domingo, agosto 09, 2026

Nagasaki recuerda el bombardeo atómico del 9 de agosto de 1945

 

Nagasaki recuerda el bombardeo atómico del 9 de agosto de 1945

Japan marks 81 years since atomic bombing of Nagasaki

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Este domingo 9 de agosto se cumplen 81 años desde el día en que Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.  

La ciudad recuerda cada año a las víctimas en una ceremonia por la paz. Se calcula que más de 73.000 personas ya habían fallecido por el bombardeo a finales de 1945, y hoy muchos sobrevivientes siguen padeciendo cáncer y otras enfermedades relacionadas con la exposición a la radiación. 

La ceremonia anual comenzó a las 10:45 a. m., hora de Japón, en el Parque de la Paz de Nagasaki, con la presencia de sobrevivientes y familiares, además de representantes de 98 países. Como cada año, durante la ceremonia se coloca en un monumento conmemorativo una lista actualizada de las víctimas. Esta contiene ahora 204.708 nombres, incluidos los de las 2.773 personas que fallecieron o cuya muerte se confirmó en los últimos 12 meses.  

A las 11:02 a. m., momento exacto en que explotó la bomba, se guarda cada año un minuto de silencio. Después, la autoridad municipal de Nagasaki lee una declaración de paz. Este año, el alcalde Suzuki Shiro, partiendo de la experiencia de un sobreviviente, hizo hincapié en los horrores de las armas nucleares y en el daño físico y mental que estas provocan.  

Durante el resto del día, en varios puntos de Japón, se recordará la tragedia y se reafirmará la importancia de la paz.
NHKWORLD

Los 10 mejores libros de todos los tiempos

 Hay libros trascienden fronteras, idiomas y épocas. Libros que han alcanzado una fama tan significativa y un prestigio tan notable que es necesario acercarnos a ellos, descubrirlos y, muy probablemente, enamorarnos de la historia que nos cuentan. Por eso, hemos querido hablarte aquí acerca de los diez mejores libros de todos los tiempos. Un listado de esas recomendaciones que, sí o sí, tienes que leer.

TítuloAutorGéneroTiempo de lecturaValoración
Don Quijote de la ManchaMiguel de CervantesNovelas clásicas27 h 8 min5/5
Guerra y PazLev TolstóiNarrativa extranjera 4,5/5
En busca del tiempo perdidoMarcel ProustNovela contemporánea66 h 11 min5/5
Cien años de soledadGabriel García MárquezNarrativa hispanoamericana11 h 51 min4,5/5
Crimen y castigoFiódor DostoievskiNarrativa extranjera18 h 26 min4,5/5
Orgullo y PrejuicioJane AustenNarrativa extranjera8 h 34 min4,5/5
Moby DickHerman MelvilleNarrativa extranjera16 h 53 min5/5
UlisesJames JoyceNovela contemporánea23 h 16 min5/5
El gran GatsbyF. Scott FitzgeraldNarrativa extranjera5 h 17 min4/5
El nombre de la rosaUmberto EcoNovela histórica18 h 3 m4,5/5

Don Quijote de la Mancha

Autor: Miguel de Cervantes Saavedra

Tiempo de lectura: 27 h y 8 min

Las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza tenían que estar en primer lugar en este listado. Esta no solo es la gran novela de Miguel de Cervantes. También es la obra que inaugura la novela moderna en toda Europa. Divertida, original y única.

Esta historia alterna la parodia de los libros de caballerías con una reflexión brillante sobre la locura, la imaginación, la libertad y la fuerza de la ficción para transformar la realidad. Esta dualidad, unida al talento literario de Cervantes, hacen que, para la inmensa mayoría de críticos, sea la mejor novela de todos los tiempos.

Guerra y paz

Autor: Lev Tolstói

La literatura rusa de los últimos tres siglos es una de las más importantes que puedas encontrar. Y dentro de todas esas maravillosas novelas, la obra cumbre de Tolstói es, probablemente, la más significativa de su generación.

La historia se ambienta en las guerras napoleónicas, y sigue las vidas de varias familias aristocráticas rusas. A lo largo de sus días, los bailes, cenas y romances en salones imperiales se alternan con con grandes batallas entre imperios. Una gloriosa reflexión sobre la vida y la muerte.

