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lunes, octubre 05, 2026

Los haitianos son un aborto de la historia en la isla de Santo Domingo.




Los haitianos son un aborto de la historia en la isla de Santo Domingo, gracias al gobernador español Antonio de Ozorio, que llevo a cabo en el año 1605, 1606, las funestas devastaciones que llevan su nombre.


Domingo Acevedo.

Oct/2026.

¿Quiénes estuvieron primero en la isla: haitianos o dominicanos?







El proceso de formación de la República Dominicana abarca desde el desencuentro socio-cultural en el siglo XV hasta las luchas políticas y los acuerdos geopolíticos internacionales del siglo XIX.

 

​1. Llegada de Cristóbal Colón a la isla de Santo Domingo

 

​El 5 de diciembre de 1492, desafortunadamente Cristóbal Colón llegó a la costa norte de la isla que los aborígenes llamaban Quisqueya o Bohío, y la bautizó como La Española. El primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo fue el Fuerte de la Navidad, construido con los restos de la carabela Santa María. Posteriormente, tras la destrucción de este fuerte, se fundó La Isabela en 1494 y, más tarde, la ciudad de Santo Domingo en 1496 (por Bartolomé Colón), consolidándose como la sede del primer gobierno colonial español en América.

 

​2. División territorial prehispánica de la isla

 

​A la llegada de los españoles, la isla estaba habitada principalmente por los taínos y se encontraba organizada políticamente en cinco grandes cacicazgos:

Marién: Gobernado por el cacique Guacanagarix, comprendía la parte noroeste de la isla.

Maguá: Gobernado por Guarionex, abarcaba el nordeste y el fértil valle del Cibao.

Maguana: Dirigido por Caonabo, ubicado en el centro y sur de la isla.

Higüey: Bajo el mando de Cayacoa (y posteriormente Cotubanamá), ocupaba toda la región oriental.

Jaragua: Gobernado por Bohechío (y luego por su hermana Anacaona), situado en el suroeste.

3. Las Devastaciones de Osorio (1605-1606)

Durante la segunda mitad del siglo XVI, los habitantes de la banda septentrional y occidental de la isla practicaban un intenso comercio de contrabando con piratas y comerciantes holandeses, ingleses y franceses.

Para erradicar este comercio ilegal y la penetración de ideas protestantes, el rey Felipe III de España ordenó al gobernador Antonio de Osorio despoblar y destruir las villas del norte y del oeste (como Puerto Plata, Montecristi, Bayajá y Yaguana). Los habitantes y su ganado fueron trasladados forzosamente hacia las cercanías de Santo Domingo, fundándose con los pueblos Puerto Plata y Monte Cristi la ciudad de  Monte Plata y con Bayaja y Yaguana, Bayaguana. Esta medida redujo drásticamente la actividad económica de la colonia y dejó deshabitada más de la mitad occidental de la isla. esto permitió que filibusteros y corsarios franceses e ingleses se instalaran primero en la Isla de la Tortuga y luego en la zona occidental de La Española, dando origen a la colonia de Saint-Domingue.

Este hecho histórico fijó las bases para la posterior separación geopolítica que derivó en el surgimiento de dos repúblicas independientes en el siglo XIX: la República Dominicana y la República de Haití.

4. Ocupación de la parte occidental y los tratados internacionales

El vacío poblacional dejado por las devastaciones fue aprovechado por aventureros, bucaneros y filibusteros franceses que se asentaron en la isla de la Tortuga y, posteriormente, en la parte occidental de La Española. Este proceso diplomático y territorial se reguló a través de varios tratados clave:

Tratado de Nimega (1678): Puso fin a la guerra en Europa entre España, Francia y Holanda. Aunque no delimitó fronteras directas en la isla, dio paso a una tregua y a un primer reconocimiento de hecho de la presencia francesa en la zona occidental.

Tratado de Ryswick (1697): Formalizó y reconoció legalmente por primera vez la presencia francesa en el tercio occidental de la isla, dando origen a la colonia de Saint-Domingue (actual Haití).

