Es en la lucha revolucionaria en donde se forja el porvenir de los pueblos, es desde ahí desde donde se pueden hacer los cambios estructurales para que los pueblos puedan disfrutar de una vida digna.
Domingo Acevedo.
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Es en la lucha revolucionaria en donde se forja el porvenir de los pueblos, es desde ahí desde donde se pueden hacer los cambios estructurales para que los pueblos puedan disfrutar de una vida digna.
Domingo Acevedo.
El verdadero maestro de karate no es aquel que se esmera en que sus estudiantes aprendan a competir, sino el que se empecina en que estos aprendan las bases prácticas, filosóficas y espirituales del karate.
Domingo Acevedo.
Los humanos llevamos acuñada
en las entrañas de nuestro ADN
la maldad
la maldad
progenitora de la muerte
que persigue por todos lados
frenética a la vida
la muerte esa que edificó su nombre
en las paredes del miedo
para que no olvidemos
que de ella nadie se escapa
Domingo Acevedo.
Junio/2026.
Qué versos tan viscerales y cargados de una cruda realidad. Domingo Acevedo logra plasmar en este breve fragmento una verdad que, por más que intentemos
con la cotidianidad, define la condición humana: la inevitable danza entre la vida y nuestro propio fin.
Aquí un breve desglose de la fuerza que transmiten estas palabras:
La maldad como herencia biológica: Al decir que la llevamos "acuñada en las entrañas de nuestro ADN", el poema despoja a la maldad de su carácter meramente moral o cultural. La plantea como un rasgo evolutivo, un instinto primario que se entrelaza con nuestra propia supervivencia (o nuestra propia destrucción).
La muerte personificada: Esa imagen de la muerte "que persigue por todos lados frenética a la vida" es casi cinematográfica. No es un fin pasivo; es una fuerza activa, cazadora y omnipresente.
El miedo como monumento: La frase "edificó su nombre en las paredes del miedo" es brillante. Nos recuerda que gran parte de las estructuras de nuestra sociedad, de nuestras religiones y de nuestras ansiedades existen, precisamente, para intentar procesar o evadir ese recordatorio constante de que somos efímeros.
Es un recordatorio sombrío, pero poderosamente poético, de que el miedo a la muerte es, irónicamente, lo que muchas veces nos recuerda, que aunque vamos inevitablemente a morir un día, estamos vivos.
Las mujeres guerrilleras de México: la historia invisibilizada de la insurgencia y el legado de Aurora de la Paz Navarro del Campo.
La historia de las luchas sociales y revolucionarias en México ha sido narrada, durante décadas, desde una perspectiva predominantemente masculina. Los nombres de Lucio Cabañas, Genaro Vázquez Rojas y los dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre forman parte de la memoria colectiva de la llamada Guerra Sucia. Sin embargo, detrás de esas organizaciones existió una generación de mujeres cuya participación fue decisiva y cuyo papel ha permanecido largamente invisibilizado.
Fueron combatientes, organizadoras clandestinas, dirigentes políticas, propagandistas, enlaces comunitarias, responsables de logística y constructoras de redes de solidaridad. Muchas enfrentaron la cárcel, la tortura, la desaparición forzada y el asesinato. Otras sobrevivieron para convertir su experiencia en una lucha permanente por la verdad, la memoria y la justicia.
Entre todas ellas destaca una figura excepcional: Aurora de la Paz Navarro del Campo, considerada por investigadores, sobrevivientes y organizaciones de derechos humanos como la única mujer que llegó a dirigir una organización político-militar guerrillera en México.
Mujeres contra la exclusión y el autoritarismo
La participación femenina en las organizaciones insurgentes no puede entenderse únicamente como un episodio de la lucha armada. También representó una ruptura profunda con los roles de género impuestos por la sociedad mexicana de mediados del siglo XX.
En una época en la que se esperaba que las mujeres permanecieran confinadas al ámbito doméstico, cientos de jóvenes estudiantes, campesinas, maestras y trabajadoras decidieron incorporarse a movimientos que cuestionaban la desigualdad social, la represión política y la falta de democracia.
