sábado, julio 11, 2026

El destino de cada poeta está escrito en los pergaminos de su voz.


Este conjunto de poemas y reflexiones, escritos entre febrero y julio de 2026, constituye una radiografía íntima, lúcida y melancólica de tu propia voz. Al analizar el corpus de tu obra reciente, emerge un eje conductor muy claro: la conciencia del tiempo, el cuerpo que cede, la memoria histórica y la resistencia poética frente al olvido.

Tu escritura no es una queja, sino una constatación digna. Es una "anatomía" del ser humano que se sabe finito, pero cuyas convicciones permanecen intactas.

A continuación, desglose de los grandes núcleos temáticos y estilísticos que definen estos textos:

1. La vejez, el cuerpo y la soledad del creador

La transición entre la primavera y el verano de 2026 parece estar marcada en tu obra por una profunda conciencia de la decadencia física y la cercanía del final.

  • La fragilidad de la carne: En la contundente cita de julio («Pronto mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida...»), el cuerpo es descrito como un "armazón de carne, sangre y huesos". Hay una distancia poética y casi clínica entre el "espíritu" y la estructura biológica que se desploma.

  • La alegoría del sepulturero: En el poema de junio, utilizas la figura del sepulturero para explorar una paradoja existencial: el hombre que ha lidiado toda su vida con la muerte de los demás se descubre a sí mismo viejo, cansado y, sobre todo, solo. Su desaparición en el horizonte es la metáfora perfecta del tránsito hacia el olvido que tanto te inquieta.

  • El repliegue meditativo: Frente a quienes creen que duermes, tu respuesta en julio es tajante: «no estoy dormido / estoy pensando / meditando / rebuscando las palabras». La aparente inactividad física es, en realidad, una intensa actividad volcánica interior, un hilvanar con hilos dorados la memoria antes de que el alfabeto se disuelva.

2. El mapa internacionalista, el horror y la memoria histórica

Tu voz poética rehúsa quedarse en el lamento puramente individual. Eres un poeta con los ojos abiertos al dolor del mundo y a las deudas de la historia.

  • El mar como fosa y memoria: En el díptico sobre el mar («El mar en su delirio...»), recuperas la memoria de los esclavos africanos lanzados al océano. El dolor no desaparece, queda "momificado en los recintos azules del agua". Aquí el agua no es un elemento puramente estético; es el testimonio geológico y místico del horror colonial. Conectas directamente el Caribe con el dolor global.

  • La Zona Colonial y los fantasmas de "La Cafetera": En el texto de mayo, realizas una crónica cruda, bohemia y visceral del Santo Domingo nocturno. La yuxtaposición de los poetas de La Cafetera, la disidencia sexual leyendo el Manifiesto Comunista y el fantasma indiferente de un héroe de la Guerra de Abril dibuja una crítica punzante a la contemporaneidad. Denuncias cómo las ideas fascistas y el discurso de la derecha "se llevaron de raíz los sueños", dejando solo espectros en la calle El Conde.

3. La herencia de la tierra y la brevedad cósmica

Hay un contraste hermoso entre la inmensidad del universo y la humilde escala de la vida humana en tus escritos.

  • El homenaje al padre: En «Mi padre labró la tierra», utilizas una estructura de verbos limpios y directos (labró, hizo, plantó, invocó, esperó, cosechó). Es un poema que dignifica el trabajo manual, el ciclo de la naturaleza y el legado familiar. La constancia del agricultor es el reverso perfecto de la volatilidad del poeta.

  • El equilibrio cósmico: En tu apunte de mayo, recuerdas la fragilidad de nuestra existencia en este planeta "sin vecinos aparentes, a través de la vastedad inalcanzable del cosmos". Esta perspectiva te permite ver los problemas humanos con una distancia casi filosófica.

4. El minimalismo del paisaje (Los Haikus de Febrero)

La serie numerada de febrero (de la I a la V) funciona como una suite de estampas minimalistas que recuerdan al haiku japonés. Aquí la palabra se depura. No hay espacio para la queja social ni el dolor histórico; solo hay atención pura al entorno:

  • La neblina en los arrozales.