Tratado de Aranjuez (1777): Estableció una frontera fija y cartografiada de mar a mar entre la colonia española de Santo Domingo y la francesa de Saint-Domingue, fijando límites físicos marcados con pirámides fronterizas.

Tratado de Basilea (1795): Como consecuencia de las derrotas españolas frente a la Francia revolucionaria en Europa, España cedió la totalidad de la parte oriental de Santo Domingo a Francia.

5. Formación de la República Dominicana

El camino hacia la independencia formal se consolidó tras varias etapas políticas cruciales:

Reconquista (1808-1809): Tras el dominio francés y las invasiones de las fuerzas criollas haitianas, los pobladores orientales encabezados por Juan Sánchez Ramírez expulsaron a los franceses y devolvieron la colonia a la soberanía española (período conocido como la España Boba).

Independencia Efímera (1821): José Núñez de Cáceres proclamó la independencia del Estado Independiente del Haití Español, intentando unirse a la Gran Colombia de Simón Bolívar.

Ocupación Haitiana (1822-1844): El presidente haitiano Jean Pierre Boyer ocupó la parte oriental, unificando la isla bajo el gobierno de Haití durante 22 años.

Proclamación de la Independencia (1844): Juan Pablo Duarte, junto a la sociedad secreta La Trinitaria y figuras militares como Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, organizaron el movimiento independentista. El 27 de febrero de 1844 se disparó el trabucazo en la Puerta de la Misericordia y se izó la bandera nacional en la Puerta del Conde, naciendo formalmente la República Dominicana.

¿Quiénes estuvieron primero en la isla: haitianos o dominicanos?

Desde el punto de vista de la conformación histórico,social y antropologico de sus identidades diferenciadas, el grupo poblacional que dio origen al pueblo dominicano se consolidó primero en la isla.

Antecedente del pueblo dominicano (Siglos XVI–XVII): La población hispanocriolla, europea, africana y mulata nacida en la parte oriental comenzó a formar una cultura, dialecto, costumbres y sentido de pertenencia ligado a Santo Domingo de manera continua desde los siglos XVI y XVII, mucho antes de que surgiera la presencia de filibusteros o colonos franceses en la banda oeste.

Surgimiento de la colonia de Saint-Domingue y el pueblo haitiano (Siglos XVII–XVIII): La ocupación francesa de la parte occidental comenzó informalmente en la década de 1630 (tras las devastaciones de Osorio) y se legalizó con el Tratado de Ryswick en 1697. La población afro descendiente que dio origen al pueblo haitiano fue introducida masivamente durante el siglo XVIII mediante el comercio trasatlántico de esclavos.

Nacimiento como naciones independientes:

 

Haití: Proclamó su independencia y adoptó dicho nombre el 1 de enero de 1804, convirtiéndose en la primera república independiente de la isla.

 

República Dominicana: Nació constitucionalmente con ese nombre tras liberarse del dominio haitiano en sus intentos independentistas (1822 y 1844), aunque sus pobladores ya se reconocían bajo el gentilicio "dominicanos" más de un siglo antes de la fundación formal del país.

En términos de presencia histórica y cultural ininterrumpida en la isla, la comunidad hispanocriolla de Santo Domingo (raíz del dominicano) precede al surgimiento de la colonia francesa y de la población haitiana en la franja occidental.

​Domingo Acevedo.

 Textos consultados, Manual de Historia Dominicana, Frank Moya Pons y Noción General de Historia Dominicana, UCMM.


Violeta Parra.

 

San Carlos, Chillán, 1917 - Santiago, 1967) Cantautora y folclorista chilena. Hija de Nicanor Parra y Clara Sandoval y hermana del poeta Nicanor Parra, realizó sus primeros estudios en Lautaro y en Chillán, y en 1934 ingresó a la Escuela Normal, donde permaneció menos de un año. En 1938 se casó con Luis Cereceda, el padre de sus hijos Ángel e Isabel, que adoptarían el apellido de su madre.


