miércoles, noviembre 17, 2021

La unificación de la isla no es la salida.

 


Hay que aclararles a muchos haitianos que quienes  siempre hemos sido agredidos por ellos, hemos sido nosotros, desde mucho antes de ser nación: la primera vez fue en el 1801, cuando Toussaint, se tomó las atribuciones de  invadir esta parte de la isla para unificarla dando cumplimiento al tratado de Basilea, entre Francia y España, en donde España cedía la parte oriental de la isla de Santo Domingo,  a cambio de que Francia devolviera los territorios ocupados en el norte de ese  país.

La segunda  invasión fue la de Dessaline en el 1805, en un intento de acabar con los remanentes del ejército napoleónico que se refugió en la parte oriental de la isla al mando del general Ferrand lo cual no pudo por razones que no explicare aquí y en su  retirada Dessaline y Cristophe,  arrasaron con la ciudades de Monte Plata, Cotuí, la vega, Moca y Santiago, ensañándose de manera especial  con los habitantes de Moca en lo que la historia registra como el degüello de Moca, llevado a cabo en iglesia de esa ciudad, y el secuestro de cientos de habitantes de esa región, cuyo destino la historia no registra, 

La tercera invasión fue la del 1822, en la cual usurparon este territorio por 22 años que dio como resultado nuestra independencia y las consiguientes agresiones a la naciente republica que fueron rechazadas por el ejército en armas  y el pueblo dominicano de entonces, hasta el establecimiento y el fortalecimiento de lo que es hoy la Republica Dominicana y deben ellos tener en cuenta muy claro que nosotros no tenemos nada que agradecerles, nada, ya que cuando usted invade a otra nación, no importa que sea de manera pacífica, usted está violando el derecho universal a la libertad.

A nosotros como país nos compete regular a todos los inmigrantes que pisan nuestro territorio incluyendo a los haitianos y tomar todas las medidas necesarias para garantizar la integridad de nuestros habitantes y del territorio y más aun con un vecino tan inestable,  que siempre está en conflictos internos, que no son capaces de ponerse de acuerdo para sacar a su nación del atraso económico y social en que están, es más esas disputas lo que hacen es que profundizan más la pobreza y el desamparo de la gente común, que como única solución a sus problemas cruzan la frontera de manera ilegal buscando mejor vida.

No hay que seguir echándole más leña al fuego, lo que hay es que buscar soluciones dentro del marco del dialogo y el respeto, teniendo en cuenta que nosotros no podemos hacernos cargo de la pobreza de esa nación.

Hay un clamor generalizado y es que la comunidad internacional debe ir en auxilio de Haití y no dejarla a la deriva.

La unificación de la isla no es la salida, somos dos naciones muy distintas una de otra, aunque compartimos el mismo territorio, culturalmente somos muy distintos,  no hablamos el mismo idioma, ni profesamos la misma religión y eso crea un rechazo mutuo que dificulta la fusión que muchos plantean, además de los roces históricos que hemos tenido.

La salida debe ser otra, la salida debe ser, que la comunidad internacional busque la manera de cómo puede ayudar a ese país a salir adelante y que ellos puedan forjar su propio destino de progreso, desarrollo y paz.

Domingo Acevedo.

Nov/21



  

 

 

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