Espejismo de luna llena

Espejismo de luna llena
.Fotos tomadas de la red.

domingo, octubre 31, 2010

Calentamiento Global 2

viernes, octubre 29, 2010

PICO DUARTE 2011 RUTA MATA GRANDE JARABACOA.

PICO DUARTE 2011.

RUTA MATA GRANDE JARABACOA.


Hola no olviden la reunión de mañana a las seis de la tarde en el local del Partido Nueva Alternativa en la avenida Bolívar 55 al lado de la funeraria la Altagracia.






2. Camino Mata Grande - Pico Duarte

• Ubicación: Cordillera Central, vertiente Norte
• Longitud: 68 km
• Duración: 4 días
• Altura: 850 - 3087 msnm
• Casetas: Tres (La Guácara, Valle del Bao, La Compartición) la Ciénaga
• Guía: obligatorio, se consigue en Mata Grande
• Mulos: recomendable, por lo menos para el equipaje

Información General. La subida desde Mata Grande tiene unos 45 km y asciende de 850 a 3,087 msnm (Pico Duarte). La mayor parte del camino está dentro del Parque Nacional Armando Bermúdez. La vegetación predominante es el pinar, que en algunas partes es muy denso y en otras más abierto. Hay algunos bosques húmedos latifoliados en las cañadas de arroyos de la vertiente Norte; tienen poca extensión.
Ruta de Acceso: Desde Santiago se toma la carretera a San José de las Matas. Unos 5 km antes de San José, en Pedregal, se dobla hacia la izquierda y se sigue un camino vecinal que pasa por Los Montones y La Guazuma. Una hora después de Pedregal se llega a Mata Grande, punto de partida de este recorrido.
Planificación del tiempo: Se puede recorrer el camino Mata Grande - Pico Duarte en tres días: Desde Mata Grande hasta la caseta de La Guácara el primer día, desde la caseta de La Guácara hasta la caseta de Valle del Bao el segundo día y desde la caseta de Valle del Bao hasta el Pico Duarte pasando por la caseta de La Compartición el tercer día.
Otra opción es tratar de llegar temprano a Mata Grande y dormir en el pueblo, en la caseta Loma del Loro o en el aserradero Rancho al Medio que queda a 2 km del camino tomando un desvío cerca del Arroyo La Laguna. Al día siguiente se camina hasta el Valle del Bao y el tercer día hasta el Pico Duarte.



Primer Día.
El primer día se recorren unos 20 km en aproximadamente seis horas. El camino oscila entre 900 y 1500 msnm con cuatro subidas y bajadas. Comenzando en el pueblo de Mata Grande el camino sigue la carretera hacia la toma de agua del Río Antonsape. Después de un km se llega a la entrada del Parque Nacional Bermúdez. Allí esta la oficina donde se consigue el permiso para entrar al parque. Unos 200 m después de la oficina hay que salir de la carretera y doblar por un camino que va bajando hacia la izquierda. Foto 13: Amanecer en la sabana del Valle de Bao

El camino baja al Río Antonsape (900 msnm) lo cruza y sube al otro lado. A una altura de 1100 m el camino alcanza la antigua carretera del aserradero Rancho al Medio hoy abandonado. Siguiendo esta carretera se sube por la vertiente Sureste de la Loma de los Cedros. A unos 6 km de Mata Grande está la caseta Loma del Oro (Altura 1200 m), allí se puede pasar la noche. Unos dos km después de la caseta el camino abandona la carretera y desciende hacia la izquierda por una bajada muy inclinada hasta llegar al Arroyo La Laguna, un buen sitio para descansar y bañarse. Cerca de allí está el desvío, a la derecha, que conduce al ex-aserradero Rancho al Medio.


Desde el Arroyo Las Lagunas (1000 msnm) el camino, ahora paralelo al Río Bao, vuelve a subir hasta unos 1500 msnm al Rancho los Vaqueros (abandonado en 1995), luego baja nuevamente hasta el Arroyo Malo y sube de nuevo a la Loma Rodeo donde hay un refugio (1470 msnm). ATENCIÓN: Unos 100 m después del refugio el camino pasa por una cuchilla muy inclinada y peligrosa con una baranda endeble. Cruce rápido y con precaución!!. Finalmente el camino desciende hasta la caseta La Guácara.
La caseta La Guácara está ubicada en la confluencia del Río Guácara y el Río Bao (Altura 1140 m). Sus dos habitaciones ofrecen espacio para unas 20 personas. Los dos ríos son buenos para bañarse.