Violeta Parra

Desde pequeña sintió afición por la música y el folclore chilenos; su padre, profesor de escuela primaria, fue un conocido folclorista de la región. Tras instalarse en Santiago, Violeta Parra comenzó a actuar con su hermana Hilda en el Dúo Hermanas Parra. En 1942 ganó el primer premio en un concurso de canto español organizado en el Teatro Baquedano, y a partir de entonces fue contratada con frecuencia hasta que partió a Valparaíso, donde encontró su verdadera vocación.

El constante viajar por todo el país le puso en contacto con la realidad social chilena, plagada de desigualdades económicas. Violeta Parra adoptó una postura política de militante de izquierdas que le llevó a buscar las raíces de la música popular. En 1952 recorrió los barrios más pobres de Santiago de Chile, las comunidades mineras y las explotaciones agrarias, recogiendo las canciones anónimas que después repetiría, ya en 1954, en una serie de programas radiofónicos para Radio Chilena, emisora que la proyectó al primer plano del folclore nacional. En 1954 recibió el premio Caupolicán; ese mismo año contrajo matrimonio con Luis Arce, del que nacieron Carmen Luisa y Rosa Clara. En 1953 había conocido a Pablo Neruda.

A mitad de los años cincuenta realizó un viaje por los países de la Europa socialista y de regreso, a su paso por Francia, tuvo la oportunidad de plasmar temas del folklore chileno para el catálogo del sello Le Chant Du Monde. En 1956, ya de regreso a Chile, grabó el primer álbum de la colección El folclore de Chile, serie que garantizaría la conservación de multitud de temas populares de autoría anónima. Fue designada directora del Museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción y retomó sus actuaciones en Radio Chilena.

Pasó los primeros años de la década de 1960 en Europa, donde realizó actuaciones en diversos países. En 1964 tuvo la oportunidad de organizar una exposición individual de su obra plástica en el Museo del Louvre, la primera realizada por un artista latinoamericano. Nuevamente en Santiago, junto con su hermano Nicanor Parra y sus hijos mayores, animaron la "Peña de los Parra", un nombre de resonancias legendarias en la música popular de América Latina.

Además de una artista excepcional, Violeta Parra fue una investigadora del folclore chileno; su obra recopilada es inmensa y comprende numerosos géneros, como tonadas, parabienes o villancicos. Su labor de difusora de la expresión del pueblo campesino la volcó en composiciones musicales como Casamientos de negros (1955), Yo canto la diferencia (1961), Una chilena en París (1965), Qué dirá el Santo Padre (1965), Rin del angelito (1966), Run run se fue pal Norte (1966), Volver a los diecisiete (1966) y Gracias a la vida (1966), muchas de las cuales han sido grabadas por destacados intérpretes, desde Víctor Jara hasta Joan Baez. En Verso por despedida a Gabriela (1957) rindió homenaje a la gran poetisa chilena Gabriela Mistral.

Su creatividad la llevó también a cultivar la cerámica, la confección de tapices, la pintura y la poesía. Los dolores y las alegrías de su vida alientan los versos de A lo humano y a lo divino. Desgraciadamente, como consecuencia de una fuerte depresión, Violeta Parra acabó con su vida el 5 de febrero de 1967, momentos antes de salir a un escenario.

Cómo citar este artículo:
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en [página consultada el 5 de octubre de 2026].

LA P.N. Y LOS MIEDOS DE ABINADER.


                 


                                                                                                                                                                                                      Por Narciso Isa Conde


 Ahora las ejecuciones judiciales o asesinatos policiales son por paquetes o ramilletes: ocho de un tirón… 40 en un mes y unos días.

 

El nuevo jefe, o da la orden, o la banda criminal interna tiene luz verde para tirar los cadáveres en las narices de los pobladores donde acribillan a los condenados ilegalmente a pena de muerte.

