Espejismo de luna llena

Espejismo de luna llena
.Fotos tomadas de la red.

martes, septiembre 30, 2014

En la República Dominicana la justicia esta blindada para los funcionarios corruptos

En la República Dominicana la justicia esta blindada para los funcionarios corruptos de este gobierno peledeista, es por eso que la corrupción en todos los estamentos del  estado, tiene el olor a podrido de la impunidad.
Domingo Acevedo.

Sept. /14



Horizonte de pájaros fugaces.


la palabra es huella que deja el tiempo
en los espejos de la ignorancia
1/1/12

Es tu recuerdo
un lucero de olas sangrando
en el abismo de los sueños
1/1/112

Cantan los gallos
un gato en el tejado
se esfuma en la luz de la alborada
1/1/12

Es huella la palabra que el tiempo olvida
1/1/12

Un silencio de palabras rotas tratan de justificar el olvido
1/1/12


Sinfonía de guerra.

Río de sal en el rostro de un horizonte de azufre
sangre de unicornios sobre la primavera que enero marchita
voz quebrada por el hacha homicida del verdugo
tarde de cenizas que el viento diluye a lo lejos
pergaminos rotos de una historia inconclusa
Sinfonía de guerra
canto de amor y entrega
donde la eternidad es una flor que brota de cuatro  pechos
ensangrentados en su heroísmo
y allí
solos
en medio de la nada
y sin ninguna posibilidad de romper el cerco
no les quedó más que morir
aferrados a sus sueños

Enero 2012

Amaury.

Alas de aves fantásticas llevan en la voz del viento
el nombre de Amaury
más allá de un ocaso de sangre
donde las sombras sucumben a  la  luz de una estrella
que en su frente eterniza sus sueños
en el crepúsculo más puro de su breve vida.
Enero 2012

Domingo Acevedo.


A esta hora el camino real.

El camino real a esta hora esta desierto, una brisa caliente levanta nubes de polvo que se pierden entre los matorrales resecos.

Es medio día, en julio el verano achicharra todo el monte y la primavera es un vestigio lejano de flores y mariposas derretido en el recuerdo de los abuelos que debajo de una mata de mango dormitan en el efímero esplendor de los sueños.
Enero 2012


A ninguna parte he ido todo este tiempo de vivir

A ninguna parte he ido todo este tiempo de vivir. He caminado sin rumbo por los caminos de la vida, he vivido una vida que no es mía, que es ajena, que le pertenece a otros, he cargado sobre mis hombros sueños y dolores ajenos.

Hoy me he quitado la mascara que he llevado puesta por tanto tiempo y he ido al espejo a mirarme cual tal soy y no me conozco, no soy yo, mi rostro es el rostro de todos, soy el pueblo, soy la vida, la esperanza.

Soy ese niño que muere cada tres segundos de hambre, soy esa mujer crucificada en la  mas absoluta pobreza, soy ese hombre que después de un día de andar por la ciudad buscando una esperanza, vuelve a su casa con las manos vacías, soy ese anciano abandonado a su suerte, soy el mendigo de la calle, soy la muchedumbre acorralada por las guerras y el hambre, yo soy el dolor, soy la vida, soy la esperanza última.
Enero 2012


Un unicornio de plata

En las lejanas praderas de una lágrima
Un unicornio de plata deja huellas de sal
En las noches de  luna llena
Enero 2012

Domingo Acevedo.


Estas noches frías me acercan tanto al pasado
que dos palomas de agua se posan en mi corazón
Feb 2012

En una esquina de mi alma
Los duendes de la noche
Tocan  las tamboras del olvido
Feb 2012


En Siria la sangre y los muertos se acumulan en la conciencia de los que rigen el destino del planeta y determinan quien es malo y quien es bueno, quien muere y quien vive, quien gobierna y quien no y digo esto también a propósito de lo que pasó Libia

Domingo Acevedo.

Sí el hambre, la pobreza, la represión policial permanente en contra de los pobres, la corrupción, sí los apagones y la escasez de agua no te indignan es porque no vives en un barrio pobre de la Republica Dominicana o porque eres del gobierno de turno,  que todo lo que hace esta bien, aunque este muy mal.

Domingo Acevedo.

Ahora que el olvido llega y se lleva los recuerdos, quiero rendir un tributo permanente a: Tatín, Mamá Tita, Agustina, Aurora, doña Lola, Eufemia y a las demás mujeres que con su amor forjaron nuestros sueños en aquel tiempo donde vivir era tan difícil para los pobres y muy especialmente a las parteras que con sus manos fecundas nos sacaron del vientre de nuestras madres y nos mostraron el mundo

También a los hombres que como Juan de la Rosa, el abuelo Ismael, el tío Alberto, Ovidio y el tío Rafael entre otros, fueron guardianes celosos de nuestra raza.

Domingo Acevedo






                            Horizonte de pájaros fugaces.

Se nubla el horizonte de fugaces pájaros que esconden sus nidos detrás de los cristales de la tarde.
Planean en un cielo crispado de nubes y sombras, heridos por los rayos de un sol que agoniza en los brazos de la noche.
Por el camino real Ninito, con todo el peso de la noche sobre su espalda, cabalga despacio hacia donde la abuela Mamá, Tita lo espera con los brazos abiertos.
Feb. 2012

Domingo Acevedo.
  


En la oquedad del tiempo
mi voz es el eco envejecido del silencio
Dic/12

En la lejanía de mi voz
el mar se ahueca en un suspiro
Dic/12

Espiga de luz
llamaradas de sombras
racimos de estrellas
la noche
Dic/12


En la oquedad del tiempo
mi voz es el eco envejecido del silencio
Dic/12


Espiga de luz
llamarada de sombras
racimo de estrellas
la noche
Dic/12

Un monumento a la pobreza

Es prima noche, por el camino las sombras cabalgan en el viento hacia los infinitos espacios del tiempo perdido tratando de alcanzar un horizonte de luz.

en el cielo, el destello de las estrellas se agolpa en nuestras miradas prisioneras por la grandeza de un universo en expansión, mientras que en el monte los grillos elevan una sinfonía al infinito  y junto al camino real una casita techada con tabla de palma, cobijada con yagua y con el piso de tierra, apenas iluminada por una lamparita de gas, se erige como un monumento a la pobreza, en ella una familia malvive todos los días su cotidianidad de hambre y miseria.