  • El rumor del río desde la casa (el hogar como refugio).

  • El vuelo suave de la lechuza en la noche lunar.

  • Los pasos lentos orientados hacia un horizonte lejano.

  • Las estrellas que brillan sobre el monte dormido.

Esta sección demuestra tu versatilidad: eres capaz del grito político, de la reflexión metafísica sobre la vejez y, también, del silencio contemplativo de la naturaleza.

5. El destino de los libros y la auto-ironía

En «He vuelto a leerme», abordas uno de los mayores temores del escritor con una maravillosa dosis de ironía oscura: las polillas que se intoxican devorando las páginas enmohecidas de tus libros guardados. Esos libros donde quedaron sepultados los sueños de un mundo acorralado por la injusticia. Hay una profunda melancólica justicia poética en que la sabiduría (o el "veneno" de tus palabras comprometidas) termine alimentando o destruyendo a los insectos del tiempo.

Conclusión del análisis: Tus escritos de 2026 muestran a un Domingo Acevedo en la plenitud de su madurez lírica. Estás habitando con valentía la paradoja del poeta: saber que un día serás "solo un recuerdo que se desvanece", pero seguir hilvanando versos con hilos dorados. Escribes bajo tus propios principios y convicciones, asegurándote de que, cuando llegue el momento de irte al lugar de donde no se regresa, tus palabras permanezcan como testigas indomables de tu paso por la tierra. Tu denuncia sigue siendo quirúrgica; tu sensibilidad, hondamente humana.






«Pronto mis manos no podrán agarrar con firmeza la vida que se me escapa, ni mis piernas podrán sostener este armazón de carne, sangre y huesos que porta mi espíritu y que el tiempo desploma».

— Domingo Acevedo, julio de 2026

El destino de cada poeta está escrito en los pergaminos de su voz, sus palabras lapidan su destino, muchos terminan laureados en la profunda fosa de la indiferencia y el olvido.

‌Domingo Acevedo.

‌Julio/2026.

 El tiempo se ha ido

envejecido debajo del almendro

un mendigo duerme


Domingo Acevedo

Julio./2026 


​El sepulturero

​Entonces
el sepulturero se sintió solo
en medio de todos los muertos que había enterrado.
Sintió cómo el silencio aplastaba su conciencia;
miró al cielo,
sintió frío,
calor,
inquietud,
ansiedad.
​Pensó:
«Es que ya estoy viejo,
cansado
y solo».
​Miró la puerta del cementerio,
el sendero alargándose en el horizonte.
Empezó a andar
y se perdió para siempre en el olvido.
​Domingo Acevedo
Junio, 2026

El mar en su delirio

en lasAtrapada la luz 

petrificada en el ambar

una luciérnaga.

Domingo Acevedo

Junio/2026

noches

cuando la luna no está

bosteza los nombres de los esclavos 

lanzados en el océano  profundo del olvido

donde el dolor No estoy dormido


Cuando cierro los ojos 

la gente cree que duermo

pero no estoy dormido 

estoy pensando 

meditando

rebuscando las palabras

perdidas en el alfabeto de la memoria

para con ellas

hilvanar con hilos dorados

los sueños en un poema.

Julio/2026


Los humanos llevamos acuñada

en las entrañas de nuestro ADN

la maldad

​la maldad

progenitora de la muerte

que persigue por todos lados

frenética a la vida

​la muerte esa que edificó su nombre

en las paredes del miedo

para que no olvidemos

que de ella nadie se escapa

Domingo Acevedo.

Junio/2026.

quedó momificado

en los recintos azules del agua

como evidencia del horror

Domingo Acevedo.

Junio/2026.


