miércoles, noviembre 23, 2016

He querido compartir estas fotos y estos poemas a propósito de mi cumpleaños este 24 de noviembre.

He querido compartir estas fotos y estos poemas a propósito de mi cumpleaños este 24 de noviembre.



Mi origen

La tarde recrea  ante mis ojos la nostalgia de mi origen perdido en África.

La   tristeza de estos largos años de exilio en que hemos perdido nuestra identidad, hace florecer entre mis ojos lirios  de agua.

La pena acumulada durante estos siglos de huir a ningún lado golpea mi  memoria como un látigo de sal que abre viejas heridas que vuelven a sangrar bajo el sol púrpura de nuestro ocaso. Tantos años de olvido han  dejando en mi boca el  agrio sabor de la ausencia

África es en mi corazón una hoguera que se enciende entre mis ojos cuando miro hacia atrás,  se  que ya no volveré al acrisolado mundo de mis sueños;  me he resignado a morir en esta tierra tan ajena y tan mía, pero mi vida sigue allá,  en la aldea de donde una noche  mi ADN sin querer, empezó a viajar en un cuerpo desconocido hacia una isla perdida en el mar Caribe.

Quinientos años  después, la mirada triste de la abuela Mamá Tita, me despierta en medio del estruendo de los arcabuces y  los gritos de los  hombres  que defendían  a los suyos, hasta terminar atados a la codicia de unos hombres  que contra el reflejo de la aldea incendiada los conducían  por un sendero de horror hasta una embarcación anclada en un océano de cadáveres, emprendiendo un viaje sin retorno hacia el dolor.

Yo apenas era menos que un sentimiento perdido en la memoria de alguien que aún no había nacido, pero  ya llevaba sobre mis hombros el peso de una historia de látigo y sudor, donde la vida nunca dejó de ser un canto que en las noches, se multiplicaba en la voz alegre de las tamboras.


La insignificante grandeza.


Escribo mucho de mí
de mis ancestros
de la tierra donde nací
quiero dejar testimonio de la insignificante grandeza de nuestras vidas.
decir que sobre la primavera que con sus manos fecundas hicieron florecer en nuestra memoria  los  abuelos
construyeron una gran ciudad
que de esa tierra que en mi corazón es un canto
no queda nada
sólo recuerdos
recuerdos edificados sobre las cenizas de nuestra nostalgia
recuerdos tan enraizados en mis palabras
que en mi voz anidan los pájaros fabulosos de mis sueños
que más allá de la polvorienta geografía de mi cuerpo  iluminan los cubículos del olvido
en donde la civilización enterró toda nuestra alegría
ya que en  nuestra forma simple de ver la vida no  advertimos que el mundo de más allá de la alborada
ambicionaba nuestras tierras
que la modernidad avanzaba inexorable hacia nosotros
triturando entre sus fauces todo lo que encontraba a su paso
que por el camino real a menos de una hora de distancia a pie
la ciudad resplandecía  en todo su esplendor
sus avenidas románticas con sus ventanales que todas las tardes daban al mar
las luces que herían el corazón de las sombras con sus cuchillos color del oro viejo
sus pomposos edificios preñados de sueños
sus mujeres de algodón que vestían sus corazones con las luces primeras del alba
para no morir de pena atrapadas por la soledad
sus escuálidos  hombres vestidos con los colores más estridendentes del arco iris
sus ruidosos automóviles ebrios de distancia
y sobre todo sus noches bulliciosas
con sus casinos
donde el azar y la ambición  atrapaban a los hombres en sus tentáculos imposibles
sus cines de melancolía de la Duarte y la Mella
donde la quimera llevaba a los espectadores en un viaje sin retorno por los túneles infinitos  de la fantasía
el mar Caribe  con sus barcos fantasmas esfumándose en el horizonte
las vidrieras de las tiendas que atrapaban nuestros sueños en el bucólico encanto de querer tener y no poder
y mirábamos hacia dentro de nosotros mismos
y terminábamos parados frente al espejo de la vida harapientos y descalzos
en un mundo ajeno y extraño
como extraño éramos nosotros en ese mundo 
y de nuevo volvíamos a nuestras tierras
en donde la vida transcurría sin más  prisa que ir  a los conucos
andar por los montes maroteando alguna fruta de lástima
arrear vacas hacia las distantes regiones del rocío
cazar pajaritos endebles para mitigar el hambre de toda la vida
y en las noches alrededor de la hoguera los abuelos en una danza nos hablaban de sus hazañas remotas
de su largo viaje sin retorno hasta llegar  aquí
de la crueldad del látigo en sus espaldas
de cuando lucharon contra el hombre blanco por su libertad
de sus anhelos por volver al África
y  de sus raíces enterradas en estas tierras  que abonaron con  sudor y sangre
tierra
en que a pesar de todo
siempre serán extraños
al final de la jornada sin más luces que la de la luna y las estrellas
nos alejábamos  por los caminos que  los grillos iluminaban con su canto
gritando a viva  voz la  alegría de compartir en una danza la vida
al llegar al hogar con la piel pegajosa de oscuridad
dar un beso a mis padres
pedir su bendición
salir al patio
y bajo las estrellas
darme un baño de inmensidad y rocío
y luego acostarme en mi hamaca
hasta que el sol de un nuevo siglo nos traiga la esperanza
que perdimos en el duro batallar contra la modernidad


