sábado, mayo 23, 2026

El hombre de Vittrup.




ESTE FUE SU TRÁGICO FINAL: SU CRANEO FRAGMENTADO REVELÓ QUE FUE CAPTURADO Y ASESINADO CON 8 GOLPES EN LA CABEZA A LA EDAD DE 30 AÑOS, SEGUN UN ESTUDIO

Hace más de 5.000 años, un individuo conocido como el hombre de Vittrup, fue brutalmente asesinado y abandonado en un pantano danés. Sus restos fueron encontrados a principios del siglo XX y sometidos posteriormente a una serie de estudios científicos rigurosos, que han permitido revelar los orígenes de la víctima y qué tipo de alimentos consumía. Se estima que el “hombre de Vittrup" fallecido probablemente a los 30 años de edad, vivió entre los años 3.300 y 3.100 a. C.
Un estudio liderado por Karl-Göran Sjögren, un arqueólogo de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, ha trazado la vida del hombre de Vittrup, afirmando que su muerte "inusualmente violenta" lo distingue de otros restos de edad similar encontrados en pantanos. Los investigadores han aprendido que la víctima estaba relacionada con cazadores - recolectores de lo que ahora son Noruega y Suecia, y no con las comunidades agrícolas de Dinamarca, como se pensaba en un principio, que habían llegado desde el Medio Oriente.
Algunos miembros del equipo de investigación, proponen la idea que el hombre de Vittrup, fue preparado para un largo viaje hasta Dinamarca. En uno de esos viajes habría sido capturado y esclavizado. Y por último su trágico final: masacrado con un garrote en la cabeza, una y otra vez, a tal grado de reventarle el cráneo.
¿QUÉ ALIMENTOS CONSUMÍA?
Las muescas de los niveles de isótopos de carbono y nitrógeno en huesos y dientes, sugieren que el hombre de Vittrup obtenía sus calorías del océano en su infancia, antes de pasar a pescado de agua dulce y caza salvaje en su adolescencia, y a una dieta que incluía cereales, lácteos y carne típica de las comunidades agrícolas a partir de su juventud. También encontraron fragmentos de proteínas de focas, ballenas y peces, así como de ovejas o cabras.
SU APARIENCIA FÍSICA
Los análisis del genoma sugieren que tenía ojos azules y una piel un poco más oscura que la de los agricultores neolíticos típicos, pero con un cabello oscuro. Sjögren líder del equipo, propone la idea de que el hombre de Vittrup pudo haber sido un comerciante extranjero. Su idea se basa en las hachas de sílex, hechas de piedra danesa de alta calidad, que han sido identificadas a lo largo de la costa Noruega, los cuales se piensan que podrían haberse intercambiado por materiales del norte de Escandinavia, como basalto.
La ascendencia de cazadores-recolectores del hombre de Vittrup prácticamente desapareció de toda Escandinavia en los siglos posteriores a su muerte, y no está claro si sobrevivió algún pariente cercano. Los investigadores que secuencian cientos de genomas humanos antiguos han comenzado a construir genealogías de familias antiguas, y no es inconcebible que algún día se encuentre un pariente.

Tomado de la red.

En la lucha contra las mineras hay que tener en cuenta que para vencerlas, hay que vencer al gobierno y a la derecha.

 En la lucha contra las mineras hay que tener en cuenta que para vencerlas, hay que vencer al gobierno y a la derecha, que son quines las traen las apoyan y las sustentan y ademas usan los mecanismos de represion del estado para reprimir a quienes luchan contra ellas.

En Cotuí las personas han privilegian los pocos y miserables empleos que da la Barrick Gold, la ambición al dinero que puedan conseguir por las ventas de sus tierras a la minera, a la estabilidad que le da la agricultura y la ganadería, por esa ambición estan dispuestas a perderlo todo, olvidando que al final, el dinero se acaba y entonces se quedaran sin nada, sin dinero, sin tierra, sin bosques, sin agua y sin futruro.

Es hora de luchar decididamente contra la Barrick Gold y contra la nueva presa de cola en el Naranjo, si no lo hacemos hoy mañana sera tarde.























Obras de Wilfrido Velezquez Gomez 


ECOLOGÍA DE ISLAS Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL: PENSAR COMO ISLA PARA NO COLAPSAR COMO SOCIEDAD.