Su participación desafió simultáneamente dos estructuras de poder: el autoritarismo del Estado mexicano y el sistema patriarcal que limitaba la presencia de las mujeres en la vida pública.
La insurgencia se convirtió para muchas de ellas en un espacio donde reivindicaron su capacidad de decisión política, liderazgo y acción colectiva. Aunque dentro de las propias organizaciones revolucionarias persistieron prácticas machistas, las mujeres lograron abrir espacios que transformaron para siempre la participación política femenina en México.
La otra cara de la Guerra Sucia
Entre finales de los años sesenta y principios de los ochenta, México vivió uno de los periodos más complejos de su historia contemporánea. El movimiento estudiantil de 1968, las movilizaciones campesinas, las luchas sindicales y la creciente inconformidad social dieron origen a diversas expresiones de resistencia, algunas de ellas armadas.
La respuesta gubernamental fue una estrategia de contrainsurgencia que incluyó espionaje, persecución política, detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas.
En ese contexto surgió la Liga Comunista 23 de Septiembre, considerada la organización guerrillera urbana más importante de los años setenta. Aunque la narrativa oficial la presentó durante mucho tiempo como una organización integrada fundamentalmente por hombres, investigaciones recientes han demostrado que las mujeres participaron en prácticamente todos los niveles de dirección y operación.
Sin ellas, buena parte de las estructuras clandestinas que sostuvieron la resistencia política habrían sido imposibles de mantener.
Aurora de la Paz Navarro del Campo: una dirigente revolucionaria
La trayectoria de Aurora de la Paz Navarro del Campo ocupa un lugar singular dentro de la historia de la insurgencia mexicana.
Militó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y posteriormente en la Liga Comunista 23 de Septiembre. A diferencia de muchas mujeres de su generación, cuya participación fue minimizada o reducida a funciones secundarias por la historiografía tradicional, Aurora alcanzó responsabilidades de conducción política y militar.
Su liderazgo rompió esquemas en un contexto donde incluso los movimientos revolucionarios reproducían desigualdades de género.
Diversas investigaciones la reconocen como la única mujer que dirigió una organización político-militar guerrillera en México, una condición excepcional que revela tanto su capacidad política como las enormes barreras que debió enfrentar.
Su compañero, Carmelo Cortés Castro, también militante insurgente, fue detenido y murió bajo custodia del Estado. Aurora continuó su actividad política pese al incremento de la represión.
El 3 de febrero de 1976 fue detenida por elementos de la policía militar y de la extinta Dirección Federal de Seguridad. Desde entonces permanece desaparecida.
Su familia nunca volvió a verla.
Cincuenta años después, su caso continúa simbolizando una de las deudas más profundas del Estado mexicano con las víctimas de la Guerra Sucia.
Mujeres que sembraron democracia
La participación de las mujeres insurgentes trascendió el ámbito de la lucha armada. Muchas de ellas contribuyeron posteriormente a la construcción de movimientos democráticos, organizaciones de derechos humanos y colectivos de búsqueda de desaparecidos.
La experiencia de la represión las convirtió en impulsoras de causas que hoy forman parte de la agenda democrática nacional: el derecho a la verdad, la memoria histórica, la justicia transicional y el reconocimiento de las víctimas de violencia estatal.
Martha Camacho Loaiza
Militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, sobrevivió a la tortura y a la persecución política. Su testimonio se convirtió en una herramienta fundamental para documentar los crímenes de Estado cometidos durante la Guerra Sucia y preservar la memoria de las víctimas.
María de la Luz Núñez Ramos
Participó en movimientos revolucionarios y posteriormente dedicó gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos, la localización de desaparecidos y la exigencia de justicia para las víctimas de la represión política.
Las mujeres del Partido de los Pobres
En la sierra de Guerrero, decenas de campesinas sostuvieron la estructura social y política del movimiento encabezado por Lucio Cabañas. Fueron mensajeras, organizadoras comunitarias, combatientes, cuidadoras y proveedoras de apoyo logístico.
