sábado, diciembre 24, 2011

Esta noche tiene el peso de toda la soledad.

Esta noche tiene el peso de toda la soledad, de esos seres que detrás del cristal, miran hambrientos como unos pocos comen con gula en el gran banquete de la cena de noche buena, indiferentes al dolor de los demás.

DIEGO Y CANINA

DIEGO Y CANINA

Diego y Canina llegaban por la mañanita a casa
todavía con el olor del rocío en la piel
y en la mirada el fulgor plateado de las últimas estrellas
que aun permanecían intactas
en el cielo anaranjado del amanecer
trazando el camino perdido de la noche
que agonizaba despacio entre la maleza
y los árboles lejanos
dejando tras de sí un rastro sonoro de pájaros fugaces
y mariposas encantadas en la memoria del tiempo
ellos siempre nos encontraban en la cocina
calentándonos junto a los fogones encendidos
tratando de ahuyentar a los duendes del frío
que nos mordían la piel con sus huecos y afilados dientes de plata
siempre nos traían algún recuerdo de nostalgia entre sus manos
y tenían la mágica virtud de calentarnos la piel con tan sólo mirarnos
y nosotros desentumecidos y felices los llevábamos de las manos
por el sendero de flores eternas hasta el camino real
por donde después de beberse una taza de café caliente
seguían su camino hacia los conucos lejanos
donde el tiempo se había detenido
para que la primavera floreciera por siempre
más allá de la fantasía alucinante de nuestros sueños
que era la materia prima con la que fabricábamos los recuerdos

A MI ME ENCANTA LA SOLEDAD NOCTURNA DE LA CIUDAD

LA NOCHE ESTA FRÍA, LA CIUDAD PASA CON LA PRISA PROPIA DE ESTOS DÍAS EN QUE HIPOCRITAMENTE LAS PERSONAS HACEN ESFUERZOS POR SER FELICES.

LAS CALLES EN LA MEDIDA QUE AVANZA EL TIEMPO SE VAN QUEDANDO MAS SOLAS.

A MI ME ENCANTA LA SOLEDAD NOCTURNA DE LA CIUDAD, LAS LUCES ME EMOCIONAN, ME EMBRIAGAN DE NOSTALGIA Y UNA VIEJA MELANCOLÍA.

ME RECUERDA MI PASADO DE CAZADOR, CUANDO ERA DUENO DEL MIEDO DE LOS HOMBRES, QUE INCESANTE ME BUSCABAN EN LOS LUGARES DONDE SABÍAN NUNCA ME ENCONTRARÍAN

La noche tiene el misterio fatal.

La noche tiene el misterio fatal de ladrones y sicarios, de policías y demonios, que acechan entre las sombras, para clavar sus garras en en la inocencia de los indefensos transeúntes que necesariamente tienen que habitar en los espacios inverosímiles de estas horas de hastío y abandono, en que la ciudad no es mas que un espejismo fatal.

Domingo Acevedo.

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