sábado, octubre 29, 2011

Libia: a diario, Mohamed recupera cuerpos entre las ruinas de Sirte

Libia: a diario, Mohamed recupera cuerpos entre las ruinas de Sirte
29 de octubre de 2011 • 09:20

Tiene 32 años y la mirada horrorizada de los que vieron muchos horrores para dormir tranquilos. Mohamed Yunes Al Hemali forma parte de los voluntarios que juntan los cadáveres de entre las ruinas de Sirte, ciudad fantasma en donde Muamar Gadafi se escondía antes de su muerte el 20 de octubre.
El olor putrefacto de los cadáveres en descomposición planea constantemente sobre la ciudad totalmente devastada por semanas de bombardeos y combates callejeros.
No pasa un día sin que se encuentren nuevos cuerpos enterrados a las apuradas en un jardín, atrapados entre los escombros de un edificio derrumbado o pudriéndose al aire libre. Son cuerpos de civiles o combatientes, muertos en combate o durante los bombardeos o simplemente ejecutados por uno u otro bando.
Al menos 500 cuerpos fueron enterrados desde el domingo, según los voluntarios a cargo de recuperarlos.
Mohamed Yunes Al Hemali es uno de esos voluntarios. De cabello largo enrulado, vaqueros y zapatillas, contempla 26 tumbas, pequeñas montañas de arena sin identificación alguna, en el predio casi destruido de una empresa de tratamiento de agua del barrio nº2, en donde las fuerzas del ex dirigente se refugiaron antes de su desbandada.
Sin duda soldados de Gadafi muertos en combates que fueron enterrados a las apuradas por sus compañeros, creen los voluntarios, una hipótesis imposible de verificar.
Mohamed teme lo que seguirá: "Habrá que desenterrarlos para llevarlos al cementerio...".
Ya van cinco días que este ex conductor de taxi vive de la mañana a la noche este horror que le corroe el alma, en una ciudad reducida a un montón de escombros.
"Me lamento al ver mi ciudad así. Los thowar (revolucionarios) podrían haber tomado la ciudad destruyéndola menos. Pero había una importante resistencia de los hombres de Gadafi, y pienso que los thowar querían castigar a Sirte", estima.
Ya que "la mayoría de la gente de Sirte apoyaba a Gadafi, incluso mis allegados", confía y asegura que "nadie sabía nada de lo que estaba pasando, el teléfono no funcionaba".
"Estaba en contra de estas matanzas desde el principio, de un lado como del otro, pero era el único", agrega.
Desde hace cinco días "manejamos por la ciudad, buscamos, preguntamos a la gente. A veces nos vienen a ver para decirnos que hay cuerpos en sus hogares. Las familias, cuando regresan a sus viviendas, encuentran muchas veces un cuerpo o una tumba improvisada en su propiedad".
"Los recuperamos, los limpiamos y los enterramos decentemente", resume.
Mohamed fue voluntario para esta tarea poco después de que regresó al barrio nº2, del que había huido cuando se concentraron los combates. Al igual que los pocos habitantes que serpentean las ruinas, halló su vivienda destruida y saqueada.
"Vivo cerca del hotel Al Mahari, y el olor llegaba hasta mi casa. Fui a ver", explica Mohamed.
Entre 65 y 70 cadáveres estaban en estado de descomposición sobre el césped del hotel cerca de la playa, estaban maniatados y tenían una bala en la cabeza o en la nuca.
Según los combatientes del Consejo Nacional de Transición (CNT) se trata de camaradas ejecutados por las tropas de Gadafi antes de su huida.
Pero la organización no gubernamental Human Rights Watch, que investigó el caso, estableció que cuatro de las víctimas eran o habitantes de Sirte o allegados de Gadafi y concluyó que se trató de una ejecución de los gadafistas por las brigadas del CNT.
Luego de ver eso "tenía que ayudar, es mi barrio", dijo Mohamed.
El hombre describe su siniestra tarea, habla brevemente de los cadáveres hinchados que estallan cuando se los mueve, cuerpos tan descompuestos que la carne se desprende y que cuando se agarra uno de los miembros sólo queda agarrado por los huesos.
Se interrumpe en medio de una frase, y continúa luego de una pausa: "es la primera vez que hago esto. No puedo expresar cuan horrible es ver toda esta gente muerta".

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UN RELATO Y VARIOS POEMAS BREVES.

EL RASTRO DE UN LÁGRIMA.