Perfil de la ruta Mata Grande - Pico Duarte
Segundo Día.
Desde la caseta La Guácara hasta el Valle del Bao hay sólo 12 km pero hay que calcular unas cinco horas de camino porque hay tres subidas fuertes. Durante el primer kilómetro el camino va paralelo al Río Bao, después sube hasta los 1460 msnm y baja de nuevo al Río Bao (Altura 1270 m), lo cruza para después subir la vertiente Norte (muy inclinada) de la Loma de Baíto hasta los 1600 msnm, baja de nuevo y llega al Río Baíto y sube por la Loma del Valle. El primer kilometro de esta subida pasa por un bosque nublado de una belleza extraordinaria. Más arriba vuelve a predominar el pinar. A los 1800 msnm el camino cruza un paso y entra a la sabana del Valle de Bao. Desde allí falta menos de un km para llegar a la caseta Valle de Bao.
La caseta Valle de Bao está en una pequeña elevación al lado Norte con una vista de todo el valle y de los picos que lo rodean incluyendo La Pelona. En el fondo del valle no crecen árboles, sino que predomina la sabana de pajón. Allí nacen muchos arroyos que se funden en un solo río: el Río Bao. La caseta es muy grande y puede albergar a más de cien personas.
Tercer Día.
Antes de iniciar esta jornada es necesario saber que la próxima fuente de agua se encuentra a cuatro horas de camino.
Desde la caseta el caminante debe recorrer unos 300 m del mismo camino por el que llegó y doblar a la derecha, cruzar una parte de la sabana y comenzar el ascenso a la Pelona. El camino se extiende por 10 km en los cuales sube unos 1300 m. La subida dura alrededor de cuatro horas. En varios puntos del camino el panorama de las montañas es sobrecogedor.
La Pelona tiene casi la misma altura del Pico Duarte. En la cima el camino se junta con el que viene desde Sabaneta (San Juan). Un km después se llega al Vallecito de Lilís, la sabana más alta del país. Hay una pequeña fuente de agua, la primera desde la caseta de Valle de Bao. Un km más adelante hay una estación meteorológica desde donde, a la derecha, sube el camino al Pico Duarte. Los que llegan con mulos o caballos tienen que dejarlos allí.
La subida al Pico Duarte es de 1 km y dura unos 20 min. Después de visitar el Pico Duarte el caminante vuelve al Vallecito de Lilí, y sigue el camino hacia el Este que baja a la caseta de La Compartición (2500 msnm) ubicada entre el Pico Duarte y la Loma La Rucilla. Es recomendable dormir en esta caseta o en sus alrededores, porque las temperaturas más arriba son muy bajas durante la noche (bajo 0° C).

El cuarto día entonces bajamos por un hermoso camin0 hasta la Ciénaga, de Manabao en Jarabacoa.


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jueves, octubre 28, 2010

De sus manos la victoria

De sus manos la victoria


Ya no veo la camisa de mi padre en el tocón
ni sobre una palmera desolada
los golpes de mayo que la lluvia entona.

A penas suenan los palos en el batey
empiezan hoy temprano los rituales.
En la cintura de la negra los movimientos
van más allá de molinos y de trapiches.

A veces veo en tu piel,
de los dioses la armadura,
se unen las voces y los pueblos
para dejar en tu luz
las huellas oscuras de la historia.

Pase a la ronda, mi señor
ahora empiezan los rituales,
ha vencido usted las horas
vamos a dibujar a ritmo de tambores
la danza y la victoria.

HERMES DE PAULA.

Boceto

Boceto
Fausto Aybar

Dejad que el carbón
habite mi piel, que navegue
entre las Hordas sigilosas de estos
espejos lacerados por el tiempo.

Dejad que las arrugas
profanen bellas metáforas,
que las lágrimas se vistan al compás
de los recuerdos.