Domingo Acevedo.


Enero/13

lunes, septiembre 29, 2014

Toda nuestra acción es por el planeta, por la humanidad, por la vida, por la paz

Toda nuestra acción es por el  planeta, por la humanidad, por la vida, por la paz, por la posibilidad de vivir en un mundo equitativo, justo y solidario, sin las amenazas del cambio climático, las guerras, las desigualdades, que producen que al hambre y la pobreza mate a tantas gentes cada año, toda nuestra acción es por la posibilidad de vivir en un mundo feliz.
Domingo Acevedo.

Sept. /14



domingo, septiembre 28, 2014

2da Jornada Visibilzación de Cimarrnaje


EE.UU.CREO EL ESTADO ISLAMICO.

Paso a paso: cómo EE.UU. creó al Estado Islámico

Publicado: 23 sep 2014 | 14:40 GMT Última actualización: 23 sep 2014 | 14:40 GMT
La creación del Estado Islámico por parte de EE.UU. ha pasado por tres etapas: la destrucción de los regímenes seculares y estabilizadores de Irak y Siria y el apoyo a los fundamentalistas sunitas contra Assad, según el historiador Robert Freeman.
"Lo más importante que hay que entender sobre el Estado Islamico es que fue creado por EE.UU.", afirma el historiador Robert Freeman en el portal de noticias Common Dreams. Su creación pasó por tres etapas importantes, precisa.

La primera etapa de la creación del grupo Estado Islámico se produjo durante la guerra de Irak y el derrocamiento del gobierno secular de Sadam Husein. Según el autor, el régimen de Husein fue "corrupto, pero estabilizador": durante su gobierno Al Qaeda no existía dentro de Irak, y el Estado Islámico tiene su origen precisamente en Al Qaeda. Además, EE.UU. dejó el poder en Irak –la mitad de la población del país es sunita– en manos de un Gobierno chiíta. El hecho de que el Ejército iraquí y kurdo –los peshmerga– fueran derrotados por el Estado Islámico se debe a que los sunitas prefieren aliarse con sus correligionarios yihadistas a hacerlo con sus "adversarios religiosos" chiítas, afirma el historiador.
 
La segunda etapa se dio en la campaña contra el Gobierno de Bashar al Assad en Siria. El presidente sirio contaba con una fuerza que durante muchos años mantuvo en "paz relativa" a un conjunto de sectas religiosas dentro del país, estima Freeman. En sus intentos de desestabilizar al Gobierno de Siria, EE.UU. ayudó a los "precursores" del Estado Islámico en el país, entre los cuales, según el autor, se encuentra el Frente al-Nusra.
 
La tercera etapa de la formación del Estado Islámico tuvo lugar cuando "EE.UU. organizó a Arabia Saudita y Turquía para que financiaran y apoyaran a los rebeldes en Siria", quienes, según Freeman, ya eran un "proto-Estado Islámico". Arabia Saudita profesa principalmente el wahhabismo, una de la más "virulentas y agresivamente antioccidentales" versiones del  Islam. Lo que explica que 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones del 11 de septiembre de 2001 fueran sauditas, así como el propio líder de Al Qaeda Osama bin Laden, recuerda.

 
 
A su vez Turquía persigue sus propios intereses en la región, algo demostrado por el hecho de que este país "que ha financiado y promovido al Estado Islámico" no se haya unido a los actuales ataques aéreos realizados por EE.UU. y sus aliados contra posiciones del grupo yihadista en Siria. Tampoco le interesa a Turquía que sean fuertes los kurdos que combaten contra el Estado Islámico, ya que en caso de que se acabara formando un estado kurdo, "una parte suya sería hoy parte del territorio turco", explica Freeman. 

Pese a haber creado al Estado Islámico, EE.UU. muestra sus fragilidades a la hora de combatirlo debido a la ausencia de una "estrategia coherente". En este sentido, los "rebeldes moderados" que EE.UU. entrenaba en Siria contra Assad ahora se niegan a luchar contra el Estado Islámico, algo que, según el autor, no es sorprendente, ya que estos rebeldes entregaban a los yihadistas armas suministradas por EE.UU., recuerda el autor. "Las fuerzas más capaces de vencer al Estado Islámico" a corto plazo, concluye,son Rusia, Siria e Irán, pero EE.UU. prefiere ver como la situación de los terroristas se agrava antes que verlos "vencidos por los enemigos de EE.UU.", concluye.  


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/141159-eeuu-creo-estado-islamico

sábado, septiembre 27, 2014

Apología del tiempo.


Dos prólogos a Apología del Tiempo.


Fue en la primavera del 2002 cuando conocí al poeta Domingo Acevedo. Él había publicado su libro “Espejismo de Luna Llena”, el cual yo acababa de leer. Esa misma sensibilidad, amor hacia los demás, ternura…y preocupación social que se mostraba en la poesía que yo había tenido el honor de re–crear, era un reflejo de la personalidad del poeta que me hablaba de mamá Tita la que hilvanaba / con los hilos del alma la noche, del que vio al abuelo Ismael que venía de  tan  cerca del mar / que podíamos sentir el olor de las olas en su mirada salpicada de cielo.

Seguimos conversando acerca de su tierna y fina poesía, mientras observábamos el viento mágico / coloreando de lirios y mariposas el horizonte. En ese mismo lugar escuché su canto invitando a la amada a recorrer el universo de su poesía: para desde allí ver hundirse el sol / en el manso océano de tus ojos. Y viajó en sus brazos, hasta trepar por las paredes de la soledad y decirle te toco y entre mis manos la primavera / se deshace salpicando de colores tu piel. Como un guaraguao incansable que dibuja maravillas en el aire, su vuelo no se detuvo. Cuando la ciudad lo encaminó por sus esquinas regadas de tristeza y alegría, tomó el control de su sueño, esparciendo en el aire su voz: y me embriago de luces y neón / y vomito lunas y estrellas / lirios y caracoles. Cuando terminó su recorrido por el mundo, dijo a la multitud: y en nuestros pensamientos todavía florecen lirios y azucenas.