En busca del tiempo perdido

Autor: Marcel Proust

Tiempo de lectura: 66 h y 11 min

Aunque puede parecer todo un desafío leer los siete tomos de esta inmensa novela, realmente es un placer único. Pocos libros han sido tan delicados y están tan bien escritos como esta obra de Proust. La obra de toda una vida.

A lo largo de sus páginas podrás conocer los detalles de la vida del escritor. Sus recuerdos, sus ideas y todos aquellos nombres propios que formaron parte de su vida. El amor, la muerte, la familia… Son muchos los temas que toca. De hecho, son los mismos que pueden estar presentes en cualquier otra vida.

Cien años de soledad

Autor: Gabriel García Márquez

Tiempo de lectura: 11 h y 51 min

Este es el tipo de novela de la que se enamoran perdidamente sus lectores. La historia cuenta la vida de varias generaciones de la familia Buendía en el pueblo ficticio de Macondo. A lo largo de esas décadas, ante los ojos de los habitantes de ese pueblo sucede de todo: guerras, tragedias y amores.

Lo más interesante es el sello que García Márquez deja en la obra. Y es que destaca por la mezcla de naturalidad y cotidianeidad con lo prodigioso: es el gran ejemplo de realismo mágico latinoamericano. Sin lugar a dudas, este se trata de uno de libros de culto más leídos en todo el mundo, merecidamente.

Crimen y castigo

Autor: Fiódor Dostoievski

Tiempo de lectura: 18 h y 26 min

Vamos con otro clásico ruso, perfecto para acompañarte en la mesilla de noche durante algunas semanas. Esta novela imprescindible cuenta la historia de Raskólnikov, un estudiante que se convence a sí mismo de asesinar a una anciana. Es lo que considera el crimen perfecto. Comete el asesinato, pero a partir de ese momento, su cerebro entra en una absoluta espiral de locura y de paranoia.

Orgullo y prejuicio

Autor: Jane Austen

Tiempo de lectura: 8 h y 34 min

Esta novela es uno de los grandes títulos de la literatura inglesa. Una novela en la que un hombre y una mujer tendrán que abandonar su orgullo y acallar sus prejuicios para que su vida en común funcione.

Jane Austen, la autora, teje la historia con elementos de crítica social, partes de comedia romántica y una detallada descripción de sus perfiles psicológicos. El talento de la novelista junto con la perfección formal es lo que convierten a esta novela en un clásico que no te puedes perder.

Moby Dick

Autor: Herman Melville

Tiempo de lectura: 16 h y 53 min

La premisa es muy simple. Un marinero ha tomado la determinación de cazar una gran ballena blanca. Ese objetivo representa una metáfora de la búsqueda eterna en la que está enfrascado el ser humano. El sentido de Dios, de la vida, el amor… Siempre estamos buscando algo, igual que ese marinero.

Esta extensa novela que, aparentemente, tiene el estilo formal de las historias de aventuras, es una reflexión muy aguda sobre la naturaleza humana y la locura. Melville nos propone aquí un viaje lúcido y genial en el que embarcarnos, ¿te apuntas?

Ulises

Autor: James Joyce

Tiempo de lectura: 23 h y 16 min

Vamos ahora con la que, probablemente, sea la novela más compleja y difícil de leer de toda la lista. Pero, al mismo tiempo, es el título que cambió para siempre la forma de escribir en Europa. Y es que esta obra cumbre de James Joyce supuso un antes y un después. Por eso, es uno de esos títulos que, por lo menos, hay que intentar leer una vez en la vida.

La premisa es sencilla: Leopold Bloom se pasea por las calles de Dublín, y a partir de ahí se tejen todo tipo de historias, aventuras y secretos. Esta es una obra que refleja a la perfección la realidad de la vida humana.

El gran Gatsby

Autor: F. Scott Fitzgerald

Tiempo de lectura: 5 h y 17 min

Esta es la historia sobre un gran magnate norteamericano y su amor perdido. Todo ello, contado desde los ojos de Nick Carraway, el vecino de Gatsby. Con esta novela, Fitzgerald definió a toda una generación de consumidores, a una aparente opulencia que no hacía más que enmascarar una vida vacía y sin sentido.

Si quieres leer un libro breve, entretenido y con una carga emocional inmensa, este es tu clásico.