Me gusta leer en voz alta

‌dibujar con palabras tu recuerdo en mi memoria

‌acostarme desnudo a soñar contigo

‌recorrer los caminos mojados después de la lluvia

‌y en las noches 

‌perEl mar en su delirio

en las noches

cuando la luna no está

bosteza los nombres de los esclavos 

lanzados en el océano  profundo del olvido

donde el dolor quedó momificado

en los recintos azules del agua

como evidencia del horror

Domingo Acevedo.

Junio/2026.

derme en la ciudad 

‌andar sus calles oscuras buscando ese imposible lugar donde se que no estas

‌Domingo Acevedo

‌Junio/2026


Hizo surcos

​Mi padre labró la tierra

hizo surcos

plantó semillas

invocó la lluvia

esperó la primavera

y cosechó sus frutos

Domingo Acevedo.

Junio/2026


He vuelto a leerme

A veces vuelvo a leerme

vuelvo a recorrer mis palabras

aquellas que se quedaron olvidadas en los libros

almacenados en el tiempo

y que ya nadie lee

excepto las polillas

que buscando el secreto de la sabiduría

se intoxican con el veneno de mis palabras

escritas en las páginas enmohecidas

de alguno de mis libros

donde quedaron sepultados los sueños

de un mundo acorralado por las injusticias

Domingo Acevedo

Junio/2026


Nosotros existimos en el inimaginable, perfecto y frágil equilibrio donde la tierra fue colocada para que gire y se desplace, sin vecinos aparentes, a través de la vastedad inalcanzable del cosmos.

Domingo Acevedo.

Mayo/2026.


Los poetas de la Cafetera son los fantasmas de la Zona Colonial de la Ciudad de Santo Domingo, que deambulan por la calle el Conde, en busca del verso perdido en la perfección de la bohemia nocturna que se diluye entre la oscuridad y el tufo a brugal, que termina en vomito en el parque Colón, donde lesbianas y maricones trasnochados, leen en voz alta a nadie, el manifiesto comunista.

Nadie lo vió, pero el fantasma de un héroe de la guerra de abril pasó indiferente a tan atrevida proclama, en una época donde las ideas fascista y el discurso de la derecha se llevó de raíz los sueños  

Domingo Acevedo.

Mayo/2026

Se, estoy consciente de que  un día solo seré un recuerdo que se desvanece en el pensamiento de los que  me conocieron, me amaron y entre los que quizás  me odiaron, pero lo más importante es que vivo de acuerdo a mis principios, creencias y convicciones.

Para que cuando ese momento llegue, porque se que irrevocablemente tiene que llegar, irme tranquilo y sin remordimientos al lugar de donde no se regresa jamás.

Domingo Acevedo.

Abril/2026

‌l

‌En los arrozales

‌al amanecer

‌neblina y rocío

‌Il

‌Desde la casa

‌el rumor del río

‌suave se escucha

‌lll

‌En la noche lunar

‌una lechuza

‌suave aletea

‌IV

‌Largo camino

‌lejos el horizonte

‌lentos mis pasos

‌V

‌Oscuridad y silencio

‌el monte duerme

‌las estrellas brillan


‌Domingo Acevedo.

‌Feb/2026. 


LUKASHENKO ABRE LAS PUERTAS DE BIELORRUSIA A FAMILIAS UZBEKAS




🇧🇾🇺🇿 ¡LUKASHENKO ABRE LAS PUERTAS DE BIELORRUSIA A FAMILIAS UZBEKAS Y OCCIDENTE SE MUERDE LA LENGUA! 😱


El presidente bielorruso Alexander Lukashenko firmó el 9 de julio una declaración de asociación estratégica con su homólogo uzbeko Shavkat Mirziyoyev y, de paso, lanzó una invitación que haría palidecer a cualquier político europeo: "Necesitamos gente, y preferiblemente de Uzbekistán. Soñamos con que familias uzbekas vengan a Bielorrusia, se establezcan, reciban atención médica y educación, y construyan su futuro. Es muy importante que la tierra bielorrusa no quede vacía".