Por Luis Carvajal

Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (CAUASD) · Por la vida
Una isla no puede ordenar su territorio como si fuera un continente. Esa es la primera verdad que República Dominicana debe asumir si quiere proteger su agua, su biodiversidad, su producción agropecuaria, sus ciudades y, en última instancia, su propio futuro.
Una isla no es un continente pequeño. Es un cuerpo territorial limitado, sensible, atravesado por vasos comunicantes. Todo está más cerca. Todo se toca. Todo se acumula con mayor rapidez. La tala en una montaña termina en una presa. Una carretera mal trazada abre la erosión y llama la ocupación informal. Una urbanización sobre humedales convierte la lluvia en desastre. Una costa sin manglares queda desnuda frente al mar. En una isla, ninguna decisión territorial muere en el lugar donde nace.
Esta realidad no es una opinión. La Ley 64-00 reconoce que, por su condición insular, su geomorfología y su diversidad biológica, el territorio dominicano contiene ecosistemas frágiles, singulares y expuestos a amenazas. Por eso vincula el uso racional de los recursos naturales con el ordenamiento territorial. No hablamos, entonces, de un capricho ambientalista: hablamos de ley, ciencia y supervivencia.
El error más frecuente consiste en decidir con mentalidad continental. Se repite que “en Canadá hay minería”, que “en Brasil hay minería”, que “en Chile hay minería”, como si bastara nombrar países grandes para justificar decisiones en una isla pequeña.
NO BASTA.
Ese argumento ignora escala, densidad, agua disponible, fragilidad ecológica, capacidad institucional y control real del territorio. República Dominicana tiene apenas 48,198 km². Canadá y Brasil superan los 8 millones de km²; Chile ronda los 743 mil. Esa diferencia no es un dato lateral: cambia por completo las reglas del juego.
La conclusión no es que en los países grandes todo pueda hacerse sin daño. Tampoco allá la minería, la expansión urbana o la agroindustria están libres de conflicto. La conclusión es más simple y más dura: lo que en un territorio continental puede aislarse, compensarse o desplazarse parcialmente, en una isla montañosa, densamente ocupada y ecológicamente entrelazada puede convertirse en amenaza sistémica.
EN UNA ISLA NO EXISTE EL “LEJOS”. TODO QUEDA AGUAS ARRIBA O AGUAS ABAJO DE ALGUIEN.
La biogeografía de islas enseña, además, que muchas especies insulares viven con rangos pequeños, poblaciones reducidas, nichos estrechos y pocas alternativas de desplazamiento. No tienen una segunda patria ecológica esperando al otro lado del mapa. Si desaparece su cañada, su bosque nublado, su cueva, su pinar, su manglar o su loma seca, no pierden simplemente una dirección: pierden mundo.
Tampoco nuestros ecosistemas son bloques inmensos y homogéneos. La isla está hecha de pequeñas formaciones, bordes e interfases: bosque seco tocando matorral espinoso; pinar humedeciéndose en cañadas; cafetales bajo sombra enlazando lomas; manglares donde el río aprende sal; humedales respirando entre agua dulce y salobre. Esas interfases son viveros, filtros, corredores, refugios y memoria ecológica. Romperlas no es quitar un adorno del paisaje: es cortar una costura del sistema.
Por eso el ordenamiento territorial no puede responder al apetito económico inmediato. Debe partir de las potencialidades y fragilidades reales de cada lugar. Una zona agrícola con suelos fértiles y agua disponible debe garantizar producción alimentaria sostenible. Una cabecera de cuenca debe conservar infiltración, cobertura vegetal y nacimientos. Una ladera empinada no es un solar urbano. Un humedal no es un terreno vacío: es infraestructura natural de regulación hídrica. Una costa con manglares, dunas y arrecifes no es solo paisaje: es defensa, productividad y equilibrio.
Sin embargo, en la práctica, el uso del territorio suele asignarse según el valor económico inmediato y la fuerza de ciertos intereses —inmobiliarios, mineros, turísticos o agroindustriales— para imponerse sobre la sociedad. Así, el territorio deja de obedecer a su función ecológica y empieza a obedecer a relaciones de poder.