Nací un día de otoño.


Nací un día de otoño,
cuando los soles eclipsados de noviembre
emergían  despacio en las aguas cenagosas
del amanecer.


Naci frente al mar.

Nací frente al mar
en una ciudad ilusoria
atestada de fantasmas
que corren y danzan alegres
por calles anegadas
de algas,  peces y corales
que florecen todo el año
Iluminando los rincones
de las casas invisibles
donde habitan las sirenas
que atraen con su canto
a viejos marineros
con sueños de piratas
que navegan perdidos
por lugares remotos
donde el olor estancado
de lunas florecidas
deja un rastro lumínico
de pétalos  dormidos
sobre los mares
del tiempo perdido
donde peces gigantescos
y monstruos marinos
devoran los barcos
con la tripulación adentro
esa ruta de naufragio
lleva a lejanos puertos
de babilónicas ciudades
donde hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
reciben a los viajeros
con guirnaldas de estrellas
música de ángeles
banquetes faraónicos
y amplios salones
decorados sin prisa
donde marineros decrépitos
y hermosas sirenas
disfrazadas de doncellas
bailan sin descanso
música triste de otros tiempos



Racimo de luz

esa es mi voz
eco lejano de tamboras ahogándose
en la mirada ausente de la eternidad
madreselva que se enreda en la brisa
árbol nocturno de sonidos
barco de humo derritiéndose en la alborada
luna de papel hundiéndose en el mar
densa atmósfera de clorofila
caballo de azúcar cabalgando
sobre la arena luminosa del verano
estampa de sangre en las paredes del futuro
mi voz
eco de lágrimas salpicando las ciudades
heridas por la guerra
aroma desolado
campanas de agua
racimo de luz en el pozo de la muerte
grito  de guerra 
canto de amor
esa es mi voz

Espejo de dolor.

Me voy
siempre he sido un fugitivo
huyo de mí mismo
huyo del hambre y  la miseria de los niños
que cuelgan de mis palabras tiznados de llanto
huyo de la palabra angustia
huyo de los fantasmas que prisioneros
detrás del espejo se burlan de mí
huyo de la muerte
humanamente disfrazada de mujer
prostituta que en las esquinas
me invita a su morada
me  incita al amor
al sexo
huyo de los ojos llorosos de la noche
que detrás del cristal de una estrella
es rocío al amanecer
huyo de la pena
de sus tentáculos imposibles que me atan al dolor
huyo de la brisa fúnebre que viene de los cementerios
huyo del humo que es memoria absurda de la nada
huyo
me escondo detrás de los vitrales
de las tardes invernales de enero
y al mirarme en los ojos del dolor
descubro que nunca fui a ninguna parte
que la muerte siempre me retuvo a su lado

Alborada de mariposas azules.

