domingo, junio 21, 2026

Antoine de Saint-Exupéry.

 

Antoine de Saint-Exupéry

(Lyon, 1900 - en el mar Tirreno, 1944) Novelista y aviador francés; sus experiencias como piloto fueron a menudo su fuente de inspiración. Tercero de los cinco hijos de una familia de la aristocracia (su padre tenía el título de vizconde), Antoine de Saint-Exupéry vivió una infancia feliz en las propiedades familiares, aunque perdió a su progenitor a la edad de cuatro años. Estuvo muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente, y con la que mantuvo una voluminosa correspondencia durante toda su vida.


Antoine de Saint-Exupéry

Su interés por la mecánica y la aviación se remonta a la infancia: recibió el bautismo del aire en 1912, y la pasión de volar ya no lo abandonaría nunca. Después de seguir estudios clásicos en establecimientos católicos, preparó en París el concurso de entrada en la Escuela naval, pero no logró su objetivo y se inscribió en Bellas Artes. Pudo aprender el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, pero la familia de su novia se opuso a que se incorporara al ejército del aire, por lo que se resignó a ejercer diversos oficios, al tiempo que frecuentaba los medios literarios.

El año 1926 marcó un giro decisivo en su vida: publicó su narración breve El aviador en la prestigiosa revista literaria Le Navire d'Argent, dirigida por Jean Prévost, y consiguió un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).

La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red de América Latina. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno. En 1931, la bancarrota de la Aéropostale puso término a la era de los pioneros, pero Saint-Exupéry no dejó de volar como piloto de pruebas y efectuó varios intentos de récords, algunos de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938.

En los años treinta multiplicó sus actividades: cuadernos de invención, adaptaciones cinematográficas de Correo del Sur en 1937 y de Vuelo nocturno en 1939, numerosos viajes (a Moscú, a la España en guerra), reportajes y artículos para diversas revistas. Durante su convalescencia en Nueva York, después del accidente de Guatemala, reunió por consejo de André Gide los textos (en su mayor parte artículos ya publicados) que se convirtieron en Tierra de hombres (1939).


Ilustración de Saint-Exupéry para El principito (1943)

Durante la Segunda Guerra Mundial luchó con la aviación francesa en misiones peligrosas, en especial sobre Arras, en mayo de 1940. Con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó esta experiencia en Piloto de guerra (1942). En Estados Unidos se mantuvo al margen de los compromisos partidistas, lo que le atrajo la hostilidad de los gaullistas. Su meditación se elevaba por encima de la historia inmediata: sin desconocer las amenazas que la época hacía pesar sobre el "respeto del hombre", como declara en Carta a un rehén (1943), optó por la parábola con El principito (1943), una fábula infantil de contenido lirismo e ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial.

En El principito, el autor afirma haber conocido al singular personaje que da título al libro seis años atrás, en el desierto del Sahara, después de haber sufrido un accidente de avión, y nos cuenta su historia. El principito procedía de un asteroide tan pequeño que bastaba con desplazar un poco la silla hacia atrás para ver continuamente la puesta de sol. Un día brotó del suelo una rosa; el principito se enamoró de ella, pero no pudiendo soportar su orgullo y presunción, decidió abandonar el asteroide y emprendió un viaje que lo llevó a otros pequeños planetas. En cada uno de ellos vivía un único personaje que, como en seguida aprecia el lector, encarna algún defecto humano: la vanidad, el egoísmo, la ambición...

Finalmente, el principito llegó a la Tierra, donde descubrió, consternado, que su rosa no era la única del universo, y entabló amistad con un zorro, y después con el narrador. Los sutiles simbolismos y el desenlace de la historia sugieren el sentido del libro: una indagación sobre el amor y la amistad, sentimientos que, pese a su naturaleza incomprensible y los sufrimientos que pueden acarrear, se revelan como una necesidad ineludible y enriquecedora.

En 1943 pidió incorporarse a las fuerzas francesas en África del Norte, y a partir de entonces retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. En el transcurso de una de ellas, el 31 de julio de 1944, su avión desapareció en el Mediterráneo. Los cientos de páginas de La ciudadela, suma alegórica que permaneció inacabada, fueron publicadas póstumamente en 1948.