Ese es el núcleo del problema: República Dominicana no siempre está siendo pensada como un sistema vivo, sino como una suma de oportunidades económicas.
Cuando el territorio se reduce a mercancía, todo se distorsiona: el agua se vuelve obstáculo; el bosque, “terreno disponible”; el humedal, “pantano inútil”; la montaña, “yacimiento”; la playa, “activo inmobiliario”; y la comunidad, un inconveniente que debe ser administrado.
FRENTE A ESO, DEBE ESTABLECERSE UNA PRIORIDAD INDISCUTIBLE: EL AGUA.
No por idealismo, sino porque el agua organiza la vida nacional. Sin agua no hay agricultura, turismo, energía, salud pública, ciudades, biodiversidad ni estabilidad social. En una isla montañosa como Hispaniola, el agua depende de bosques nublados, pinares, suelos de montaña, zonas de recarga, riberas, humedales y cuencas altas. Si esos sistemas fallan, el daño desciende como sedimento, sequía, inundación, contaminación y conflicto.
Por eso resulta especialmente impertinente promover minería metálica en cuencas altas, encima de presas, en zonas de captación y sobre territorios donde vive y produce tanta población aguas abajo. Allí el riesgo no baja solo: se multiplica. La mina se instala arriba, pero sus incertidumbres viajan hacia canales de riego, acueductos, parcelas, ríos, presas, comunidades y mesas familiares. No basta prometer tecnología; la primera tecnología de la prudencia es no colocar actividades incompatibles donde una falla puede volverse país abajo.
ORDENAR EL TERRITORIO EXIGE CRITERIOS FIRMES.
Primero: criterio hídrico. Ninguna actividad debe comprometer la producción, regulación o calidad del agua. Cuencas, zonas de recarga, ríos, humedales, acuíferos, nacimientos y presas deben tener prioridad absoluta.
Segundo: fragilidad insular e impactos acumulativos. Ningún proyecto minero, urbano, turístico o agrícola puede evaluarse como si estuviera solo en el mapa. Hay que medir lo que suma, lo que empuja, lo que abre, lo que arrastra y lo que deja sembrado como riesgo futuro.
Tercero: vocación territorial. Cada espacio debe usarse según lo que puede sostener. Hay territorios para producir, otros para conservar, otros para restaurar y otros donde ciertas actividades no deben ocurrir.
Cuarto: conectividad ecológica. Las áreas protegidas no pueden ser islas dentro de la isla. Deben formar redes con riberas, bosques, sistemas agroforestales, manglares, humedales y paisajes productivos compatibles.
Quinto: riesgo y cambio climático. No se debe construir donde el agua necesita moverse, donde el mar avanzará, donde la ladera puede ceder o donde la sequía hará inviable una promesa económica.
Sexto: justicia territorial. El territorio no puede decidirse sin la sociedad. La Ley 368-22 reconoce el ordenamiento territorial como proceso participativo. La Ley 64-00 también incorpora consulta pública y participación social. Esa participación no puede ser ceremonia: debe ser poder ciudadano organizado.
La ciudadanía no puede quedarse mirando desde la verja. Debe exigir información, revisar permisos, participar en consultas, defender cuencas, reclamar planes municipales y actuar como contrapeso frente a las decisiones de los poderes públicos. Cuando la sociedad no vigila, el territorio queda capturado por los intereses mejor financiados.
El costo de no entender esto es impagable. Se paga en suelos perdidos, presas colmatadas, cosechas fallidas y ciudades inundadas. Se paga en conflictos sociales, desigualdad territorial y deterioro institucional. Se paga en ecosistemas fragmentados, especies extinguidas y vulnerabilidad nacional. Un país sin agua suficiente, sin suelos sanos y sin territorio funcional no tiene estabilidad ni soberanía real.
República Dominicana no es un territorio amplio, vacío ni sustituible. Es una isla compartida, pequeña, compleja, biodiversa y sometida a presiones crecientes. Pensar como isla no es renunciar al desarrollo. Es la única forma de hacerlo posible.
El verdadero ordenamiento territorial no empieza preguntando cuánto dinero puede generar un lugar, sino qué función cumple para que el país pueda seguir existiendo.
En una isla, quien rompe la fuente rompe la casa.

