viernes, noviembre 18, 2016

La primera vez que subí al pico Duarte.

Brigada Cimarrona Sebastian Lemba.
Ecológica, social, progresista.

Pico Duarte 2017, San juan Jarabacoa.

La primera vez que subí al pico Duarte.

He subido muchas veces al Pico Duarte. La primera vez que subí, lo hice por San Juan, eso fue en enero del 1990 y desde entonces quedé enamorado de esos lugares de fantasía.

He hecho todas las rutas  conocidas y otras las hemos unidos como fue irnos desde Constanza hasta San  Juan, y de Azua hasta Mata Grande y sí me preguntan cual es la ruta que más me gusta, diré sin titubear, la de San Juan, La Ciénaga

En esta ruta, el primer trayecto va de Sabaneta al Alto de la Rosa, es una sola subida  hasta el refugio del Alto de la Rosa en donde hay una torre de vigilancia y una terraza que sirve como mirador, desde donde se puede observar un paisaje espectacular, y desde la torre de vigilancia se domina una gran parte del parque, yo me atreví con otros compañeros a dormir una noche en esa torre del Alto de la Rosa.

Lo más impresionante de este trayecto es la presa de Sabaneta que en la medida que vamos subiendo, su vista se va haciendo más y más impresionante, hasta quedarse por siempre en el recuerdo de cada uno de nosotros.

El segundo trayecto va desde el Alto de la Rosa hasta el Macutico, es un trayecto interminable con una parada obligada en la piedra del Aguacate, en donde hay un arroyo de agua casi helada y donde necesariamente hay que darse un baño, 

Después de la piedra del Aguacate se empieza a subir hasta una altura máxina de 2440 metros sobre el nivel del mar, cuando se empieza a descender en algún momento se divisa la caseta del Macutico como sí fuera un espejismo, una meta que en la distancia parece inalcanzable, pero a la que hay que llegar cueste lo que cueste, después de horas de subir y bajar, se llega a un valle interminable, que nosotros bautizamos, el Valle de Nunca Jamás, este es un valle de una belleza desoladora, en el cual nos ha tocado vivir experiencias inolvidables, después del valle, cruzamos un bosque de tupidos árboles, un puente hecho de troncos de árboles caídos, subimos una pequeña elevación de tierra y a pocos metros está la cabaña del Macutico.

Este es un lugar mágico, un valle de pajones y flores silvestres, donde se dan muy bajas temperaturas y donde uno se siente como perdido en medio de la nada, lejos de todo. Una noche mientras dormía sentí que alguien se acurrucaba a  mi lado, era Loretta que se sintió tan sola, que sintió la necesidad   de estar al lado de alguien, esa sensación de soledad la hemos sentido todos los que hemos dormido allí, en el Macutico y es indefinible, es como sentir el peso del silencio en el alma, es mirar alrededor y sentirnos desamparados, es sentir que el día se hace interminable, que la tarde te aplasta contra el horizonte, que la noche te absorbe en sus misterios y  al otro día te vomita intacto. 

Del Macutico, el trayecto es hasta la Compartición pasando por el valle de Lilís y el Pico Duarte. Este trayecto es de una belleza extraordinaria, lo más espectacular es cuando uno baja la loma del Barraco  y aparece la Pelona inmensa, semejante a un cono, desafiante a la vista del caminante, subirla es agotador, coronar su cima es  haber triunfado sobre el cansancio.

De la  cima de la Pelona se llega al vallecito de Lilís, un descanso obligado antes de subir al Pico Duarte, de ahí a la cima más alta de las Antillas queda poco más de un kilómetro, que se hace con entusiasmo, ya en el Pico Duarte, las fotos necesarias y la satisfacción de haber cumplido con la meta que nos dimos, ahora el regreso, amanecer en compartición y al otro día temprano, hacia la Ciénaga en Manabao.

De la Compartición   a la Ciénaga es un largo trayecto casi siempre bajando, se llega a Agüita, donde está el nacimiento  del río Yaque del sur, es un lugar sumamente frío, en donde uno se abastece de agua, para seguir hasta el cruce, ahí está el camino que lleva hasta el Valle del Tetero, del cruce hasta los Tablones, últimamente en este trayecto el lodo dificulta la caminata, uno llega a los tablones con lodo hasta en las cejas, generalmente uno se detiene en los Tablones se quita un poco de lodo en el río y continua hasta la Ciénaga que es el destino final, en donde nos espera la guagua que nos llevará de regreso a la ciudad.  