Los escritores aspiran a que sus obras venzan al tiempo. Son muchas las que a medida que pasan los años se hacen más interesantes, van ganando brillantez y admiración, pero no es que han vencido al tiempo, es que al gran Cronos le ha placido convertirlas en deidades, dándoles cetros y leyes sobre mortales e inmortales. Entonces, es mejor exaltar al Tiempo y no rebelarse contra él. Todos los seres agonizan en los brazos del tiempo, este sigue siendo el mismo:

Mi voz húmeda
antes prehistoria de la vida
cabalga sobre el potro
indomable del tiempo

Mientras se preocupan porque el tiempo va pasando rápido, son ellos los que pasan y desesperados mueren bajo sus pies:

Sabía que detrás del tiempo
un fantasma agoniza



Aquí se nota airado contra el tiempo, pero ¿es él quien desobedece las órdenes del Tiempo? El sabe que es inútil luchar contra éste. En el sueño ha viajado a una tierra prometida donde habitan los inmortales, pero reconoce que pronto descenderá a la realidad.

Donde me enfrento en sus calles
(…)
con los duendes invisibles del tiempo
en un duelo rutinario e inútil
sabiendo que mañana
frente al espejo
volveré a ser yo 

El dolor humano es trabajado frecuentemente y con lucidez en la poesía de Domingo Acevedo. A veces relaciona lo divino con lo humano para expresar la condición en que viven muchas personas olvidadas.

Caído un ángel
tirado en el asfalto
la piel mutilada
rota sus alas
(…)

Miles de voces se fortifican en la voz del poeta para denunciar el dolor en que se embriaga la existencia:

Soy nada
regreso cansado del olvido
nadie me recuerda
como un serafín    herido
tengo el horizonte
pegado en la piel

Al leer el poema  pájaros de marfil recordamos los campos dominicanos, donde los obreros trabajan alegres, tarareando canciones. Aunque aquí se refiere al batey, donde los obreros después de la zafra en una danza milenaria y sensual / rompen sus cadenas, el poeta nos traslada a los conucos para mostrarnos un obrero que empieza su jornada:

Tiene la mirada hueca
sumergido en una gota  
amarga de rocío

El labriego espera la tarde, el fin de semana o la quincena  para disfrutar con alegría el pago miserable de su fuerza.

La sociedad desigual como un Leviatán que somete a las serpientes a pagar eternamente el castigo de su rebeldía, hace que muchas mujeres tomen las esquinas para vender sus cuerpos. El poeta  comparte con ellas tristeza y alegría. Le  canta en la soledad:


Solitarias y sombrías
naufragan bajo las luces últimas
del amanecer

Nos muestra una sociedad donde los hombres viven como máquinas alquiladas al  consumismo y la ambición de un sistema corrompido, donde se han perdido los valores humanos, lo que hace a los hombres vivir bajo desesperación, miedo e intranquilidad:

La humanidad prisionera
de sus propios sueños
sucumbía

Amante de la historia y promotor de la igualdad de derechos, invita a la amada a celebrar las gestas de Lemba:

Ven aquí negra mía
y deja que la luna
de seda y de ternura
te vista la piel

Cuando el amor reine en el corazón de los hombres, no será necesario luchar contra la pobreza, ni promover campañas contra el hambre y la delincuencia, porque todo esto es fruto de la ausencia de un verdadero amor. Reconociendo esto, el poeta llama a las familias a vivir por amor, porque es allí donde debe nacer para luego desarrollarse en la sociedad.

Y haz florecer en sus mejillas
el candor de la aurora
cobíjalo bajo la sombra
del árbol del amor
y protégelo del frío
y la soledad 

Fundiendo ternura y erotismo le dice a la amada que es un héroe vencedor de mil batallas, pero en sus manos no es más que un hombre enamorado que necesita su amor:

Deja que mis manos hagan surcos en tu piel
para sembrar en tu sexo de flores
la simiente congelada…
(…)
Yo también huyo de la furia ciega del amor
mas en tu piel anidan
los pájaros azules de mis manos.

Aunque en su época Tablada notó que el haiku se había convertido en lugar común en Hispanoamérica, digo –sin temor a equivocarme- que muchas personas desconocen no sólo su técnica, sino al propio haiku. Domingo Acevedo nos trae una muestra de sus conversaciones con Basho, Ryota, Yssa, Shiki, Kyoshi…, Buson y consigo mismo.

por el sendero
un caracol intenta
ser horizonte
El poeta Domingo Acevedo capta la realidad y la expresa mediante las palabras salpicadas de misterio, dejándonos en el papel la seducción vibrante de su poesía. Sólo nos queda seguir leyendo sus poemas.

Hermes de Paula





 La brevedad y el abismo insondable de la poesía


Espejismo de luna llena”  primer libro publicado por Domingo Acevedo nos brindó un poeta de vuelo primario,  aunque profundo;  ahora este nuevo texto poético nos trae a un Domingo Acevedo mucho más maduro con una poesía de contenido filosófico,  bordeando la metafísica,  en esa búsqueda existencial que ha acompañado al hombre desde sus orígenes y que ha formado parte de sus crisis.

            La búsqueda permanente del yo,  del propio ser se encuentra con la dualidad de un yo externo y un yo interior,  Domingo busca ese yo desde esa acuciosa,  incisiva y profunda interrogante de quien soy si soy y no soy nada,  que el hombre se ha formulado siempre y que es el principio para iniciar el descubrimiento de sí mismo.

            A medida que el poeta crece y madura su poesía es más breve,  limpia y hermosa.   La brevedad es señal de buen poeta,  pues decirlo todo en un breve poema  es contener al universo en unas cuantas palabras.