Dejad que hieran mis sueños,
el bramar de los arco iris al tocar mi voz,
que una luz se filtre en la oscura claridad,
y yo despierte como un boceto, arrugado y muerto.

Por favor dejad,
dejadme en posición prenatal
injuriando los fantasmas
de estas paginas blancas.

Fausto Aybar

DIALOGO CONMIGO MISMO.

DIALOGO CONMIGO MISMO.



El metro
la burla
la segunda etapa del metro
la reelección
el pacto
la asamblea revisora
la reforma
la contra reforma
el congreso
el aborto
la iglesia católica y su doble moral
el cardenal
Agripino Núñez Collado
el dialogo nacional
dialogo de mudos
en un país de sordos
el presidente del senado
el hombre del maletín
la corrupción
Alejandrina Germán
la complicidad
Julio Cesar Valentín
el teatro
la comedia
los jueces
la cámara de cuentas
el escándalo
el descaro
el derroche
ayer andaban en chancletas
hoy andan en yipetas
la celular manía
la JCE
la democracia edificada sobre los pilares del fraude
el narcotráfico
el sicario
la suprema corte de justicia
la extradición
el entreguismo
el fondo
la crisis mundial
la economía blindada
la mentira
salud pública
los medicamentos falsos de PROMESE
los muertos inútiles
la gripe AH1N1
la malaria
el dengue
el señor Bauta
con su cara de idiota
siempre en la TV
hablando sandeces
y de nuevo los muertos inútiles
gravitando en su conciencia
el PEME
barrio seguro
Luís Hinchaustegui
Franklin Almeida
Teóricos de la invención
Arquitectos de la falacia
la CDEEE
el PRA
los apagones
Radames Segura
Ejecutivo de la corrupción y el nepotismo
el viejo temo
con su teoría barata
sobre el desarrollo y la economía
puras mentiras
basura
cuartillas perdidas en los zafacones
de la historia
la cementera
Acero Estrella
la deuda
que no es externa
ni mucho menos eterna
ochocientos millones
los Haitises
el medio ambiente
el campamento
y ahora la maldita Barrick gold
los muchachos
la protesta
Navarrete
la represión
el derecho a la vida
los derechos humanos
el crimen alevoso del estado
contra los que en las calles
protestan por el derecho a vivir
el presidente
la mascara
el discurso
la verborrea
la escuelita
la farsa
el progreso
el metro
la pobreza
la corrupción
el estado
el narcotráfico
el narcoestado
la policía
la delincuencia
y de nuevo el narcotráfico
el crimen
Quirino
Figueroa Agosto
la telenovela
Sobeida
El ejercito nacional
el caso paya
la marina de guerra
los estamentos del estado
la complicidad
la inhibición
el limbo
la impunidad
el soborno
el funcionario
el político
el saco
la corbata
el carro de lujo
las queridas
la orgía
la esposa
el guarda espalda
la cuenta bancaria
la tarjeta de crédito
la estafa
el trafico de influencia
al nepotismo
los bonos soberanos
la deuda externa
que si es eterna
la corrupción
que no interesa
si es roja
blanca
o morada
que pena que a nadie importe
que tres partidos
comprometidos con la corrupción
el narcotráfico
el robo y el crimen
cada cuatro años se repartan el país

DOMINGO ACEVEDO.

miércoles, octubre 27, 2010

LOS HERALDOS NEGROS

LOS HERALDOS NEGROS
CESAR VALLEJO.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

CESAR VALLEJO.

POEMA XX

POEMA XX
PABLO NERUDA.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda, poeta chileno (1904-1973)

martes, octubre 26, 2010

Carta a Compadre Mon

Carta a Compadre Mon
Manuel del Cabral

Tanto he pisado esta tierra,
que es ella la que anda ya.
Compadre Mon.

Por una de tus venas me iré Cibao adentro.
Y lo sabrá el barbero, aquel que los domingos
te podaba las barbas
como quien poda un árbol de la patria.

Y también Domitila lo sabrá, Domitila
que mientras comadreaba tenía entre las manos
unos duendes que hacían pan sabroso hasta el lodo.
Y hablo de Domitila, porque sin esa cosa...
quizá ni tu revólver fuera un poco de pueblo.
Porque ella fue tu risa, fue tu pan y tu catre.
¿Qué hubiera sido entonces de esas cosas humildes
que tocaron tus manos, tu calor, tus pisadas?

