domingo, diciembre 23, 2018

Es tiempo ya de generar un gran movimiento alrededor de todo el continente para que se delimiten los territorios indígenas




Ante nosotros tenemos una realidad repetida a lo largo de estos quinientos años de historia, hoy con nuevos actores que han heredado de los conquistadores el desprecio por nuestros indígenas.

A lo largo y ancho de todo el continente se repite la misma historia de opresión y persecución contra los pueblos originarios de América, más acentuadas contra sus líderes que hacen vida pública reclamando respeto y justicia por sus pueblos, estos son reprimidos, encarcelados, desaparecidos y asesinados por parte del gobierno y grupos armados.

Hoy igual que ayer sus tierras son saqueadas por particulares y de igual manera por los gobiernos de turnos que las negocian con las corporaciones mineras, madereras, ganaderas y de la agricultura extensiva ocasionando desplazamientos masivos de pueblos que son condenados a morir marginados lejos de sus territorios o en su defecto condenados a ser absorbidos por la mal llamada civilización en donde deben renunciar a su cultura y costumbres ancestrales y adaptarse a nuevos modos de vida en donde pierden su identidad como pueblos convirtiéndose en un número más para las estadísticas.

Esta realidad no ha cambiado, con el paso de los años se acentúa, la represión es más cruel, el despojo es más descarado, las violaciones a sus derechos son más cotidianos, las matanzas de pueblos enteros son más frecuentes, los gobiernos son más desprendidos a la hora de negociar las tierras de los indígenas con las multinacionales.

Es tiempo ya de generar un gran movimiento alrededor de todo el continente para que se delimiten los territorios indígenas y se respeten sus límites y el derecho que estos tienen a su autonomía a vivir en sus territorios en total libertad alejado del hombre civilizado, apegados a sus costumbres y culturas ancestrales, a sus leyes milenarias.

Rechazar además la modalidad de las reservas manejadas desde el gobierno, en donde pierden su autonomía, eso es exclusión y es una forma de tenerlos prisioneros en terrenos muchas veces donde no se produce y en donde son condenados a vivir dependiendo de ayudas estatales que terminan convirtiéndolos en parásitos.

Delimitación ya y respeto a la autonomía de los territorios indígenas.
Domingo Acevedo.
Dic’18














Fotos tomadas de la red.

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