            Afirmo que hay un salto en el poeta,  desde Espejismo de Luna Llena hasta este texto tuvo que haber un proceso de crecimiento,  de maduración,  de concienciación del fenómeno poético,  porque de un poema a otro,  así como de un libro a otro,  hay un abismo insondable,  amplio y profundo que debe dar  un fruto mucho más acabado como este que tenemos ahora en nuestras manos

                                                                       Prof. Sixto Gabín
                                                                       Poeta y  Ensayista






           





Capítulo

I




Apología de tiempo

Soy el eco unicelular
del viento
mi voz húmeda
antes prehistoria de la vida
cabalga sobre el potro
indomable del tiempo
espada en ristre
decapitando siluetas
cuyas cabezas líquidas
estallan al tocar la tierra
salpicando las noches
de lirios y azucenas








DETRÁS DE LA NOCHE

Detrás de la noche
un ojo ancestral
llora el dolor del mundo



Las orquídeas

He visto los barcos
anclar apacibles
en la alborada lunar
de la nada
parecen flotar
en la fina neblina del tiempo
el mar distante
arremolina en su interior
todo el universo en una estrella
mientras que en el cielo
los peces como en un espejo
se quedan petrificados
no van a ninguna parte
su rubor plateado
refulge en la noche
indiferente a la soledad
de las orquídeas
que crecen como una ola
que salpica de colores
la piel azul distante
del bosque


La máscara

Volveré a ser yo
cuando mañana me mire al espejo
y vea a las bailarinas muertas
orinándose de asco
en medio de la noche
bajo una luna de plata
que alumbra  la ciudad de mis sueños
donde me enfrento en sus calles
a los duendes invisibles del tiempo
en un duelo rutinario e inútil
sabiendo que mañana
frente  al espejo
volveré a ser yo
cuando me quite la máscara
y ya no me conozca

Solitarias estatuas

Soy
no soy nada
regreso cansado del olvido
nadie me recuerda
como un serafín herido
tengo el horizonte
pegado en la piel
y en los ojos un sol oscuro
ilumina el sendero
ensangrentado de flores
regreso cansado
tengo las manos repletas
de eternidad
llamaradas de mariposas
vuelan hacia el ocaso
donde solitarias estatuas
abandonadas al azar
me miran con lástima
soy
no soy nada
detrás de las puertas del tiempo
siempre abiertas
un cementerio de estrellas
un lirio roto
soy
no soy nada


El azar y la nostalgia

Vivo perdido entre el azar
y la nostalgia
sonámbulo desando
los senderos de la ausencia
ciego me enfrento a la nada
vencido como un dragón
sucumbo a la soledad




Mi niñez

He mirado hacia dentro de mí
el pasado
como una cortina rota por el dolor
se abre
y en un rincón del tiempo
mi niñez herida aun agoniza





El viento

Esta noche
el viento tocó mi puerta
su vago olor a distancia
inundó la casa
tam tam
insistió el viento
mas no abrí
sabía que detrás del tiempo
un fantasma agoniza





Perros invisibles

         I
Perros invisibles
huyen de mi voz
tratan de morder
el horizonte
donde todas las tardes
en su oquedad anida el sol




Perros invisibles

         II
Detrás de los espejos
perfumados de mis ojos
habita un fantasma
que ama a los perros
invisibles de mi voz
todas las tardes
los lleva a pasear
más allá del horizonte
donde el sol y las aves
juegan a la escondida
con la noche


Matrix

Yo que no era
ni soy si seré
que me miro a mí mismo
desde mi ausencia
que habita en mi inhumanidad
hecha de piedra y metal
soy como un tótem
que los dioses erigieron
como testimonio
evidencia de que en la tierra
se había perdido en los hombres
la esperanza del amor
y las máquinas dueñas del futuro
como una visión trágica
iniciaban su reinado
en un mundo indiferente
a su propia realidad
una realidad tan avasalladora
que cuando los hombres despertaron
era tarde
la humanidad prisionera
de sus propios temores
sucumbía



En el umbral del tiempo


En el umbral del tiempo
cinco fantasmas
tocan la puerta de mi memoria
un ángel les abre
y les pregunta
-  qué quieren
-  entrar
el ángel los mira
y en silencio
vuelve a cerrar la puerta
mientras murmura
para sus adentros
-  pobrecitos
ignoran que ya no hay espacio
para más recuerdos




Fúnebres banderas

Fúnebres banderas
ondean en mi corazón
herida que no cierra
sangre que no cesa
muerte que me llama




Perdido en el tiempo

Vago perdido por el tiempo
busco en los umbrales de la nada
a un fantasma que agoniza
en mi corazón




Ausencia

Mis ojos en cada lágrima
vomitan la distancia
mi corazón en cada latido
va sepultando la alegría
y esta ausencia
honda como una ola
rompe los cristales de mi alma



Sangre Regocijada

Relámpago cegador
hogueras que se apagan
sangre regocijada
lirios rotos contra el espejo
de la tarde
abandonado al azar
entre mis manos
el mundo agoniza




Danza de cuchillos

Canto esta danza de cuchillos
que brota de mis labios gitanos
desnuda baila la luna mi canto
canto que hiere la distancia
distancia que agoniza bajo la luna
luna que coqueta y desnuda baila
al compás de mi canto



Saeta de flores

Atrapado en la arena movediza
de mi inconsciente
no tengo alas
la utopía
certera saeta de flores
salpicó de colores
la espesura azul distante de mis ojos



Anochecía

El lucero estaba ahí
anochecía
no me había dado cuenta
lo tarde que era
en la distancia
sobre una tumba
un jazmín





El mar Caribe

Látigo de viento y salitre
el mar Caribe
guarda en su horizontalidad
el origen mineral de mi voz



Una espiga

Crece en mi pecho
una espiga de dolor




Cuando los años pasan

Dubitativos los años pasan
frente a los umbrales de mis ojos
se van
pero siempre se quedan
pintando de blanco
con sus dedos mis cabellos


