sábado, junio 06, 2026

La justicia sólo muerde a los descalzos

 



Estoy completamente de acuerdo con una justa aplicación de la ley para todos aquellos que la incumplen: para los motociclistas que se han convertido en un problema —incluso para quienes usan ese peligroso medio de transporte para trabajar y ganarse la vida honradamente—, para los camioneros y choferes de autobuses con sus constantes imprudencias, para quienes mantienen en zozobra a sus vecinos con la música alta, y para los delincuentes de los barrios.

Pero esa misma ley también debe aplicarse, con igual rigor, a los de arriba: a los estafadores y ladrones del Estado, a los políticos corruptos, y a los empresarios evasores de impuestos y maestros del contrabando.

El gran problema en la República Dominicana es que, como bien decía Eduardo Galeano, la justicia sólo muerde a los descalzos.

La crisis actual va mucho más allá de las bocinas y los motores; es un asunto mucho más complejo y delicado como para resumirlo en esos dos aspectos. Mientras las autoridades concentran sus esfuerzos en perseguir ruidos y motocicletas, la corrupción  estatal en todos sus aspectos, la delincuencia y el narcotráfico se adueñan de las calles del país robándose el futuro de la nación y arrebatando vidas útiles a nuestra sociedad.

Domingo Acevedo

Junio, 2026.


hikikomori.




Imagina pasar seis meses, un año o incluso varios años sin salir prácticamente de tu habitación. No por vacaciones, ni por una enfermedad física, sino por el miedo y la incapacidad de enfrentar el mundo exterior. Aunque parezca increíble, esta situación es una realidad para cientos de miles de personas y se conoce como hikikomori.

El fenómeno surgió en Japón y describe a personas que se aíslan de la sociedad durante largos períodos, abandonando estudios, trabajo y relaciones sociales. Durante años, el hikikomori fue erróneamente asociado con la pereza o la simple introversión. Sin embargo, especialistas señalan que detrás de este comportamiento suelen existir factores mucho más complejos.
Entre las causas más frecuentes se encuentran la presión académica extrema, el estrés laboral, el acoso escolar, experiencias traumáticas, el miedo al fracaso y diversos problemas de salud mental. Para muchas personas afectadas, el aislamiento se convierte en una forma de escapar de situaciones que perciben como abrumadoras o imposibles de afrontar.
Las autoridades japonesas han advertido que este fenómeno representa un importante desafío social. Millones de ciudadanos han experimentado algún grado de aislamiento prolongado, convirtiendo al hikikomori en un tema de creciente preocupación para investigadores, psicólogos y responsables de políticas públicas.
Lo más sorprendente es que esta situación ya no se limita únicamente a Japón. Casos similares han comenzado a registrarse en países como South Korea, Italy, Spain y United States, lo que ha llevado a algunos expertos a considerar el aislamiento social extremo como un fenómeno global emergente.
La expansión de internet también ha cambiado la naturaleza del problema. Hoy en día, una persona puede pedir comida, realizar compras, entretenerse e incluso trabajar sin salir de casa. Esta facilidad tecnológica puede hacer que el aislamiento se prolongue durante años sin que muchas personas a su alrededor perciban la gravedad de la situación.
Para numerosos especialistas, el hikikomori es una muestra de cómo la soledad extrema puede transformarse en un problema social de gran escala. Más allá de una simple elección de estilo de vida, representa un fenómeno complejo que refleja algunos de los desafíos más profundos de las sociedades modernas en la era digital.
Berikut narasi bergaya berita fakta menarik dalam bahasa Spanyol:
Imagina pasar seis meses, un año o incluso varios años sin salir prácticamente de tu habitación. No por vacaciones, ni por una enfermedad física, sino por el miedo y la incapacidad de enfrentar el mundo exterior. Aunque parezca increíble, esta situación es una realidad para cientos de miles de personas y se conoce como hikikomori.
El fenómeno surgió en Japón y describe a personas que se aíslan de la sociedad durante largos períodos, abandonando estudios, trabajo y relaciones sociales. Durante años, el hikikomori fue erróneamente asociado con la pereza o la simple introversión. Sin embargo, especialistas señalan que detrás de este comportamiento suelen existir factores mucho más complejos.
Entre las causas más frecuentes se encuentran la presión académica extrema, el estrés laboral, el acoso escolar, experiencias traumáticas, el miedo al fracaso y diversos problemas de salud mental. Para muchas personas afectadas, el aislamiento se convierte en una forma de escapar de situaciones que perciben como abrumadoras o imposibles de afrontar.
Las autoridades japonesas han advertido que este fenómeno representa un importante desafío social. Millones de ciudadanos han experimentado algún grado de aislamiento prolongado, convirtiendo al hikikomori en un tema de creciente preocupación para investigadores, psicólogos y responsables de políticas públicas.
Lo más sorprendente es que esta situación ya no se limita únicamente a Japón. Casos similares han comenzado a registrarse en países como South Korea, Italy, Spain y United States, lo que ha llevado a algunos expertos a considerar el aislamiento social extremo como un fenómeno global emergente.
La expansión de internet también ha cambiado la naturaleza del problema. Hoy en día, una persona puede pedir comida, realizar compras, entretenerse e incluso trabajar sin salir de casa. Esta facilidad tecnológica puede hacer que el aislamiento se prolongue durante años sin que muchas personas a su alrededor perciban la gravedad de la situación.
Para numerosos especialistas, el hikikomori es una muestra de cómo la soledad extrema puede transformarse en un problema social de gran escala. Más allá de una simple elección de estilo de vida, representa un fenómeno complejo que refleja algunos de los desafíos más profundos de las sociedades modernas en la era digital.