Libro La metamorfosis de Franz Kafka: resumen y análisis

 


Catalina Arancibia Durán
Revisado por Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura:10 min.

La metamorfosis es una novela de Franz Kafka, publicada en 1915. Cuenta la historia de la transformación de Gregorio Samsa en un monstruoso insecto, y del drama familiar que se desata a raíz de este acontecimiento.

Su título original en alemán es Die Verwandlung, que podría traducirse como ‘la transformación’. No obstante, en español se ha optado por designarlo como 'metamorfosis', palabra que tiene un componente mítico asociado.

En este relato se ha visto una alegoría del enfrentamiento del hombre ante un mundo moderno que lo oprime y lo borra.

Por su parte, la transformación de Gregorio es un suceso fantástico que inaugura la literatura del absurdo, y en las décadas posteriores influirá a numerosos escritores consagrados.

La metamorfosis Kafka
Edición alemana de 1916. El título original, Die Verwandlung, traduce literalmente ‘la transformación’.

Resumen de la obra

La metamorfosis es un relato dividido en tres partes, donde se narra la transformación de Gregorio Samsa, un viajante de comercio de telas, en un monstruoso insecto, y el impacto que tendrá este acontecimiento no sólo en su vida, sino en la de su familia.

Primera parte
La historia comienza con el despertar de Gregorio Samsa, encargado de mantener económicamente a toda su familia. El protagonista amanece con la sensación de haber tenido un sueño intranquilo. Poco a poco, va descubriendo su transformación en un insecto: sus innumerables patas, su abdomen abombado, el caparazón que sustituye a su espalda, sus nuevas y fuertes mandíbulas.

Pese a la gravedad de la situación, la primera preocupación de Gregorio es justificar su estado en el trabajo. Un gerente de los almacenes donde Gregorio trabaja decide ir a buscarlo a su casa debido a su inusual retraso. El protagonista hace un gran esfuerzo por abrir la puerta y, entonces, su familia se percata de su nueva forma: la de un enorme escarabajo.

Segunda parte

Al principio, los familiares del protagonista no saben cómo hacer frente a la nueva situación. Su padre se enfada y lo desprecia. Sin embargo, su hermana Grete, la cual siente gran cariño por Gregorio, se apiada de él y se encarga de alimentarlo y cuidarlo.

Después de limpiar su habitación durante un tiempo, su hermana comienza a repudiarlo. En otra ocasión, su madre se desmaya al verlo. Entonces, su padre culpa al escarabajo de lo sucedido y le lanza manzanas para acribillarle.

Tercera parte

La economía familiar se ve amenazada debido al estado de Gregorio. Entonces, sus miembros tienen que realizar algunos ajustes: recortar los gastos del hogar, reducir la jornada laboral de la criada y alquilar una de las habitaciones a nuevos inquilinos.

La situación con los inquilinos genera conflictos en el hogar, pues son muy exigentes con la limpieza y la familia intentará mantener a Gregorio en secreto.

Una noche, Grete toca el violín para los invitados y Gregorio, a quien le encanta su música, decide ir al salón. Pronto, el insecto es descubierto por los inquilinos, quienes terminan abandonando la casa sin pagar su estancia.

Después de este hecho, la familia entiende que la situación de Gregorio es insostenible. El protagonista también lo cree así, de modo que decide encerrarse definitivamente en su habitación sin alimentarse. Días más tarde, la criada lo encuentra muerto.

Análisis

Para comprender el relato de Kafka es importante atender a su contexto histórico. La lectura de la obra asume diferentes interpretaciones. Asuntos como la identidad y la soledad, entre otros, se pueden adivinar en su contenido. Asimismo, algunos detalles presentan cierta similitud con la vida del autor.

Contexto

La obra fue publicada en 1915, al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), y muy próxima la revolución rusa. Esta fue una época que estuvo marcada por los conflictos sociales, políticos y económicos en la que el hombre moderno se enfrenta a diferentes cambios. De igual manera, surgen dilemas relacionados con el individualismo en un mundo moderno cada vez más deshumanizado.

Temas

Identidad

El protagonista se convierte en un insecto y al mismo tiempo, en ese proceso de transformación, se desdibuja poco a poco su identidad. Es decir, cambia a medida que lo hacen sus singularidades físicas. Su condición de insecto le impide sostener económicamente a su familia, quien lo rechaza. Así, Gregorio pierde importancia en el momento en que se descubre como una pieza “inútil”, una carga para sus padres y su hermana.

Relaciones y egoísmo

¿Qué importancia tenemos para las personas que nos rodean? Existe una frase que afirma que debemos “estar para lo bueno y para lo malo”. Franz Kafka plantea qué importancia tiene el protagonista en su entorno familiar cuando no puede responder a sus “obligaciones” en el trabajo.

Gregorio, como sustentador económico y trabajador, es querido y respetado por ellos. Sin embargo, en el momento en que le sucede la “desgracia” es repudiado, primero por su padre y, después, por su madre y su hermana. En ese momento el protagonista queda reducido al olvido y sus familiares demuestran su actitud egoísta, ya que sólo lo ven como un “ente sustentador”.

Autoridad

El relato muestra el sometimiento del individuo a un poder autoritario que lo desintegra. En este sentido, la superioridad está plasmada en el jefe del protagonista, quien se atreve a humillarlo y critica su forma de trabajar. Asimismo, el señor Samsa también ejerce autoridad sobre su familia y, especialmente, sobre su hijo.

Culpa y frustración

El sentido de la responsabilidad que Gregorio tiene con su familia lo hace sentirse culpable en el momento en que se produce la transformación.