El nombre de la rosa

Autor: Umberto Eco

Tiempo de lectura: 18 h y 3 min

Y terminamos con un libro mucho más ligero y adictivo, pero que ha sabido cautivar a millones de lectores por todo el mundo, y que lo sigue haciendo. Esta historia de Umberto Eco cuenta las investigaciones de un fraile para aclarar los crímenes cometidos en una Abadía en el siglo XIV. Con una profundidad filosófica encomiable, perfectamente combinada con un ritmo policíaco, este clásico es perfecto para todos los públicos. Un título idóneo para empezar a enfrentarse a los libros imprescindibles que tienes que leer.

Estos son los 10 mejores libros de todos los tiempos. En Casa del Libro no podemos menos que recomendarte que leas todas y cada una de estas joyas, tan diferentes en sus argumentos y tan parecidas en el nivel de calidad que alcanzaron.

Casa del libro.

" la tribu Cheyenne o “Tsistsistas”, comúnmente conocidos entre ellos mismos como “la gente”, “el pueblo”.





LOS GUERREROS PERRO*
" la tribu Cheyenne o “Tsistsistas”, comúnmente conocidos entre ellos mismos como “la gente”, “el pueblo”. El nombre cheyenne provenía de “Sha Hi´yena”, "pueblo de una lengua extranjera" o como comúnmente los llamaban los sioux “Shyelas”, así nombrados en el maravilloso libro “Alce negro habla” - “Black Elk speaks”, tótem para los que amamos este tema. Los franceses les llamaban los "Perros". Una tribu conocida durante años por el coraje de sus guerreros y el pudor de sus mujeres.
Su territorio originario eran los Grandes Lagos, pero a finales del siglo XVII, se trasladaron a la frontera entre el estado de Minnesota Central y el de Dakota. En 1830 los cheyennes se dividieron en dos grupos: los cheyennes del sur, situados a lo largo del margen superior del río Arkansas y que se unirían después con los arapahoe; y los cheyennes del norte, en el río Plata. Algunos mitos en su historia que son convenientes de mantener en la memoria son: La matanza de hombres, mujeres y niños pacíficos por parte del ejército de EE.UU. en 1864 (Sand Creek). La derrota ante Custer en Washita en 1868. Y finalmente, aliados con los sioux oglalas, hunkpapas y santees, se vengaron en Little Big Horn (25 de junio de 1876).
En cuanto a religión, eran animistas, y su única línea roja a no traspasar era violar los tabús, que no eran castigados físicamente sino que habilitaban por el mero hecho de ser rotos, a un gran periodo de mala suerte para la tribu. Dentro de las leyes Cheyenne, el suicidio era considerado homicidio, ante una deshonra familiar, los guerreros se hacían matar ante el enemigo para ser considerados libros de mácula, el aborto es también considerado como homicidio pues el feto es considerado un cheyenne no nacido, y la violencia contra los niños era aborrecida.
La homosexualidad era vista como un don, los llamados “hemaneh” o “mitad mujeres/mitad hombres” eran travestidos muy respetados en la tribu por su poder medicinal y que incluso se encargaban de bailar en ceremonias como la del “Escalpe” que representaba lo que en otras culturas el cortar cabezas, pero en este caso sólo relacionado con la adquisición del cuero cabelludo del enemigo muerto, lo que les insuflaba de poderes sobrenaturales y fuerza vital.
Las mujeres, aunque reprimidas sexualmente, eran fundamentales para el común discurrir de la tribu, escasamente existía el adulterio, y simplemente la abstinencia era reconocida como algo de alta estima por lo que los guerreros hacían voto de ella. Las mujeres tras parir en soledad, la mayoría de las veces, recogían la placenta y la colgaban de un árbol al recién, posteriormente untaban con grasa a los bebes y los envolvían con mantas. El cordón umbilical del recién nacido eran cortado, atado y guardado en una bolsa para ser llevado por el niño hasta su entrada en la adultez. Un hecho significativo y que puede llamar la atención, en cuanto al tema de la concepción, es el relacionado con la intolerancia hacia el lloro de los recién nacidos, ya que al nacer, las madres utilizan la técnica de tapar su respiración cuando lloran de forma sistemática hasta que el bebe comprende que el llanto no es tolerado y cesa en su intento, otra formula es llevarlos lejos del campamento y colgarlos en su capazo de un árbol y dejarlos solos hasta que paran de llorar, ya que en ambo casos los llantos pueden ser la forma más fácil de detectar la situación del campamento y por ende, de la tribu.