La prosa de Saint-Éxupery impresiona por un rigor en el que la desnudez retórica asegura la eficacia del relato de acción. Cercano a André Malraux por su conciencia de la aventura humana, a Jean Giono por su lirismo cósmico, a Georges Bernanos por su búsqueda del absoluto, Saint-Exupéry mostró siempre que el hombre no es más que lo que hace.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Antoine de Saint-Exupéry» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/saint__exupery.htm [página consultada el 21 de junio de 2026].

El Principito: resumen y análisis del libro.

 


Catalina Arancibia Durán
Revisado por Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura:10 min.

El Principito es una narración corta del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. La historia se centra en un pequeño príncipe que realiza una travesía por el universo. En este viaje descubre la extraña forma en que los adultos ven la vida y comprende el valor del amor y la amistad.

Fue publicado en abril de 1943 en Estados Unidos, puesto que, debido a la Segunda Guerra Mundial, la obra no pudo ser impresa en Francia. El libro es considerado como uno de los mejores de todos los tiempos y como un clásico contemporáneo de la literatura universal.

Resumen de El Principito

El Principito narra la historia de un piloto que, mientras intenta reparar su avión averiado en medio del desierto del Sahara, se topa con un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612. Él le pide insistentemente que le dibuje un cordero y que nunca olvida una pregunta.

El piloto empezará a descubrir la fascinante historia del principito, que comienza en su asteroide, donde vivía con tres volcanes y se entretenía arrancando las malas hierbas y viendo puestas de sol.

Un día, en el suelo del asteroide, nace una flor. El principito la cuida y atiende con dedicación, pero la flor es dramática y caprichosa, y esto le molesta. Entonces, decide abandonar su hogar y emprender un viaje por el universo en busca de un amigo.

En la travesía, que llevará al principito a visitar varios asteroides hasta llegar a la Tierra, conocerá a un variado grupo de excéntricos personajes que lo convencen de lo extraño que es el mundo de los adultos, tan ocupados siempre en asuntos serios e importantes, que se olvidan de disfrutar la vida.

En la Tierra, entrará en contacto con animales, flores y personas. Será allí donde, antes de encontrar al piloto, conocerá al zorro, quien le revelará la importancia de la amistad y el valor del amor que siente hacia su flor. Será la nostalgia por ella y la decepción que le causa el mundo de los adultos lo que lo motivará a regresar a su planeta.

Análisis de El Principito

Lo esencial es invisible a los ojos.

Esta frase se la dice el zorro al principito. Significa que el verdadero valor de las cosas se escapa a los ojos, pero no al corazón. Es una reflexión sobre aquellas cosas que, a veces, no somos capaces de ver, pues las observamos con una mirada superficial. No siempre lo más importante es lo evidente. Esta es una constante en el libro, que nos llama a ver más allá de las apariencias.

Vea más sobre Lo esencial es invisible a los ojos.

Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.

La frase se la dice el zorro al principito. Significa que las relaciones y los afectos se cultivan con el tiempo y eso es lo que las hace valiosas para nosotros. Reflexiona sobre la importancia de dedicar tiempo a las cosas que queremos y sobre la responsabilidad de ser constantes en nuestras relaciones, sean de amistad o de amor.

Si tú vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz.

Esta frase se la dice el zorro al principito. Expresa la felicidad que nos produce la amistad y la forma en que este cariño se muestra en la necesidad imperiosa que sentimos de ver a alguien querido. Habla también de la importancia de cumplir con las expectativas de las personas que queremos y de la responsabilidad que asumimos ante ellas.

Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.

La frase se la dice el zorro al principito. Significa que cuando se ha cultivado una relación, de amistad o de amor con otra persona, esto nos convierte en corresponsables del progreso de esa relación. Nos recuerda que cuando “hemos domesticado” una relación con otra persona, nos hemos vuelto muy importantes el uno para el otro, y no podemos abandonarnos.

Solo hay que pedir a cada uno lo que cada uno puede dar.

Esta frase se la dice el rey al principito. El rey era incapaz de ordenar algo que no pudiera ser cumplido. Decía que para ser obedecido solo se debía mandar aquello que los demás estuvieran dispuestos a hacer. Es una frase que habla sobre la importancia de la bondad en el poder.