He seguido el camino de una lágrima dibujada en el rostro del atardecer, ya oscurece, esperamos a Felipe y a Ñoñó que fueron a pescar tilapias a la laguna de Manganagua, ha sido duro el día en el largo trajinar del hambre, la sequía destruyó toda la cosecha. El monte achicharrado por el sol de julio, resplandece con las primeras estrellas y nuestras miradas se pierden entre las sombras del anochecer, a ver si vemos aparecer a nuestros hermanos por el camino real.
Nos preocupa su tardanza, además el hambre ya hace estragos en nuestros estómagos, en la cocina mamá mantiene el fuego encendido, papá aun no regresa, anda cortando la leña para mañana preparar el horno, han sido largos todos estos días de hambre, no hay maquey, ni yambí, el monte está desolado, con esta prolongada sequía, las aves han emigrado a otros lugares.
Desde aquí puedo ver el fuego de la cocina de Popó Candela, Negra su esposa debe estar haciendo la cena. Imagino a Miguela jugando con las sombras de la noche, más allá de las anacahuitas gemelas, bajo los limoncillos florecidos de eternidad de la tía Tatín. El orgullo nos impide ir a pedir un poco de comida a las casas ajenas, preferimos morirnos de hambre, inmerso en nuestra soledad. Desde aquí escuchamos las canciones tristes de la vellonera del negocio de Andrés Longo, cierro los ojos y se me humedece el alma de estrellas.
No sabemos que horas es, pero presentimos la presencia cercana de nuestros hermanos, oteamos el horizonte, el viento nos trae su olor mezclado con el olor de los pescados, suspiramos tranquilos, ya podemos sentir sus pasos certeros en la oscuridad, silban, para decirnos que ya llegaron, viene felices, cargados de tilipias y jicoteas. En medio del patio nos abrazamos bajo el cielo infinito de estrellas, mamá sale y también los abraza, nos preparamos debajo de la mata de javey, para quitarles las escamas a los pescados, ellos apartan un poco para llevarlos a sus casas, son muchos no nos lo comeremos todos esta noche. Papá llega, sudoroso, con toda la oscuridad de la noche pegada en la piel, deja a Julia, libre, que se acerca hasta donde nosotros estamos, rebuzna y sacude la cabeza, es su manera de decirnos, yo también estoy aquí, León ladra alegre, juguetea, salta, nos lame las piernas y luego se acomoda en el suelo junto a nosotros.
Después de limpiar los pescados, buscamos un lugar en el patio donde encender una fogata y nos sentamos alrededor de ella, ya mamá hierve los pescados, hace un cardo con sal, ajo y orégano, no hay nada más, pero será suficiente por el día de hoy. Reímos, contamos historias, entonamos viejas canciones ancestrales, León nos mira con asombro y Julia descansa hasta que mi padre la lleve al lugar donde pasa la noche, cerca de la casa debajo de la mata de café cimarrón, ella y León son parte de la familia, después de comer, Felipe, se irá dormir con la tía Aurora y Ñonó, se irá a donde Amantina, ella lo crió desde muy pequeño. Más allá de la alambrada los grillos cantan incesante a las estrella.
Entre mis ojos cabe todo el universo, la noche huele a bosque seco, a luna llena y caldo de pescado, busco el calor de mis dos hermanos mayores, me siento entre los dos y los miro con orgullo, ellos son buenos pescadores y mejores cazadores, un día seré como ellos y podré ir por el monte y llegar más allá de los limites ancestrales y cazar la quimera, para entregarle a mis padres la felicidad eterna.
Mamá nos llama, es hora de comer, entramos a la casa, en la sala, la llama de la lamparita jumeadora danza al compás del viento, por momentos parece que se apagará, para luego renacer de sus cenizas como un ave fénix, está sabroso el caldo, sólo que la tilapias tienen muchas espinas hay que comerlas con sumo cuidado para que no se quede una en la garganta, es una pena que no apareció un coco para cocinarla, nos quedan algunas tilapias para mañana y tres sabrosas jicoteas, para los días siguientes, así que podremos invitar a otros vecinos a compartir nuestra comida.
Manuel, mí pequeño y solitario amigo hace rato se fue, tal vez con hambre, imagino que vive allá, muy lejos, donde se ve aquella lucecita distante, él nunca ha querido llevarme a su casa.
Ya comimos, es hora de dormir, Felipe y Ñonó se despiden entre abrazos y sueños y me dicen que mañana temprano me llevarán con ellos a las distantes regiones del norte, a cazar, que me prepare, que pasarán a las seis de la mañana por mí, me voy a la cama feliz, el corazón no me cabe en el pecho, mañana por fin, podré ir cazar.
Nosotros conocemos y amamos cada palmo de nuestra tierra, amamos al viento, las nubes, las aves, los árboles, los animales, las mariposas, la lluvia, la primavera que hace florecer al bosque, cada camino tiene un horizonte que termina en nuestros sueños y en definitiva, nuestro amor por la madre tierra, es el amor por la vida, es el amor a Dios que lo ha creado todo tan perfecto.
Para mí lo más importante es que se acerca el día en que podré atravesar los límites ancestrales del monte y atrapar a la quimera, para entregarles a mis padres la felicidad eterna.
Mientras cierro los ojos, escucho los tambores lejanos que invitan para mañana en la noche, a bailar en el patio de la abuela Mamá Tita, la danza de la lluvia para conjurar la sequía.
Dic. 2010





Toda mi vida no podrá resarcir el dolor acumulado en mi interior
Dic, 2010

Se me hizo tarde soñando
pesa tanto el pasado en la conciencia
que no se sí podré alcanzar el alba
Dic. 2010


muchas veces me he preguntado sí de verdad ha valido la pena vivir
Dic. 2010

Capullos de luna llena adornan las noches del verano
Dic. 2010

Dos lirios de agua crecen en tus ojos
Dic. 2010

Acordeón de nostalgia
que en las sierras cibaeñas
anuncia la salida del sol
Dic 2010
No crean amigos que he vivido tanto
Sólo he vivido lo suficiente para entender que la vida
Es una pura mierda
Dic. 2010

He regalado al olvido
Los últimos recuerdos que guardaba en la memoria
Abril 2011

La vida es un camino sin retorno que nos lleva a morir
Abril 2011

El honor es lo que nos permite mirar hacia atrás sin remordimientos
Abril 2011

La madrugada se viste de rocío
Nos dice adiós
Y se desvanece en las habitaciones azules del viento
Abril 2011

La realidad se desvanece en la ambigüedad de los sueños
Abril 2011

Mujer
estatua taciturna derritiéndose en mis labios
abril 2011

Mujer que todas las noches
desnuda abre las puertas de mis sueños
penetra hasta las intimas habitaciones de mi alma
para que yo dibuje con mis labios en su piel
una flor
abril 2011

Domingo Acevedo.

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