Tras esta pequeña miscelánea acerca de la vida, ley, religión y costumbres Cheyenne,!!!!!! “Los guerreros perro” o “los hombres perro”, “Hotamétaneo'o” o también conocidos como “Hoouteromata´ya”, pero antes hagamos un pequeño viaje por las sociedades militares Cheyenne, que en gran medida era una de las instituciones que sustentaban la ortodoxia de la propia tribu, la otra era el consejo de los 44 jefes de paz, que al fin y al cabo eran la piedra central sobre la que se estructuraba la sociedad cheyenne para defenderse de las agresiones externas por parte de sus enemigos Crow y Pawnee y también, de las disputas internas de la misma tribu. Todos estos jefes eran reputados guerreros elegidos entre los jefes de las sociedades militares y era en ese momento en el que debía éste, dejar su puesto en la sociedad para conformarse como jefe de paz. Estos jefes eran elegidos por un periodo de diez años y se encargaban de asumir el gobierno de las bandas de guerreros, las cacerías y las ceremonias tribales.
Existían dentro de las sociedades militares Cheyenne, cuatro sociedades primigenias: 1ª, la sociedad de los Guerreros Zorro, “Monêsóonetaneo'o”, también existían subsociedades dentro de esta como la sociedad de los Gurreros Coyote, “O'ôhoménotâxeo'o” and la sociedad de los Hombres Pedernal, “Motsêsóonetaneo'o”; 2ª, la sociedad de los Guerreros Alce, “Hémo'eoxeso”; 3ª, la sociedad de los Guerreros Escudo, “Ma'êhoohevaso” con una subdivisión como los Guerreros Búfalo, “Hotóanótâxeo'o” y finalmente 4ª, la sociedad de los Guerreros Cuerda de Arco “Héma'tanóohese”.
Posteriormente, podemos añadir una 5ª, la sociedad de los Guerreros o soldados Perro “Hotamétaneo'o” - "Hotám itán iu"; la 6ª, la sociedad de los Guerreros Contrarios o Guerreros de la cuerda de arco invertidos, quienes probaban su fiereza y coraje cabalgando de espaldas al enemigo, sobre este tema ya he hablado en mi artículo sobre los guerreros payaso o “Heyoka” - “Contrarios”. También formando una sociedad en si misma, podemos encontrar también entre los Cheyennes del Norte, la sociedad de los Perros Locos “Hotamémâsêhao'o”.
Pero centrándonos en la sociedad de los Guerreros o soldados Perro, en realidad hubo un tiempo en el que fueron proscritos debido a el asesinato de otro cheyenne a manos de su jefe “Oso Puercoespín”, hecho éste que era objeto de desprecio, deshonor y destierro de la tribu, años más tarde como ente militar al margen, se resarcieron luchando contra los Kiowas y los Comanches. Como brazo militar al margen del grupo principal de los cheyennes, se conformaron como una orden militar, rompieron la línea matriarcal cheyenne y se establecieron como banda al margen en Nebraska, Kansas y Colorado, uniendo sus lazos con la tribu Sioux Lakota, con quienes lideraron
Ataques contra los blancos guiados por su invencible líder, que no jefe electo, “Nariz Romana” o “Woqini”.
En cuanto a su aspecto, se caracterizaban por llevar un tocado con la cabeza y la piel de un perro curtida, eran extremadamente agresivos y muy buenos guerreros en la guerra, que siempre solían cabalgar delante y detrás del grupo tribal cuando se trasladaban para así ser los primeros en confrontar al enemigo. Su símbolo era el perro, el zorro o el coyote, en el caso de los contrarios su símbolo era el relámpago. Pintaban sus caballos con símbolos y se llamaban a sí mismos los defensores de la tribu y perros guardianes del pueblo cheyenne!

Tomdo de la red.

Hoy los nacionalistas pretenden que neguemos nuestra negritud.




Hoy los nacionalistas pretenden que neguemos nuestra negritud, que renunciemos a nuestras tradiciones africanas, para seguir viviendo bajo los parámetros coloniales eurocentrista.


Los haitianos no son los enemigos de la patria, los enemigos de la patria son los gobiernos que entregan nuestras riquezas y nuestra soberanía a las multinacionales criollas y extranjeras.


Domingo Acevedo.

Agosto/2026.

Vote por Gustavo Petro.