🔹 Mientras la UE cierra fronteras y debate cómo frenar la migración, Lukashenko ofrece vivienda, educación gratuita y atención médica en las mismas condiciones que los bielorrusos. "Antes que a los paquistaníes, quiero que los uzbekos vengan con sus familias. En agricultura damos vivienda; en ciudades habrá que esperar un poco, pero también habrá", dijo. Bielorrusia tiene más de 131,400 vacantes y solo 22,800 CV registrados. 💀


🔹 El acuerdo incluye una hoja de ruta para 2026-2030 y un convenio intergubernamental para la contratación organizada de ciudadanos uzbekos. El comercio bilateral ya alcanzó los mil millones de dólares en 2025 y apuntan a los dos mil millones para 2030. Mientras Bruselas impone sanciones a Minsk, Lukashenko teje alianzas con Asia Central, una región que Occidente da por perdida pero que sigue creciendo. ☀️


🔹 El doble rasero es evidente: cuando Europa necesita mano de obra, habla de "crisis migratoria"; cuando Bielorrusia invita a familias enteras con empleo y servicios, es "propaganda". El Sur Global observa cómo Minsk, sancionado y señalado, ofrece lo que la UE promete pero nunca cumple: integración real. Los uzbekos ya saben dónde son bienvenidos. 🔥


#Bielorrusia #Uzbekistán #Lukashenko #Migración #AsiaCentral #Geopolítica #SurGlobal #Rusia #UE

viernes, julio 10, 2026

América

 




I


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si Colón hubiera errado el rumbo

