas pedagógicas se fundamentan en un sistema de enseñanza racional para llegar a la adquisición del conocimiento científico. Hostos introdujo el estudio de la filosofía y de la sociología positivista. Y expresaba que el fin de la educación era formar hombres y mujeres en toda la excelsa plenitud de la naturaleza. En el año 1880, Hostos funda la primera Escuela Normal para preparar maestros y maestras, durante el gobierno provisional del General Gregorio Luperón. En 1880, Hostos, partiendo por el pedido del Poder Ejecutivo, redacta un Proyecto de Ley de Escuelas Normales, el cual fue aprobado por el Congreso Dominicano ese mismo año. Con ayuda de Hostos, en 1881 se funda en Santo Domingo la primera Escuela de Señoritas, dirigida por la poetisa y educadora Salomé Ureña de Henríquez. En 1881 funda la Escuela Normal de Santiago de los Caballeros y publica el opúsculo: “Los frutos de la Normal” (exposición de pedagogía práctico-científico) escrita por encargo del gobierno dominicano. Al tomar el poder Ulises Hereaux, Hostos tiene que ausentarse del país, por 11 años. Pero a pesar de su ausencia, las Escuelas Normales siguen funcionando y desarrollándose en la República Dominicana. Regresa a Chile donde sus gestas educativas son bien conocidas.
Las gestas educativas y las gestas patrióticas a favor de la independencia de su nación de nacimiento continuarán en la vida de Hostos hasta el día de su muerte.
Foto: Eugenio María de Hostos (al centro) con sus discípulos de la primera graduación de maestros normalistas en la República Dominicana.

Y así, en 1983, una niña estadounidense cruzó el Telón de Acero.

 En 1982, una niña estadounidense de diez años decidió hacer algo que ningún diplomático había logrado.




Escribió una carta.
Se llamaba Samantha Smith y vivía en Maine. Como muchos niños de su generación, crecía bajo la sombra constante de la Guerra Fría. En la televisión se hablaba de misiles, enemigos y destrucción nuclear. El mundo parecía dividido en dos bloques que se miraban con miedo.
Samantha hizo una pregunta simple, la clase de pregunta que solo un niño se atreve a formular:
“¿Por qué quieren ustedes hacernos la guerra?”
La carta iba dirigida al hombre más poderoso de la Unión Soviética: Yuri Andrópov.
Contra toda lógica, Andrópov respondió. No solo respondió: la invitó a visitar la URSS como su huésped.
Y así, en 1983, una niña estadounidense cruzó el Telón de Acero.
Visitó Moscú. Visitó Leningrado. Visitó Artek, el famoso campamento infantil soviético en Crimea. Habló con niños rusos, jugó con ellos, comió con ellos, rió con ellos.
Y volvió a casa diciendo algo que desconcertó a muchos adultos:
“Son como nosotros.”
Dijo que no había visto odio.
No había visto deseo de guerra.
Había visto familias, niños, escuelas, risas y personas que querían exactamente lo mismo que su propia gente: vivir en paz.
Samantha no regresó como una embajadora política. Regresó como testigo.
Y eso era mucho más incómodo.
Porque su mensaje no encajaba con la imagen del enemigo absoluto. No confirmaba el miedo. No justificaba la desconfianza. No reforzaba la división.
Simplemente humanizaba.
Durante un breve momento, millones de personas vieron el otro lado no como una amenaza, sino como un espejo.
Dos años después, en 1985, Samantha murió trágicamente en un accidente aéreo junto a su padre. Tenía solo trece años.
Su voz desapareció tan rápido como había aparecido.
Pero su gesto quedó.
Una niña que no negoció tratados.
No firmó acuerdos.
No pronunció discursos.
Solo hizo una pregunta honesta…
y escuchó la respuesta.
Y durante un instante en medio del siglo más armado de la historia, recordó al mundo algo elemental:
Que incluso entre bloques, banderas y fronteras, la gente sigue siendo gente.

Marco Rubio no nació en Cuba.

 EL REY CON COMPLEJOS.