En 4 años nunca busqué a Gustavo Petro para pedirle nada. Él ni siquiera sabrá que existo. Y, sin embargo, hoy me cuesta despedirlo.


Me cuesta despedir al hombre que se blindó con el amor de su pueblo y que nos enseñó que se podía gobernar sin estallido social, sin expropiar, sin cerrar medios de comunicación, ni guerra.


Un hombre al que le atacaron a sus hijas, al que le metieron chismes hasta en su vida privada, al que los noticieros criticaron por su forma de vestir, de comer y hasta de hablar. Al que llegaron a amenazar incluso con un misil.


Y al día siguiente, mientras aquí hablaban de él, se iba para China, Arabia, España y hasta donde el Papa, a decirle al mundo que Colombia era un país maravilloso, que aquí había gente buena y que teníamos mucho por mostrar.


Y sí, lloro de tristeza.


Porque me duele despedirlo. Porque cuando voté por él, no lo hice pensando en lo que podía recibir yo. Lo hice pensando en quienes casi nunca tienen voz: en las madres comunitarias y los médicos internos que por primera vez empezaron a recibir una remuneración; en el ciudadano al que le duplicaron su salario mínimo; en los abuelos que les triplicaron su bono; en los soldados que les cuadriplicaron su ayuda; y en los campesinos que recibieron 5 veces más tierras que en muchos gobiernos anteriores.


Y quizá lo más curioso es que durante cuatro años nos dijeron que Petro convertiría a Colombia en un caos, que acabaría con todo, que sería un dictador.


Y al final, no fue eso lo que vimos. Bajó el dólar. Nos convertimos en la cuarta economía de la región. La canasta familiar no subió, Colombia se volvió una potencia mundial de la vida, del turismo, de la tierra.


Hoy, de cada 10 colombianos a su alrededor, 8 tienen iPhone; 6 pueden ir a conciertos carísimos y hacen sold out; 4 salen del país de vacaciones; y 2 fueron al mundial.


Sí, seguramente muchos dirán que eso es producto de su propio esfuerzo. Y claro que lo es. Pero también pudimos vivir en un país que abrió esas condiciones a favor del pueblo, del pais de todos. 

Isidro Rojas.

Cuando enseñamos karate.







Cuando enseñamos, debemos hacerlo con dedicación y amor, ya que lo que hacemos es transmitir nuestros conocimientos y valores a nuestros alumnos; de lo que enseñemos y cómo lo enseñemos depende muchas veces el éxito y el camino que ellos tomarán. En las artes marciales y específicamente en karate, que es lo que me compete, debemos tener sumo cuidado cómo lo enseñamos, porque enseñamos un peligroso arte de combate, que si no está acompañado de la parte espiritual y filosófica, estableciendo claramente que el camino a seguir es el de la mansedumbre, la tolerancia, la paz, el honor, la lealtad y, sobre todo, el amor al prójimo, estaríamos formando simplemente peleadores carentes de sensibilidad, de honor, de lealtad y respeto por los demás, que en cualquier momento podrían desviarse del camino correcto y convertirse en un problema para las sociedades en las que viven. Los que enseñamos artes marciales, nuestra misión es formar ciudadanos correctos, al servicio de la paz, el amor y la justicia.

Domingo Acevedo.

sábado, agosto 08, 2026

El silencioso éxodos de los animales contra la extinción.




Un millón y medio de ñus, gacelas y cebras que atraviesan la sabana del Serengueti, levantando una nube de polvo que se funde con el horizonte, mientras los cocodrilos acechan en el río Mara y los leones esperan al borde del camino. No es un documental, sino la crónica de la Gran Migración, un espectáculo de la naturaleza que, sin embargo, está en peligro. La imagen de la mariposa monarca, con sus alas naranjas y negras, que recorre 4.500 kilómetros desde Canadá hasta México, una hazaña que dura tres o cuatro generaciones, y cuya población se ha reducido un 90% en 40 años. La imagen de la ballena jorobada, que defeca constantemente y con su hierro fertiliza el fitoplancton, el responsable de más del 50% del oxígeno que respiramos. Estas imágenes, que EL PAÍS reúne en un reportaje sobre la crisis de las especies migratorias, no son postales de la biodiversidad, sino la de una advertencia: más de una quinta parte de las 1.189 especies migratorias estudiadas están en peligro de extinción, víctimas de la degradación de sus hábitats (75%) y de la caza y pesca (70%). La imagen de los animales viajeros, que cada año emprenden rutas milenarias, es la de un éxodo que se enfrenta a un mundo de obstáculos.