DOMINGO ACEVEDO
2009

Este es un homenaje a los guías que han viajado Con nosotros a Nardo y sus compañeros de Azua,  a Vitico y Ramón, de Mata Grande, a Francisco y sus compañeros de Sabaneta, San Juan, a los de Constanza sus nombres lo olvidé pero el recuerdo de ellos lo llevo en el corazón, a Pedrito y sus hijos de la CienagaManabao.

Domingo Acevedo.
829 568 3544
Domingoacv2@gmail.com

www.brigadacimarronasebastianlemba.blogspot.com


miércoles, noviembre 16, 2016

En el breve espacio que hay entre la tarde y la noche


En el breve espacio que hay entre la tarde y la noche, el bosque se queda densamente tranquilo. Por un instante la vida parece congelarse, para luego ebullir en el canto de los pájaros y los insectos del monte.
Las sombras se escurren lentamente por entre los flamboyanes dormidos vistiendo de tonalidades grises todo el paisaje.
Ya hace rato que el sol terminó de acurrucarse detrás de las montañas dejando en el horizonte un trémulo resplandor de colores que la noche ahoga.
Apresuro mis pasos por el camino, me embriago del dulce olor a clorofila. En el cielo no cabe una estrella más, que desde la más remota antigüedad forman increíbles constelaciones que recrean la imaginación.
Grandes luciérnagas iluminan el camino que después de un día agotador en el conuco me lleva de regreso al bohío.

Nov/16
Domingo Acevedo.


La voz herida del agua

La lluvia ha dejado un olor tembloso
de membranas mohosas en la tarde
de hojas disueltas en el viento
de pasos de ciguapas ahondándose
en la espesura del monte
de soles apagándose
en los brazos lejanos de la noche
de lunas cuajadas en el silencio húmedo del aire
donde flamean los sueños

en la voz herida del agua

Domingo Acevedo

Foto tomada de la red.

Acuoso espejismo del bosque

Nació en primavera
de la metamorfosis del asombro
en las profundidades del río
entre algas y manatíes
cuando la luna nueva
improvisaba alboradas  en el génesis efímero de la distancia
acuoso espejismo del bosque
destello sublime de la imaginación
danzarina solitaria que todas las noches bajo las ceibas se esfuma


Domingo Acevedo.

Foto tomada de la red.

martes, noviembre 15, 2016

Bajo el gran árbol de la noche

Más allá de la miserable realidad de nuestra existencia, nuestra alegría permanece intacta  bajo los escombros purpuras de los amaneceres efímeros  del invierno tropical.

Nuestra rebeldía nos llevó a ser felices en medio de tanto horror, nada nos detuvo, ni el peso de las cadenas, ni la pobreza, ni el hambre, ni la lluvia eternizándose en el camino.

En las noches alrededor de la luna, en una danza olvidábamos nuestras penas. El ritmo de las tamboras y el calor de las hogueras nos emborrachaban de felicidad y nuestros cantos hacía florecer el maíz y multiplicaba los panes en las manos del hambre.

Bajo el gran árbol de la noche, florecido de constelaciones y estrellas, con fuego escribíamos nuestra historia en los pergaminos del tiempo, lo tristemente felices que éramos en  esa estación donde aún fluye la sangre en el inminente trayecto de la aurora, por donde todos los días, los fantasmas de Miche, Amantina y la abuela Mama tita se aleja hacia la ciudad dejando sobre el rocío, retazos del alma evaporándose con el sol de este amanecer que tejieron  entre mis ojos las manos analfabetas y tiernas de la tatarabuela, que se murió de ausencia en las habitaciones del verano, esperando ver como en noviembre en la luna llena  las planicies del sur se  llenan de unicornios.


Domingo Acevedo.




Alegoría del llanto.

Atributo de sangre
alegoría del llanto
eco de voces enfermas
fugaz destello de mariposas en el preámbulo de la noche
fauno atrapado en la imaginación de un niño moribundo
cuerno de minotauro vencido por la ausencia
ciguapa embarazada por el ultimo galipote que habita a la sombra del olvido
galope sombrío de unicornios en las infinitas praderas de la utopía
caracol prisionero en su lentitud de querer alcanzar las estrellas
éxodo de centauros que sobrevivieron a la última batalla que libraron contra los hombres
hacia los antiguos suburbios del crepúsculo
y sobre la ciudad corroída por el odio y la violencia
un ángel llora desconsolado por una humanidad derrotada en su egoísmo


Domingo Acevedo




Fotos tomadas de la red.

EL PICO DUARTE LA MAYOR ALTURA DE LAS ANTILLAS.



