jueves, mayo 02, 2019

Antología del asombro



He quedado
Con el asombro en los ojos,
Traspasándome las manos y los pies
Los pulmones y la espalda.

Esa forma de nombrar
De adentrarse en los otros
Los antepasados y la tierra
El sonido de lo vegetal
La ternura inesperada que habita en lo pequeño.

Esas palabras que vienen de tan lejos
Y endulzan mis oídos
Palabras nuevas
De otros mares
Con colores del topacio y la anacahuita
Palabras que danzan areitos
Mientras el sol empieza a esconderse
Acá, en el sur del sur.

¡Cuánta creación!
Y cuanto dolor en esos hombros
Que llevan el sufrimiento de quinientos años
De luchas ancestrales en la comunidad del viento.

Honrarás a tu padre y a tu madre,
Es la sentencia bíblica
Y se ha cumplido el mandato
Con la naturalidad azul del árbol.

Me quedo perpleja
Ante la sensibilidad del poeta
Que husmea en las entrañas mismas de la humanidad
Desde su hábitat atravesando el Cosmos
Hasta hacer saltar el néctar
Elixir sagrado
Para los que se acerquen al convite
Y beban el abecedario engalanado.

Otro Polifemo ha osado compartir el fuego de los dioses
Y crear diferentes mundos
Donde brillan las letras como el flamboyán.

Y ese niño de barro y ceniza
Con la mirada torva en el infinito
Tiene una estrella entre sus manos:
La del Asombro
que sostiene como un crisol de razas
para hermanar a los prójimos de todas partes.

Alicia Giordanino,


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