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Personajes y elementos

El Principito

El Principito

El Principito es el personaje principal del relato. Vive en un asteroide, que abandonó para viajar por el universo en busca de un amigo.

Cuando llega a la Tierra conoce al piloto, al que le cuenta sus impresiones sobre el mundo de los adultos, siempre tan ocupados en sus asuntos, y su incapacidad para darle valor a las cosas que realmente son importantes en la vida.

Representa al niño que todos llevamos dentro y los sentimientos de amor, esperanza e inocencia que alimentan nuestra vida. Su forma de ver el mundo motiva al piloto a escribir el relato para reencontrarse con el niño que alguna vez fue.

El piloto

El Piloto

El piloto es el narrador de la historia. Lo conoce cuando se avería su avión en medio del desierto del Sahara.

Cuando era un niño quería ser dibujante, pero los adultos lo disuadieron de su propósito. Encuentra en el principito a un amigo, que entiende sus dibujos y le enseña, con sus historias y sus actos, el verdadero valor de las cosas. En el piloto se retrata la importancia de seguir nuestros sueños.

La flor

La Flor

La flor es el objeto de amor del principito, pero su relación con ella es difícil. Pese a que la cuida y la protege con fervor, es orgullosa, melodramática y caprichosa. Su comportamiento confunde lo a tal punto que decide emprender un viaje a través del universo para separarse de ella.

Es su recuerdo lo que hace al principito volver a su planeta. Simboliza el amor, que debe ser cultivado y atendido todos los días.

El zorro

El Zorro

El zorro es el primer amigo que encuentra el principito en su viaje. Le explica que la amistad es un proceso de domesticación, en que dos personas entablan una relación única, donde ambas se necesitan mutuamente.

Es él quien enseña al principito el valor de la amistad y quien lo lleva a reflexionar sobre la relación que había cultivado con su flor, puesto que él la quería.

El cordero y la caja

El Cordero y la Caja

El principito le pide al piloto que le dibuje un cordero, pero no queda satisfecho con el resultado. El piloto dibuja una caja y le dice al que allí dentro está su cordero. Entonces el principito admite que era eso lo que quería. Este dibujo representa el poder de la imaginación.

El elefante dentro de la boa

El Elefante dentro de la Boa

El narrador cuenta que, cuando era un niño, dibujó un elefante dentro de una boa, pero los adultos no comprendieron el dibujo, apenas veían un sombrero, así que le aconsejaron que dejara los dibujos y se dedicara a cosas importantes. Debido a esto, el narrador olvida su carrera de dibujante y se dedica a la de piloto.

Años más tarde, cuando conoce al principito, le muestra el dibujo y este lo entiende al instante. Este dibujo simboliza lo engañosas que pueden resultar las apariencias y cómo la incomprensión de los otros puede motivarnos a tomar decisiones erradas.

El astrónomo

El Astrónomo

Un astrónomo turco fue el descubridor del asteroide B 612, hogar del principito. Sin embargo, cuando presentó su descubrimiento en un gran congreso de astrónomos, nadie dio crédito a su hallazgo debido a su vestimenta.

Años más tarde, volvió a hacer la presentación elegantemente vestido a la europea y, esta vez, todos aceptaron su descubrimiento.

En este sentido, nos hace reflexionar sobre la exagerada importancia que, en ocasiones, concedemos a la apariencia de las personas, llevándonos a juzgarlas negativamente, sin escucharlas y sin verdaderamente conocerlas.

Los baobabs

Los Baobabs

Todos los días, el principito limpia de hierbas el suelo de su planeta, previniendo que una de ellas pueda ser un baobab.

Los baobabs lo preocupan, porque son árboles que pueden llegar a crecer demasiado, al punto de destruir su pequeño planeta.

La disciplina muestra la importancia del pensamiento preventivo y de atajar los problemas a tiempo, antes de que sean demasiado grandes.

La serpiente

La Serpiente

La serpiente es el primer personaje con que conversa el principito en la Tierra. Es un personaje sabio, que habla de un modo enigmático. En este sentido, tiene claras resonancias bíblicas. Será quien lo envíe de regreso a casa, gracias a su mordida venenosa.