Erupción

Dos pájaros se fugan
de mis ojos
cristalinos destellos
del dolor
raíces permanentes
de la angustia
erupción inevitable
del que sufre


Las puertas del silencio

He tocado las puertas
del silencio
hoy
esta tarde
que la lluvia desnuda
corre por el sendero
como un niño solitario
y mi voz
como un puñal
traspasa el tiempo
que sangra relojes
que marcan un horario
de ternura



Ronda mi casa

La muerte ronda mi casa
hermosa y seductora
se para frente a mi portal
invisible y desnuda
se atreve
toca mi puerta
la ignoro
mas temo
tengo miedo
que un día necesario
dormido me quede
en sus brazos



Hoy llamé la muerte

Hoy llamé la muerte
la invité a mi casa
la senté en mi mesa
compartí con ella
el pan y el vino
después ebrios
bailamos sin fin
al compás de la noche
aturdidos y felices
terminamos en un sofá
haciendo el amor
complacida
antes de salir el sol
se fue
sin decirme adiós




Mi voz

Mi voz lapida
el eco del silencio
espada redentora
que divide la sangre
del amor



Humano

Ya no quiero ser más
el humano
apenado
me sumerjo en los túneles
secretos de la noche
busco entre los escombros
del tiempo
la perdida humanidad
del hombre




Cuando todos se vayan

Un día todos se irán
y me quedaré solo
diré adiós
con las manos arrugadas
por los años
después me sentaré
en un rincón de la tarde
hasta que el lucero
ilumine la memoria
luego cruzaré el sendero
de la noche
abriré la puerta del tiempo
voltearé el rostro
y miraré con nostalgia
como los sueños
se desvanecen en la nada



Una flor en el pecho

Hijo
ven a los brazos de tu padre
que hoy está solo
no huyas
ven abrígalo
pon una flor en su pecho
haz florecer en su mejilla
el candor de la aurora
cobíjalo bajo la sombra
del árbol del amor
protégelo del frío
y la soledad
hoy que viejo y cansado
tendido sobre un lecho
de hojas amarillas agoniza



A Randor Ezequiel mi hijo.

Vértigo de nostalgia

Hermano
hace  tiempo que partiste
en el carrusel de la inocencia
hacia el inefable laberinto de la nada
te fuiste
a poblar de ángeles la ausencia
pero el llanto irrevocable
aún humedece los recuerdos
y en la memoria
la llovizna pertinaz de entonces
se mezcla con el humo de los fogones
donde la esperanza se consume
fúnebres banderas ondean
en las manos del viento
vértigo de nostalgia
huracán de cenizas
que viste la noche de luto
dagas clavadas en la garganta del  silencio
ay
mis dedos siguen cavando fosas
donde no cabe la angustia
adiós
pero deja hermano mío
deja
que mis lágrimas
aten tu recuerdo a mi corazón
no te quedes callado
rompe tu silencio de abismo sideral
abre los ojos
abrázame con la mirada perenne
de la vida
y si te vas
si te vas llévame contigo
no me dejes
llévame contigo
dolor
llanto
lágrimas
ya no te encontraré
amasando con tus manos
recién nacidas
la luz del crepúsculo
ay
tu cuerpo horizontal y pálido
tu cuerpo de cristal quebrado
por un haz de luz carnívoro
tus ojos
helados promontorios de estrellas
en la cúspide del universo
tus manos dormidas entre mis manos
tus manos de témpanos morados
tus manos
tu risa
tu risa
tu risa enorme como el viento
cantan los árboles tu nombre
en donde podré esconderme
que la soledad no me atrape

A  Guaroita Acevedo
     Mi hermano


Nací frente al mar


Nací frente al mar
en una ciudad ilusoria
atestada de fantasmas
que corren y danzan alegres
por calles anegadas
de algas peces y corales
que florecen todo el año
Iluminando los rincones
de las casas invisibles
donde habitan las sirenas
que atraen con su canto
a viejos marineros
con sueños de piratas
que navegan perdidos
por lugares remotos
donde el olor estancado
de lunas florecidas
deja un rastro lumínico
de pétalos  dormidos
sobre los mares
del tiempo perdido
donde peces gigantescos
y monstruos marinos
devoran los barcos
con la tripulación adentro
esa ruta de naufragio
lleva a lejanos puertos
de babilónicas ciudades
donde hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
reciben a los viajeros
con guirnaldas de estrellas
música de ángeles
banquetes faraónicos
y amplios salones
decorados sin prisa
donde marineros decrépitos
y hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
bailan sin descanso
música triste de otros tiempos








Capitulo

II






Mariposas desnudas

Mariposas desnudas
navegan sobre las olas
inmensas del viento
mientras por el camino retorcido
del otoño
noviembre va perdiendo
su encanto de niño travieso
sus huellas sobre el hielo
reciente de los inviernos remotos
sin prisa se van esfumando
por los oscuros laberintos
de un mundo cimentado
sobre mentiras celestiales





Estatua de sal


Entre tus párpados
azul claro un trozo de cielo
invisibles gorriones
juegan a la escondida en tu cabeza
mientras un violín hueco
imita tu voz
de tus labios gotea un ruiseñor
que despierta con su trino
la mañana
flores amarillas
inundan la transparencia
de los días de junio
abandonada junto al camino
una estatua de sal



Un Ángel

Caído un ángel
tirado en el asfalto
la piel mutilada
rotas sus alas
la vida humedecida
cien mariposas heridas
atolondradas
vuelan sonámbulas
ciegas
como lágrimas huecas
y profundas
como el eco desgarrador
y distante del llanto
vuelan
vuelan sin tiempo
vuelan sin rumbo
vuelan
caído un ángel
la piel mutilada
rotas sus alas
lacerado el corazón
herido por un rayo
ya no puede volar


Barcos piratas

Barcos cargados de distancia
navegan sonámbulos
por los mares remotos
de la ausencia
hacia las heladas regiones australes
más allá de la tierra del fuego
donde el sol permanece
petrificado tras el cristal
del invierno