A partir de su metamorfosis y, en consecuencia, la pérdida de su trabajo, aparece el sentimiento de frustración en el protagonista. Gregorio siente que se ha convertido en una carga para sus padres y su hermana cuando aparecen las dificultades económicas.

A medida que avanza el relato, concluye que está mejor muerto que vivo y se abandona a sí mismo. Es decir, el sentimiento de culpa y la frustración lo conducen a su fin.

Soledad y aislamiento

La vida del protagonista se reduce al hecho de trabajar, sin preocuparse por sí mismo, sino por los demás.

Por otro lado, Gregorio vive rodeado de gente pero, sin embargo, se encuentra completamente solo. No tiene amigos, ni relaciones, tampoco buenos compañeros de trabajo.

El protagonista es consciente de esta soledad cuando sufre la transformación, momento en el que, debido al rechazo de sus seres más cercanos, decide aislarse y considera la muerte como la única solución posible.

Paralelismo con Kafka

En esta historia se ha querido ver paralelismos biográficos con Kafka, especialmente en lo relacionado con su relación conflictiva con el padre.

Dichas similitudes se pueden encontrar en Carta al padre (1919), un escrito en el que Kafka se dirige a su progenitor y pone de manifiesto la conducta abusiva y tiránica de su padre hacia él. Este hecho se puede ver también reflejado en la amenaza que supone el señor Samsa para su hijo en esta narración.

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Personajes de la metamorfosis

Principales

Gregorio Samsa

Es un joven viajante de comercio que trabaja para sostener económicamente a su familia y pagar las deudas de su padre, cuyo negocio se fue a la quiebra. Un día, Gregorio amanece transformado en un enorme insecto, presumiblemente un escarabajo. Pronto, el protagonista es despreciado y rechazado por su familia, entonces decide vivir aislado en su habitación.

Grete Samsa

Es la hermana menor de Gregorio y la persona por quien siente más cariño. La joven se encarga de cuidar a su hermano cuando se convierte en un escarabajo. Lo alimenta y remueve los muebles del cuarto para facilitarle el movimiento.

Grete toca el violín y Gregorio se lamenta por no haberle transmitido su deseo de que estudiara en el conservatorio.

Cuando su hermano se transforma en un insecto, ella se ve obligada a trabajar. Finalmente, la muchacha lo desprecia y pretende dejarle morir.

Señor Samsa

Es el padre de Gregorio. Tiene deudas pendientes desde la quiebra de su negocio, las que su hijo tiene que solventar con su trabajo como viajante de comercio. Mantiene una relación tensa con Gregorio, a quien ataca y desprecia.

Debido a su edad, el señor Samsa no puede trabajar. Sin embargo, cuando su hijo se convierte en un insecto tiene que buscarse un trabajo para sostener a su familia.

Señora Samsa

Es la madre de Gregorio. Sufre asma, lo que le impide hacer grandes esfuerzos y trabajar. Como consecuencia de la transformación de Gregorio, se ve obligada a trabajar cosiendo y remendando prendas de vestir. Aunque ama a su hijo, le produce gran espanto su aspecto de insecto y se desmaya cada vez que lo ve.

Secundarios

Gerente

Es el jefe de Gregorio. Es soberbio y estricto. Cuando se alerta de la ausencia de Gregorio, decide ir a su casa para tacharlo de irresponsable. Al ver la transformación de su empleado en un insecto, se asusta y huye de la casa de la familia Samsa.

Criadas

Son tres mujeres que colaboran en las tareas del hogar de la familia. Una de ellas está pendiente del estado de Gregorio. Sin embargo, otra decide no salir de la cocina para no encontrarse con el insecto.

Inquilinos

Son tres huéspedes que se alojan en el hogar de la familia cuando Gregorio deja de traer dinero a casa. Entonces, los propietarios deciden alquilar una habitación para mejorar su situación económica. Al final, los inquilinos abandonan el domicilio atemorizados por el insecto.

Sobre el autor: Franz Kafka

Franz Kafka

Franz kafka fue un autor de origen judío, nacido en Praga en 1883, que escribía en lengua alemana.

Su particular obra literaria se caracterizó por el absurdo de las situaciones planteadas, las estructuras de poder laberínticas, y por sus atmósferas asfixiantes, todo lo cual ha dado lugar al término kafkiano, que alude precisamente a autores cuyas obras se han visto influidas por Kafka y que presentan las características citadas.

La metamorfosis, publicada en 1915, es su obra más celebrada. Asimismo, es autor de otras novelas importantes, aunque inacabadas, como El proceso, América o El castillo.


Cultura genial.

En 1924 Kafka murió en Austria a causa de una enfermedad.

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