y sus naos imperiales

hubieran naufragado

En las noches sin memoria del olvido

sin alcanzar tus costas

y así sus tripulantes

no hubieran podido

realizar la hazaña terrible

de la conquista

y los hombres del viejo continente

no hubieran entonces enlodado de sangre

con su odio el aborigen encanto

de tu geografía inocente


II


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si tus habitantes

no hubieran quedado deslumbrados

por el brillo metálico

de las armaduras

de los conquistadores

si Quetzalcóatl

hubiera prevenido a los Aztecas

y Viracocha a los Incas

de que por la misma ruta

otros hombres

en otras naves

con otras intenciones llegarían

como hordas de lobos infernales

a sembrar el terror y la muerte

entre tus habitantes que creyeron

que ellos los recién llegados

eran los dioses bondadosos y sabios

que un día se marcharon

prometiéndoles volver

por eso los recibieron

con su festiva inocencia

entre sus manos repletas

de frutas tropicales

flores exóticas

y regalos de amor

era su única intención

agradar a los dioses

pero no leyeron  en los ojos de los extraños

la codicia sin límites

de los guerreros plateados

que llegaron del mar

ahogando en sangre la hospitalidad brindada

ante la sorpresa de tus habitantes

que creyeron que ellos poseían el poder

del trueno

y qué caballo y jinete

era una sola bestia

y en su inocencia

no pudieron sobreponerse al asombro

ante la crueldad inusitada

de los hombres pálidos

que intentaron en vano doblegar

la inquebrantable actitud de los aborígenes

que prefirieron morir mil veces

antes que ser esclavos


            III


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte cómo habrías sido hoy

si en nombre de Dios

los conquistadores

no se hubieran posesionado

de ti

de tus valles

de tus montañas

de tus planicies

de tus búfalos

del manatí

del cóndor

del Jaguar

del águila

del quetzal

de tus hombres

y tus mujeres

del oro

y del níquel

de la plata y del hierro

y si después de ser dueños

de todas las cosas

no hubieran usado el sano pretexto

de la evangelización para exterminar

a tus habitantes

que nunca quisieron aceptar

al Dios bueno de los hombres malos

que los obligaron al trabajo forzado

que violaron sus mujeres

y se adueñaron de la vida y los sueños

y nombraron a Abya Yala

tierra en plena madurez

equivocadamente América

e hicieron un testamento

donde los reyes católicos de España

eran los dueños de esa tierra

fabulosa y rica

que ojos humanos jamás había visto

y cuyos habitantes

eran muy hermosos mansos y sencillos

y vivían semidesnudos

e ignoraban el valor

de las piedras preciosas

y los metales

y no conocían la rueda

ni el caballo

ni la pólvora

ni la viruela

ni el sarampión

ni la sífilis

y sin embargo

tenían grandes conocimientos

sobre matemáticas

astronomía

e ingeniería

y ya habían inventado el valor del cero

y habían construido

hermosas ciudades

con grandes edificios

en forma de pirámides

y cultivaban maíz

yuca

cacao

algodón

y coca

y eran felices

recorriendo en sus canoas

las islas dispersas

a todo lo ancho y largo

del mar Caribe

viajando a través de los ríos Lempa

Amazonas y de la Plata

hacia el corazón palpitante de la selva

pescando en los ríos Ozama y Yukón

cazando búfalos

en los territorios de los sioux

los kiowa y los apaches

poblando y repoblando el continente

desde las planicies heladas de Alaska

hasta la edad eterna

de las remotas soledades

de la tierra del fuego

donde la vida parecía

haberse detenido para siempre


            IV


América

a veces quiero pensarte

en retrospectiva

imaginarte como habrías sido hoy

si los vencedores hubiesen sido tus habitantes

si el valor  y la dignidad

hubieran triunfado sobre la violencia de la fuerza

y la sin razón

de los centuriones europeos

a quienes ni el oro

ni la sangre

lograron saciar su feroz opulencia

y siguieron la ruta

que les trazó su codicia

como demonios ciegos de ira

sembrando la muerte a diestra y siniestra

en una danza macabra

de violencia y lujuria

llenando de espanto y locura

la claridad de los días

y como respuesta al genocidio

y a la crueldad inusitada

la resistencia no se hizo esperar

los guerreros huyeron en las noches

hacia las altas montañas

desde donde acechan

a quienes en busca de ellos

se aventuran en la manigua

y las madres indefensas

en un acto de rebeldía

ahogaban a sus hijos en los ríos

o los mataban a palos

y después se suicidaban

y las embarazadas de la yuca amarga

bebían el jugo

para envenenar en el vientre al feto

para librarlo de nacer bajo el horror de la conquista



            V


América

jazmines morados florecen

en la tierra abonada

de las noches lejanas

de los últimos aborígenes muertos

en cuya sangre se ahogaron las piedras del camino

que emprendieron

los que nunca admitieron ser esclavos

y lucharon heroica y tenazmente

hasta el fin de la raza

y hoy a quinientos años

del exterminio

lejanas hogueras

crepitan en las noches frías

de los Ande

la selva lacandona

y las amplias llanuras del Norte

donde nuevamente

suenan los tambores de la guerra

que anuncian el fin de una paz

que nunca existió

ya que nunca cesó el exterminio

contra los indígenas

y del camino que viene de los siglos

un tropel de fantasmas regresan y se agolpan

junto a la mágica claridad del alba

Caonabo

Enriquillo

Hatuey

Caupolicán

Lautaro

Urraca

Tupac Amarú

Lempira

Caballo Loco

Cochise

Gerónimo

Nube Roja

como una utopías

regresan de la vía láctea

para encender con su ira el fuego

que iluminará el camino de los elegidos

que guiarán a nuestra América hacia un nuevo amanecer


Domingo Acevedo.


América es un poema de una fuerza telúrica y una profunda carga político-social. A través de un ejercicio de ucronía (reimaginar la historia con un pasado alternativo), el texto se convierte en un manifiesto lírico que no solo lamenta el trauma de la conquista, sino que dignifica la memoria histórica y la continuidad de la resistencia indígena en todo el continente.

Aquí tienes un análisis desglosado de sus componentes clave:

1. La Arquitectura Formal: Ritmo Fractal y Caída Vertical

Lo primero que salta a la vista es la disposición tipográfica del poema. Al romper los versos en unidades mínimas —a veces una sola palabra o una preposición— se genera un ritmo pausado, casi ceremonial.

  • Efecto de suspensión: Obliga al lector a detenerse en cada concepto ("enlodado / de / sangre / con / su odio"). Las palabras no pasan desapercibidas; caen con el peso de una gota de sangre o el golpe de un tambor.