El rey

El Rey

El rey es un personaje que dice gobernar a todo el universo. Pese a su afán de mandar, es un hombre de buen corazón: solo da órdenes que los demás puedan cumplir.

Como el rey no logra que el principito se quede en su planeta para servirle como súbdito, lo nombra embajador suyo. De este modo, representa la absurda necesidad de poder de los hombres.

El borracho

El Borracho

El borracho es un personaje que bebe para olvidar la vergüenza de beber. Al principito lo entristece y asombra su actitud. Representa a aquellas personas que, para huir de la realidad, se refugian en un vicio.

El hombre de negocios

El Hombre de Negocios

El hombre de negocios es un personaje demasiado ocupado en sus cuentas como para atender al principito. Piensa que es rico y que posee todas las estrellas del universo. Es un símbolo de los adultos que pasan la vida esclavizados por la idea de una posesión ridícula y no son capaces de reconocer el valor de la vida que están desperdiciando.

El farolero

El Farolero

El farolero es uno de los personajes que más agradan al principito, pues al menos realiza una tarea útil. Su objetivo es encender un farol de noche que luego debe apagar durante el día. Sin embargo, su planeta gira tan rápido que su trabajo comienza a resultarle extenuante. Representa a las personas que se entregan irreflexivamente a sus tareas, sin reflexionar sobre el sentido de sus acciones.

El geógrafo

El Geógrafo

Es un hombre con muchos conocimientos sobre geografía. Cuando el principito lo interroga sobre la geografía de su propio planeta, descubre que, paradójicamente, no sabe nada de este.

Este personaje representa la incapacidad para advertir el valor de lo que está a nuestro alcance, de nuestra realidad. Es él quien revela al principito la condición efímera de las flores, lo cual lo entristece mucho.

El vanidoso

El Vanidoso

El vanidoso es un personaje excéntrico, que vive solo en su planeta, pero que tiene una enorme necesidad de ser admirado y elogiado por los otros. Es una representación de aquellos que solo se preocupan de lo que los demás opinan de ellos.

Sobre Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, nació en Lyon, Francia, en 1900, y murió en la isla de Riou en 1944. Fue aviador y escritor. Parte de su experiencia como piloto le sirvió de inspiración para escribir El principito. La mayor parte de su producción literaria fue escrita durante su exilio en Estados Unidos, país al que fue destinado con la misión de convencer al gobierno norteamericano de declarar la guerra a Alemania durante la segunda guerra mundial.

Cultura genial.

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Henry Louis Gates Jr. terminó esposado en el porche de su propia casa porque era negro.




Henry Louis Gates Jr. terminó esposado en el porche de su propia casa porque la policía de Cambridge no pudo procesar que un tipo negro fuera el dueño de una mansión pegada a Harvard. Así de corta.


Pasó en julio de 2009, en Massachusetts. A la clase alta norteamericana le encantaba llenarse la boca diciendo que el racismo ya era cosa del pasado, que el lenguaje había evolucionado y que las instituciones eran súper inclusivas. Se suponía que si eras un intelectual consagrado y dabas clases en la universidad más prestigiosa del mundo, estabas a salvo de la sospecha callejera. Pero esa fantasía se hizo de goma en cinco minutos.


Gates venía bajando de un avión tras un viaje larguísimo por China. Cuando llegó a su casa, se encontró con que la cerradura de la puerta principal estaba trabada, así que con la ayuda de su chofer tuvo que empujarla a los golpes para poder entrar. Una vecina vio la secuencia desde la vereda de enfrente, asumió lo peor al ver a un hombre negro forzando la entrada y llamó al 911. La policía activó el protocolo de rutina, pero lo que pasó cuando llegaron los patrulleros desnudó una miseria muchísimo más profunda.


El oficial que entró al porche le exigió los documentos de mala manera. Gates no se achicó: le mostró la licencia de conducir, su credencial de profesor de Harvard y le explicó con total tranquilidad que la puerta se había roto. Fin del misterio, ¿no? Cualquiera pensaría que el policía pide disculpas, se sube al patrullero y se va.


Pero no. El oficial no se dio por satisfecho porque el chip que traía en la cabeza ya le había dictado el final de la película.