No fui más que un niño que siempre anduvo perdido en sí mismo
en los conucos lejanos del abuelo Ismael
aprendí de la vida todo lo que sé hoy
fueron los potreros del tío Juan mi escuela
y en las lejanas regiones del rocío era donde podía mirarme al espejo
y encontrarme tal cual era
un niño hecho de ceniza y barro
con la mirada torva perdida en el infinito
que escribía todas las tardes en los pergaminos del viento
su historia envejecida en su dolor vegetal
fue toda mi alegría poder correr por el bosque
hasta cansarme y terminar de bruces
entre los arbustos mágicos de las tardes
hablar con los animales y los árboles
pasear en el viento más allá del horizonte 
y regresar en las nubes al lugar de donde nunca partí
y encontrarme como siempre arrullado entre los brazos de mis padres
que me cubrían de la lluvia que con su corazón de azucena
iba dejando pedazos de cielo dormidos en mi piel.
todas las tardes mi madre y yo nos sentábamos bajo la sombra del gran árbol azul
a mirar como los pájaros ebrios de clorofila
se escondían detrás de las murallas del horizonte
mientras una peregrinación de mariposas
ancladas en los ventanales del ocaso agonizaban en la mirada quimérica de un ángel.
hoy no hay más alegría  que este canto bajo esta luna de jade
por el camino del alba las huellas del rocío se evaporan entre los pies descalzos de un sol precoz
que siempre en noviembre pasa de largo a esconderse entre los matorrales atardecidos de la distancia
alborada de mariposas azules
heridas por los puñales del  otoño
todas la mañanas  en el  fogón doña Lola hierve jengibre que ofrece al paladar
para ahuyentar a los duendes del frío
y en algún lugar perdido en la memoria
Cató todavía fabrica con sus manos de ternura
los colores del amanecer
y en un rincón de mi alma 
la abuela Mamá Tita recolecta los residuos perdidos de nuestro pasado 
muchas veces ella y yo imaginábamos escuchar en la voz destemplada del viento
el lejano sonido de nostálgicas tamboras
grito de guerra
canto de amor
danza que en las noches aun nos libera del peso de una historia amarga
que escribieron con su sangre nuestros abuelos
para que mi voz
quinientos años después pudiera abrir las puertas que el tiempo creyó haber cerrado para siempre
nací en esta tierra que tiene el color del olor del topacio
donde los colores vegetales de la primavera se levantan como una ola
que inunda todos los rincones del bosque de mariposas
que al morir van dejando un rastro efímero de luz
en la mirada azul de la distancia
arco iris coagulado en una lágrima
por el camino real
el tío Alberto regresa
parece flotar sobre la tenue oscuridad  del atardecer
la tía Agustina en la ventana  lo ve llegar
espera como siempre que él lleve las vacas a los corrales
se dé un baño
vaya a la ventana
le dé un beso
y luego se sienten todos en la mesa a cenar. 
todavía en las noches
mi padre como un fantasma
se pierde entre las sombras hacia las carboneras
a vigilar los hornos
para que el fuego no consuma los sueños
y así poder derrotar el hambre que acecha entre los resquicios de las horas más largas del verano.
primavera insular
caserío perdido junto al bosque del olvido
flamboyán amarillo
anacahuita de cristal
bajo los limoncillos florecidos la tía Tatín con su escoba
arrincona contra los espejos de la tarde
las cenizas que deja el otoño en la mirada de la tía Aurora
que aún busca en su interior el camino de regreso al paraíso que nos robó la modernidad
ignora ella
que morirá arrinconada contra sus sueños
sin volver a ver el sol desde los ventanales primaverales del alba

Domingo Acevedo.

829 568 3544

Domingoacv2@gmail.com

www.espejismodelunallena.blogspot.com
























Qué es El Fenómeno El Niño


El fenómeno de El Niño - Oscilación Sur (ENOS) es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. En períodos que van de tres a siete años, las aguas superficiales de una gran franja del Océano Pacífico tropical, se calientan o enfrían entre 1 ° C y 3 ° C, en comparación a la normal. Este calentamiento oscilante y el patrón de enfriamiento, es conocido como el ciclo ENOS (o ENSO por sus siglas en Ingles), afectando directamente a la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales y puede tener una fuerte influencia sobre el clima en los otras partes del mundo. El Niño y La Niña son las fases extremas del ciclo ENOS; entre estas dos fases existe una tercera fase llamada Neutral.
El nombre de El Niño (refiriéndose al niño Jesús) fue dado por los pescadores peruanos a una corriente cálida que aparece cada año alrededor de Navidad. Lo que ahora llamamos El Niño les pareció como un evento más fuerte de la misma, y el uso del término se modificó para hacer referencia sólo a los hechos irregularmente fuertes. No fue hasta la década de 1960 que se notó que este no era un fenómeno local peruano, y se le asoció con cambios en todo el Pacífico tropical y más allá. La fase cálida de El Niño suele durar aproximadamente entre 8-10 meses. El ciclo ENOS entero dura generalmente entre 3 y 7 años, y con frecuencia incluye una fase fría (La Niña) que puede ser igualmente fuerte, así como algunos años que no son anormalmente fríos ni cálidos. Sin embargo, el ciclo no es una oscilación regular como el cambio de estaciones, pudiendo ser muy variable en tanto en la intensidad como en su duración. En la actualidad, aún no se entiende completamente cuáles son las causas de estos cambios en el ciclo ENOS.
El NiñoLa Niña
El NiñoLa Ñiña

martes, noviembre 22, 2016

Si Donald Trump insiste en aplicar su política racista



Si Donald Trump insiste en aplicar su política racista, discriminatoria y excluyente,  le haría un gran favor a la humanidad ya que puede llevar a los Estados Unidos de Norte América a su disolución y se cumpliría  la profecía  de algunas pitonisas que han profetizado que el último presidente de ese país seria negro.