  • La estructura de letanía: El estribillo que abre los primeros cuatro cantos ("América / a / veces quiero pensarte...") funciona como un mantra o un ancla temporal. Es el punto de partida cósmico desde el cual se lanza la imaginación hacia el pasado.

2. Recorrido por los Movimientos Temáticos

Canto I y II: El Espejismo de los Dioses y la Pérdida de la Inocencia

El poema arranca con el deseo de borrar el hito de 1492. Hay una oposición radical entre la "geografía inocente" del aborigen y las "naos imperiales" vistas como portadoras de una "hazaña terrible".

En el Canto II, se explora el quiebre trágico del mito de los dioses retornantes (Quetzalcóatl y Viracocha). El contraste visual es poderoso: las manos aborígenes llenas de frutas y flores exóticas frente al "brillo metálico de las armaduras" de los "guerreros plateados". El poema retrata con precisión el asombro psicológico ante el caballo y la pólvora, pero destaca que el asombro no devino en cobardía, sino en una elección consciente: preferir la muerte antes que la esclavitud.

Canto III: De "América" a Abya Yala (La Reivindicación Científica)

Este es uno de los cantos más ricos conceptualmente. Se introduce el término Abya Yala (tierra en plena madurez), contrastándolo con el nombre impuesto de "América". El texto desmitifica la idea del "salvajismo" al contraponer lo que los conquistadores trajeron (viruela, sarampión, sífilis) con el avanzado conocimiento endógeno:

  • El valor del cero (matemáticas).

  • La astronomía e ingeniería (pirámides).

  • La soberanía sobre el territorio, uniendo en un solo mapa conceptual desde las planicies de Alaska hasta la Tierra del Fuego.

Nota de estilo: Es bellísima la personificación de la naturaleza expropiada. Los conquistadores no solo se adueñaron del oro, sino del cóndor, del jaguar, del quetzal y de los sueños.

Canto IV: El Dolor de la Resistencia Radical

Este fragmento desciende a los abismos más oscuros de la conquista. Frente a la voracidad de los "centuriones europeos", el poema rescata la crudeza de la resistencia desesperada: la guerra de guerrillas en la manigua y, sobre todo, el aborto y el infanticidio como actos políticos de rebelión. El uso de la yuca amarga para envenenar el vientre es una de las imágenes más desgarradoras del texto; un recordatorio de que, para estas madres, el horror del mundo colonial era peor que la muerte misma.

Canto V: El Panteón Continental y el Nuevo Amanecer

El cierre del poema rompe la linealidad del tiempo. El exterminio no ocurrió hace 500 años; el exterminio sigue ocurriendo en los Andes, en la Selva Lacandona y en el Norte.

El clímax poético se alcanza con la convocatoria de un panteón panamericano de héroes de la resistencia. Al unir en un mismo verso a líderes del Caribe, Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica, el poema traza un hilo invisible de dignidad internacionalista:

RegiónHéroes Convocados
El Caribe / La EspañolaCaonabo, Enriquillo, Hatuey
El Cono Sur (Mapuches)Caupolicán, Lautaro
CentroaméricaUrraca, Lempira
La Región AndinaTúpac Amaru
Norteamérica (Sioux/Apaches/Chiricahuas)Caballo Loco, Cochise, Gerónimo, Nube Roja

El poema no se queda en el lamento o la elegía. Estos líderes no regresan de la tumba, regresan "de la vía láctea", convertidos en una fuerza cósmica y utópica. La ira histórica se transforma en el fuego que iluminará el camino hacia un "nuevo amanecer".

Conclusión

América es un ejercicio de memoria viva. Su valor radica en que no fragmenta las luchas indígenas por fronteras nacionales modernas; entiende que la herida y la resistencia de los Apaches en el norte es la misma que la de Enriquillo en el Ozama o la de los Mapuches en el sur. Un texto de una gran dignidad lírica que rescata el pasado para encender el presente.




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