La discusión se puso picante adentro del living, no porque Gates fuera peligroso, sino por una cuestión de modales. Al profesor se le terminó la paciencia y empezó a levantar la voz, harto de que lo trataran como a un delincuente en su propio sillón. Y ahí se pudrió todo: el policía lo sacó a la vereda y lo arrestó por "alteración del orden público". El cargo real no era por violencia; era por desacato al uniforme, por negarse a bajar la cabeza y hablar bajito una vez que la autoridad lo había puesto bajo sospecha. En ese muelle de hormigón, los títulos académicos de Gates no sirvieron para nada y su estatus de millonario no pudo ganarle al prejuicio visual del agente.


Acá el fondo de la cuestión es clave. La policía en Estados Unidos funciona con una regla no escrita: si te callás y obedecés, sos inocente; si cuestionás el procedimiento, sos culpable. Gates no se estaba resistiendo a un arresto; se estaba resistiendo a que lo redujeran a un estereotipo. Se negó rotundamente a actuar una calma sumisa frente a una burrada institucional.


Lo que transformó este bardo en un escándalo nacional fue que no engancharon a un pibe anónimo de los suburbios; se habían llevado preso a uno de los intelectuales negros más respetados del país. El arresto obligó a poner sobre la mesa la pregunta que el poder siempre prefiere meter abajo de la alfombra: qué pasa cuando la autoridad se choca de frente con una identidad que rompe todos sus esquemas mentales.


La reacción del sistema fue de una incomodidad patética. Los cargos se cayeron a los dos días y las disculpas de la jefatura fueron tan tibias que daban risa. Enseguida los medios salieron a instalar que todo había sido un simple "malentendido" entre dos personas, desviando el foco hacia el temperamento de Gates. Se pasaron semanas discutiendo si el profesor había sido demasiado arrogante o emocional con el policía, en lugar de explicar por qué carajo los documentos de propiedad no habían alcanzado para cerrar el caso de entrada.


Ese sutil cambio de discurso fue totalmente adrede. Gates la cazó al vuelo al toque: entendió que el problema no era el policía individual que tenía los cables cruzados, sino una estructura que no puede recalibrar el cerebro lo suficientemente rápido para aceptar que un tipo negro, la riqueza, la autoridad académica y la pertenencia a un barrio cheto pueden existir juntos sin tener que pedir permiso ni dar explicaciones.


Al final, la pirueta del poder fue perfecta. Siguieron aplaudiendo a Gates en los congresos de literatura, pero en los noticieros lo pintaron como un viejo calentón que exageró las cosas. Trataron el escándalo como un hecho aislado, un error de comunicación de una tarde de verano, y no como parte de un patrón sistemático que se repite todos los días. El sistema se blindó achicando el tamaño del desastre.


Hoy la historia quedó flotando en internet como un recuerdo mediático de la era Obama, una polémica vieja que se resolvió con una cerveza simbólica en los jardines de la Casa Blanca. Pero mirar la foto de esa manera es errar el tiro por kilómetros. A Henry Louis Gates Jr. no lo metieron en el patrullero porque le faltara chapa o reconocimiento; lo esposaron porque su presencia rompía la expectativa estética de la que la policía todavía depende para salir a cazar.


La verdad que molesta es justamente esa. La identidad de un tipo se vuelve realmente peligrosa para el sistema cuando viene con una legitimidad jurídica y económica que no podés discutir. Y cuando eso pasa, el poder no reacciona arreglando el bache; reacciona castigando al que se niega a comerse el garrón en silencio.


 #interesante #datocurioso #sorprendente

La sede del gobierno de Monseñor Nouel en febrero de 1913.