Tu caballo
hubiera sido siempre una bestia cualquiera.
Tal vez sin estas cosas los muchachos con sueño
ya hubieran enterrado tu pistola, tu espuela;
todo lo que en tu cuerpo y en tu aire
es la tierra que quiso no quedarse dormida.

Porque tú, que no fuiste nunca niño de escuela,
a la escuela te llevan en la boca los niños.

Es que no quiero hablar de tus cosas mayores,
ni aún de aquella extraña madrugada en que diste
órdenes a un soldado
para que repicara las campanas
por tu llegada al pueblo.

No.
No quiero hablar ahora de tus cosas de todos.
De lo que quiero ahora
es hablar del remiendo que te hacía la tía
en aquellos no aún gloriosos pantalones.
Hablo de la ternura con que tú ya besabas
sus manos costureras, cuando aún tus bolsillos
se cargaban de piedras para romper faroles.
La gente que te vio tan pequeñito
no pensó que la tierra se iba a poner tan grande...

Ahora,
cualquiera cosa tuya huele a patria.
Hasta Tico, el lechero
que llega con un poco de leche en su sonrisa,
y me dice:
aquí, Manuel, estuvo Mon un día,
¡que no rompan la silla donde lo vi sentado,
arrimao a esta puerta!

Ya ves, Compadre Mon,
no puedo hablarte ya de cosas grandes;
tu pistola, tus barbas, tu caballo,
tu nombre,
todo es pequeño junto a esta sonrisa.
¡Cómo brilla tu historia en los dientes de Tico!

Qué grande estás, Compadre Mon en esas
cosas pequeñas.

¡Por las ventanas de Tico yo me iré Mon adentro!

El maíz no lo sabe,
ni el trueno,
ni el agua.
Pero tú estás en el maíz del niño
que piensa crecer mucho y tener tu tamaño,
y tener un caballo como el tuyo
que entró en la historia a fuerza de ser patria.

El trueno no lo sabe,
pero tú estás en la garganta ronca
de los tambores que enronquecieron
de tanto hablar de ti..., de los rugidos
del paso de tu sangre.
El agua no lo sabe,
pero eres, el agua con un cuento...
tú le pusiste edad al agua de los hombres...
al agua que más duele, la pesada
¡que siempre llena venas, y con sed siempre el hombre!

Sin embargo, no quiero,
no quiero hablar, compadre Mon, de esas cosas visibles tuyas...
Yo prefiero decirte que Cachón, un muchacho
enclenque de mi pueblo,
estuvo muchos días y demasiadas noches,
torturándose,
fabricando,
puliendo unas estrofas, y luego, sin comer,
muchas veces,
iba a mi casa, casi asustado,
casi tartamudo, sorprendido,
y como quien comete su más sagrado crimen,
me decía: -Manuel, aquí tengo una cosa
que quiero que tú veas.
Pero nunca, nunca pude leerla,
porque temblaba para darme aquello...,
y volvía a su casacón aquello en secreto,
y volvía a pulir,
y a no dormir,
ni comer,
y volvía a hablar solo.

De esto, Mon, sí quiero casi hablarte en familia:
de aquel muchacho débil escribiendo tu nombre,
buscando entre tus barbas raíces de la tierra,
los árboles perdidos de la patria...
De esto, Mon, sí quiero casi hablarte en familia:
de aquel muchacho en huesos
que iba a la barbería
y diez veces le preguntaba al barbero
que cuánto le debía...
(Porque, Mon, es muy triste
no terminar un verso).

Aquel muchacho simple que perdió la memoria
y que yo le decía que comiera...
Aquella emoción pura que al nombrarte, parece
que se abría las venas para que se bebieran
hondo y tibio tu nombre.

Esto sí me parece que no deja que el tiempo
gaste hasta lo más simple de tu voz:
tu sonrisa.
Y a ti, Compadre Mon, que te encontré una tarde
haciendo el hoyo puro
del futuro cadáver de tu cuerpo
(porque nunca supiste que tu muerte
no cabe en ningún hoyo de la tierra).

