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jueves, junio 25, 2026

¡AY, VENEZUELA!"





Ningún país en el mundo está preparado para el impacto de un terremoto de más 7° en la escala Richter.

Si no pregúntele a los japoneses que aún sufren el desastre de planta nuclear de Fukushima por el terremoto de marzo del 2011.

Ahora imagine usted recibir dos terremotos consecutivos de más 7°.

Digo esto por la indignación que provocan los medios de comunicación. 

Son buitres alimentándose de la tragedia de Venezuela; "Culpando al régimen chavista de no estar preparado, de no tener la infraestructura adecuada, los equipos de rescates y bla, bla, bla".

Dos terremotos consecutivos, eso padecieron en la tarde del miércoles 24 nuestros hermanos venezolanos.

Chile tiene un largo historial de terribles terremotos, y se han preparado para enfrentarlos de la mejor manera posible. Aún así el terremoto de febrero del 2010 dejó casas y modernos edificios tirados en el suelo en todo el centro y sur del país.

Vivimos sobre capas en movimiento, se chocan unas con otras y en esa fricción emergen los terremotos con la energía destructiva de decenas de bombas atómicas.

Es la tierra, es la naturaleza... Y culpar a un determinado gobierno para darle de comer a la ultraderecha venezolana es de carroñeros, señores medios de comunicación.

Minutos después de los terremotos, Cuba y México se pusieron a disposición del gobierno de Venezuela. Cuba (cuando no) con sus equipos médicos de prestigio internacional. 

México con sus equipos de rescate.  Ojalá los "topos mexicanos" rescaten de debajo de los escombros el mayor número de personas posible.

Unos cuantos países latinoamericanos se solidarizaron en forma inmediata con el pueblo venezolano.

Otros esperaron las instrucciones de su jefe Donald Trump. Así son las miserias humanas.

"¡AY, Venezuela! ¡Cuanto lo siento hermano!"

Un abrazo, de corazón.


Jon Kokura.