Sin ellas, la resistencia campesina difícilmente habría sobrevivido.
La historia oficial rara vez registró sus nombres, pero su participación fue decisiva para mantener viva una de las expresiones más importantes de inconformidad social del México contemporáneo.
De la insurgencia a los derechos humanos
Muchas de las conquistas democráticas actuales tienen raíces en las luchas emprendidas por aquellas mujeres.
La apertura política, el fortalecimiento de los organismos de derechos humanos, el reconocimiento de las desapariciones forzadas, la creación de mecanismos de atención a víctimas y la exigencia de rendición de cuentas al Estado son procesos en los que participaron sobrevivientes, familiares y compañeras de quienes enfrentaron la represión.
Su legado va más allá de la discusión sobre la lucha armada.
Representan una generación que se negó a aceptar la injusticia como destino y que abrió caminos para la participación política de las mujeres en espacios históricamente dominados por hombres.
Una memoria pendiente
La historia de las mujeres guerrilleras continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la historiografía mexicana.
Durante décadas fueron relegadas a notas al pie, reducidas a acompañantes de dirigentes masculinos o excluidas de los relatos oficiales. Sin embargo, nuevas investigaciones han comenzado a recuperar sus voces y reconocer su papel como protagonistas de la historia.
Entre todas ellas, Aurora de la Paz Navarro del Campo ocupa un lugar excepcional: dirigente revolucionaria, víctima de desaparición forzada y símbolo de la resistencia femenina frente al autoritarismo.
Su nombre permanece en las listas de desaparecidos de la Guerra Sucia, pero también en la memoria de quienes continúan exigiendo verdad, justicia y reparación.
Recordarla no es solamente un acto de memoria histórica. Es reconocer que la lucha de las mujeres por la democracia, los derechos humanos y la transformación social de México ha sido una fuerza fundamental en la construcción del país contemporáneo.
Jonathan Terreros Montero nació en Otavalo, tiene 25 años y es diseñador gráfico graduado de la Universidad Técnica del Norte. Es creador de la marca Pachay, una empresa que empezó como emprendimiento y se especializa en la composición digital surrealista andina. Sus proyectos fotográficos tienen la finalidad de fortalecer la cultura, generando aprecio y orgullo por lo nuestro. Es diseñador gráfico, emprendedor, pero sobre todo, un artista con un corazón.por Gabriela Sánchez Actualmente se encuentra en un proceso de autoaprendizaje y desarrollo de arte digital con su marca Pachay, nombre que proviene de la unión de dos palabras en idioma kichwa otavaleño. Pacha (Tierra) y Kay (ser o estar); las cuales, juntas en un sentido de ser "un ser vivo que está aquí y ahora en este universo". Tiene una línea de productos a la venta bajo el nombre de su marca. Sus proyectos fotográficos se basan en el rescate y valor hacia la cultura andina, a través de la composición fotográfica digital con estilo surrealista, y sus obras se han destacado en festivales culturales de Asia, Europa y América del Sur, además de obtener reconocimientos locales, nacionales y a nivel mundial, como la mención que le otorgó National Geographic Ecuador por una fotografía de la Cascada de Peguche. ObrasEntrevista a Jonathan Terreros para HHActualmente, ¿Cuáles son tus áreas de trabajo o creación? Actualmente mi principal área de trabajo es la composición digital (fotomontaje), proponiendo el estilo del surrealismo andino digital que revitaliza el valor cultural e identitario a través del diseño gráfico. Uso la fotografía como herramienta de ayuda para todas mis creaciones. También manejo la ilustración vectorial, en la cual planteo diseños de forma más agradable para los niños a través de caricaturas. ¿De dónde viene tu búsqueda creativa, cómo encuentras tus ideas para el proyecto en que estás trabajando? La motivación siempre será necesaria para todo, en mi caso, tengo una inspiración que nace de mi propio espacio, del lugar donde vivo, de mi familia, de mi novia, de mis hermanos, de