 

Abinader los conmina a entregarse para “evitar que le vaya peor”, autorizando en los hechos su ejecución.

 

Abinader le tiene miedo a esa policía criminal.

 

Dicen, con razón, que Luis Abinader le tiene miedo a todo.

 

A Donald Trump, a Marco Rubio, a la CIA, a la DEA, a Netanyahu, al Mossad, al Comando Sur… 

 

A Falcondo, a Barrick, a Gold Quest…

 

A los Vicini, los Rainieri, los Risek… a los bancos y las bancas, a sus ARS y AFP privadas, y a todos los oligarcas más ricos que él…

 

A los granceros… a los magnates depredadores y explotadores y a los “influencers” de diferentes calibres y calañas…

 

A los López Pilarte y Miguel Gutiérrez.

 

 A Hipólito, a Leonel y hasta al semi-acosado Danilo.

 

En este delicado tema de la perversión de la P.N., de sus matanzas, de sus prácticas y asociaciones mafiosas recurrentes… su estructura criminal y sus asesores israelí, estadounidense, chilenos, colombianos y españoles saben muy bien que Abinader le tiene miedo, y que la reforma es una farsa para entretener y un cuento para engañar. 

 

En verdad, no le temen a ese allante.

 

Por ese miedo, Abinader es incapaz de dar una orden para cerrar categóricamente el tenebroso capítulo de las ejecuciones extrajudiciales.

 

 Es incapaz de dar un zapatazo, de emplazar a los jefes policiales, de amenazarlos con castigos severos, para que detengan su horrible carrera delictiva. Carece de energía y valor para ponerlos en su sitio, aunque sea solo en ese punto.

 

 Por el contrario, perdió autoridad y continúa apoyando y modernizando un cuerpo policial criminal, integrado por bandas especializadas en todos los delitos; dotándolo de nuevos equipos que mal usan, deterioran o se roban.

 

Esa cobardía permisiva y su ideología convierten al mandatario en cómplice de una institución cuyas entrañas están podridas.

 

El mal es estructural, sistémico, crónico. No cede con cirugía extirpadora de tumores. Desde hace décadas hizo metástasis.

 

Luis Abinader lo sabe y alimenta sus tumores y metástasis. Cada cambio de jefatura y cada reforma y cada plan de seguridad ciudadana, es eso.  

 

La cultura despótica, criminal, delictiva… resiste “depuraciones” parciales. Ella se recompone fácilmente y se retroalimenta, siempre asociada a otras variantes de la corrupción de Estado, ya sea política, empresarial o narco-criminal.

 

En el interior de la Policía Nacional se recicla también la ideología autoritaria-neoliberal rodeada de un Estado y una sociedad civil en los que domina el criterio de que la gente vale por lo que consume, por las banalidades que disfruta y el dinero que posee.

 

Rebrota fácilmente en su seno el viejo caudillismo (Trujillo, Balaguer…), reencarnado y estimulado por los presidentes más recientes: Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el propio Luis Abinader, el actual.

 

La P.N.es un cuerpo militar y se auto-protege con el manto del autoritarismo y el secretismo castrense.

 

Un cuerpo acostumbrado al abuso, la crueldad y el robo.

 

Más que interrogar, tortura; física y mentalmente.

 

Los mayores ingresos personales a nivel de alta oficialidad provienen de lo ilícito, sin que nadie los fiscalice: extorsión, soborno empresarial, complicidad con bandas civiles, protección de delincuentes de todas las calañas, narco-corrupción.

 

La policía no previene ni persuade, sino que mete miedo y reprime, y hasta le hace la guerra al pueblo, maltratando a civiles.

 

Atemoriza a presidentes cobardes y a congresistas perversos que la exhortan a ser más duros y más criminales.

 

Importantes sectores de la P.N. son insaciablemente adictos a esas inconductas inducidas por sus jefes y estimuladas por el modelo de actuación de la clase dominante-gobernante.