El Pico Duarte es la mayor altura de las islas que están diseminadas por todo el mar Caribe, ubicado en la isla de Santo  Domingo, en las Antillas Mayores tiene una altura de 3,087 metros sobre el nivel del mar, ubicado en los parques nacionales, José del Carmen  Ramírez y Armando Bermúdez, es una atracción turística por la diversidad de su flora y su fauna y por los espectaculares paisajes que  pueden observar los caminantes mientras se van adentrando en el  corazón de la cordillera Central además del reto que conlleva hacer cualquiera de las cinco rutas que suben hasta el techo del Caribe.

Todos los años entre finales de diciembre y por todo el mes de enero cientos de caminantes nativos y extranjeros hacen las agotadoras travesías que los llevarán por mágicos senderos hasta coronar  la cima del Pico Duarte.

Hay cinco rutas distintas que llevan a los caminantes hasta la cima más alta de las Antillas estas son: la Cienaga en Jarabacoa, Mata Grande en Santiago, Azua partiendo de la Laguna o del pueblo del Tetero, la de Constanza que se puede comenzar en el mismo pueblo de Constanza o en Los Cayetanos, y la de San Juan partiendo de Sabaneta, las dos más populares son la de la Cienaga en Jarabacoa y la de Mata Grande, en Santiago.

Todas las rutas son agotadoras por lo que hay que estar preparado física y mentalmente para emprender cualquiera de las cinco rutas, es necesario especificar que en cada punto de partida hay guías experimentados que por un módico precio llevan a los caminantes a través de esas  hermosas montañas cuyos paisajes espectaculares cautivan a los caminantes    haciéndolos olvidar por momentos el cansancio, el hambre y la sed.

Recorrer esos caminos, ponernos en contacto con la naturaleza casi virgen, dejar atrás todo lo que tiene que ver con la ciudad, caminar hasta el agotamiento y en las noche bajo un cielo saturado de estrellas, sentarnos junto a la fogata para ahuyentar el frío que nos cala los huesos es una experiencia inolvidable, que aunque a veces cuando las caminatas se hacen interminables y el agotamiento nos vence, decimos que jamás volveremos por esos lugares de Dios, nada más falso porque  desde que nos montamos en la guagua de regreso a nuestro destino de origen, la nostalgia nos sobrecoge el alma y va alimentando en nosotros el deseo del año que viene, volver.


Domingo Acevedo. 

























El centauro






Recuerdo con pena, como hace ya más de quinientos años de la llegada del hombre blanco a estas tierras, que las compartíamos diversas criaturas del bosque en paz.

Ellos después de construir rústicos poblados que después se fueron convirtiendo en hermosas ciudades, en su inmenso egoísmo, no se conformaron con la tierra que tenían  y se fueron adueñando poco a poco y a la fuerza de todos los territorios de más allá del horizonte, donde habitábamos nosotros en paz.  No valió que resistiéramos, los caminos se fueron tiñendo con la sangre de las criaturas  de bosque, todo el que se opuso fue aniquilado.

Yo el último sobreviviente de aquellas batallas, el heroico y solitario guerrero de las sombras, el que no pudo ser vencido por la crueldad del hombre blanco, el que no cayó en sus engaños y trampas, el más temido y odiado, derrotado por el cansancio y la modernidad, no me quedó más que disfrazarme de humano para poder sobrevivir a la crueldad del hombre. Cuanto me costó adaptarme a sus defectos, y miserias, a su injusticia, a su inhumanidad.


Hoy que el tiempo ha pasado, envejecido en mi soledad casi eterna, arrastrando el dolor del extermino ya no puedo, no tengo fuerzas para seguir escondiendo por más tiempo lo que soy, es por eso que he decidido tirarme de este precipicio hacia la libertad.

Domingo Acevedo.

Foto tomada de la red,

lunes, noviembre 14, 2016

Vivimos en una sociedad.

Tomado de la red.

Hace muchas lunas.


Ya hace muchas lunas que Mandinga el hijo de los Dendenes murió de soledad, entristecido debajo de los limoncillos de la tía Tatín, aturdido en el leve temblor de la aurora sin saber para que le sirvió la vida.
Domingo Acevedo.
Nov/16


Tu voz

A veces imagino tu voz extraviada en las claras habitaciones del agua
tu voz distante y dulce
tu voz estremecida en el viento
tu voz  tu voz que regresa del olvido
y trepa por las paredes de la noche
y se desgrana en el trino de los pájaros al amanecer
y salpica de mariposas la distancia


Domingo Acevedo.

Foto tomada de la red.

domingo, noviembre 13, 2016

Por qué es tan especial la superluna de este lunes 14 de noviembre?

Por qué es tan especial la superluna de este lunes 14 de noviembre?