Domingo Acevedo.

Nov/16


TORBELLINO DE SOMBRAS





Piedra resplandeciente 

girasol solitario 

eco de lágrimas roto por la ausencia 

espada vencida por la gloria 

torbellino de sombras 

relámpago mineral 

barco de hielo 

derretido horizonte de fuego 

boca llena de una luz vegetal 

lágrima de cera 

sonido de tamboras en la voz 

trapiche desolado 

cañaveral herido por un sonido de cadenas rotas 

danza victoriosa 

océano púrpura 

litoral de cenizas 

y detrás de los espejos de humo 

sonámbulos cadáveres se desnudan 

en la media noche y hacen el amor 

a las estatuas del parque mirador 

y más allá 

del resplandor amarillo de las olas 

que iluminan el amanecer 

el alba tiende sus sábanas rosadas 

sobre un cielo tapizado de mariposas 


Domingo Acevedo.


Palabras de amor * Amaya y Joan Manuel Serrat

La ruta de mata Grande al pico Duarte.



Brigada Cimarrona Sebastián lemba.


Ecológica, social, progresista.

Pico Duarte 2017 de  San Juan a Jarabacoa

La ruta de mata Grande al pico Duarte.

Una de las rutas más hermosa es la que va de Mata Grande, Pico Duarte,  Compartición, la Cienaga, ubicada en el parque nacional Armando Bermúdez, es sin temor a equivocarme el que tiene la vegetación más exuberante y los paisajes más espectaculares y en donde usted puede encontrar naranjas y limones dulces entre otras frutas, para entretener el hambre y la sed.

Se sale de Mata Grande, en donde se puede amanecer el primer día o seguir hasta Loma de Oro que son aproximadamente seis kilómetros, en donde se puede pasar la noche para reducir distancia hasta la Guacara. Antes de llegar a Loma de Oro se pasa por la caseta de Medio Ambiente en donde se hace una parada obligatoria, allí los guardias forestales revisan que el permiso de entrada al parque este en orden. De Loma de Oro hasta la Guacara hay alrededor de catorce kilómetros de hermosos paisajes, que por momentos hacen que uno olvide el cansancio y dejan en el caminante la sensación de que están en el paraíso, esta ruta y la de la Ciénaga son las más frecuentadas.

De la Guacara al Valle del Bao hay doce kilómetros hasta llegar a los 1800 metros sobre el nivel del mar. En la medida que te adentra entre las montañas el paisaje te va absorbiendo hasta hacerte olvidar lo largo y agotador del camino, de repente ante ti se descorre la cortina vegetal de árboles, cortezas y hojas para dar paso a un deslumbrante valle de pajones, es el Valle del Bao, bordeado en uno de sus extremos por un río del mismo nombre, en este refugio algunos excursionistas se quedan más de un día para disfrutar de las aguas refrescantes del río, y de lo espectaculares amaneceres en el valle del Bao.

Del Bao hay diez agotadores kilómetros de una subida interminable hasta la cima de la pelona, desde donde, sólo quedan tres kilómetros hasta la cúspide del Pico Duarte, en los últimos años los incendios han mermado un poco la belleza de esta última etapa del trayecto, subir la loma del coñaso, pasar por el conuco del diablo, que es una parte de la pelona poblada de piedras calcinadas y árboles retorcidos que dan al lugar un aire misterioso, tomar un poco de aliento en la caseta del Valle De Lilís, para entonces avanzar entre la neblina de la tarde hasta coronar el sueño de llegar a la meta, alcanzar la cima que a muchos a costado sudor, cansancio, dolor, sacrificios y porque no, algunas lágrimas secretas, se que es así, porque en más de una ocasión en las noche he escuchado a alguien sollozar en secreto.