El karate es uno.



El karate es uno, su raíz, su esencia, está en la plenitud de quien lo asume como una posesión biológicamente espiritual.

Domingo Acevedo.

Ana María Garrido es una destacada periodista, conductora de radio y poeta argentina




Ana María Garrido es una destacada periodista, conductora de radio y poeta argentina, oriunda de la provincia de Buenos Aires. Su trayectoria profesional combina la labor informativa y la gestión cultural con un fuerte enfoque en el arte y la literatura. [1, 2, 3]
Trayectoria Profesional. 
  • Radio: Se desempeña como operadora técnica, locutora y conductora radial desde hace más de diez años en emisoras como Radio Raíces FM 88.5 MHz. [1, 2, 3]
  • Gestión Cultural: Ejerce como directora artística en proyectos radiofónicos. Produce y conduce el programa "Calidoscopio", una plataforma dedicada de forma exclusiva a la difusión de la música del mundo y la poesía internacional. [1, 2, 3]
Perfil Literario y Colaboraciones
  • Poesía: Su producción literaria se enfoca en la poesía reflexiva. Ha participado como recitadora y difusora en diversos festivales literarios y artísticos de la región. [1, 2]
  • Línea Editorial: Su obra y sus espacios de comunicación promueven valores universales de tolerancia, fraternidad y paz entre los pueblos. [1]
  • Prensa Internacional: Colabora activamente con artículos de opinión y textos creativos en publicaciones digitales iberoamericanas como la revista Vox Localis. [1]

Ana María Garrido

Periodista, conductora de radio, poeta. Comencé en el periodismo escrito hace 33 años y en radio hace 10. Conduzco desde José León Suárez, provincia de Buenos Aires, un programa dedicado a difundir música del mundo y poesía, convencida de que la poesía y la música son un buen punto de encuentro para toda la humanidad. La idea es dar un a favor de la tolerancia y la paz.

VOXLOCALIS 74


Algunos de sus poemas.

El oasis y el páramo

¿Dónde encontrar
el eje de la vida
si todo está cumplido?
¿En el agua?
¿En las rocas?
¿En la simiente grave?

¿En el secreto peso de la luz
sobre tus párpados
recién tatuados por la luna?

No hay plegaria
que exceda los límites
de tus cuatro paredes temerosas
que el insomnio tapiza con sus lágrimas,
si no pones en ella
el fuego perenne de la Gracia.

Tres golpes en la puerta
no significan
que ha arribado el que esperas.
La luz en tu ventana
no es,
necesariamente,
el alba rumorosa
ni un farol en la noche desvelada.