Oscurece

Oscurece
una colmena de pájaros
azuldistante
revolotea alrededor
de la primera estrella



Anoche

Anoche me senté
a escribir un poema
y me quedé dormido
cuando desperté
estaba muerto
me hirió la pluma
el corazón de la sangre
y naufragó la vida
en el mar de las palabras



Canción de cuna para dormir la luna

         I

Cantan
los grillos cantan
cantan
bajo un sin fin
de estrellas

         II

Cantan
réquete cantan
cantan los grillos
cantan

         III

Cantan
como gitanos
cantan
a la luna
luna



Sol de verano

Airado el sol del verano
clava sus puñales en la tierra



Mutación

Atardece
llovizna
el sol se muta
un arco iris




No tiene memoria

No tiene memoria la sangre
que al tocar la tierra
danza desnuda
al compás del dolor



Agonía

Honda en su eterna agonía
la sangre no cesa




El mar muerto

Apenado el viento se detuvo
en medio de la noche
y preguntó a las estrellas
por qué no le avisaron
que el mar había muerto de sed



Sal y arena

Ahí está el mar
contándonos la historia
del mundo
la escribe con sal y arena
sobre los pergaminos del viento



La memoria

La memoria del mar
es el viento
que guarda en sus orígenes
el vuelo horizontal
de los pájaros




Tsunami

El mar cuando se irrita
vomita peces
sus eructos
siembran por el mundo
el dolor



Pesadumbre

Anoche los perros
ladraron tanto
que la luna
en su pesadumbre
se ahogó en el rocío




De oro y seda

Hermoso traje
tiene la noche
de oro y seda
siempre vestida



Canto de sirena

La ciudad difusa
se esconde tras la brisa
limpia y perfumada
del invierno
pequeños hombrecitos dorados
pintan de colores el horizonte
mientras en el cielo
pausadas las estrellas
se van agrupando como potros
doblegados en un corral
con una tranquilidad celestial
serenas las luces van despertando
llenando de luciérnagas
los remotos rincones de la ciudad
que esconde tras las vidrieras
un mundo subterráneo
donde mujeres prisioneras
en el ámbar de la nada
venden placeres a hombres
azorados y tristes
que fascinados no sobreviven
al canto de las sirenas
y sus cadáveres sonámbulos
flotan tranquilos sobre un océano
de lunas derretidas
mientras el viento
los va juntando más allá del horizonte
cenagoso del amanecer
el viento que también agoniza
herido por un concierto
de pájaros funerarios
que se alimentan de la carne
hueca y perfumada
de los hombres que sedientos
mueren huérfanos de amor
en brazos de las mujeres
que vestidas de lunas y estrellas
florecen y se multiplican
bajo los faroles del tiempo







Capitulo

III





Sol de Cristal

El viento
como un ruiseñor herido huye
trata de esconderse
tras el horizonte
al que nunca llega
bajo mi piel la noche se esconde
con un rumor de siglos
las estrellas afloran
entre mis ojos húmedos
de distancia
veloces unicornios galopan
hacia los insólitos rincones
de la memoria
donde tu recuerdo
bajo un sol de cristal
como una bandera victoriosa ondea


A donde va la luna

         I
A dónde va la luna
vestida como una diosa

         II
En busca de un amor
tan alto como el sol

         III
Por qué siente celos
la tierra de ella

         IV
Por qué sueñan las dos
con el mismo amor



Virgen en pecado

         I

Ven
ebria de soledad
a mis brazos

         II

Ven
sedienta
como un cascabel
mudo de sonidos

         III

Ven
vacía como un cántaro
roto por la eternidad

         IV

Ven
y grita mi nombre
en la insondable noche
del olvido y la muerte

         V

Ven
y búscame
entre la multitud de ángeles
que habitan en tus sueños


Piel de Sándalo

Piel de sándalo
cabellos de lianas dormidas
sobre los árboles de la selva
ojos de mar insondable y sereno
pezones erectos y tibios
entre mis manos
labios que saben mi nombre
labios que besan y ríen
lengua apasionada y sedienta
cintura de anillo nupcial
ombligo de caramelo en mi boca
largas piernas
sexo de fuego
pies descalzos
sobre la alborada de mis sueños
ven mujer
traspasa el tiempo y la distancia
desnúdate
y danza para mí bajo la luna



Dios te creó

         I

Dios te creó
yo te hice
mis manos de alfarero
moldearon tu cuerpo

         II

Dios te dio la vida
Yo te di el amor
Pequeña mujer
Hecha de rocío y de luz



Quise huir

         I

No hay donde esconderse

         II

Hoy
la alegría sonora
de los amantes clandestinos
me delató

         III

Me sorprendió agachado
detrás de las murallas
del horizonte

         IV

Quise huir
pero al intentarlo
me hirió el alma
el llanto de un niño
recién nacido

         V

Petrificado
entre las pestañas de la brisa
mi cuerpo hecha raíces


Me atan cadenas

No podré ir a tu lado
ahora que te amo
ahora que guardo en mi corazón
para ti
un quetzal de cristal
ahora que soy joven y tierno
como un sauce
ahora que mis sueños
pueden volar tan alto
como un cóndor sobre los andes

         II

Me quedaré aquí
no quiero
pero me atan cadenas
las cadenas de la distancia
me atan a la ausencia

         III

OH amor
honda es la pena de quedarme
de no ir a tu lado
de morir tan lejos de la aurora



El secreto amor

El júbilo sempiterno de los sapos
el agua serena del estanque
las estrellas dormidas en tus ojos
y el secreto amor que no llega



La luz

La luz atravesando
el prisma de tus ojos
mil mariposas



Rota la luz

Rota la luz
en la inefable quietud
de tus ojos
en tu mirada se condensan
los colores del arco iris



Tu mirada

He desenterrado la luz
que los dioses
enterraron en la noche
ignoraban ellos
que la luz
como tu mirada
no caben en la nada