La sede del gobierno de Monseñor Nouel en febrero de 1913 fue trasladada temporalmente a la ciudad de Barahona, República Dominicana. El presidente provisional, Adolfo Alejandro Nouel (Monseñor Nouel), tomó la decisión de dirigir el país desde una residencia en esta localidad del sur para escapar de la fuerte presión política de Santo Domingo. [1, 2, 3]

Datos clave del traslado
  • Ubicación: Ciudad de Barahona, específicamente desde una vivienda particular adaptada como sede de la presidencia. [1, 2]
  • Fecha de traslado: Febrero de 1913. [1, 2]
  • Motivo: Altos niveles de estrés y ansiedad del mandatario debido a los intensos conflictos entre las facciones políticas horacistas y jimenistas. Los médicos le recomendaron buscar un ambiente más tranquilo. [1, 2]
  • Duración: Muy breve. Monseñor Nouel terminó presentando su dimisión irrevocable el 28 de marzo de 1913 ante la continua hostilidad política y las presiones de Estados Unidos. Su mandato completo duró solo cuatro meses. [1, 2]

William Faulkner sobre cómo pensar como un escritor exitoso.

 

William Faulkner sobre cómo pensar como un escritor exitoso

Foto de William Faulkner
Guillermo Faulkner | Imagen de dominio público fotografiada por Carl Van Vechten  a través de Wikimedia Commons

Estoy intentando terminar esta publicación rápidamente antes de que mi relato corto me absorba de nuevo.

Sí, sé que he estado ausente del blog este mes, pero agosto me ha encontrado inmersa en el desarrollo de personajes y la creación de escenas. Cada vez que me sentaba a escribir una entrada, me distraía con alguna escena de la historia que necesitaba pulir o algún personaje que quería añadir.

El proceso de escritura ha sido bastante divertido, pero ahora que me acerco al final de la historia, empiezan a aflorar los miedos habituales :

¿La historia es realmente buena? ¿He logrado que los personajes sean convincentes o son planos? ¿Podré atar todos los cabos sueltos en el final? ¿Conectará con el lector? ¿Habrá críticas a mi trabajo?

La semana pasada encontré una entrevista de 1956 con el premio Nobel William Faulkner en The Paris Review . Varias de sus observaciones me han animado a terminar mi historia a pesar de mis dudas.

Si necesitas un poco de inspiración en tu trayectoria como escritor, sigue leyendo para descubrir las sabias palabras de Faulkner sobre por qué es saludable que el artista cuestione su obra y la fórmula para convertirse en un buen escritor.

William Faulkner sobre la condición más saludable para un artista

William Faulkner ganó el Premio Nobel de Literatura de 1949 por "su poderosa y singular contribución artística a la novela estadounidense moderna". También fue galardonado dos veces con el Premio Pulitzer por sus novelas Una fábula y Los saqueadores .

Sin embargo, en la entrevista con The Paris Review , reveló que nunca estuvo completamente satisfecho con su trabajo. Explicó que los escritores albergan un ideal de perfección que jamás podrán alcanzar.

Faulkner le dijo al entrevistador:

Todos fracasamos en alcanzar nuestro sueño de perfección. Por lo tanto, nos evalúo en función de nuestro espléndido fracaso al intentar lo imposible.

Faulkner creía que era imposible que un autor escribiera una historia perfecta. Sin embargo, intentar escribir una obra perfecta sigue siendo una empresa admirable. Lo que realmente importa es el esfuerzo que se haga para lograr lo imposible.

Faulkner observó que su propio trabajo a menudo se quedaba corto,

En mi opinión, si pudiera volver a escribir toda mi obra, estoy convencido de que la haría mejor, lo cual es fundamental para un artista. Por eso sigue trabajando, intentándolo una y otra vez; cree cada vez que esta vez lo logrará, que lo conseguirá. Claro que no lo hará, y por eso esta actitud es tan positiva.

He aquí a un autor ganador de dos premios Pulitzer diciéndonos que sus novelas podrían haberse mejorado. Faulkner sabía que, escribiera lo que escribiera, habría fallos en su escritura. Pero no le importaba, porque habría una próxima vez. Con su siguiente obra, se acercaría más a su objetivo. Eso era lo importante.

Por lo tanto, no debemos desanimarnos durante el proceso creativo. Es probable que nuestro primer relato nos decepcione, pero al abordar el siguiente, podremos analizar el anterior para perfeccionar la trama o desarrollar personajes más complejos. Nuestras habilidades mejorarán.

Faulkner afirma que el hecho de saber que nuestra historia no es perfecta debería impulsarnos a seguir perfeccionando nuestro arte . Cada paso adelante con cada nueva novela, cuento o poema nos acerca más a la perfección.