Yo mismo que de niño te conocí en el aire
que respiraba el pueblo,
iba ya repartiéndome tu vida,
iba haciéndole un poco de mis cosas,
iba ya no dejándole morir...
Después el campamento se ocupó de tu nombre,
de tus cosas mayores.
Y era difícil ya, que como un hombre cualquiera,
te pegaras un tiro,
o te entregaras a menudencias,
a pequeñas manías;
porque hasta aquellas inútiles palabras a tu gato
tenían ya un sentido,
porque así son, Don Mon, todas las cosas
que pertenecen a lo que ya tiene
tamaño de destino...

Un simple canto de gallo que despierta
las cosas de la mañana,
toma de pronto la estatura de un siglo.
Si entre las cosas que se despiertan con su canto
se levanta un caballo con la historia en el lomo.

Te estoy diciendo esto, viejo Mon, ahora
en que hacer unos versos y ponerse a decirlos
es un peligro... tan grande
como ponerse a hacer la patria
con sables de madera de sándalo.
Porque nosotros, los que hacemos
estas cosas de sueño, no estamos preparados
para la fiesta del honor con precio...

Yo voy, a ratos, ciegos que tocan su instrumento
por unos cuantos cobres. Muchas veces,
después de sus canciones, voy a verme al espejo,
y miro bien mi cara para ver si es la mía...
Porque, a veces, cuando cantan los ciegos,
muchas cosas del cuerpo voy dejando
no sé a dónde...
Por eso,
pregunto por mi nombre cuando cantan los
ciegos.

Te estoy diciendo esto porque a veces
lo que nació en tu pecho lo tienes en la mano...
Te estoy diciendo esto, viejo Mon, porque a ratos,
hablas conmigo cosas que hablando no me dices.
He caminado mucho por los ríos
que vienen de tu cuerpo cuando a oscuras
te hicieron; y sé que cuando sangras
te salen por las venas los sueños más varones.
Es que desde hace tiempo,
tú contruyes la patria, destruyéndote.

Manuel del Cabral

Hay un país en el mundo

Hay un país en el mundo
Pedro Mir


Hay
un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de la noche.
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.
Sencillamente
claro,
como el rastro del beso en las solteras
antiguas
o el día en los tejados.
Sencillamente
Frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sinceramente agreste y despoblado.

En verdad.
Con dos millones
suma de la vida
y entre tanto
cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falta del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Entonces
es lo que he declarado.
Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.

Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar
cantando
su franja propietaria.
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.
Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor de la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar
forcejeando
con su propia cosecha.

Este amor
doblará su luminosa flecha.
Pero no.
Y creerá
que donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras
cantando
entre los surcos
su propiedad.
Este amor
alcanzará su floreciente edad.
Pero no.
Hay
un país en el mundo
donde un campesino breve
seco y agrio
muere y muerde
descalzo
su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para bronca muerte.
¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.
En un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije
sencillamente triste y oprimido.
No es eso solamente.
Faltan hombres
para tanta tierra. Es decir, faltan hombres
que desnuden la virgen cordillera y la hagan madre
después de unas canciones.
Madre de la hortaliza.
Madre del pan. Madre del lienzo y del techo.
Madre solícita y nocturna junto al lecho...
Faltan hombres que arrodillen los árboles y entonces
los alcen contra el sol y la distancia.
Contra las leyes de la gravedad.
Y les saquen reposo, rebeldía y claridad.
Y los hombres que se acuesten con la arcilla
y la dejen parida de paredes.
Y los hombres
que descifren los dioses de los ríos
y los suban temblando entre las redes.
Y hombres en la costa y en los fríos
desfiladeros
y en toda desolación.
Es decir, faltan hombres.
Y falta una canción.


Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente
pobre de población.
Pero
no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje
para hacer la canción.


Pulmón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.

Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.

Los que la roban no tienen ángeles
no tiene órbita entre las piernas
no tiene sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.

No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.