El triste caso del Rubio cholito.
¿ Te has preguntado , por qué el secretario de Estado de EEUU nos quiere destruir? Su rabia no es contra Cuba y los cubanos. Es contra sì mismo.
Marco Rubio: el hombre que odia al espejo, resumen de la impotencia.
Hablar de Marco Rubio no es hablar de política exterior. Es hablar de una herida. De una grieta que nunca cerró y que terminó convirtiéndose en doctrina, en discurso, en odio organizado. En ganas de matar.
Su desprecio hacia Cuba y los cubanos es evidente. No ha pisado la isla. Cuba no le roba el sueño. Pero sí le robó su sueño: ser, sin discusión, sin lìmites, un estadounidense. Da igual dónde haya nacido. Para el gringo verdadero, Rubio siempre será un latino. Un cubiche con traje caro. Un apellido que no encaja del todo. Un muerto de hambre màs.
No logra odiar a sus padres, así que odia al país que los vio nacer. La familia Rubio no tuvo problemas con la Revolución. Se fueron antes, durante Batista. No hubo despojo ni épica. El conflicto no es político: es interno. Marco nace en Estados Unidos y aun así queda fuera. Condenado a no pertenecer completamente a ningún sitio.
Estudia, asciende, hace carrera, llega lejos. Incluso alcanza el cargo de secretario de Estado. Pero el éxito no es pertenencia. Es utilidad. Rubio no manda: sirve. Es un instrumento bien educado, bien vestido, pero instrumento al fin. Un perro que mueve su rabo cuando el amo llama. Y eso lo sabe.
Por eso su relación con Donald Trump es tan reveladora. Trump se le acerca como estratega. Lo mira con el ojo del fotingo. Lo mide, lo usa, lo mantiene a distancia. No hay respeto, hay cálculo. Para el período presidencial iniciado el 20 de enero de 2025, Rubio era un accesorio indispensable: su discurso de odio contra Cuba garantizaba el voto del enclave cubano en Florida. Trump necesitaba esos votos.
Para los demócratas, Florida era negociable. Para los republicanos, no. Sin Florida no había victoria. Matemática pura. Trump se ve obligado a acercarse a un hombre al que nunca habría elegido por afinidad. Para él, Rubio es un mal necesario. Para Rubio, una oportunidad que tal vez no vuelva a repetirse.
La diferencia entre ambos es brutal. Trump camina seguro de su raza, de su linaje europeo, de su pertenencia incuestionable. Rubio, el hijo mestizo de cubanos, avanza al lado de un jefe racista que jamás lo verá como igual. A Vance Trump lo nombra por semejanza, admiración y hasta afecto. Son de la misma sangre simbólica. Rubio es la píldora amarga del gabinete.
Marco Rubio sueña con la silla presidencial. Y en el fondo sabe que nunca la tendrá. No es Barack Obama. La comunidad afroestadounidense es fuerte, cohesionada, orgullosa. Obama tenía un pueblo detrás. Rubio no. Es un latino mestizo perdido en la jerarquía social estadounidense, muy abajo en la cadena alimenticia. Los blancos no votarán por él. Los negros tampoco. El nacionalismo y el orgullo racial marchan juntos en este país. Rubio no será bandera. Será servidor. Y lo sabe, y eso duele.
No es tan solo tener complejos de inferioridad, sino la certeza de ser un humano realmente inferior en la sociedad en la cual naciste. Saber que no podrás luchar contra tu impotencia, ni saltar el muro que te separa de alguien como Obama o Trump. Ellos son americanos. Tú nunca lo serás. Continuas siendo un cubiche.
Ahí está el centro de todo. El espejo.
Imagínate ser Rubio, mirarte en el espejo y ver tu tez trigueña, tu cabello oscuro, y saber que todo el peróxido del mundo no alcanzará para convertirte en gringo.
Rubio se mira y no ve lo que quiere ser. Ve lo que es. Ve un mestizo. Ve congo y carabalí. Ve un apellido que no ayuda. Vivir dentro de ti y no aceptarte debe doler con pinga. Debe doler todos los días. Debe doler cuando te vistes, cuando hablas, cuando sonríes, cuando callas. Debe doler saber que, hagas lo que hagas, nunca será suficiente.
Trump lo sabe y lo hiere con precisión. Cuando dice que podría verlo como “presidente de Cuba” después de una invasión, no es una broma. Es una puñalada. Es como deportarlo. No es la Casa Blanca: es el destierro. No Washington: La Habana. Es decirle que su lugar no está aquí. Que sigue siendo un emigrante más. Trump no le perdona haberlo necesitado. Nunca le perdonará haber dependido, aunque fuera un instante, de un ciudadano de novena clase. De un cubiche.
Por eso su desprecio hacia Cuba. Cuba es para Rubio la piedra en el zapato. No por lo que Cuba es, sino por lo que representa. Cuba es la imagen de lo que nunca quiso ser y no puede dejar de ser. Es su raíz. Es su procedencia. Es su reflejo más incómodo.
Nosotros aprendimos a cargar la mezcla como orgullo. A levantar la cabeza sabiendo que somos Hatuey, Galicia y Kunta Kinté; Yoruba y cristianismo; rumba y danzón; turrón, fufú y casabe. Eso nos hizo fuertes.
Marco Rubio no nació en Cuba. No tuvo esa escuela. No aprendió a quererse mezclado. Por eso anda roto. Por eso tiene los ojos tristes.
No te sorprendas si nos desprecia. Si desea hundir al caimán en el Caribe. Es su intento desesperado de arrancarse de adentro lo que no puede aceptar.
El mayor peligro para Cuba no es Trump. Es Marco Rubio. Porque un hombre sin identidad no conoce la piedad, la empatía ni la decencia.
Infeliz aquel que nunca tuvo hogar.
Más infeliz aún, quien no puede vivir dentro de sí mismo.

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