Este reportaje no es un compendio de datos, sino el relato de un colapso anunciado. Es el mismo escalofrío que produce la extinción del pigargo o la pérdida de los ojos del tetra de cueva, pero aquí la escala es planetaria. La periodista y los fotógrafos que han documentado estas migraciones (Ralph Pace con sus ballenas, Jaime Rojo con sus monarcas, los Scott con los ñus) nos muestran cómo la acción humana está desgarrando el tejido de la vida. El crecimiento urbano en los Emiratos Árabes Unidos amenaza los manglares, que son el refugio de aves migratorias. La deforestación del bosque Mau en Kenia, que ha perdido el 12% de sus árboles, pone en riesgo el caudal del río Mara, que es la arteria de la migración de los ñus. El uso de herbicidas en Estados Unidos ha eliminado el algodoncillo, la única planta de la que se alimentan las orugas de la monarca. Y en el mar, la ballena jorobada del mar Arábigo, que no migra y está aislada genéticamente, es un ejemplo de la vulnerabilidad de las poblaciones que no pueden moverse. La imagen de la monarca, que ha pasado de ocupar 20 hectáreas de bosque en los años noventa a tan solo una en el último año, es la de un colapso que se mide en hectáreas, pero que significa una pérdida incalculable de belleza y función ecológica.


Las raíces de esta crisis se hunden en la lógica del crecimiento económico y la expansión agrícola, que fragmentan los corredores migratorios y envenenan los ecosistemas. La caza y la pesca, que diezman a las poblaciones, son el otro gran factor. Pero la degradación del hábitat, que afecta al 75% de las especies, es la amenaza principal. La construcción de ciudades, carreteras y presas, la deforestación para el cultivo de aguacate o soja, y el uso de pesticidas, son las herramientas de una guerra silenciosa contra la vida. La imagen del fotógrafo Jaime Rojo, que muestra una oruga de monarca en un algodoncillo junto a un campo de maíz, es una metáfora de la frontera entre la vida y la destrucción. Los conservacionistas Angela y Jonathan Scott, que llevan décadas observando la migración en Kenia, advierten que "estamos presenciando extinciones en tiempo real". Y el oceanógrafo Ralph Pace recuerda que la protección de las especies a menudo se rige por la rentabilidad económica: el atún se salva, pero la vaquita marina, que no es rentable, tiene "los días contados". Es una lógica que olvida que las migraciones no son un lujo, sino un servicio ecosistémico: las ballenas, al defecar, fertilizan el fitoplancton que nos da la mitad del oxígeno que respiramos.


En medio de este éxodo hacia el abismo, la esperanza realista reside en la conciencia y en la acción. Los proyectos de reforestación de manglares en Emiratos, la educación en reservas como Khor Kalba, y la presión de los fotógrafos y científicos para visibilizar el problema, son ejemplos de que se puede actuar. La reducción del uso de herbicidas y la restauración de hábitats clave, como el bosque Mau, son pasos necesarios. La clave está en que la protección de las migraciones se convierta en una prioridad global, que trascienda las fronteras y los intereses económicos. La convención de la ONU sobre especies migratorias es un marco, pero su implementación requiere voluntad política y financiación. El reto es que la historia de las monarcas, de los ñus y de las ballenas no sea solo un réquiem, sino un llamado a la acción.


La imagen de los animales migrantes, que cruzan océanos, desiertos y montañas, es la de una memoria viva de la Tierra. Nos habla de un planeta que se ha movido al ritmo de las estaciones y los instintos durante milenios. La pregunta que su viaje nos deja es profunda y urgente: si los ñus, las mariposas y las ballenas nos enseñan que la vida es movimiento, ¿por qué nosotros, los humanos, hemos decidido construir muros y envenenar el camino? La respuesta está en nuestra capacidad para cambiar. La migración no es solo un fenómeno natural, sino un espejo de nuestra propia humanidad. Si queremos salvar a las especies viajeras, debemos aprender a viajar con ellas, a respetar sus rutas y a entender que su destino está ligado al nuestro. Como dijo Ralph Pace, "no estamos separados de los animales". Su viaje es nuestro viaje. Y si su viaje se detiene, el nuestro también.

Mi paso en grafica por las artes marciales.
















 

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