La fórmula de William Faulkner para convertirse en un buen escritor

Pero, ¿cómo sabemos que estamos en el camino correcto para convertirnos en mejores escritores? Cuando se le preguntó si existía alguna fórmula posible a seguir para ser un buen novelista, Faulkner respondió:

Noventa y nueve por ciento talento… noventa y nueve por ciento disciplina… noventa y nueve por ciento trabajo. Nunca debe conformarse con lo que hace. Nunca es tan bueno como podría ser. Sueña siempre y apunta más alto de lo que crees que puedes hacer. No te conformes con ser mejor que tus contemporáneos o predecesores. Intenta ser mejor que tú mismo.

Faulkner reconoce el talento, pero le da igual importancia a la disciplina y al trabajo. Como escritores, nunca podemos dormirnos en los laureles. Aunque creamos que nuestra última obra fue la mejor que hemos escrito, siempre puede ser mejor. Como dice Faulkner, nunca hay que conformarse. Hay que aspirar a más.

Me encanta el consejo de Faulkner de "intentar ser mejor que uno mismo", ya que a menudo me resulta fácil caer en la trampa de comparar mi trabajo con el de mis autores favoritos.

Mientras escribo mi historia, siento la tentación de compararla con los cuentos de O. Henry, Luigi Pirandello, Ray Bradbury, F. Scott Fitzgerald, Edgar Allan Poe, Ernest Hemingway y muchos otros. ¡Qué error! Solo me estoy preparando para el fracaso.

Si bien debo considerar a estos autores como maestros y usar sus historias como guía, no debo comparar mi trabajo con el suyo. Mi obra se quedará corta, y eso puede ser increíblemente desalentador. En cambio, necesito recordar lo que dijo Faulkner.

Faulkner nos dice que debemos usarnos a nosotros mismos como vara de medir para juzgar nuestro trabajo. ¿Este texto es mejor que el anterior? ¿Cómo puedes mejorarlo? ¿Qué puedes hacer para perfeccionar tus habilidades?

Conclusión: Cultiva una mentalidad de crecimiento.

El consejo de Faulkner no es meramente anecdótico. De hecho, cuenta con respaldo empírico y coincide con el concepto de mentalidad de crecimiento. Carol Dweck, investigadora y profesora de psicología en la Universidad de Stanford, acuñó este término mientras realizaba estudios sobre cómo la mentalidad influye en el aprendizaje.

La mentalidad de crecimiento se basa en un concepto fundamental: podemos superarnos si estamos dispuestos a esforzarnos. Con perseverancia y determinación, podemos desarrollar habilidades que desconocíamos.

Faulkner observó en la entrevista:

No existe una fórmula mágica para escribir, ni atajos. Un joven escritor sería un necio si siguiera una teoría. Aprende de tus propios errores; la gente solo aprende equivocándose.

Contrasta la mentalidad de crecimiento con la mentalidad fija. Esta última cree que las personas no pueden cambiar, que tenemos rasgos inmutables. O se nace escritor talentoso o no. «No sirve de nada volver a intentarlo», se dice a sí misma una persona con mentalidad fija al recibir su primer rechazo. Teme parecer un fracaso, así que se rinde.

Por otro lado, una persona con mentalidad de crecimiento ve las situaciones difíciles como oportunidades de aprendizaje. Considera su cerebro como un músculo y cree que si lo desafía y lo ejercita, crecerá.

Por supuesto, esto no significa que todo el mundo pueda ganar un Premio Nobel. Pero sí significa que nunca sabrás de lo que eres capaz como escritor a menos que te arremangues, te niegues a rendirte y estés dispuesto a dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios para perfeccionar tus habilidades y aprender de tus errores.

Y mientras lo haces, no olvides divertirte. Al final de la entrevista, Faulkner comentó sobre la primera novela que escribió.

Con Soldier's Pay descubrí que escribir era divertido... Con Soldier's Pay y Mosquitoes escribí por el placer de escribir porque era divertido.

Me tomo muy en serio el consejo de Faulkner y voy a disfrutar mucho mientras termino mi cuento. ¡Espero que tú también tengas un día de escritura divertido y productivo!

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