Respecto al grave problema de la inmigración haitiana hacia territorio dominicano, es preciso señalar la complicidad de la actual gestión gubernamental, la cual se suma a la de administraciones anteriores.
Sobre ellas recae la responsabilidad de la situación actual con los extranjeros ilegales y de un futuro incierto que no augura bienestar para la República Dominicana.
Hemos alcanzado un punto crítico donde establecer controles migratorios eficaces resulta extremadamente complejo para salvaguardar a la nación de lo que se perfila como una catástrofe.
El plan de fusión o unificación de la isla avanza hoy con más fuerza que nunca. Esta tendencia se ha intensificado a raíz del magnicidio del presidente haitiano, evento que desestabilizó profundamente a ese país y dio origen al fenómeno de las bandas armadas. Dichos grupos, promovidos y financiados por las élites haitianas, buscan hundir a su nación en un caos deliberado para forzar una emigración masiva, teniendo como destino principal la República Dominicana.
Por otro lado, el negocio derivado de la migración, la corrupción en la guardia fronteriza y el manejo de los consulados dominicanos en Haití representan una estocada mortal a nuestra identidad nacional y, sobre todo, a nuestra soberanía.
Es imperativo establecer que este plan de fusión forzada es un adefesio histórico. Dada la marcada rivalidad y las profundas diferencias en idioma, religión, costumbres y cultura que separan a ambas naciones, un intento de integración de esta naturaleza solo podría desembocar en un conflicto violento y lamentable.
Domingo Acevedo Abril, 2026