País inverosímil.
Donde la tierra brota
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde alcanza la estatura del vértigo,
donde las aves nadan o vuelan pero en el medio
no hay más que tierra:
los campesinos no tienen tierra.
Y entonces
¿de dónde ha salido esta canción?
¿Cómo es posible?
¿Quién dice que entre la fina
salud del oro
los campesinos no tienen tierra?
Esa es otra canción. Escuchad
la canción deliciosa de los ingenios de azúcar
y de alcohol.

Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
y los brazos del hombre más simple
son del ingenio
y sus venas de joven calibre
son del ingenio
y los guardias con voz de fusiles
son del ingenio
y las manchas del plomo en las ingles
son del ingenio
y la furia y el odio sin límites
son del ingenio
y las leyes calladas y tristes
son del ingenio
y las culpas que no se redimen
son del ingenio
veinte veces lo digo y lo dije
son del ingenio
“nuestros campos de gloria repiten”
son del ingenio
en la sombra del ancla persisten
son del ingenio
aunque arrojen la carga del crimen
lejos del puerto
con la sangre y el sudor y el salitre
son del ingenio.

Y éste es el resultado.
El día luminoso
regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador
de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.

Y al niño del guarapo y después al anciano sereno
con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,
y a la joven temprana cosiéndose los párpados
en el saco cien mil y al rastro del salario
perdido entre las hojas del listero. Y al perfil
sudoroso de los cargadores envueltos en su capa
de músculos morenos. Y al albañil celeste
colocando en el cielo el último ladrillo
de la chimenea. Y al carpintero gris
clavando el ataúd para la urgente muerte,
cuando suena el silbato, blanco y definitivo,
que el reposo contiene.

El día luminoso despierta en las espaldas
de repente, corre entre los raíles,
sube por las grúas, cae en los almacenes.
En los patios, al pie de una lavandera,
mojada en las canciones, cruje y rejuvenece.
En las calles se queja en el pregón. Apenas
su pie despunta desgarra los pesebres.
Recorre las ciudades llenas de los abogados
que no son más que placas y silencio, a los poetas
que no son más que nieblas y silencio y a los jueces
silenciosos. Sube, salta, delira en las esquinas
y el día luminoso se resuelve en un dólar inminente.
¡Un dólar! He aquí el resultado. Un borbotón de sangre.
Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento
Sangre en el efectivo producto de amargura.
Este es un país que no merece el nombre de país.
Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura.

Es cierto que lo beso y que me besa
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraídos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.


Y así
palor de luna
pasajeros
despoblados y agrestes del rocío,
van montañas y valles por el río
camino de los puertos extranjeros.

Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. Y un país
en el mundo,
fragante,
colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.

Y así no puede ser. Desde la sierra
procederá un rumor iluminado
probablemente ronco y derramado.
Probablemente en busca de la tierra.
Traspasará los campos y el celeste

dominio desde el este hasta el oeste
conmoviendo la última raíz
y sacando los héroes de la tumba
habrá sangre de nuevo en el país
habrá sangre de nuevo en el país.

Y esta es mi última palabra.
Quiero
oírla. Quiero verla en cada puerta
de religión, donde una mano abierta
solicita un milagro del estero.
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.

Donde un ángel respira.
Donde arde
una suplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carreta
un boyero se extingue con la tarde.
Después

No quiero más que paz.
Un nido
de constructiva paz en cada palma
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.

Pedro Mir
( 1913-2000)

jueves, octubre 07, 2010

República Dominicana: nos encontramos el domingo

Queridos amigos y amigas,

Este domingo 10/10/10, batiremos todos los récords mundiales: ciudadanos de 187 países han organizado más de 6300 eventos para las soluciones climáticas desde República Dominicana hasta Palau. El mensaje es: la gente del mundo está actuando para resolver la crisis climática y es tiempo que los gobiernos se unan a la acción.

Demostrémosles que el movimiento mundial por el clima está vivo, en todas partes, y es enorme. Haz clic para encontrar un evento:

Súmate!
Este domingo, en más de 6300 eventos en 187 países, ciudadanos de todo el mundo harán pedazos un peligroso mito: que el movimiento climático mundial se ha evaporado.

Les demostraremos a los líderes y a la prensa mundial que somos cada vez más en número, en diversidad, que nuestra creatividad está más viva que nunca y que, simplemente, no nos rendiremos hasta que nuestro planeta y quienes vivimos en él estemos a salvo.