Sublime ritual

Noches estremecidas
por los quejidos húmedos
que brotan de tus labios
nuestros cuerpos
horizontalmente desnudos
hacen del acto del amor
un sublime ritual



Atesoro

Atesoro entre mis manos
el estridente perfume de tu piel
fuego que enciende mi tacto
cuando la humedad digital
de tu sexo en mis labios
endulza todos mis sentidos de placer


Profecía

Perdí tu amor hace siglo
entre la soledad muda de los libros
y las cenizas ensangrentadas
y calientes
de las batallas inacabables
de imposibles victorias
que en el fragor de las noches inciertas
azotadas por un viento lúgubre
siempre torturaron mi alma
de soldado vencido
pero a pesar de mi soledad profética
no puedo renunciar a ti
aun sabiendo que soy un hombre
marcado por la tristeza milenaria
de los milicianos que fueron a la guerra
a morir por un extraño idealismo
que los fanatizó de tal manera
que nunca alcanzaron a entender
que en esa vorágine eterna
de sangre y metralla
perdían su humanidad
y se morían lejos
en la soledad de su crueldad
consumidos por el fuego helado
de un invierno eterno
que aún guarda congelado
el rostro de miedo
de los soldados muertos
en la última batalla
de la guerra del fin del mundo
y yo que sobrevivo a los designios
me resisto a perderte
Y te busco más allá de la profecía
entre los espejos rotos
de los aposentos imaginarios
donde mi infancia
diluida entre la sangre
y los laureles
agoniza tras la ambarina
levedad de tus ojos
que me miran desde el olvido
más puro de tu alma


A pesar de los pesares

         I       
Te amo desde la plenitud
de mi soledad
en ella naufragaron barcos invisibles
sus tripulantes remotos
se resisten a morir
ahogados en el tiempo
y chapalean desesperados
en la nada
tratando de sobrevivir
al canto sublime de las sirenas
que en silencio los seduce

         II

Te amo y este siglo que palidece
al borde del abismo
me arrastra hacia un ocaso
de mariposas muertas
donde el hielo de la noche
guarda el rostro azorado
de los niños muertos
por el furor milenario
de un hambre atroz
que tritura los sueños
de las breves prostitutas







         III

Que en una ciudad junto al mar Caribe
en un frío malecón
por unas monedas venden ternura
a hombres solitarios y tristes
que se deshacen de placer
en el sexo muerto de las niñas pálidas
que en las noches lívidas
del último otoño
hacen turno para morirse de sed
ahogadas en las sombras
de una ciudad diluida
entre caricias fingidas
y túneles infinitos y estrechos
por donde se les escapa la vida
a gotas de sangre y semen

         IV

Te amo a pesar del odio
de los hombres que me apartan de ti
y me atan al olvido
y me empujan al vacío
de un siglo casi muerto
donde soy testigo de mi propia soledad
y donde se mueren las flores
marchitas por el peso
de una primavera de sangre


Pájaros azules

Entre mis manos crece tu risa
igual que en el pasto distante
crece la hierba
eres un destello breve
súbito
que ilumina de repente
la abrupta sombra
de mi cuerpo horizontal
tendido sobre las tardes
grises de enero
ven
deja que tu nombre entre mis labios
sea un rayo que hiera la distancia
deja que mis manos hagan surcos en tu piel
para sembrar en tu sexo de flores
la simiente congelada en mi semen
para que en tu vientre la vida
igual que el trigo en los campos
ilumine los ignotos senderos
de la fantasía
soy un héroe
vencedor de mil batallas
mas en tus brazos como un centauro
caigo vencido al amor y la ternura
atados mis sueños a tu nombre
ya no voy a ninguna parte
he anclado mi barca
en la remota soledad del tiempo
junto a la insondable desnudez
de tu cuerpo
dormido sobre un lecho de pétalos
petrificados sobre la nada
refugio de los fantasmas
que huyen de la furia
de los minotauros
yo también huyo de la furia ciega
del amor
mas en tu piel anidan
los pájaros azules de mis manos









Capítulo

IV




Antiguos rinocerontes

Antiguos rinocerontes
se pasean orondos
por las praderas fabulosas
del olvido
se alejan de la primavera
ya no volverán a abrevar
bajo las estrellas
se van perdiendo
por los caminos polvorientos
del verano
hacia la inmensa soledad del tiempo
donde agonizan
tirados sobre las cenizas de su origen
segado por las manos
imperiosas del odio
un odio que espanta
a las luciérnagas petrificadas
en el silencio súbito
de las mañanas vegetales
de los primeros días de mayo




Antiguas  Prostitutas

Bajo los escombros de la noche
a esta hora la ciudad
parece abandonada
sólo algunos autos iracundos y veloces
se pierden en la oscuridad
antiguas prostitutas
solitarias y sombrías
naufragan bajo las luces últimas
del amanecer
sus cadáveres angustiados
flotan sobre los altos edificios
espejismo de un mundo absurdo
en el que habito



Mas allá

Más allá de un sonoro horizonte
de luciérnagas
las tamboras anuncian la alborada


Pájaros de Marfil

Tiene la mirada larga y hueca
sumergida en una gota
amarga de rocío
en su pecho una tambora
anuncia la vida
y entre sus labios
prisioneros pájaros de marfil
sonoros y fugaces
muerden el horizonte
en su cabellera llena de alambres
una corona hecha de retazos
de melancolía y sueños
y por el camino no se sabe
si viene o se va
siempre alegre en el batey
después de la zafra
bajo las estrellas
en una danza milenaria y sensual
rompe sus cadenas



Negra Antillana

         I

Negra Antillana
en tu sangre llevas el ritmo tropical
del Caribe imperial
reina del mar y los caracoles
reina del amor y la ternura
reina de la melaza y del guarapo

         II

Negra majestuosa
alegre y sensual
amo tu piel color aceituna
de la que te sientes orgullosa
porque sabes que es hermosa
de África una flor crece en la distancia

