viernes, junio 26, 2026

Ultraderecha en América latina

 



*LA REVOLUCIÓN QUÍMICA

Ultraderecha en América latina*
Antes, la estupidez no tenía la capacidad para generar redes y vincularse entre si para producir alguna idea. Salvo pequeños grupos, siempre locales, jaurías que reclamaban desde sus sillones o murmuraban desde taxis sus frustraciones y minúsculos odios.
Hoy, la tecnología los dotó de las herramientas y liderazgos que nunca fueron capaces de producir por si mismos. Les entregó la posibilidad de contactarse con otros iguales, de intercambiarse estupideces, odios, terraplanismos y obsesiones irrisorias. Se volvieron interesantes para quienes no tienen mayorías —porque son elites cerradas — porque de pronto habían ejércitos de soldados tontos disponibles para reyes y reyezuelos que sabían perfectamente lo que buscaban.
Hoy, tenemos América Latina y el mundo amenazados por “la ignorancia organizada”.
No soy alguien que debA esforzarse en ganar votos y ser políticamente buenito, no pertenezco a ese mundo, pero lo entiendo. Porque, me disculparán, pero el problema no es nuevo. El lumpenproletariat siempre ha estado ahí, el fachopobrismo existe, no es una opción política ni ideológica, no hay fundamentos que los sostengan pero ahí está; son una mezcla de odios, ignorancia, prejuicios y lo peor del detritus aspiracional al fondo del basurero del capitalismo. Ese espacio está habitado por quienes creen las promesas de lujo, status, belleza, triunfos y millones que con toda seguridad van a alcanzar levantándose todos los días a las 6:00 am y sometiéndose a los abusos y autoabusos de un modelo que no trabaja para ellos, sino para esos pocos de un club al que jamás pertenecerán. La diferencia es que hoy se organizaron, les crearon un común adversario y se volvieron zombies al mando de personajes que literalmente controlan sus mentes a través de aparatos conectados vía satélite directamente a sus ojos y cerebelos, a sus emociones más básicas: furia, éxtasis, envidia, celo, rabia, odio. Porque hoy nadie reflexiona, ni escucha su espíritu, ni busca la verdad en la información, quiere dopamina, porque esta es una revolución química:
La música debe producir trance,
La religión debe producir éxtasis y llanto,
Las noticias deben producir terror,
El amor debe ser pasión y mutua fagocitación,
El fútbol debe ser furia y violencia,
La nacionalidad… odio.
Nadie debe quedarse un solo segundo en soledad consigo mismo, reflexionar es doloroso, en cada momento libre se saca el celular para sumergirse en lo otro. Hay un vacío que esquivar y un griterío tribal que habitar.
Es una situación gravísima. La izquierda no tiene antídoto, ni los mismos medios para hacerle frente.
Antes, el imperialismo necesitó tanques, Ejércitos traidores y Hawker Hunters. Hoy, solo necesitó Tik Tok y microtargeting, evangelismo pentecostal y miedo a un comunismo inexistente. Latinoamérica cayó desde adentro, al interior de un taxi, escuchando una radio y scrolleando facebook.
No estoy seguro cuánto tiempo pasará hasta que Latinoamérica salga de ese taxi, ni cuánto se habrá destruido antes de volver a despertar. Son tiempos muy difíciles, a diferencia de las dictaduras de los ‘70 instaladas por Washington en toda latinoamérica, hoy es la misma gente la que entrega su libertad y sus derechos alegremente sin darse cuenta. Porque así se ve la esclavitud hoy, disfrazada de la palabra libertad, pero desprovista de todo su sentido original.
Hoy, la estupidez organizada es el partido más poderoso del mundo.


Archivo del blog