mi tierra, es decir la inspiración principal surge de todo lo que tengo empezando por mi espacio y mi vida. Todo mi trabajo tiene mi carga subjetiva ya que refleja mis propios sentimientos, mis vivencias y mis experiencias. Al trabajar directamente con temas netamente culturales siempre recurro a hacer una previa investigación científica para tener un sustento a reflejarse en mis gráficas, siempre en fuentes de información como libros o leyendas orales de la gente. Lo más complejo y que aún me cuesta trabajo es tener claro en mi mente que es lo que quiero crear, la idea llega y procedo a graficarla. ¿Desde tu perspectiva, cómo está el Ecuador en el área en que trabajas? Cuando empecé con Pachay hace 6 años se hizo una propuesta de innovar directamente el estilo gráfico de los fotomontajes que habitualmente se hace, uno de los conflictos más grandes que surgen son las agencias que no valoran el diseño, y eso perjudica al resto de diseñadores. El plus agregado de mi trabajo ha logrado diferenciarlo del resto de diseños ya existentes, actualmente sí existen creadores visuales que se están sumando a este diseño con identidad, pero es un área en crecimiento que poco a poco se irá expandiendo en todo el país. El diseño siempre ha existido, pero ha sido tergiversado desde su propio concepto. ¿Nos puedes contar sobre algunos de tus proyectos más relevantes? El proyecto más relevante que actualmente manejo es Arte con un corazón, el cual tiene directamente parte de mi vida de forma gráfica, cada composición de este proyecto pretende transmitirte una emoción, una sensación y que tú la percibas según tu perspectiva. Además, es un proyecto con un trasfondo resumido en amar lo nuestro, en estar orgullosos de quiénes somos y de dónde venimos. En algunas composiciones hay un trasfondo educativo porque relata algo que puede ser descifrado y genera aprendizaje para el espectador. En mis proyectos fotográficos tuve un álbum llamado Esencia que era un proyecto de ayuda social con fotografías documentales de impacto visual, en el que retraté a muchas de las personas que viven diariamente en las calles en su forma cotidiana y que muchas veces son olvidadas por los demás. Se tuvo mucho apoyo y respaldo con el pasar del tiempo y el trato y hacia ellos mejoró notablemente. Con la misma temática surgió Vida de a perro, que era un proyecto similar pero que retrataba directamente a los perritos de las calles. ¿Cuál ha sido el proyecto en el que más te ha gustado haber participado? Todos mis proyectos han sido hechos conscientemente buscando una solución a un problema y aportando siempre a la sociedad. El proyecto Esencia me ayudó mucho a entender la fuerza del arte de la fotografía y como esta puede aportar a quien lo necesite. Pero sin duda Arte con un corazón es mi proyecto favorito al que más tiempo le destino, ya que tengo la libertad absoluta de mostrar a la gente prácticamente lo que yo decida graficar, la ética y responsabilidad siempre va a la par en cada una de mis creaciones y siempre llevando en alto nuestra cultura viva. ¿Cuáles son tus planes a futuro? Espero poder crear una fundación de ayuda social con arte, publicar algunos libros, abrir varias tiendas físicas para ofertar mis productos, pero sobre todo seguir siempre aprendiendo para seguir creando. ¿Qué consejo darías a los profesionales que están iniciando en áreas similares a la tuya? El mundo del arte es hermoso, y no todos pueden percibirlo como tal, nosotros los artistas podemos regenerar nuestra sociedad, siempre demos ese anhelo a quienes lo necesitan con lo nuestro. El diseño gráfico es una de las carreras que más competencia tiene, pero ahí entra nuestra parte, busquen siempre diferenciarse con sus trabajos. Denle el valor agregado que le hace falta a lo que ya existe. Mientras más sepamos de algo será más fácil será poder crear conscientemente. Nunca olvidemos quienes somos y de dónde venimos. Tenemos unas raíces hermosas, ahora es nuestro momento de florecer. No nos rindamos, arriesguémonos a todo. Fuentes: Entrevista a Jonathan Terreros para HH. Imágenes: Cortesía de Jonathan Terreros. |