         III

Negra dulce y encantadora
deidad que aún suspira
en el dolor de la historia
que los esclavos escribieron
con su sangre en América

         IV

Deidad que habita en las noches
alegres de los bateyes
y vive en los cañaverales
y en los cafetales en flor




         V

Y permanece en los días
Interminables de las zafras
donde tu presencia dulcifica
la vida de los hombres
que hacen del duro trabajo
una canción de amor

         VI

Negra antillana
simple
inmensa
esencia de siglos
sueños de atabales
ritmo de tambores
es amargo nuestro azúcar
pero dulces tus labios que anhelo



Sebastián Lemba

Ven aquí negra mía
y deja que la luna
de seda y ternura
te vista la piel
vamos
que en los manieles
repican las tamboras
anuncian que Sebastián Lemba
con su furia
las cadenas rompió
y los negros en América
libres ya son



Navidad


Navidad
sangre de distancia
muerta
sueños de luces
fantasía de colores
ruidos
y risas
y aquí
en nuestra mesa
y
yo
simplemente
compartimos
la desnudez
del hambre


Poeta

Nadie entiende tu soledad
poeta
esa soledad que pregona tu silencio
cuando caminas despacio por las calles
dejando huellas inconclusas y fatigadas en tu alma
esa soledad que destila tu mirada
cuando el viento en tu interior abre puertas
por donde se escapan los hombres
proscritos del tiempo
viejos violinistas encantados
que con su sonido de flautas
llenan tu sangre de prostitutas
y mendigos
de molinos de vientos
y quijotes
de alondras
y luciérnagas remotas
que viajan en tu mente
hacia un secreto universo de bitácoras
donde es un espejismo
tu soledad
un espacio vacío
un abismo cósmico
de fosforescentes  longitudes verticales
que ahondan la angustia de las estatuas colosales
que miran impávidas al cielo


con un silencio de salitre y olvido en sus labios petrificados por el tiempo
ellas lloran
poeta
inadvertidas suplican y sus lágrimas de rocío
sobre la hierba reseca
cada mañana guardan prisioneras las estrellas australes
nadie sabe de dónde vinieron
pero están ahí
mudo testimonio de una civilización de cíclopes
que se marcharon dejándolas como evidencias
y aunque posiblemente no volverán
ellas  aún esperan la llegada de los secretos visitantes del cielo
es en esa rígida actitud de melancolía
que ellas se parecen  a ti
poeta
a ti que tienes una herida abierta
por donde cada tarde se cuelan pájaros
y mariposas
a llenar de alas y flores tu mirada
que vuela tranquila hasta alcanzar la frontera más lejana del universo
ellas
poeta
se parecen a ti que tienes una edad prehistórica
que guarda relojes minerales
que esconden sueños de arena
que hablan de una historia diluida en un tiempo
que tiene dedos amargos que se aferran con dolor
al delirio de los arácnidos que tejen pausadamente
sus telarañas lumínicas   donde atrapan los insectos
que pueblan el pensamiento putrefacto
del hombre moderno
que no vive
que agoniza
enloquecido por el espanto cotidiano de la muerte
intoxicado por el humo
abrumado por la prisa
y en su delirio solo vive para el odio y la guerra
vociferando que la paz es sólo un sueño de guitarras y palomas
una canción  que los niños olvidaron antes de nacer
un discurso hueco
una palabra fría
nada
y olvida que él como tal es simplemente excremento
de un desarrollo que apesta a muerte
un esclavo de las máquinas
una cifra estadística
un número
que se maneja sin ningún valor humano
con desprecio
sin ninguna identidad
ese es el hombre moderno
viciado
prostituido
deshumanizado
el que agoniza acorralado por la prisa
en que el tiempo desvanece los sueños
y diluye la esperanza entre espejos rotos
el que no admite que al final del siglo XX
tu puedas soñar con la paz
y vestirte de ternura y solidaridad
para construir con las palabras el amor
para que la alegría perdure más allá de la profecía
para que la primavera estremecida por un vuelo horizontal de golondrinas
sea eterna bajo este cielo infinitamente breve
y si al final del poema él persiste y se obstina
en su actitud oscura hacia la vida arrojando al hombre común  al vacío
donde la muchedumbre amotinada
es triturada por la incertidumbre de un futuro incierto
míralo despacio y con desprecio
y en silencio guarda tu soledad en un bolsillo
y luego sigue tu camino sin prisa hacia la aurora
para que cuando amanezca tu tristeza sólo sea
un pájaro que se escapa de tus ojos hacia el olvido
y para que entre tus manos repletas de sueños
germine la vida
y se multiplique la esperanza



Datos biográficos (contra portada con fotografía mía)


Nací en la Esperilla,  junto al camino real en una casita de yagua con piso de tierra bajo el cielo parpadeante de un amanecer salpicado por el rocío del otoño e impregnado por el olor reciente y vegetal de los hornos que ardían a fuego lento más allá de los límites de la aurora

Fueron las manos luminosas de Belén las que con asombro me sacaron del vientre florecido de mi madre,  las que lavaron mi piel recién hecha las que me vistieron de ternura y me depositaron junto a la hoguera anaranjada del amanecer para que  el frío de los inviernos remotos no salpicara de escarcha mi alma para que mi piel siempre tibia no se derritiera en las noches dejando un rastro invisible de mariposas muertas en la dermis arrugada del tiempo


Domingo Acevedo.

Dedicatoria



            A mis padres Sergio Bautista y Consuelo Acevedo, artífices proletarios de mi vida,   a ellos debo el amor y la ternura y lo que simplemente soy.

            A la tía Amantita Acevedo, que siempre me protegió de la furia de los fantasmas del pasado.


            A Enrique  Acevedo, al tío Rafael Acevedo  y  a Miguel Ángel  Acevedo quienes  un día partieron  por  un oscuro sendero de lágrimas y flores hacia el olvido y a toda mi familia, forjadora de mis  sueños, inspiradora de mi vida, a ellos, con los que compartí en la Esperilla, el sublime amor a la tierra, a la vida 

Archivo del blog