Ya en la cima, tocar las nubes con nuestros sueños, sentirnos más cerca de Dios, mirar la pelona imponente, los abrazos, el jubilo la emoción de los que por primera vez conquistan la cima del pico Duarte y sobre todo las acostumbradas fotos y después el regreso, algunos se devuelven hacia Mata Grande pero yo prefiero continuar y dormir en Comparición y al otro día continuar hasta la Ciénaga.

En la Compartición confluyen muchos excursionistas que vienen desde diferentes puntos, unos que van y otros que ya vienen de regreso, en el lugar de la fogata, en las noches, se comparte con muchas personas a las cuales posiblemente no volveremos a ver nunca más, ya al otro día después de una fría noche, hay que levantarse bien temprano para emprender el regreso, hacer el desayuno, levantar el campamento y ya a las seis empezar a subir la Vela, que es todo un espectáculo: contra la penumbra del amanecer los caminantes con sus focos en sus manos se alargan en una larga procesión de luz hasta la salida del sol.

La Vela es el último gran esfuerzo, luego el camino se alarga en una sola bajada hasta la Ciénaga. De camino, en Agüita Fría se hace una parada para llenar los envases con agua fresca, es en este lugar en donde nace el río Yaque del Sur y donde se registran muy bajas temperaturas, después de tomar agua y comer algo, se continua bajando hasta el cruce, es aquí en donde el camino tuerce hacia le Valle del Tetero.

Del cruce uno se programa para llegar hasta los Tablones de un sólo jalón, realmente no es así porque el cansancio de la larga jornada nos impone más de un descanso, aunque algunos caminantes, lo más fuertes, llegan de la Compartición trotando hasta la Ciénaga. Últimamente el camino del cruce hasta más allá de los Tablones está intransitable por el lodo, producto de las lluvias, el paso de las personas y los animales, es por eso que al llegar a los Tablones se hace necesario un buen baño para quitarse el lodo acumulado durante el trayecto.

Ya en los tablones, algunos se dan un merecido baño, un descanso sí es necesario para todos, para después comenzar a descender con más calma y empezar a mirar hacia atrás con cierta nostalgia, ya este es el último trayecto: de una tupida vegetación y árboles frondosos que se entrecruzan, formando sobre nuestras cabezas un arco vegetal, en este ultimo tramo del camino siempre encontramos niños de harapos vendiendo frutas de lástima con la esperanza de conseguir algunas monedas para engañar el hambre de toda la vida, algunos no venden nada, arrinconados junto al camino, extienden sus manitas tiernas, y dicen a los caminantes, “denme algo” sus miradas tristes, sus cuerpecitos endebles y desnutridos, desde la primera vez que los vi los llevo clavados en mis recuerdos.

Ya en la Ciénaga, cruzamos el puente de árboles caídos, pasamos frente a la caseta de medio ambiente y continuamos hasta el centro del pueblo en donde acomodamos el equipaje mientras llega el transporte que nos llevará de regreso a la capital. Algunos mientras llega la guagua, se toman una cerveza, algún refresco, comen algo o van al río disfrutar de un buen baño, sólo es cuestión de tiempo para volver a la prisa y la locura de la ciudad, pasarán algunas noches después del viaje en que la mente mientras dormimos irá recreando en el inconciente todas las vicisitudes del viaje.

Este relato, lo dedico a Vitico y a Ramón guías de Mata Grande y Pedrito de la Ciénaga.



Domingo Acevedo
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Domingoacv2@gmail.com

www.brigadacimarronasebastianlemba.blogspot.com















lunes, noviembre 21, 2016

RUTA DE SABANETA, SAN JUAN AL PICO DUARTE, JARABACOA.

Brigada Cimarrona Sebastián Lemba.

Ecológica, socia, progresista

Pico Duarte 2017, de San Juan  jarabacoa.


DE SABANETA AL PICO DUARTE.


La ruta que va de Sabaneta al Pico Duarte, siento yo, que es la más dura, la más difícil. Se sale del pueblo de Sabaneta, hasta llegar al primer refugio que es el Alto de la Rosa,  por un camino lleno de dificultades y precipicios peligrosos, en donde la presa de Sabaneta ocupa casi todo el paisaje.

Mientras nos alejamos del pueblo vamos dejando atrás, casas diseminadas a lo largo de un buen trecho del camino, desde las empalizadas, niños con el hambre dibujada en el cuerpo nos dicen adiós con sus manos escuálidas, sus miradas enfermas por el hambre nos persiguen más allá del olvido, dejando en nuestras conciencias el amargo sabor de la impotencia. 