Cada camino lleva consigo
el triunfo y la derrota,
el oasis y el páramo,
tu voz y tus silencios
en perpetua armonía.

No permitas
que el amor se consuma
como el agua dolida de una acequia
cuando arrecia el verano.

No hay certeza más honda
que el alma que te habita.

El dolor que no emigra

La soledad
toma formas difusas,
ingrávidas,
anárquicas.
Usurpa
los sonidos remotos
de esa música
que viene de la infancia,
del éxodo fragante del invierno
que siempre
duele más en la memoria.

Quien parte no comprende
la vulnerable
piel de la distancia,
la herrumbre silenciosa
del corazón que espera
sin celo ni codicia
los ritos redimibles del amor,
el dolor que no emigra,
la certeza del llanto
que muestra sus estrías
su sed
sus cicatrices
en el sublime
atrio de la luz.

Hay un rumor lejano
de lentas cacerías.
Hay luces con sordina,
acalladas,
erráticas
como pasos inermes
en la noche
de espejos infinitos,
la memoria del fuego
y su tácita sombra,
su espéculo de niebla,
su jubón de nostalgia.

Entre los huesos yermos
del sueño que se fuga,
la tempestad oprime
las pieles de la aurora
con su espuma de ausencia.
La luna tiene miedo
de alumbrar cuando llueve.
Los faroles se extinguen
a ras del abandono.

Y cuando la mañana
ofusca las retinas de los parques,
los perros de la noche
que todavía husmean
en las calles sin dueño
lamen en las veredas
los vestigios de muerte,
los cúmulos de olvido,
los terrones de llanto.

 

Las voces infinitas

No perturbes el sueño
con su avío,
su siembra,
sus dólmenes,
sus dogmas,
su fervor de verbena,
de paraíso intacto,
de arcilla,
de arboleda.
La inquietud no se fuga
como el humo sumiso
ni alimenta los pájaros
que profanan el viento,
el pan deliberado,
las semillas amargas,
los insectos,
el fuego.

El tiempo
que es monarca,
mendigo y alfarero
fatiga con sus grillos
el tedio de los puentes,
la pulpa del ocaso,
su secreto más hondo,
la íntima memoria
de lejanas batallas
libradas contra el miedo.
Es el dolor de ser,
de perpetuarse
en el leve linaje de la espiga,
en el áureo retablo de los días
y su bagaje de voces infinitas.

Ana Maria Garrido.


viernes, junio 05, 2026

Mercedes Vivas Benítez es una creadora digital, gestora cultural y activista colombiana radicada en Bogotá.




Mercedes Vivas Benítez es una creadora digital, gestora cultural y activista colombiana radicada en Bogotá. Su labor pública cobró gran relevancia por su dedicación a preservar y difundir el legado literario de su hijo, el fallecido poeta Andrés Barbosa Vivas. [1, 2]

Perfil y Trayectoria
  • Origen: Es originaria de Bogotá, Colombia, ciudad donde reside actualmente.
  • Formación: Estudió en la Escuela de Escritores.
  • Enfoque: Su trabajo se centra en la poesía, la cultura ancestral y la memoria histórica. [1, 2]
Legado de Andrés Barbosa Vivas
La actividad principal de Mercedes Vivas en redes sociales como su Perfil de Facebook y su cuenta de Instagram está dedicada a la memoria de su hijo: [1]
  • El Poeta: Andrés Barbosa Vivas fue un joven escritor y estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional. Falleció trágicamente en agosto de 2010 a los 23 años. [1, 2]
  • Gestión de la Obra: Mercedes se ha encargado de recopilar los poemas inéditos de la niñez y adolescencia de su hijo. [1]
  • Publicaciones: Gracias a este esfuerzo de preservación cultural, en el año 2021 se editó la compilación de su obra completa bajo el título Poesía reunida – Corazón de Partisano. [1]
  • Difusión Cultural: Utiliza plataformas de difusión y redes como Pinterest para compartir textos que promueven el arte como una expresión del trasegar histórico y la resistencia social. [1, 2]

Sergio Emmamnuel, mi hijo, sus hermanos, amigos y familia y el tiempo como pasa.























 

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