El domingo 10 de Octubre (10/10/10, una fecha para recordar) nos reuniremos en "eventos para promover soluciones climáticas" en todo el mundo, para mostrar nuestra determinación y reclamar a nuestros gobiernos: "nosotros ya estamos trabajando por el clima, ¿y ustedes?"

Cuantos más seamos los que participemos, más inconfundible será nuestro mensaje de determinación para derrotar el cambio climático. Estos actos son fundamentales para lograr nuestro objetivo. Y además ¡también son divertidos! Haz clic abajo para encontrar un evento y confirma tu asistencia (o registra tu propio evento): es tiempo de arremangarnos y actuar.

http://www.avaaz.org/es/global_work_party/?vl

Estamos pasando por momentos decisivos: en las semanas y meses venideros, los gobiernos tomarán decisiones clave sobre si continuar esforzándose por alcanzar un acuerdo climático o no. Durante todo el 2010 han estado dando vueltas, aturdidos desde la última Cumbre de Copenhague, donde los líderes fracasaron en alcanzar un acuerdo vinculante o al menos comprometerse en trabajar para alcazarlo. Hoy, si los políticos creen que la presión pública por un acuerdo climático se ha evaporado, caerán rendidos a los pies del lobby de los combustibles fósiles y simplemente abandonarán la idea de un acuerdo justo, ambicioso y vinculante.

Pero mientras los gobiernos titubean, la crisis climática progresa y se acelera. 2010 ha sido el año más cálido del que se tengan registros. Los desastres naturales vinculados a la crisis climática, como las inundaciones en Paquistán, se han cobrado miles de víctimas. Y los científicos dicen que el cuadro tiende a empeorar. Nuestro movimiento debe adelantarse a la propia crisis y mostrarle el camino a los políticos.

Al demostrar nuestra voluntad de trabajar, este día de acción por las soluciones climáticas impondrá un desafío a nuestros líderes. Eventos locales incluyen plantación de árboles en zonas rurales de Tanzania, la instalación de paneles solares en China y un paseo en bicicleta desde Jordania hasta Israel, así como otras opciones más sencillas organizadas por pequeños grupos de amigos. Dondequiera que estemos y del modo que sea que nos involucremos, estaremos, se trata de dejar una cosa bien clara: si nosotros estamos encontrando soluciones al cambio climático dentro de nuestras comunidades, nuestros líderes políticos no tienen excusa para no hacerlo a nivel nacional y a nivel mundial.

Cuantos más seamos, más fuerte resonará nuestro mensaje. 10/10/10 está a pocos días y es fácil ser parte. Haz clic abajo para participar:

http://www.avaaz.org/es/global_work_party/?vl

Aunque el tiempo del que disponemos para hacerle frente al cambio climático es corto, el movimiento climático (desde una perspectiva histórica) es joven. La abolición del tráfico de esclavos o del Apartheid llevó décadas. Pero el cambio climático, dado que representa una amenaza para todos, tiene el poder de unir a la gente más allá de las divisiones y fronteras, sólo si creemos que es posible progresar.

El año pasado vimos una ola extraordinaria de activismo con sucesivos días de acción por el clima (21 de Septiembre, 24 de Octubre y 12/12) que llevó a que los jefes de estado en persona asistieran a la Cumbre de Copenhague. Fue maravilloso, pero no fue suficiente. Este fin de semana, renovemos nuestro compromiso por la lucha de seis mil millones de vidas y demostremos que no pensamos movernos hasta que salvemos nuestro planeta.

Con esperanza y determinación,

Ben, Iain, Ben M, Maria Paz, Ricken, David, Graziela, y todo el equipo de Avaaz

PD: Estos eventos están siendo organizados por un amplio grupo de organizaciones e individuos con el apoyo de nuestros amigos de 350.org, utilizando herramientas online para facilitar encontrar eventos o registrar nuevos eventos. Registra tu evento a través de estas herramientas y 350.org te enviará un paquete de mensaje muy útiles para organizar el mismo. El link nuevamente es:

http://www.avaaz.org/es/global_work_party/?vl


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domingo, octubre 03, 2010

350.org: 24 de octubre de 2009

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