Podremos ver la Luna más grande y brillante desde el 25 de enero de 1948

¿Por qué es tan especial la superluna de este lunes 14 de noviembre?
ANDRES PIÑA / EFE
Superluna desde la ciudad de Valparaíso (Chile).
DOMINGO, 13 DE NOVIEMBRE DEL 2016 - 21:42 CET
Este lunes, 14 de noviembre de 2016, es un día señalado para lunéfilos y lunáticos porque dentro de unas horas, y por cortesía de las leyes de Newton, tendremos la oportunidad de ver la Luna más grande y brillante desde el 25 de enero de 1948. En aquella ocasión me lo perdí porque nací casi un año después, pero el espectáculo de la superluna vuelve la tarde del lunes y es probable que alguno de los dos mil millones de móviles que pululan por la superficie del globo capte esta vez la imagen lunar del siglo.¿Por qué es tan especial esta oportunidad?
Las órbitas de los astros no son circulares sino elípticas. La Luna, en su viaje alrededor de la Tierra, tiene un máximo acercamiento de 356.500 km (perigeo) y un máximo alejamiento de 406.000 km (apogeo). Y la Tierra, en su viaje alrededor del Sol, se acerca un máximo de 147 millones de kilómetros y se aleja un máximo de 152. Reunamos coincidencias y consideremos la situación en la que el perigeo se alcanza muy cerca del momento en el que se alinean el Sol, la Luna y la Tierra.
La diferencia será este lunes de apenas dos horas, por lo que la Luna llena se verá un 14% más grande y hasta un 30% más brillantede lo habitual. Además, en ese instante la Luna estará a 147.985.477 km del Sol, es decir, muy cerca también de su máximo acercamiento a la estrella, una ayuda suplementaria para un plenilunio esplendoroso (a las 00.00 la iluminación será del 99,4%). Hasta aquí las mejores condiciones para el objeto observado. Pero una simple nubecilla puede arruinar la fiesta, así que conviene optimizar  también las condiciones del sujeto observador.

ATMÓSFERA LIMPIA

Para un espectador en Madrid la Luna saldrá a las 18 horas y 24 minutos. Hay escenarios más apropiados. Conviene que la atmósfera sea limpia y seca y conviene situarse de manera que en el horizonte, por donde vaya a asomar la Luna, se recorten las siluetas de árboles o edificios. Estas referencias servirán para que el cerebro estime espontáneamente el tamaño de las cosas. Es un escenario perfecto para que una ilusión óptica se sume al espectáculo.
En efecto, cerca del horizonte la gran bola de la Luna parece mucho mayor que horas más tarde, cuando flota allá arriba sola, colgada en el firmamento. Para convencerse de ello, basta tomar dos fotografías de la Luna (o del Sol), una pegada al horizonte, otra en lo más alto, y comprobar luego que los diámetros son idénticos en ambos casos.
Por el mismo precio, durante el amanecer de la luna, ésta se verá de color rojizo ya que, estando cerca del horizonte, su luz viaja un trecho más largo a través de la atmósfera antes de alcanzar nuestra retina. El aire absorbe entonces las longitudes de onda más cortas en beneficio de la luz roja o anaranjada. Faltan pocas horas para acomodarse en algún buen lugar de un buen desierto con una buena palmera en el horizonte y con un buen vaso de vino en la mano para disfrutar de unos buenos segundos de gloria cósmica. Si algo sale mal siempre podemos intentarlo de nuevo en el 2034.

Nubes y claros en Catalunya

Observar la Luna no es lo mismo que observar las tradicionales lluvias de meteoros o un débil cometa. Lógicamente, siempre y cuando el observador no tenga por delante algún edificio o cualquier tipo de instalación, no hace falta buscarla porque se verá sin quererlo. Ahora bien, las nubes que en Catalunya dominarán toda la jornada pueden entorpecer una visión nítida. Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), este lunes se esperan chubascos débiles a primera hora de la mañana en parte del litoral y en el Pirineo de Lleida, con tendencia a una clara mejora a medida que avancen las horas. Si el cielo nocturno se encuentra despejado, entonces es muy posible que la visibilidad sea excelente debido a la presencia de viento del norte. Quien no tenga la oportunidad de ver la Luna en su perigeo, siempre podrá observarla al día siguiente: el cambio será mínimo.

Tomado del periodico Sociedad.

Esas huellas de sangre encontradas en el camino


Todas las mañanas
esas huellas de sangre encontradas en el camino
evidencian
que detrás del bohío´
más allá del jagüey  y  la mata de alquitira
entre las bayahondas y las guasábaras
todas las tardes
un ángel juega a las escondidas con la noche

Domingo Acevedo.


Foto tomada de la red.



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