Se asciende por un sendero de bosques y precipicios, quedando hechizadas nuestras miradas por lo espectacular de un paisaje que permanecerá durante todo el viaje y donde la presa de Sabaneta, pintada en el lienzo vegetal del paisaje,  nos acompañará más allá del Alto de la rosa.

Sí se sale a las seis de mañana del pueblo de Sabaneta, ya a las dos de la tarde el primer grupo habrá llegado al refugio, donde uno se encuentra con la dificultad de que no hay agua, hay que ir a buscarla a un arroyo un poco distante. Aunque existe un tanque donde a veces podemos encontrar el preciado líquido que utilizan los guardias de foresta que protegen este parque nacional para sus actividades cotidianas. Recuerdo que cuando hicimos el trayecto de Constanza a Sabaneta. De  Macutico al Alto de la Rosa nos extraviamos y llegamos como a las once de la noche al refugio, cansados y con hambre y por un descuido de los guías, que no se llevaron de mi consejo de coger agua en uno de los arroyos, llegamos sin ese líquido al refugio y tuvieron que volver atrás a buscar agua para cocinar y para el trayecto que va del Alto de la Rosa  a Sabaneta, ya que hay un buen trecho sin agua.

El Alto de la Rosa es una caseta con dos habitaciones, varias camas y una cocina, también existe en el lugar una torre de vigilancia y un mirador desde donde se puede observar el hermoso paisaje, que rodea el lugar. 

De este refugio por lo duro del trayecto, hay que salir bien temprano para llegar con las luces del día, al segundo refugio que es Macutico.  El camino es interminable y hermoso, con lugares espectaculares como es la piedra del aguacate, en donde hay que hacer una parada necesaria y darse un baño en el arroyo del mismo nombre, para luego emprender el camino hacia el valle de Nunca Jamás, como lo hemos bautizado nosotros, por lo sobrecogedor que resulta  ese trayecto desolado e inmenso en donde uno siente como la inmensidad del paisaje aletea sobre nuestras cabezas como un ave de mal agüero, esa vez encontramos a Cristián llorando, perdido en su propia soledad y dos horas más tarde, Brito, se sentó en una piedra a orilla del camino y dijo en voz alta, he caminado tanto que ya no se para donde voy. 

Cruzar ese valle es una experiencia indescriptible, sobrecogedora, a mí me ha tocado pasarlo en la noche, sin guía y con un grupo de caminantes agotados,  esa vez por un momento perdimos el camino y nos sentimos perdidos, pero gracias a Dios pudimos encontrar nuevamente el sendero y emprender nuevamente el rumbo hacia Macutico, esa experiencia fue para mí inolvidable.  

Esa vez arribamos como a las diez de la noche al refugio, recuerdo que cuando llegamos a Lilí,  de la alegría le dio un ataque de nervios.  Este refugio, esta ubicado en una llanura desolada, últimamente afectada por los incendios, lo que le da un aspecto fantástico, en ese lugar en las noches se puede sentir el peso de la soledad en la piel, el frío cala los huesos y el halo de misterio que ronda en el ambiente nos acerca más a los compañeros de viaje y nos deja en el alma la infinita sensación de la ausencia.

De Macutico, se llega al Pico Duarte  y luego se baja a la Compartición, es un trayecto agotador, pero más corto, se avanza por un camino que el tiempo y los incendios casi han borrado, donde aun quedan arboles gigantescos, animales misteriosos y pájaros invisibles, hay que caminar con mucho cuidado para no perderse y sí es hombre se corre el riesgo de ser secuestrado por una ciguapa, que lo llevará a su cueva y lo esclavizará por siempre.


Lo más impresionante del viaje es cuando uno baja agotado la loma del Barraco y se encuentra de frente con la pelona, inmensa, inalcanzable, agotadora, y uno en su interior se interroga, sí tendrá las fuerzas suficiente para alcanzar la cima. Llegar hasta la cúspide de la Pelona para muchos es un calvario interminable,  pero ya en ella se desciende un poco hasta la caseta del Vallecito de Lilís, donde es necesario un breve descanso, para seguir, hasta coronar la cima del Pico Duarte.

Del Pico Duarte se desciende hasta la caseta de la Comparición, en donde se amanece y al otro día tempranito, por un camino repetido y hermoso se baja hasta la Ciénaga de Manabao, en donde nos espera la guagua que nos llevará de regreso a la ciudad.

Domingo Acevedo.
2011.

829 568 3544
Domingoacv2@gmail,com
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